2.6 Etapas de reflexión del docente en función de su ciclo de vida.
2.6.2 Ciclos de vida docente según Torres, (2005).
Es importante señalar en primer término, que estas etapas no son contradictorias a
las identificadas por Huberman, Thompson y Weiland (2000), sino que Torres (2005) se
basó en los trabajos de estos autores para presentar una propuesta de cómo el profesor transita por su propio ciclo de vida profesional.
Derivado de lo anterior, Torres (2005) es quien identifica a través de sus
investigaciones empíricas la identidad y etapas de la vida del docente, determinándolas en ocho etapas o fases, así como un periodo previo de definición, a las cuales les denominó los ciclos de vida del docente de educación básica, lo anterior
categorizándolas e integrando las cualidades, elementos y tiempo de ejercicio de la práctica docente, las cuales ayudan a describir cuales son los eventos, circunstancias o duración de tiempo, que influyen significativamente en la decisión de seguir con su
carrera docente, modificarla o abandonarla. De tal forma, se describirán las etapas que
caracterizan el ciclo de vida del docente, teniendo las siguientes:
1.- Acceso a la carrera (15- 17 años). Es el periodo previo en la que el docente
principiante reafirma su intención de ejercer la profesión, y es en esta etapa en donde se encuentra con una realidad de los sistemas utilizados en el plantel educativo. La
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los directivos, son algunas presiones a las cuales se enfrenta el novato de la enseñanza, y constituye el hito de descubrimiento del docente y su misión laboral profesional.
2.- Novatez docente (20-15 años). Esta etapa según su investigador Torres (2005), se caracteriza en que el docente se siente en un estado de confort, ya que empieza a descubrirse a sí mismo y a identificarse como miembro activo de la carrera de la enseñanza. A través de esta fase se manifiestan cierto tipo de acciones por parte de los docentes novatos que entraron por vocación o por carrera, ya que son los primeros quienes no buscan una preparación de nivel de posgrado o certificación, mientras que los segundos, son docentes quienes intentan a luz de las indagaciones, certificarse en
estudios de nivel de posgrado.
3.- Inicio y consolidación (26-30 años). Para el docente en esta etapa, su consolidación en su labor docente está acompañada de una necesidad inherente de lograr un éxito, y a su vez llega en cierto grado a sentir insatisfacción. Lo anterior, pareciera entenderse un tanto contradictorio, ya que es el profesor quien se construye un conjunto de ideas que a la vez sirven para legitimarse dentro de la carrera de la enseñanza.
Según Torres (2005), el abandono en esta etapa antecede al proceso de consolidación y al reconocimiento como actor que respeta los procesos formales profesionales. Aunado a lo anterior, los valores y actitudes de trabajo en equipo y comunicación positiva, logran en el docente de esta etapa una transmisión más asertiva con los demás integrantes de su grupo social.
4.- Consolidación docente (31-35 años). En éste periodo se visualizan características muy valiosas y de sumo interés por parte del docente, ya que en esta estadía, su satisfacción interna hace redefinirse como un sujeto seguro y estable ante sus
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habilidades adquiridas a través del empirismo propio de su trayectoria docente. Según el modelo que se presenta a través de la identidad profesional que se va adquiriendo durante la vida útil de los profesionales, hacen mirar a que son los propios docentes quienes adquieren actitudes positivas favorables o negativas desfavorables para su práctica docente.
Sin embargo, es en esta etapa en la cual las actitudes del docente endurecen, ya que es menos accesible o amigable con los educandos y más exigente en su práctica docente, su seguridad adquirida en esta estadía de ciclo de vida docente, lo aleja de la valoración de los demás, incluyendo a los padres de familia. El docente observa viable debido a su trayectoria y experiencia, girar su proyección profesional, e indagar a puestos administrativos directivos, lo cual no le desagrada ya que se siente capaz de movilizarse a esos puestos.
5.- Plenitud docente (36-40 años). Se deja en evidencia en esta etapa la importancia y la vinculación que logra tener el docente durante esta estadía en su ciclo de vida
profesional, ya que logra una madurez y acepta en su totalidad algún modelo elegido previamente, así como se muestra con mayor seguridad en su actuar profesional,
aceptando paradigmas de la educación. Mantiene un profundo respeto, tal y como en la etapa anterior, por el valor del trabajo en equipo, ya que lo considera importante y fundamental para el trabajo colaborativo a la misión institucional.
Las carreras del área de históricos-sociales, no las observa como áreas poco
posibles de indagar, sino al contrario, como lo describe el autor Torres (2005), es una posibilidad que observa el docente en esta etapa de interés de realizar otros estudios profesionales en las áreas como derecho, psicología y terapia de lenguaje.
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6.- Inicio de dispersión (41-45 años). Es en esta etapa de la trayectoria del docente, en donde no se considera este actor en aptitudes de seguirse preparando en lo profesional si no al contrario, es el docente quien se encuentra en busca de posicionarse en puestos dentro del sistema educativo. De tal forma que sus desplazamientos giran en busca de nuevos horizontes donde se le permita, ingresar a una remuneración salarial más acorde con su preparación obtenida durante una larga trayectoria educativa.
7.- Dispersión docente (46- 50 años). El docente se encuentra en un estado de desencanto, ya que son estos quienes se observan limitados ante nuevos paradigmas educativos que exige el siglo XXI, aunado a que se sienten en un estado de
imposibilidad para seguirse preparando profesionalmente. Es por tal motivo, que los docentes buscan movilidad a otras áreas de la educación. El trabajo en equipo y la responsabilidad de llevarlo a cabo, son valores que sigue practicando, pero en un porcentaje menor que en otras etapas mencionadas en esta investigación.
8.- Preparación para la salida (51- 55 años). Es el docente quien se siente perturbado y agotado, ya que su trayectoria educativa como docente, hace que mentalmente se
encuentre en un estado de confort profesional, y como lo cita Torres (2005) “Cuenta con una serenidad de oficio aprendido”.
Según el presente estudio analizado, a la luz de las indagaciones, son los docentes quienes desempeñaron puestos administrativos, quienes reconsideraron en esta etapa el valor hacia las habilidades didácticas, así como la puntualidad y la necesidad de la labor de la comunicación.
9.- Salida inminente (56-60 años). Es el gremio docente, en donde se reflejaron que son quienes ocupan puestos directivos o de supervisores institucionales, quienes se
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encontraron en esta etapa. En su defecto, son los docentes quienes se encontraban desarrollando su práctica de enseñanza en un aula de clases, quienes mostraron poca preocupación a la nueva concepción de conocimientos, sobre temáticas de las nuevas estrategias de la pedagogía.
Cuando se trata de docentes quienes fungen como directivos institucionales, se tiene registrado a la luz de esta indagación sobre los ciclos de vida del maestro, que son estos quienes tienen menos interacción con sus alumnos, así como con los padres de familia, aunado a que es un actor menos flexible, amigable y mucho menos creativo.
Podemos concluir, que la práctica docente es para cada grupo de profesores en particular, un conjunto de manifestaciones de conductas, así como de pensamientos en relación con su desarrollo profesional y laboral. Cada acto educativo es un momento de encuentro con individuos que tienen propósitos en común, el mismo se da entre sujetos que interactúan con estrategias comunes, pero siempre mediante la reflexión, el dialogo y el análisis de contextos (Delgado, 2000).