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4. Otros Productos y Servicios Financieros

4.1. Servicios de cobros y pagos

4.1.1. Cheques

Se trata de uno de los instrumentos de pago más utilizado. Consiste en una orden que realiza el emisor de cheque (librador) para que el librado (entidad financiera) pague una determinada cantidad a una determinada persona o al portador.

Jurídicamente, el cheque es un título valor, que posee carácter ejecutivo, por el que un banco o establecimiento similar se obliga a pagar al portador o al beneficiario una suma de dinero consignada en el mismo por orden de quien previamente abrió cuenta en dicha institución. Por su carácter ejecutivo, lleva el derecho incorporado al mismo y requiere de un depósito previo por cuenta de quien emite el documento.

El cheque constituye lo que se llama el “dinero escritural” formalizado en una orden contra una cuenta a favor de un beneficiario al que se transfiere, bien un pago en metálico, bien un asiento en su cuenta en una oficina bancaria.

Posee unas determinadas características físicas que facilita el tráfico mercantil y más concretamente la compensación entre entidades financieras.

La emisión de un cheque implica el concurso o intervención de, al menos tres actores o partes:

 Quien emite el cheque o librador (el titular de la cuenta).

 Quien lo recibe como forma de pago (el beneficiario).

 Quien lo debe pagar, que es librado (el banco).

Los requisitos del cheque son los siguientes:

 Debe figurar expresamente la palabra “cheque”

 Debe expresar el mandato puro de pagar una determinada cantidad de dinero. El importe figurará en número y en letra para evitar confusiones. En caso de discrepancia, es válido el importe en letra.

 El pagador o librado debe ser una entidad de depósito (banco, caja de ahorros o cooperativa de crédito).

 Fecha y lugar de emisión del cheque.

 Lugar de pago o el domicilio del librado.

 La firma del librador, que expide el cheque.

El cheque puede ser expedido para que se pague al portador a una persona en concreto o a la orden.

Suele distinguirse entre cheques conformados y no conformados, en la medida en que el banco o caja de ahorros estampe en el mismo su conformidad con el mismo o lo que es igual, la confirmación de la existencia de fondos suficientes para su pago. La conformidad de un cheque implica que la entidad bloqueará la cuenta del cliente por un importe igual al de cheque emitido y hasta que se proceda al pago de aquel. Es más usual utilizar el cheque bancario.

En el caso del cheque bancario el banco es quien emite, contra una de sus cuentas y por orden de un cliente, un cheque a favor de un tercero. Es un sistema utilizado por aquellas personas que, teniendo fondos en una entidad, no disponen de una cuenta con el servicio de cheques o que precisan hacer un pago a un tercero que exija como medio de pago este sistema.

Existen también los llamados “cheques de ventanilla” para aquellas personas que habiendo olvidado su chequera deseen hacer un pago por este medio.

Una figura híbrida entre el billete o papel moneda y el cheque lo constituyen los llamados “cheques de viaje”, que permiten a su portador y mediante la comprobación de su identidad, pagar por medio de los mismos en cualquier entidad concertada27

La provisión o tenencia de fondos en la cuenta es, como es lógico, un requisito indispensable para el pago del mismo y debe de hacerse con anterioridad a la firma del mismo. Sin embargo cabe hacerlo por vías diferentes que la mera situación de fondos en la cuenta, como la remesa de efectos para su descuento o la existencia de una cuenta de crédito con saldo suficiente, todo ello de acuerdo con el banco o caja. En los casos de provisión parcial de fondos, el banco o caja debe de proceder a pagar el cheque por el importe disponible en ese momento, notificando al emisor y al beneficiario esta contingencia.

Al tratarse de documentos concebidos, fundamentalmente, para el tráfico mercantil, está previsto su endoso a favor de terceros. El endoso se hace mediante la firma en el dorso acompañada de la expresión “a la orden de

…”.

27 La firma del titular se consigna en el documento como medida de seguridad por dos veces. La primera en la entidad emisora y la segunda ante quien recibe el cheque para que constancia de la personalidad de quien lo libra y de su deseo de hacerlo en ese momento. A veces se acompaña con una tarjeta de identificador facilitada por la entidad emisora, que garantiza la validez de los “traveller’s checks”.

