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LA OCUPACIÓN DEL TERRITORIO HASTA LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO

DEPARTAMENTO DEL VALLE Y SUS RÍOS

5. LAS CLASES POPULARES

Ya se han señalado a grandes rasgos la historia del sector social que propició la creación del proyecto regional vallecaucano, se indicaron algunas de las familias que lo conforman y el rol socioeconómico que van desempeñando, pero ahora es preciso mirar su contraparte, es decir a las clases populares.

En las unidades económicas de origen colonial, las formas de gestión no se modifican sustancialmente a lo largo del siglo XIX y aún en los primeros años del XX, porque en las haciendas siguió laborando el campesinado bajo esquemas de explotación casi feudales, por cuanto eran semi-asalariadas y sometidas a esquemas de tenencia de la tierra como la aparcería. Es decir que vivían bajo arrendamiento en medio de relaciones de compadrazgo y paternalismo. Aunque un sistema diferente se dio sobre las faldas de las cordilleras central y occidental del departamento porque ahí habitaban los indígenas y se asentaron los grupos humanos de la colonización antioqueña que trabajaron la tierra para la producción de café. En las ciudades se encontraban los artesanos y los pequeños comerciantes.

Entre los factores que propiciarán el cambio en las relaciones de trabajo está el impacto que tuvo la demanda de mano de obra por parte del sistema ferroviario, pues se requerían obreros para: el tendido de los rieles, el corte de las traviesas, la construcción de los terraplenes y los puentes, los herreros especializados, los conductores de locomotoras, los guarda guías, la limpieza de los vagones, los mecánicos para las reparaciones generales, etc. Por esto Francisco Ocampo recuerda que ese hecho se

“…convirtió en el momento donde se inicio el paso del trabajador y/o artesano pobre a obrero, porque el ferrocarril del Pacifico trajo con su ferrovía un nuevo entramado de relaciones socioeconómicas que permitieron impulsar el desarrollo industrial de la región al convertir la ciudad en puerto seco de las mercancías que entraban y salían para todo el sudoeste colombiano”86

Posteriormente como aumentaron sustancialmente el número de trenes y el kilometraje de las vías, se hizo imperioso, para aminorar costos y dejar de depender de la importacion de repuestos, la construcción de los talleres de Chipichape en 1934. Pero no se construyeron cerca a los barrios de los obreros en el oriente de la ciudad de Cali, sino en las afueras, en el costado norte, para impulsar la valorización de las tierras de ese sector. Con los talleres se propiciaron durante varios años el desarrollo de las ingenierías y la industria metal mecánica, como ya lo han planteado algunos autores87. Desafortunadamente años más tarde, con la ayuda de los políticos e industriales todo el sistema férreo se fue desmantelando paulatinamente desde el Estado, con el objetivo de satisfacer las necesidades del empresariado vinculado a la industria automotriz, nacionales como internacionales. Los talleres, en consecuencia, tras el inicio de la segunda “Globalización” de los años noventa fueron rematados, para beneficio de los particulares que supieron adecuarlos para integrar en aquel

86 OCAMPO CEPEDA, Francisco Javier: La Vida Obrera en Cali, Espacio identidad y Cultura en los

primeros cincuenta años del siglo XX. Tesis de grado de la Maestría en Sociología, Universidad del Valle. Cali, 2002. Pág. 46.

87 Para conocer más sobre las externalidades generadas alrededor de los ferrocarriles y sus talleres

consúltese: Ramírez, María Teresa. “Efectos del eslabonamiento de la infraestructura de transporte sobre la economía colombiana 1900-1950” en: Economía Colombiana del siglo XX. Fondo de Cultura Económica-Banco de la República. Bogotá 2007. Véase MEJÌA, Carlos “Técnologías mmodernas del Transporte” en AA.VV. Historia de Cali siglo XX. Tomo I. Universidad del Valle. Cali, 2012. Y

también: Manizales, feb. 10 de 2012 - Agencia de Noticias UN.

http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/en/detalle/article/talleres-de-chipichape-triunfo-de-la- ingenieria-colombiana.html

sector de la ciudad un gran Hotel, centros comerciales y unidades residenciales de estratos altos. El tren quedó ahí como un simple elemento decorativo.

