1. RESÚMENES
3.1 PODOLOGÍA Y SALUD: CONTEXTO HISTÓRICO
3.1.6. Ciencia y sociedad Modelo médico individual y modelo
La salud es uno de los bienes sociales más importantes para el desarrollo del ser humano, por ende la ciencia y la sociedad buscan modelos que la evalúen.
Nutbeam y Harris (1998), definen el significado de modelo como, el conjunto de elementos esenciales que logra representar un aspecto de la realidad y que se ha derivado de la teoría o de la vida práctica.
Por lo tanto, si se habla de Salud como un modelo de atención, se debe afirmar que representa una de las modalidades mediante la cual los paradigmas del proceso de salud - enfermedad se implementan mediante prácticas sociales en salud y asistencia.
Para Alonso (2004), se han aplicado diferentes teorías, desde las miasmáticas hasta las demográficas y diversos modelos, desde los mecanicistas hasta los del bienestar, para el estudio e intervención de la salud y la salud pública, campos en los que es reconocido históricamente dos enfoques tradicionales de estudio y práctica: el modelo médico individual y el comunitario.
Estos referentes paradigmáticos a su vez han sentado las bases para el desarrollo de propuestas originadas en las áreas biológicas, comportamentales y psicosociales, donde la promoción de la salud de la población va más allá del punto de vista individual, e involucra incluso las formas de organización social y de política estructural de las naciones.
Es así como se habla de dos propuestas o modelos de atención sanitaria distintas:
Uno que se denomina modelo médico individual, que relaciona el concepto de salud entendida como ausencia de enfermedad, siguiendo a Hofmann se llama a éste el modelo ideal.
En él, si estás sano no padeces ninguna enfermedad, y recíprocamente, si estás enfermo no puedes estar sano. Este modelo va a ser el prevalente entre los profesionales de la salud.
Las enfermedades son desarreglos de las estructuras o las funciones de algunas partes de cuerpo humano. En ausencia de estos desajustes, la situación es de salud.
Se cree que un manual de anatomía o psicología es una imagen de la salud humana. La normalidad es la ausencia de alteraciones. El carácter anómalo de la enfermedad se expresa en el lenguaje ordinario, cuando se habla de dis-función, des-orden, dis-capacidad, etc.
En inglés uno de los términos más comunes para referirse a la enfermedad es dis-ease, algo bastante parecido a nuestro “mal-estar”. En tal sentido, ya afirmaba Aristóteles en su “Metafísica” que la enfermedad existe por la ausencia de salud.
Este modelo ha ido con el paso del tiempo disgregando al ser humano, estudiando y analizando cada una de sus partes por separado, y así han surgido las especialidades y sub-especialidades.
Se basa en una visión cartesiana del mundo, pudiendo compararlo con un reloj y al conocimiento como las piezas del reloj. Así, el cuerpo humano obedece a las misma leyes del universo, interesando los fenómenos observables y reduciendo al hombre a sus aspecto biológicos (Ribeiro, 1998).
Además, postula y se centra en que existe una predisposición biológica para el desarrollo de una enfermedad, por ejemplo en el sistema inmunitario o en cualquier órgano, esto explica la dolencia y el resultado clínico, se preocupa por la capacidad funcional dentro de las que se encuentran la capacidad para realizar las tareas cotidianas, tratar la enfermedad y la disfunción por medio de la vacunación, prescripción de ortesis, fármacos o terapia física (O´Donnel, 2007).
Así mismo, la vía de actuación es una vía unidireccional, aunque puede haber factores psicológicos y ambientales que modifican el cuadro, pero su dirección es unilateral.
Su concepción va a ser globalizadora de los padecimientos y de los problemas, por lo tanto la praxis estará correlacionada con las necesidades de todas las personas sin tener en cuenta su subjetividad, existiendo una asimetría en la regulación curador – paciente y una participación subordinada de los consumidores (Cabrera, 2004).
Estamos así ante un modelo que se centra exclusivamente en la dimensión biológica de la persona, siendo reducida a sus estructuras, procesos biológicos y físico - químicos.
La definición de salud para este tipo de modelo es la ausencia de enfermedad, siendo las personas consideradas como víctimas pasivas de agentes externos que provocan la enfermedad y siendo la clase médica la encargada del tratamiento (Reis, 1992).
Por consiguiente, la representación es eficaz en situaciones agudas, pero el progreso científico alteró los patrones de morbilidad aumentando de manera significativa las patologías crónicas, siendo este modelo inadecuado para paliarlas
A partir de los años 70, este paradigma ha sido criticado y surgen otros modelos que defienden que la salud y la enfermedad no pueden ser reducida a los aspectos biológicos y/o orgánicos (Reis, 1992).
