LA VIOLENCIA SIMBÓLICA Y EL CONTROL POLÍTICO
2. EL ESPACIO URBANO
Los ideales de modernidad y progreso que van adquiriendo los dirigentes vallecaucanos desde finales del siglo XIX y principios del XX provocan la instauración paulatina del sistema capitalista de producción y con ello se generan unos cambios históricos importantes. Entre ellos el surgimiento y definición de las dos clases sociales antagónicas: el proletariado y la burguesía y la aparición o progresiva transformación de los núcleos de población. No es un hecho particular al Valle porque el comercio y la industria en otras latitudes han producido el mismo efecto, debido a que las ciudades facilitan la gestión económica al concentrar y abaratar la mano de obra, el intercambio de bienes y la toma de decisiones, en especial, frente a la región circundante. Así muchos de los viejos poblados coloniales del Valle por las políticas trazadas y la propia lógica del nuevo sistema, pasaron a convertirse, en unas cuantas décadas, en unas ciudades de intensa actividad económica y social, como le sucedió, aunque en distintas proporciones a Palmira, Buga, Tuluá y Cartago. En la transformación de esas urbes tuvieron mucho que ver las aspiraciones, necesidades o disposiciones no sólo de la minoría dirigente, si no de otros agentes sociales, por eso se dice que, para poder entender la estructura de las ciudades,
“…. es necesario reconocer una pluralidad de principios de racionalidad, una diversidad de lógicas de organización y entrelazamiento de planos racionales e irracionales. La ciudad es medio de apropiación de la naturaleza, pero también medio de reproducción social. La ciudad es cohesión funcional, pero también es contradicción. La ciudad es un todo complejo cuyos principios de integralidad deben ser comprendidos utilizando nuevos puntos de partida y ensayando nuevas aproximaciones metodológicas.”122
Es razonable entender que si no se puede hablar de la ciudad como un objeto acabado, debemos entenderla como una entidad (similar a los conceptos de territorio y cultura) que nos proyecta un instante de la dinámica compleja de la lucha por la construcción de la hegemonía al interior de una sociedad. Aunque los individuos que confluyen en una urbe, participan de su permanente evolución, ello no significa que todos posean el mismo grado de incidencia, pues al tener algunos mayor poder, pueden presionar para concretar sus aspiraciones, ya sean de orden económico, político o simbólico. De igual manera que no existe la posibilidad de una equitativa “escritura” sobre el paisaje (urbano o rural), en función de los roles sociales, tampoco los citadinos logran una similar lectura de sus elementos y en consecuencia el sentido del territorio es diferente. Quienes tienen más poder de decisión sobre el entorno, o posibilidades de actuar sobre el espacio geográfico, tienen la ventaja a la hora de construir las identidades e incluso cambiar el curso de la historia. Regis Lamotte lo plantea de la siguiente forma:
122 CUERVO G. Luis M. y GONZÁLEZ M. Josefina. Industrias y Ciudades. Tercer mundo. Bogotá
“La ville de Paris s’est peu à peu construite. Elle est le résultat d’une histoire. Si, du jour au lendemain, nous changeons complètement sa géographie, nous changerons le sens de la détermination de l’Histoire pour faire une histoire différente future à partir d’une géographie différente”123.
Cuanto hemos trazado hasta este punto es válido para las grandes ciudades de la planicie, y en algunos aspectos también para las pequeñas concentraciones urbanas, como aquellas que estudiaron Gilma Mosquera y Jacques Aprile. Estos arquitectos de profesión, en diversos escritos, han dado cuenta de los procesos de asentamiento, especialización, diferenciación espacial y violencia que se dieron en los poblados de colonos aparecidos en las estribaciones de la cordillera Occidental y Central:
“Alrededor de la plaza convertida en comercial se ubica el grupo social en ascenso. En los caminos de salida formando digitaciones, lo mismo que en las zonas de expansión urbana se instalan los campesinos pobres, los jornaleros a destajo y el resto de asalariados con bajos recursos económicos. El grupo intermedio, compuesto por colonos que todavía conservan sus parcelas, por los pequeños compradores de mejoras y los artesanos, continúa ocupando los lugares donde construyeron sus primeras viviendas, las que se han transformado cualitativamente. De esta primera separación espacial de las viviendas, nace la idea de barrio o de sector, la que se asocia a la conciencia de una comunidad heterogénea y antagónica compuesta por clases y fracciones de clase.”124.