Figura 2.6. Tomada del Archivo Fotográfico y Fílmico.

Al tiempo que se produce la aparición de los trabajadores del ferrocarril, ya bajo relaciones laborales de tipo salarial, aparecen los obreros de las industrias manufactureras, en especial las tostadoras de café y procesadoras de alimentos como cervezas, gaseosas y cigarrillos. El artesanado por su parte, poco a poco se va viendo compelido a dejar su pequeño taller para laborar, ya no por cuenta propia, sino bajo el mando de un empresario, que le especifica la jornada de trabajo y la cantidad los productos a entregar: ropas, sombreros, quesos, materiales de construcción etc. Y por último se debe recordar a los campesinos que llegan a las ciudades o a los centros cañeros, para ofrecer su mano de obra, porque se han quedado sin tierra o porque consideran que en la ciudad alcanzarán un mayor bienestar. De esta forma se definen en los inicios del siglo XX, los dos agentes esenciales de la economía capitalista, la burguesía y el proletariado. Dos clases sociales que en virtud de sus condiciones materiales objetivas y su posición frente a los medios de producción sostendrán puntos de vista e intereses distintos.

La burguesía inspirada por los modelos industriales del capitalismo salvaje internacional intentará sacarle a sus inversiones, industriales y/o comerciales, la mayor rentabilidad, en el menor tiempo posible. Para tal fin, pagaban salarios bajos, con jornadas laborales largas y utilizaban incluso el trabajo infantil. Lógicamente con esas actitudes los emprendedores empresarios, prosiguieron la tarea de concentrar en sus manos la riqueza, al tiempo que empezaban a generar malestar entre la comunidad.

“En marzo de 1925 los trabajadores de la Fábrica de Textiles “La Garantía”, integrada mayoritariamente por personal femenino y menores de

edad, entran súbitamente en paro. Reclaman menos horas de trabajo diario, mayor respeto con las mujeres, mayores servicios higiénicos dentro de la fábrica, aumento de salarios, petición de “salario igual para trabajo igual”, como rechazo a la discriminación salarial que sufrían las mujeres frente a los varones. Antonio Dishington propietario y gerente de la empresa liquidó 14 obreras y las sustituyó por otras”88

Si bien es cierto que dicho impase, en particular, fue superado de forma pacífica con el concurso del señor alcalde, la historia del movimiento obrero en el Valle está plagado de ejemplos de un uso indebido de la legislación y de la violencia física y simbólica por parte de la burguesía y de los agentes del Estado para liquidar a los trabajadores cuando estos están inconformes. Ayer como hoy el despido sigue siendo un arma preferida en empresas de la talla de Carvajal, y a pesar de sus prácticas y prédicas de caridad cristiana.

Ante el aumento del número de obreros y las condiciones precarias de trabajo los elementos más esclarecidos de las clases populares empezaron a considerar que sus conciudadanos merecían la oportunidad de gozar de mejores condiciones de vida. En consecuencia se dieron a la tarea de crear a lo largo del espacio geográfico del Valle organizaciones de resistencia al modelo de territorialidad de la oligarquía. Surgen cooperativas y sindicatos, al tiempo que empezaron a aglutinar otros sectores sociales en torno a la idea de crear partidos que les permitieran luchar por el poder político, en igualdad de condiciones con los partidos tradicionales. Fue así como, al calor de la agitación social, se produjo en las primeras décadas de la centuria, la

88 VÁSQUEZ BENÍTEZ, Edgard. Historia de Cali en el siglo XX: sociedad, economía, cultura y

creación del primer partido socialista y la Confederación Obrera Nacional. A Ignacio Torres Giraldo, por ejemplo, le correspondió la tarea de liderar esas luchas, así como la creación de un periódico estrictamente obrero y lo consiguió porque supo orientar el trabajo cooperativo en ciudades como Cali, Palmira y Piendamó (en el departamento del Cauca),

