Capítulo 5 Clasificaciones pertinentes para las estadísticas del turismo
B. Clasificaciones relacionadas con la demanda
B.1. Clasificación de productos desde una perspectiva de la demanda
5.4. Como ya se ha mencionado (véanse los párrs. 4.48 y 4.49 supra y RIET 2008, cap. 4, secc. D), desde una perspectiva práctica, no puede esperarse que los visi-tantes que participan en una encuesta, a quienes se presenta una larga lista de produc-tos clasificados por características físicas y origen industrial (como los que se basan en la CCP), sean capaces de elegir entre ellos. Es más probable que los visitantes compren-dan una clasificación de los gastos de acuerdo con el motivo o las actividades, entre ellas el alojamiento, el transporte y los alimentos. Por ejemplo, los gastos de transporte (desde una perspectiva del motivo) podrán incluir las tarifas del transporte público y de taxis así como el alquiler de autos, los peajes, la gasolina, las reparaciones menores y las piezas de repuesto. Cada uno de esos elementos pertenece a una categoría diferente de la CCP. Además, los visitantes probablemente clasifiquen los viajes según los “pro-ductos turísticos”, que en realidad son una agrupación de actividades y fines.
5.5. En consecuencia, las clasificaciones del consumo final utilizadas normal-mente por los países en las encuestas sobre ingresos y gastos de los hogares se derivan de la CCIF.
5.6. Es por ello que, en lo que respecta a la observación del gasto turístico mediante encuestas a las personas (RIET 2008, párr. 3.41), se recomienda mantener la uniformidad con la CCIF y utilizar las siguientes categorías (párr. 4.49):
i. Viajes combinados, vacaciones combinadas y paquetes turísticos ii. Alojamiento
iii. Alimentos y bebidas iv. Transporte local v. Transporte internacional
vi. Actividades recreativas, culturales y deportivas vii. Compras
viii. Otros
5.7. Estas categorías de las RIET 2008 mantienen un tipo de categorización que resulta familiar para la mayoría de los visitantes. Esas categorías no se centran en la naturaleza específica de un bien o servicio sino más bien en la necesidad a la que responde (con la única excepción de la de “viajes combinados, vacaciones combinadas y paquetes turísticos”, que se examina en el párrafo siguiente). Por ejemplo, los alimentos que se compran para ser preparados por el visitante y la comida servida en un restaurante se clasifican en la misma categoría (iii. Alimentos y bebidas), ya que ambos responden a la necesidad de alimentos. La clasificación correspondiente de la CCIF abarca la clase: “11.1.1 —Restaurantes, cafés y establecimientos similares” en el
grupo “11.1 —Servicios de suministro de comidas por contrato” y las nueve clases (“pan y cereales”, “carne”, “pescado y alimentos marinos”, “leche, queso y huevos”, “aceites y grasas”, “frutas”, “legumbres-hortalizas”, “azúcar, mermelada, miel, chocolate y dulces de azúcar” y “productos alimenticios n.c.p.”) en el grupo “01.1 —Alimentos”. De modo similar, la compra de gasolina para un vehículo, el alquiler de un auto o el pago de la tarifa de taxi, como se ha señalado anteriormente, se clasifican en la misma categoría que el transporte local, a pesar de que en un caso se trata de un bien y en el otro un servicio.
5.8. La primera categoría enumerada, “Viajes combinados, vacaciones combi-nadas y paquetes turísticos”, no corresponde a una función como tal, sino que repre-senta una mezcla de servicios adquiridos al mismo tiempo a cambio de un pago único. A fin de permitir comparaciones y análisis del nivel y la estructura de los gastos de los visitantes, independientemente de que viajen en paquetes o no, se recomienda desglo-sar aún más esta categoría en sus componentes (por ejemplo, transporte, alojamiento y alimentos) (véanse los párrs. 4.3 a 441 y 4.74 para más información sobre los paquetes turísticos).
5.9. Se presenta una cuestión especial cuando se encuesta a los visitantes inter-nacionales, porque, a menudo, deberá tenerse en cuenta también las clasificaciones de la balanza de pagos (como cuando la encuesta debe proporcionar información tanto para las estadísticas de turismo como para la balanza de pagos). Como ya se ha señalado (véase el párr. 4.4), aún existen varias diferencias entre la clasificación recomendada en la observación del gasto turístico31 y el desglose que se sugiere como una partida pro memoria para el MBP6 (véanse el apéndice 9, titulado “Componentes normalizados y otras partidas seleccionadas”, y RIET 2008, párrs. 8.22 a 8.25). El des-glose es como sigue:
Bienes;
Servicios de transporte local; Servicios de alojamiento;
Servicios de suministro de alimentos; Otros servicios: Servicios de salud;
Servicios educativos.
