Nace en Granville, Normandía, en 1905. Estudió ciencias políticas y también música; trabajó en una galería de arte; a partir de los 33 años (1938) no sale del mundo de la alta costura. Comienza a trabajar con Piquet, después Lelong y Balmain. Abre casa él, financiado por un poderoso industrial algodonero, Marcel Bousac, y su primera colección fue el New look, que varió notablemente los usos en la moda imperante en ese momento, realzando nuevamente las curvas femeninas y alargando y dando vuelo a las faldas. Desde el New look hasta su
prematura muerte en 1957, se erigió en adalid de la creatividad, del modelado escultural de la ropa y, especialmente, de los complementos, que lanzó junto a sus tendencias, creando un estilismo tan sugerente que sigue reinterpretándose aún en nuestros días. A Dior le gustaban el negro, el azul marino y el blanco.
7. SÉPTIMO PERÍODO (desde la S.G.M. a la actualidad)
Ya queda dicho cómo es la situación de la moda en los años inmediatos al fin de la S.G.M. En toda Europa se hace sentir la escasez de moda y de recursos para ella. Francia ve con gran preocupación el hundimiento de esta poderosa industria y ésta es la ocasión para que la moda se haga cuestión política (por motivos económicos, como es obvio suponer). Aquella precariedad y premura con que se confeccionaban uniformes en los tiempo de guerra (ejpl.: Inglaterra) sirvió de gran experiencia para arrancar la gran producción que va a exigirse a la moda a partir de los años 60. También ello fue ocasión para que la moda británica avanzara un puesto (siempre echado atrás por los poderosos parisinos) y, acaso también, para que la moda americana se hiciera sentir. Desde la finalización del conflicto bélico, surge un movimiento de reconstrucción muy acelerado. Hay un nuevo ordenamiento mundial en lo político; los hábitos sociales en todo el mundo desarrollado ya se distancian definitivamente del tiempo pasado; y aludir a los hábitos, en lo más extenso de su doble significado, es referirse a la cuestión más importante en el terreno de la moda.
Si se estudia la moda desde el 47 hasta el momento actual es contemplándolo como un sólo período y teniendo en cuenta la rapidez con que desde entonces se han dado los cambios. Desde el principio de este período confluyen en la moda tantas influencias, tan abundantes y poderosas, que seguir con todo detalle las múltiples variaciones dentro de ella resulta imposible, incluso para los especialistas, más aún para resumirla y esquematizarla como hemos hecho en los períodos anteriores. Algunas cuestiones deben apuntarse, de entrada, con el fin de comprender lo demás y para ofrecer una explicación del conjunto.
• Desde la aparición de Elsa Schiaparelli en la alta costura, el vestido, como obra de creación, hace su ingreso en el mundo del arte, algo que ni Worth (el
pionero) ni Chanel habían conseguido. Ello trae como consecuencia que el modisto o modista (más tarde diseñador de moda), no sea sólo un artesano de élite sino un artista y que sus creaciones puedan aspirar a ser obras de arte; por otra parte, liga la moda a las corrientes artísticas y, como éstas, a todos los
movimientos y cambios sociales.
• A partir de los años 50, superada la posguerra, la demanda de moda rebasa la capacidad de producción que tenía la alta costura. Y ese desbordamiento no consiste sólo en que los modistas dictadores suelten las riendas de la moda sino que desde Estados Unidos, Inglaterra, Italia, y Francia también, crece la
producción seriada de modelos en todas las formas de prêt-à-porter. La moda sale definitivamente de los salones a las boutiques e incluso a los grandes almacenes.
• Tiene mucho que ver la revolución de la conciencia juvenil en la sociedad (con muchos y variados movimientos: teddy boys, beats, hippies, puncks, etc.) con la demanda de producto de moda para jóvenes; pero, sintetizando el fenómeno, lo cierto es que estos no se contentan con vestir los modelos de sus mayores, sino que exigen moda propia. Y lo más peculiar de este hecho nuevo es que no se dé en los talleres del creador sino en el punto de venta de moda: el joven no llamó en la puerta del modista sino que exigió su moda en el mostrador de su tienda. El pesebre de la moda juvenil fue la boutique de Mary Quant en King's Road, Londres; luego llenó Carnaby Sreet y pronto se extendió por todo el mundo. • Al mismo tiempo, la moda deja de referirse exclusivamente al vestido: todo
cuanto el ciudadano lleva sobre sí es producto de moda, desde las gafas al dentífrico, la ropa interior o las maletas, y dedicado no a una sino a todas las actividades del ser humano, despierto e incluso dormido.
• El erotismo ha perdido todas las connotaciones de prohibido, sin abandonar ninguno de sus valores; incluso se ha afianzado, potenciándose y descubriendo en el cuerpo humano nuevas partes erógenas, como las nalgas, que antes fueron veladas por el traje. Se asocia a lo saludable, con nuevas prendas deportivas que realzan sexualidad y sensualidad. Se asocia a lo romántico, recuperando el uso de la ropa interior victoriana y vistiéndola ahora como ropa exterior.
• Si en los años 20 la mujer saquea el guardarropa del hombre, en los sesenta se apropia definitivamente de ello; por cierto que no se da en sentido inverso. El pantalón para mujer recibe tratamiento de alta costura. En 1966 se fabrican para mujer más pantalones que faldas.
• Tanto los modistas de la alta costura como los creadores en general, por la necesidad de llevar a la tienda cuanto el comprador reclama con prontitud, vienen a ser lo que primero se llamó estilistas y, finalmente, diseñadores. • El largo de falda deja de ser uno solo; todos los largos quedan definitivamente
en el guardarropa y en el uso cotidiano y todos, incluso el último, el extra-corto o mini, conviven en la moda actual:
La falda midi llega hasta media pantorrilla y aparece moderando entre la mini y la maxi. Aunque en principio no goza de gran aceptación, ha terminado por ser uno de los largos más llevados, tanto en faldas como vestidos. Hoy se puede constatar que todos los largos de falda y vestidos conviven en un porcentaje similar para todos los casos.
La microfalda tiene un largo reducido al mínimo y cubre lo imprescindible; su mayor auge se da en los años setenta, simultáneo a la implantación de las medias panty. Más usual es la minifalda, llegando al medio muslo, y puede ser tanto ajustada como holgada y con vuelo. De moda a mediados de los sesenta, además de descubrir generosamente las piernas, se lucía con ella la ropa interior de encajes y puntillas.
rodilla. Desde que en los años 20 se puso de moda, y posteriormente en los 40 con el New Look queda reimplantada, este es el largo en torno al cual juega el estándar de la moda; únicamente se da la variación en torno a cubrir o descubrir la rodilla.
La maxifalda se pone de moda a final de los años sesenta, en parte como una reacción contra la brevedad de las minifaldas. Ésta es una falda tobillera, llegando prácticamente hasta el suelo, que suele llevarse con botas y que frecuentemente tiene una o varias aberturas laterales o una central con botones.
Los cuatro largos de falda de la moda actual.