“Para fundar el periódico La Humanidad, Torres seleccionó el recurso humano de la región; él conocía que en Pradera se había publicado el periódico El Tribuno por parte del sastre Miguel Ángel Quintero y los aparceros Lisímaco Espinoza y Eloy Figueroa. A ellos los convenció para que se trasladaran a Cali, igual que a los artesanos, Enrique Ramírez (albañil), Agustín Morales (sastre de Buenaventura), y Luis Jiménez (Carpintero de Palmira). Con ellos se inició en 1925 en Cali la experiencia del periodismo obrero, con la publicación de La Humanidad, la que se prolongó hasta 1927 cuando Torres se marchó de la Ciudad”89.

Es de anotar que buena parte de los idearios de libertad, los abrazaron algunas gentes, por encima de la indiferencia de las masas porque se inspiraban en las grandes tradiciones revolucionarias del mundo, como por el ejemplo de las conquistas de la revolución bolchevique de 1917 en Rusia y por las condiciones precarias de existencia de los hombres y mujeres trabajadoras de su tiempo. Pero el malestar de los años 20 no se presentaba sólo al interior de las huestes socialistas, porque los dirigentes liberales y el movimiento indígena también estaban inconformes con la denominada hegemonía conservadora que duró de 1886 a 1930. Son los tiempos de Quintín Lame, el líder indígena que sostuvo una larga batalla por los derechos de sus

89 ARÉVALO, Ildebrando. “La clase obrera y el movimiento sindical vallecaucano” en Historia del

hermanos sobre la tierra y es la época de un fuerte movimiento anti imperialista que surgía para plantar batalla frente el creciente influjo de los Estados Unidos en nuestra economía. Los imperialistas estaban logrando el control sobre algunas carreteras, los servicios públicos y extendía sus primeros brazos empresariales sobre el país con la anuencia de la clase dirigente.

La oligarquía, no se quedaría impávida y, siguiendo el ejemplo de sus hermanos de clase en el mundo, tras cada momento de agitación social, harían sus llamados a la unidad para salvar a la humanidad del comunismo. Año tras año fueron afilando el sistema judicial y con una espiral creciente de propaganda y fervor patriotero acrecentarían el accionar de las fuerzas armadas para fundir, una vez más el pasado en el presente. Así es, porque cada cuatro años, o en cada toma de posesión de un gobernante, salen a relucir los discursos de campaña para luchar contra el caos, los impíos, los rojos, los subversivos, la delincuencia y más recientemente, los terroristas. Y la formula se repite: aumento del pié de fuerza del ejercito sobre el territorio, modernización de los equipos y modificaciones al sistema judicial y aumento de las penas carcelarias. A manera de ejemplo están las actitudes del vallecaucano Ignacio Rengifo Borrero90, porque cuando se posesionó como gobernador dijo en su discurso:

90 Dice sobre este personaje el profesor Ildebrando Arévalo: “El sector doctrinario liderado por el

político y general caleño, Ignacio Rengifo Borrero, pertenecía a la fracción nacionalista y doctrinaria del Partido Conservador. En la década de los años veinte, ella compartía conla fracción heroica, el dominio político, el botín burocrático, el manejo de los recursos y bienes del Estado, que manejaba con los viejos métodos aprendidos de la Regeneración.

“Ante las demandas de la época, la fracción reaccionó fortaleciendo la intolerancia política e ideológica a los planteamientos y acciones de los otros partidos. Intensificó el acercamiento a la Iglesia Católica, se mostró propensa a utilizar la fuerza institucional del Estado para sustentar el orden. La noción de orden fue asimilada a la organización casi inmutable y estamentaria de la sociedad mediante el sostenimiento de un sistema opresivo, orden se aceptaban cambio que estuviesen controlados desde la elite política y la jerarquía católica, únicos actores capaces de participar activamente en la vida

“Causa de justa alarma es en la actualidad la extraordinaria frecuencia con que, desde hace algún tiempo, vienen cometiéndose en el Departamento los delitos de hurto y de robo, lo cual se debe, en gran parte, a la carencia casi absoluta de policía en algunas poblaciones, y a la insuficiencia, en otras, del número de agentes que puedan dedicarse al servicio urbano; y en parte también a que no siempre ha pecado por escrupulosa la selección del personal destinado a ese servicio” 9147