También existe el denominado “cheque cruzado”, que consiste en

“barrar” el cheque para impedir su cobro en efectivo. Puede ser general, indicando la palabra “banco” o “y compañía” o especial, incorporando el nombre de una entidad financiera. Un cheque barrado o cruzado debe necesariamente depositarse en una cuenta, retirándose así de la circulación y permitiendo la identificación posterior de su anotación o asiento en una cuenta concreta.

Una de las características del cheque es la derivada de su carácter de título valor, que supone que lleva incorporado al mismo la obligación de pago con independencia de la causa que motivó su emisión. Esto supone una serie de consecuencias importantes entre las que destacan:

 El emisor no puede alegar con posterioridad que ya no desea efectuar el pago ya que el cheque se “individualiza” de la causa que lo motivó.

 El banco está obligado a pagar todo cheque librado contra una cuenta en la que existan fondos y siempre que no existan causas excepcionales como el robo del talonario u otras de similar naturaleza.

 El impago da lugar a un procedimiento sumario y de carácter ejecutivo que, en teoría, debe de ser sumamente rápido por no existir causas o excepciones que permitan justificar el impago o la falta de fondos.

Antiguamente, el cheque viajaba físicamente desde la entidad del beneficiario hasta la entidad librada. Actualmente, en la mayor parte de las ocasiones, el cheque se “trunca”, es decir, se inmoviliza en el banco donde se compensa y se envían los datos de forma telemática, compensándose los saldo entre las entidades a través de las cuentas en Banco de España o corresponsales.

El pagaré de cuenta corriente tiene grandes similitudes en el aspecto físico con el cheque. La diferencia estriba en que incluye una fecha de vencimiento, hasta la cual el banco librado no hace efectivo el pago. Al igual que el cheque de cuenta corriente, puede compensarse por truncamiento. Es muy típico en la actividad comercial que el beneficiario descuente el importe del pagaré a fin de obtener liquidez antes del vencimiento, fecha en que se pone al cobro.

4.1.2. Tarjetas de crédito y débito

A las tarjetas de crédito y débito se las denomina popularmente

“dinero plástico”, y van convirtiéndose progresivamente en el servicio financiero más usado por la clientela de las entidades de crédito. Se trata de documentos emitidos por una entidad financiera o establecimiento autorizado que permite a su titular retirar fondos, bien de la cuenta a la vista, bien a crédito, hasta un importe predeterminado.

Además, la evolución técnica permite una gran flexibilización en la incorporación de más servicios a las mismas, pues se pueden añadir rápidamente y con un coste relativamente bajo. De ahí la aparición de otros usos en la “tarjeta chip” también denominada tarjeta monedero o la “tarjeta virtual”. La primera lleva incorporado en el chip en el saldo y permite utilizar en comercios incluso para pago de menor cuantía. La tarjeta virtual, o de pago seguro por internet, tiene asociado un límite de compras que el cliente puede variar en cualquier momento recargándola por varios medios (cajeros automáticos o banca electrónica).

Técnicamente presentan con un formato uniforme de materia plástica normalizada (ISO 2894) de 86x54 mm. y de un espesor de 0,76 mm.

Por lo general se trata de tarjetas que operan a través de alguna de las grandes empresas dedicadas a tal fin (Visa, Mastercard, American Express, etc.) y en concierto con las entidades financieras en las que el titular de la tarjeta y/o el beneficiario del pago tienen sus cuentas.

Básicamente hay dos tipos de tarjetas, la de crédito que incorpora la financiación en las disposiciones (en efectivo o en compras), retrasando el cargo en la cuenta donde están domiciliados los pagos; y la de débito, donde cualquier transacción que se realiza tiene reflejo inmediato en la cuenta de pasivo del cliente.

Las tarjetas, tanto de débito como de crédito, incorporan una serie de mecanismos de seguridad como son la estampación de la firma, incorporación de la fotografía, utilización de claves y limitaciones en la utilización de las mismas. Pueden existir límites de disposición en cajeros y en comercios tanto diarios como mensuales, además de los propios límites de riesgo. Los límites primeros se determinan según la operatoria y utilización de la tarjeta. Los segundos en función de la solvencia y confianza en el cliente.