123 LAMOTTE, Régis. “Territoires, géographie et constructions d’identités”. En Sarl Complexus:
http://www.regislamotte.fr/shop/page/13?shop_param=
124 MOSQUERA TORRES, Gilma. APRILE-GNISET, Jacques. Clases, segregación y barrios.
Entonces las primitivas comunidades de vecinos, con el tiempo, se vieron ocupando entornos más amplios, pero fragmentados por las luchas que se dan entre las clases para la apropiación o imposición de ciertos modelos simbólicos de los espacios, como sucede con las grandes capitales y como los autores también constataron al estudiar la movilidad interurbana, de otras importantes ciudades del país. Es preciso señalar aquí cómo el éxito de los más influyentes elementos de cada poblado, logró imponerse en sus pequeños territorios apoyándose en sus relaciones con otras unidades de poder en la región y en las disposiciones legales del gobierno central.
En Cali, mediante disposiciones gubernamentales y gremiales, el sector dominante de esta ciudad, siempre que las circunstancias o el equilibrio de fuerzas se lo han permitido125, ha tratado de disponer de los recursos públicos para lograr, en nombre del interés general, concretar sus propios objetivos. Jairo Arroyo aporta en su texto varios ejemplos y en uno de ellos afirma:
“…fueron varios los casos en que la dirigencia empresarial de la región se dio el lujo de articular sus negocios privados con las posiciones estatales, y desarrollar nichos empresariales y fracciones de capital,
125 Véase ARROYO R, Jairo Henry: Historia de las prácticas empresariales en el Valle del Cauca.
Universidad del Valle. Cali. 2006. El nos ilustra cómo la definición de los espacio no estuvo exento de disputas al interior del consejo municipal y nos refiere el caso de principios del siglo XX cuando hubo la necesidad de definir el lugar para los Talleres del Ferrocarril. El problema fue escoger entre Dagua, Buga o a la capital. Y si se escogía a Cali entonces, la discusión fue si cerca de los trabajadores o en la otra orilla del río, en Chipichape, lo que significaría valorizar los terrenos aledaños. “El concejal Salvador Iglesias defendió la propuesta de construcción de los talleres en el barrio Obrero; Julio Rincón, dirigente obrero y artesano, movilizó a los habitantes de este barrio, en una marcha hacia el concejo Municipal para dar a conocer los beneficios que tendría la obra para los sectores populares. Desde la otra orilla, concejales como Saavedra Galindo, entre otros, votó afirmativamente por el traslado. Fue de esta forma como se potenció una zona que en tiempos de posguerra, llegaría a ser el asiento para muchas empresas norteamericanas.”, Pág. 386.
movilizados desde las decisiones de las instancias estatales, que definían los modelos de modernización-urbanización para la ciudad y la región.”126
Desde la gobernación, la asamblea departamental, la alcaldía, la Cámara de comercio y la Sociedad de Mejoras Públicas, entre otras entidades, el sector dominante ha diseñado (directa o indirectamente mediante sus asociados) casi todos los espacios urbanos con el propósito de lograr proyectar su cosmovisión, y la conquista o ampliación de su control sobre lo simbólico. He aquí un caso paradigmático:
“A los pocos años de ser erigida la ciudad como Capital del Departamento, se pensó en cambiar el aspecto de la desolada Plaza de La Constitución. Y en 1913 sus dirigentes decidieron convertirla en parque, bautizándola con el nombre de Parque de Caicedo. Su diseño a planta central al “estilo” par-terre francés, fue hecho con el criterio político- patriótico de hacer fluir el espacio hacia el centro del Parque, hacía la escultura del prócer Joaquín de Caycedo y Cuero en donde las perspectivas hasta este punto dominante y en donde este criterio central se acentuaba con la reja de cierre, hoy demolida”127.