Luego como senador abanderado de la lucha contra el peligro rojo logró imponer restricciones a la libertad de prensa y sostuvo, aunque sin éxito, un proyecto para imponer la pena de muerte para luchar contra el delito y

“…, para prevenirnos en tiempo oportuno contra la terrible amenaza de ciertos fermentos bolcheviques y nihilistas que por desgracia ya se empiezan a observar en diversos puntos del país”92

Tiempo más tarde con esas banderas el señor Ignacio, logró ser nombrado por el presidente Abadía como Ministro de Guerra el 8 de agosto de 1926 hasta el 10 de junio de 1929. Y como dice el señor Navia, su copartidario y biógrafo interesado en exaltar las glorias de su partido y de su clase, debería ponerse en los cuarteles de la república la efigie de Ignacio Rengifo porque él las transformó y enrutó por los senderos de grandeza:

“Este las dotó de cuarteles, casinos, armamentos, sueldos justos, institutos docentes y técnicos, y le dio a la oficialidad de todo el confort, el

política” en ARÉVALO OSORIO, Ildebrando et al. Liderazgo y procesos políticos, perspectiva interdisciplinaria. Universidad Santiago de Cali. Cali, 2008. Págs. 29-30.

91 NAVIA VARÓN, Hernando, Caudillo y gobernante. Dr. Ignacio Rengifo Borrero. Imprenta

Departamental. Cali 1964. Pág. 47.

decoro, y la prestancia que corresponde a los gloriosos soldados de la Patria”93.

Sin embargo por lo que nunca deberán olvidarle los colombianos es porque fue él quien nombró al general Carlos Cortés Vargas quién en la Huelga de las Bananeras cometió la carnicería del 8 de diciembre de 1928. Luego Renjifo dispuso de la fuerza pública para afrontar las manifestaciones en Bogotá y que terminaron con la muerte del estudiante Bravo Pérez de “una bala de rebote”94

Con el ascenso del presidente liberal López Pumarejo, se introdujeron algunos cambios positivos en lo social y en lo económico, pero los sectores conservadores desde las altas esferas del poder económico volvieron sobre la tradición de ver en las reivindicaciones populares el fantasma del comunismo y con Laureano Gomez a la cabeza, alimentaron los odios partidistas e hicieron caer el segundo mandato de Lopez, como lo cuenta Victor M. Rincón,

“Las reformas legales de López, así como la agitación social que despertó su Revolución en Marcha, tuvieron como contrapartida una tremenda reacción de las clases ricas. Las reformas apenas tradicionales fueron presentadas como un signo de la Revolución comunista de López y surgió la consigna de frenar la revolución. Los latifundistas, descontentos por la situación creada en la agricultura por la contracción del mercado exterior y lesionados por la reforma tributaria, los burgueses temerosos por el ímpetu del pueblo y quejoso también de la nueva tributación, los comerciantes e

93 Ídem. Pág. 135 94 Ídem. Pág. 167.

importadores insatisfechos por las tarifas proteccionistas y la difícil situación de la balanza de pagos se lanzaron en brigada contra el gobierno de López”95

Si el siglo XIX se caracterizó por ser un periodo de guerra de caudillos, donde los sectores populares figuraron como simple carne de cañón para defender los intereses políticos de ciertos dirigentes, el siglo XX fue (adicionalmente) el de la confrontación clasista por los recursos, el poder y la definición de las políticas sobre el territorio. Por un lado estuvieron los indígenas, las comunidades negras, los pequeños artesanos y los trabajadores y por el otro, los latifundistas, los grandes comerciantes y el empresariado. Aunque es cierto que en la confrontación han jugado un papel importante los partidos con sus dirigentes profesionales, para mantenerse en la legalidad, no han faltado los métodos ilegales de represión y de lucha. Eso sin olvidar que desde la oficialidad ha existido un poderoso arsenal de estratagemas de violencia simbólica.