A continuación se ofrecen algunas ideas relacionadas con la medición de las par-tidas “viajes” y “transporte de pasajeros” de la balanza de pagos.
5.10. Como se señala explícitamente en el párrafo 8.25 de las RIET 2008: Las organizaciones internacionales han reconocido la importancia que reviste que los países colaboren a nivel internacional de un modo coor-dinado para fomentar procedimientos conjuntos de observación que per-mitan obtener información para la elaboración de la balanza de pagos y de estadísticas de turismo. Esta colaboración debería ser la base para una mejor comprensión de las similitudes y diferencias de ambos enfoques. 5.11. En la partida “viajes” de la balanza de pagos no se incluye la compra de servicios de transporte internacional, que se incluyen en “transporte internacional de pasajeros”.
5.12. La clasificación de la balanza de pagos requiere el desglose de los paquetes turísticos, que supone otro procedimiento similar al que se propone supra (véase el párr. 5.7).
5.13. En la clasificación de la balanza de pagos se hace hincapié en la diferencia entre bienes y servicios, diferencia que no se considera esencial en la clasificación del turismo que se recomienda. Por ejemplo, “transporte” incluiría la compra de gasolina,
31 Véase el cap. 4, secc. B.3.1, sobre la serie de preguntas que se propone para el módulo de gastos de una encuesta en fronteras.
considerada un bien en la clasificación de la balanza de pagos. Dentro de la clasifica-ción de las estadísticas de turismo, “otros” pudiera incluir también ciertos bienes, aun cuando la mayoría de los bienes deberían incluirse en “compras”, que podría consi-derarse una estimación preliminar del gasto turístico receptor/emisor en bienes a los efectos de la compilación de la balanza de pagos. Sin embargo, en una primera apro-ximación, tal vez baste con clasificar simplemente todos los gastos en “compras” como servicios; o sea, con tratar “compras” como que incluye todas las compras de bienes.
5.14. En cuanto al desglose de los servicios de salud y educación, los países que estén dispuestos a utilizar la información recolectada tanto para el análisis del turismo como para la compilación de la balanza de pagos tendrán que obtener información sobre esos dos servicios mediante la inclusión de una pregunta específica en el cues-tionario. Será necesario obtener más información de los proveedores de servicios de educación y de salud y de las instituciones que financian la adquisición de esos servi-cios, como las universidades y los sistemas de seguro social, a fin de corroborar esa información, ya que en muchos casos serán demasiado pocas las observaciones (en la encuesta de visitantes) para evitar grandes errores de muestro.
5.15. Cabe recordar por último que la partida “viajes” de la balanza de pagos se acerca más conceptualmente al “consumo turístico” que al “gasto turístico”, ya que también incluye valores imputados que se excluyen del gasto turístico (véanse el párr. 4.3 y RIET 2008, párrs. 8.10 a 8.25).
5.16. Cuando los compiladores alcanzan la etapa de verificación de la coherencia y la uniformidad entre las fuentes sobre la demanda y las de la oferta —por lo general antes de elaborar una cuenta satélite de turismo—, será necesario desagregar aún más todas esas agrupaciones y vincular sus componentes a las categorías de la CCP.