Los ideales republicanos y de modernidad a usanza europea se expresan también en otras obras sobresalientes de la primera mitad del siglo pasado; se construyen con la influencia del Barroco Francés el Teatro Municipal en 1918 y en 1922 el edificio Otero; con planos europeos se remodela en 1930 la fachada de la catedral; el Palacio Episcopal fue concebido por un arquitecto italiano; y el Palacio
126.Idem. Págs. 379-380.
127 GIRALDO, José Luis: “Evolución Arquitectónica de Cali”. En Santiago de Cali 450 años de
Nacional sería diseñado al estilo neoclásico francés por un ciudadano galo de apellido Martan.
El aumento de la circulación y concentración de la riqueza tuvo un doble impacto sobre la ciudad, por una parte se presentó un gran auge de la construcción, y en segundo lugar generó una mayor división de los espacios, acordes con la nueva visión segregacionista de los habitantes ricos. Como toda estrategia, ésta que muestra el afán de distinción de los sectores “respetables”, no siempre corresponde a un cálculo cínico de los actores sociales, ni es tan inconsciente como algunos pretenden, pues tiene que ver con las apuestas por marcar lugares diferenciados que permitan refrendar las posiciones de poder o de estatus de los dirigentes. Edgard Vásquez128 es uno de los investigadores que ha dado ejemplos claros sobre cómo se ha diseñado la ciudad. Él ha mostrado cómo la aparición de los barrios ha obedecido muchas veces a la especulación financiera sobre el uso de la tierra y su estudio es clave a la hora de entender el crecimiento urbano y la distribución clasista de los espacios. Así Vásquez relata las artimañas de las cuales se valieron los constructores para fundar barrios como El Peñón, Granada, San Fernando y otros. En su texto se aprecia cómo se dio el cambio en las pautas de población, porque anteriormente, cuando la ciudad era todavía un reducido pueblo, las gentes pudientes ocupaban los espacios centrales, entendiendo el término en sus acepciones geográfica y sociológica. El pueblo raso solía distinguir a los ricos con facilidad porque ellos tenían sus grandes solares alrededor de la plaza principal y ahí mismo regentaban los despachos comerciales,
128 VÁSQUEZ BENÍTEZ, Edgard. Historia de Cali en el siglo XX: sociedad, economía, cultura y
que por cierto, llevaban el nombre de sus propietarios. Andando el tiempo, cuando el comercio copó el centro de la ciudad y sus pobladores requirieron de espacios más selectos y distinguidos, los señores de apellidos ilustres como Córdoba, Arizabaleta, Scarpeta, Holguín y otros, se aliaron con capitalistas extranjeros y aprovechando sus contactos en los entes gubernamentales, fueron consiguiendo que la traza urbana se ampliara para bien de sus negocios e ideales de distinción. No es gratuito que un titular del periódico Correo del Cauca, de enero de 1929 dijera que en el barrio San Fernando, “Familias de distinción social han comparado casas”.
La explosión en la actividad constructora en los inicios del siglo XX no es solo un fenómeno económico porque se produce como parte de una corriente que llega de otras latitudes, como herramienta en la conquista del prestigio y como elemento de propaganda modernizante. De ahí que se proyectaran imágenes como las que se tienen en la figura 3.1 y como todas las que se reproducen una y otra vez en la prensa, los libros e incluso en el cine regional. Entre otras cosas ya se ha incrustado en la mente de los sectores subalternos que son los edificios los que dan grandeza a las ciudades. El profesor Aprile en su estudio sobre los centros urbanos del Valle examina cómo la nueva arquitectura se concentra en los costados de la Plaza Mayor y luego se va expandiendo sobre la calle comercial, algunas manzanas céntricas y a los barrios residenciales.