Existen emisores de tarjetas que no son instituciones bancarias, ni tan siquiera financieras, como es el caso de las tarjetas emitidas por las grandes cadenas comerciales. Con el objeto de fidelizar a sus clientes, junto con promociones y ofertas incluyen la posibilidad de aplazamiento del pago, lo

cual es una financiación al cliente. A veces estas empresas comerciales cuentan con el respaldo de la gestión de la tarjeta a través de una institución de crédito.

Las tarjetas permiten una multiplicidad de operaciones entre las que destacan:

 Retirada de fondos en el territorio nacional (en cajeros automáticos, dispensadores electrónicos o en oficinas bancarias) o en el extranjero

 Obtención de crédito hasta un límite preestablecido en las tarjetas de crédito

 Efectuar pagos en alguna de las modalidades siguientes:

 Mediante sistema mecánico de reproducción de la tarjeta en un documento diseñado a tal fin.

 Mediante TPV o sistema electrónico (físico o virtual a través compras por Internet).

 A través las posibles operaciones de los cajeros automáticos (impuestos, recarga de teléfonos móviles o tarjetas virtuales, transferencias...).

 Obtención de información acerca de la cuenta del propietario de la tarjeta o de otras cuentas vinculadas (saldo, últimas operaciones).

También información fiscal, información financieras y marketing.

 Depósito de dinero y/o documentos a través de cajeros automáticos.

El complemento comercial de las tarjetas de crédito es el terminal punto de venta (T.P.V.), que facilita a los comerciantes un sistema de cobro automático a cambio de una comisión. Estos T.P.V,s pueden ser físicos, instalados en los comercios, o virtuales, que consiste en un botón en una página de internet que permite el pago de las compras, una vez realizadas las correspondientes comprobaciones de número de tarjeta y caducidad.

4.1.3. Gestión de efectos comerciales.

La gestión de efectos comerciales consiste en la realización de todas las actividades oportunas para que los librados efectúen el pago y se reintegre el importe en la cuenta del librador.

Actualmente, al igual que los cheques, la mayor parte de los efectos y recibos se inmovilizan viajando a las entidades domiciliataria o a la plaza de pago, solamente los datos de los mismos. A su vez emiten los correspondiente avisos o proceden a efectuar el cargo en las cuentas de los librados si poseen orden de pagarlos. La presentación al cobro por los sistemas de compensación electrónica agiliza y minora los costes.

Al igual que los cheques y pagarés gozan de carácter ejecutivo y la banca realiza principalmente dos tipos de servicios, que son:

 Proceder a su cobro por cuenta de clientes.

 Descontar los mismos, anticipando su importe al beneficiario o a quien aquel designe.

La letra de cambio también es utilizada como forma de instrumentar algunos préstamos bancarios. En estos casos se libra una letra a favor del banco, por el importe del préstamo en cuestión. Se denominan efectos financieros pues soportan un crédito de la entidad financiera y no se incluyen, a efectos de contabilidad bancaria, con el resto de la cartera de efectos sino como préstamos.

Las figuras que aparecen en la letra de cambio son:

 El librador o la persona que libra la letra, generalmente el cedente de la remesa para su descuento.

 Librado: la persona sobre quien se libra la letra, el pagador

 Avalista: la persona que garantiza a otra figura de la letra de cambio.

 Endosante: la persona que endosa a un tercero el documento.

 Endosatario: La persona que recibe el endoso, en la cadena cambiaria.

Los requisitos que deben cumplir una letra de cambio son:

 La denominación literal de “letra de cambio”.

 El mandato de pagar una determinada suma de dinero;

 La persona que debe realizar el pago (librado),

 El vencimiento, que puede ser en una fecha, un plazo a partir de una fecha, a la vista o un plazo a la vista.

 El lugar de pago

 La persona que firma la letra (librador) indicando la fecha y lugar en que se libra.

Si el efecto es “sin gastos” y resulta impagado se devuelve al librador, sin más. En cambio, si incluye la cláusula “con gastos” o no se especifica, la entidad domiciliataria debe incluir en la letra “la declaración de impago”. Si no estuviera perfectamente domiciliado, es necesario que esta declaración la realice un notario, redactando un documento que se denomina

“protesto”.

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