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Capítulo 3 Marco teórico y Metodológico

3.3 Hacia una sociología de las emergencias

3.3.1 La colonialidad del poder

La colonialidad impone y ha impuesto históricamente ciertos saberes como legítimos y únicos, que coadyuvan a la aplicación de un imperialismo cultural y con ello de un sentido de la ciencia como único, lo que otros autores llaman

Monocultural.

Aguiló, elaboró una serie de propuestas de diversos autores asociados a los conceptos de globalización neoliberal, imperialismo cultural, diversidad cultural y humana, diálogo intercultural, hermenéutica diatópica; con la finalidad de estudiar un modelo alternativo de relaciones interculturales, que se enfrente al “imperialismo cultural y a los universalismos etnocéntricos que tratan de imponer un discurso civilizatorio monocultural” (Aguiló, 2010: 160), entendiendo monocultural como la imposición de modelos de los países del norte11, prácticamente únicos en el desarrollo económico, político y social. En este sentido, el currículum académico de la UVI apunta hacia una alternativa de educación que pretende dar cabida a los saberes locales y a la transformación social.

Aguiló también maneja el concepto de antropodiversidad como “el reconocimiento

de las múltiples e infinitas formas en las que se expresa la condición humana”, (Aguiló, 2010: 152), es decir como reconocimiento a la pluralidad. Por ende, para dicho autor, el Diálogo intercultural está basado en el reconocimiento de las múltiples, diferentes e infinitas formas que asume la antropodiversidad, tomando

11 Metéfora utilizada por Santos para denominar al efecto creado por el colonialismo y el capitalismo, sobre

en cuenta que una comunicación intercultural debe servir para legitimar la diversidad cultural y humana.

A partir de una serie de variantes dentro del controvertido concepto de multiculturalidad surge el concepto de multiculturalismo progresista, en donde “el

diálogo y la hermenéutica diatópica forman parte de este modo de la base teórica y metodológica necesaria para la profundización de la democracia participativa y para el establecimiento de articulaciones cosmopolitas descolonizadoras en diferentes escalas de acción” (Aguiló, 2010, p. 161).

Es así que el concepto de Hermenéutica diatópica surge como una propuesta epistémica, política y metodológica válida para tratar de afrontar los riesgos, que la globalización neoliberal supone para la antropodiversidad. Este concepto de

hermenéutica diatópica es retomado del filósofo Panikkar, quien clasifica la hermenéutica en tres tipos:

1. H. morfológica: que permite descifrar y transmitir, a través de los padres, maestros y otras figuras de autoridad, los conocimientos de una cultura particular.

2. H. diacrónica: que contribuye a superar la distancia temporal entre culturas, facilitando la comprensión de textos de épocas pasadas.

3. H. diatópica: que permite ir no sólo más allá de la distancia temporal sino también de los lugares comunes teóricos (topoi), “trata de poner en contacto universos de sentido diferentes…como un ejercicio de reciprocidad entre culturas”. (Aguiló, 2010, p. 155)

“La hermenéutica diatópica no atribuye a ninguna de las partes en contacto el estatus de totalidad exclusiva ni de parte homogénea, sino parte de la relatividad y de la variabilidad interna de cada cultura” (Aguiló, 2010, p. 157). Por ello el concepto de hermenéutica diatópica da paso al concepto de multiculturalidad, entendido éste como esas relaciones entre culturas distintas, y de ahí que el autor se refiera a que “de la adecuada articulación de estas resistencias a escala local y

global depende el éxito o el fracaso de la globalización contrahegemónica en su lucha contra la globalización neoliberal” (Aguiló, 2010, p.158).

Finalmente la propuesta consiste en romper paradigmas, establecer diálogos, profundización teórica, establecer articulaciones que defiendan la diversidad sin desperdicios de la experiencia humana, hacia una apertura de la antropodiversidad y en contra del modelo monocultural o colonialismo.

El conocimiento se da a través de la vida cotidiana y a su vez a través de la interacción con el otro; toda sociedad tiene la necesidad de transmitir sus conocimientos a sus descendientes como parte de la vida misma, ésta trasferencia de saberes varia de una sociedad a otra, de una cultura a otra y de un periodo histórico a otro. En nuestro país contamos con registros de transmisión de conocimiento que datan desde la época prehispánica, dicha transferencia se ha logrado de muy diversas formas como son oral, escrita, por medio de oraciones, canciones, rituales, fiestas, representaciones, charlas, anécdotas de los ancianos, entre otras formas de transmisión de saberes, que pueden aportar al conocimiento científico.

Al respecto Fariñas Dulce (citada en Aguiló, 2010) maneja el término de “ideología excluyente y totalizadora”, “que supone un serio peligro para la protección de la diversidad cultural del mundo”, es decir “la universalización de la experiencia y de la cultura de un grupo dominante, que poco a poco van siendo naturalizadas, elevadas a la categoría de norma general y expandidas” (Aguiló, 2010: 146). Para el caso de México y América en general, hay un paradigma constante que desde el contacto con Europa ha sido impuesto y a la fecha prevalece como estigma social. Me refiero a la idea de raza, que establece una conexión con la identidad y a su vez con la dominación y el rol social, a manera de orden jerárquico impuesto desde la conquista de América. Con dicho orden se relaciona a su vez el desarrollo del capitalismo como sistema regulador no sólo del comercio, si no de la permanencia de ideas y sujeción de roles sociales. Esto conlleva a deducir como la colonialidad del poder y el capitalismo mundial

establecen el etnocentrismo y el eurocentrismo (Cfr. Quijano, 1993) como parte de la visión del mundo, en donde la modernidad es también cuestión de conflicto en los intereses sociales.