“A lo largo del Valle todas estas construcciones se expresan mediante un diseño que aspira a lo nuevo y moderno pero acudiendo a vistosas arquitecturas europeas del pasado medieval renacentista: se busca lo nuevo local en lo arcaico foráneo. Es Así como fueron en su mayoría diseñadas, construidas o decoradas por extranjeros, excepcionalmente arquitectos o ingenieros, como José Sacasas Munne,
catalán; Giovanni Lignarolo y su hermano Gaetano, José Peroglio, italianos, lo mismo que Tito Ricci y los hermanos Ramelli, Bonarda y Gherardi; Félix Aguilú, de Puerto Rico; Geo Bunker y Fred Ley, norteamericanos; y alguno que otro ingeniero nativo, como eran Enrique Figueroa o Francisco Ospina.” Y agrega que “Se trata de una breve moda asociada a “la danza de los millones” que caracterizó la década de los años veinte del siglo pasado, y que hoy unos historiadores-arquitectos califican equivocadamente como “arquitectura republicana”, supuesta “transición” entre la arquitectura colonial y la arquitectura moderna que se asoma entre 1930 y 40. Pero sus protagonistas de los años veinte la levantaban sobre las ruinas de unas chozas de bahareque y la consideraban, con razón, como “arquitectura moderna”129.
No se requieren muchos detalles para tener una idea de lo que ha sido la historia del crecimiento urbano de Cali en los años posteriores a 1920, porque en las estrategias empleadas por la dirigencia local existe una línea de continuidad entre el pasado y el presente. Cada vez que la ciudad alcanza a los barrios de los potentados, estos sienten que disminuye su prestigio y buscan la manera de alejarse todavía más (gracias también a las facilidades que brinda el automóvil particular), es entonces cuando acuden los empresarios de la construcción para trazar nuevas avenidas sobre los campos aledaños para lograr, con los años, valorizar la tierra (mientras eso sucede, se les ha llamado “atopistas”) y posteriormente estructurar los nuevos planes de vivienda. De esta forma, y sin importar los efectos colaterales, como encarecimiento de los servicios públicos y destrucción de zonas agrícolas, se expanden el asfalto y los negocios sobre la planicie. Mientras unos pueden pagar por las mejores tierras para la vivienda o el comercio, a los sectores populares les ha
129 APRILE-GNISET, Jacques. La ciudad colombiana (vol. 4). Universidad del Valle. Cali 2010. Pág.
tocado acudir a la invasión de predios o esperar que les sean asignados barrios en los espacios más inseguros e insalubres, como las riveras del río Cauca o las zonas de laderas donde son frecuentes los deslizamientos y el acceso a los servicios públicos presentan todo tipo de dificultades técnicas para su implementación. Lo mismo ha sucedido en casi todas las ciudades del Valle.
Para hacerse a una idea de la ciudad capital de principios del siglo XX he aquí lo que se encontró en un catálogo turístico de 1942: en el frente está el mapa de la ciudad de Cali con el hipódromo del barrio Santa Mónica, la ausencia de la actual estación del tren y las amplias zonas despobladas al interior del perímetro urbano. En su respaldo hay una rica información que vale la pena mencionar; entre los almacenes figuran el Ley, Villegas Duque y Cia (de autos), Texaco, tropical Oil Company (de
aceites), Alberto Lenis (de artículos fotográficos); los bancos son, el de la República, Agrícola Hipotecario, Bogotá, Colombia, Central hipotecario, Alemán-Antioqueño, de Londres The Royal Bank, Caja Agraria y Caja Colombiana de Ahorros; se destacan los cafés el Globo, El Polo Norte y Cali; contaba la ciudad con los clubes: Campestre, Aguacatal, Colombia, y San Fernando; estaba la Clínica Garcés, y la Droguería Jorge Garcés B. Ltda; para la distracción se mencionan Cine Colombia y el Teatro Cervantes; entre las fábricas están la de A. Lloreda Cía. Cementos del Valle, gaseosas El As, textiles La garantía, Licores del Departamento y la de jabones Varela S.A.; para la recepción de turistas contaba la ciudad con los hoteles, Alférez Real, Majestic, Europa y Meléndez: y finalmente queda por mencionar las radiodifusoras Sport y Pacífico. El mapa de la época denota ya claramente las divisiones espaciales que la dirigencia ha definido, para cumplir con sus ideales de prosperidad, estableció las zonas de asentamiento industrial, sus sitios de encuentro, ha ubicado en el centro la actividad comercial y financiera.