B.2. Clasificaciones que han de aplicarse a los visitantes y a los viajes
5.17. Estas clasificaciones se refieren a los países (por ejemplo, los países de resi-dencia y de destino); a las diversas formas de turismo y a las características demográ-ficas y socioeconómicas de los visitantes, como la edad (expresada normalmente en función de grupos de edades), el género, la ocupación, el nivel de ingresos y de educa-ción (véanse el cap. II, secc. C.2, y RIET 2008, párrs. 3.6 a 3.8). En particular:
• El país de residencia y de nacionalidad deberían determinarse para el turismo receptor y emisor, empleando los Códigos Uniformes de Países o Áreas para Usos Estadísticos de las Naciones Unidas. Debe subrayarse una vez más que, en el caso del turismo internacional, los visitantes deberían clasificarse de acuerdo con su país de residencia, y no su país de nacionalidad, que en un mundo globalizado podrá ser más de uno (véase el párr. 2.9 y RIET 2008, cap. 2, secc. B.3). No obstante, se alienta a los países a que elaboren agrupaciones considerables que permitan una observación significativa de los visitantes agrupados de acuerdo con cada uno de esos criterios, mediante la utilización de una encuesta por muestreo de un tamaño razonable;
• Las formas de turismo deberán determinarse según lo enunciado en las RIET 2008, párrs. 2.39 y 2.40;
• Los visitantes y demás viajeros deberán categorizarse por separado como pertenecientes al turismo receptor y el turismo emisor (véase RIET 2008, cuadro 2.2);
• Las características del visitante. Deberán utilizarse las normas internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), ajustadas por países (véanse el cap. II, secc. C.2, y RIET 2008, párrs. 3.6 a 3.8). 5.18. Otras clasificaciones son específicas del análisis del turismo (véanse el cap. II, secc. C, y RIET 2008, párrs. 3.9 a 3.38) y abarcan la duración del viaje, el motivo del viaje, los medios de transporte utilizados y los tipos de alojamiento:
• Duración del viaje: la recomendación internacional sólo exige que se separe a los visitantes del día (excursionistas) de los visitantes que pernoctan (turistas). Sin embargo, dada la tendencia hacia estancias más cortas, también podría ser útil agrupar las clases de duración en función del número de pernoctaciones. Los visitantes que pernoctan, digamos, menos de cuatro noches podrían constituir una agrupación especial (como se hace en Europa, por ejemplo). Observe que mientras que las estancias de los visitantes se miden en función del número de noches (véase el cap. II, secc. C.1.3), el gasto medio habitualmente se mide en función del gasto medio por día;
• Motivo principal del viaje: se han identificado seis categorías principales (véanse el cap. II, secc. C.1.1, y RIET 2008, cuadro 3.1). Se recuerda a los países que las personas que viajan con el propósito de trabajar, o para entrar en una relación de empleado-empleador con una empresa en el lugar visitado, no deben considerarse visitantes (RIET 2008, párrs. 2.35 a 2.38). En el caso del turismo internacional quizá no sea suficiente depender solamente de los datos sobre inmigración con el fin de excluir a esos viajeros; tal vez sea necesario incluir varias preguntas específicas sobre ese aspecto en una encuesta de ellos. Cabe insistir en que, a la hora de crear nuevas categorías, debe procurarse observar esas nuevas categorías como es debido, con un número suficiente de casos, si se hace un muestreo;
• Motivo principal del viaje: se propone una clasificación normalizada de la OMT (véanse el cap. II, secc. C.1.5, y RIET 2008, cuadro 3.2);
• Tipos de alojamiento: no se proponen clasificaciones por el momento, pero los países deberían considerar la posibilidad de elaborar dos tipos diferentes: una para los proveedores de servicios de alojamiento, basada en la CIIU, Rev. 4; y otra para su producto (los servicios de alojamiento), basada en la CCP ver. 2 (véanse el párr. 5.30 y cap. II, secc. C.1.6). Es importante que en las clasificaciones de los proveedores de servicios de alojamiento se identifiquen las categorías principales correctamente, sin mezclar los proveedores comerciales y no comerciales, pues el hecho de que los visitantes utilicen una u otra forma de alojamiento influye de manera significativa en cuanto al gasto y la demanda de infraestructura turística. También hay variaciones dentro de las categorías. Los visitantes podrían hospedarse en alojamientos no comerciales, lo que puede implicar o no un proceso de producción (véase el cap. VI); podrían utilizar alojamiento comercial suministrado por pequeños negocios no estructurados (que posiblemente escapen al alcance o el ámbito de los procedimientos de expedición de licencias); podrían hospedarse en establecimientos comerciales organizados; o incluso podrían no utilizar ninguna forma de alojamiento (por ejemplo, podrían quedarse en su auto o embarcación, podrían dormir sobre un banco o podrían levantar una tienda de campaña al aire libre, fuera de los campamentos establecidos). Habida cuenta de que un visitante podría utilizar más de un tipo de alojamiento durante un viaje, cabe insistir en que los datos obtenidos de las encuestas realizadas en los establecimientos de alojamiento se refieren únicamente a las pernoctaciones en ese tipo específico de alojamiento, mientras que la información recogida
mediante las encuestas de hogares o de visitantes permiten identificar todas los tipos posibles de alojamiento y especificar el número de pernoctaciones en cada uno de ellos.
5.19. Los visitantes se clasifican como turistas (es decir, visitantes que pernoc-tan) o excursionistas (o sea, visitantes del día) (RIET 2008, párr. 2.13).