Este nuevo contexto, que se denomina, modelo comunitario y que puede explicar los procesos de salud y enfermedad a través de la interacción de factores sociales, psicológicos y biológicos, haciendo recomendaciones si son necesarias para el tratamiento, existiendo una interdisciplinaridad e interacción entre el examen físico y el tratamiento psicosocial (Reis, 1998).
El modelo médico comunitario es un modelo integral que presentó por primera vez Angle (1976) en la revista Science. Es un modelo de integración e interacción entre lo celular y lo ambiental. Lo que tiene el cerebro de admirable es que un pensamiento angustioso puede producir cambios fisiológicos y biológicos en el cuerpo, y la interacción de estos factores determina la enfermedad, la dolencia y el resultado clínico.
Para Sánchez (2007), la psicología comunitaria es un campo práctico teórico que busca la mejora de las personas a través del cambio “desde abajo” – gestionado por los propios sujetos- y basado en la comunidad territorial y psicosocial en la que el psicólogo desempeña un papel indirecto dinamizador o catalizador de esfuerzos.
Este paradigma se centra en disposiciones sociales y económicas colectivas, por ejemplo, la distribución de los ingresos, patrones de empleo. Se preocupa por el bienestar y la calidad de vida, pretende controlar la vida y las emociones, promover una salud positiva y abordar la pobreza, donde se atribuye poder a las personas y se posibilita acceder a los usuarios al deporte y permite definir la salud de diferentes maneras.
Según Sánchez (2007), la psicología comunitaria es un campo emergente de actuación e investigación del comportamiento humano en sus contextos sociales. Como forma de intervención se ocupa en lo negativo, de la prevención y la atención globalizada de los problemas psicológicos con raíces sociales (drogas, exclusión, desintegración social, violencia doméstica y pública, trastorno mental, fracaso escolar, delincuencia juvenil, etc) y, en lo positivo, de promover el desarrollo humano integral siendo los afectados sujetos activos de la acción psicológica.
Y fruto de ese modelo médico comunitario y de la propia evolución de la psicología basada en el desarrollo de la investigación básica y aplicada, ha extendido su campo de acción al ámbito de los trastornos físicos, en torno a los procedimientos de cambio de conducta y al análisis de las variables que lo mediatizan, poniendo de manifiesto la utilidad potencial de una aproximación conductual a la evaluación y tratamiento de problemas considerados somáticos (Simón, 1992).
Por lo tanto se acuña un nuevo término denominado “Medicina Comportamental” que aglutina diferentes ámbitos interdisciplinares de investigación, educación y práctica, referido a la salud / enfermedad física que amalgama elementos que provienen de otras disciplinas (psicología, sociología, antropología, podología, odontología, farmacología, epidemiología, enfermería, endocrinología…) para colaborar en el cuidado de la salud y en el tratamiento y prevención de la enfermedad (Rodríguez-Marín, 1999).
En la actualidad, se conoce la necesidad de este abordaje comportamental de distintas enfermedades y así queda refrendado en el libro “Comportamiento y Salud”, en el que se analizan las enfermedades cardiovasculares, las drogadicciones, la obesidad, los trastornos gastrointestinales, los trastornos neuromusculares existiendo una predisposición biológica y psicológica a sufrir la dolencia (Simón, 1992).
Para Simón (1992), el paciente que está convaleciente, con su distrés o su angustia, puede cambiar la enfermedad misma, se conoce que el estrés afecta el sistema inmune e influye en la susceptibilidad para presentar cuadros como las enfermedades inflamatorias intestinales; que aunque no causa la enfermedad, puede activarla y afectar el resultado. Incluso el resultado clínico puede tener una influencia recíproca y afectar la enfermedad; el ambiente social, hasta el sistema de salud, pueden afectar la dolencia.
De ahí, que se puede afirmar como hecho legítimo que el cuerpo y la mente funcionan juntos para producir el trastorno funcional y el resultado clínico, en cuanto a síntomas y comportamientos.
La fisiología alterada afectará el cerebro y el cerebro puede modificar la fisiología; el distrés puede ampliar la función fisiológica y producir un mal resultado, pero los tratamientos psicológicos o el uso de antidepresivos puede bajar el volumen, por decirlo así, del trastorno fisiológico.
Las ideas básicas sobre salud han variado desde la década de los setenta, donde el modelo médico individual preocupado por la enfermedad ha dado paso a un modelo comunitario que considera que las causas sociales pueden ser la causa de la enfermedad, reconociendo que el cambio de conducta individual es un elemento principal para mejorar la salud y solo será posible como un modelo que permita elegir de forma personal y libre y se ve facilitado por un ambiente y unos recursos adecuados.