A cada espacio, como se comprende, se le asigna una función específica dentro de la visión de ciudad que tenía el sector dominante, pero a efectos garantizar los recursos necesarios para continuar materializando sus planes de construcción de nuevas obras, como puentes y avenidas, ellos resolvieron crear en 1947 la Oficina de Valorización. Desde dicha entidad gubernamental los empresarios consiguieron asegurarse los futuros contratos de construcción y años más tarde, con la ayuda de teorías urbanísticas, formas del diseño y otras disposiciones de gobierno central, como el avalúo catastral, lograron establecer un mecanismo de segregación espacial
por estratos socio económicos. De esta manera se naturaliza la diferencia y se borra el conflicto de clases.
“Los sociólogos burgueses intentan a menudo diluir el concepto de “clase” con el concepto más general de “grupo social” con su división en capas sociales, en “estratos” (el término “estrato”, tomado de la geología, dimana la teoría de la estratificación social, el decir, la división de la sociedad en distintas capas, tongadas, etc., dispuestas habitualmente en un orden jerárquico). Dichos sociólogos toman como criterio de la pertenencia de un individuo a esta o aquella capa los rasgos más diversos: el tipo de ocupación, la distribución de bienes, la instrucción, el lugar de residencia, etc. Pero no destacan entre ellos lo principal, lo decisivo: la relación con respecto a los medios de producción, que determina, en fin de cuentas, la situación social de los hombre en la sociedad”130.
Desde la oficina de valorización hicieron del derecho una ideología codificada, como señala Gilma Mosquera131. En consecuencia, sin necesidad del escrutinio público a las personas se les ha venido presionando para que vivan en un espacio, pero de acuerdo a su capacidad de ingresos: es decir en barrios exclusivamente para ricos o en barrios para pobres. Una senda que conduce a la creación de guetos, que vienen siendo cercados o delimitados por grandes autopistas.
En lo que tiene que ver con las otras ciudades del departamento se evidenciará a lo largo de los años cómo las disposiciones normativas y los gustos fluirán como ondas expansivas del centro a la periferia. Parece ser un efecto propio de la modernidad porque ciertas decisiones trascienden las fronteras tan rápidamente que
130 AA.VV. Fundamentos de filosofía marxista leninista. Progreso. Tomo II. Moscú 1977. Pág. 100. 131 MOSQUERA TORRES, Gilma. APRILE-GNISET, Jacques. Opus cit. Pág. 117.
hoy se habla de glocalidad, para significar la conexión casi indisoluble entre lo global con lo local. Cali es el eslabón principal de estos procesos en el territorio porque al ser la capital, desde ella fluyen las disposiciones legales y muchas costumbres. Adicionalmente por ser punto nodal del desarrollo comercial e industrial de la región los otros centros urbanos van siguiendo sus pautas arquitectónicas, el uso de los nombres para sus plazas, la organización de sus concentraciones públicas, procesiones etc. Así se puede apreciar cómo la plaza central de Buga (figura 3.2) evoluciona siguiendo las pautas de Cali.
3. EL INDIVIDUALISMO
En la construcción del territorio, aparte de la clasificación de los espacios que se hace desde las altas esferas del poder, para efectos administrativos y/o económicos,