GADAMER: HERMENÉUTICA Y TRADICIÓN
9. LA COM PRENSIÓN COMO PROCESO DIALÓGICO ESTRUCTURA DEL PREGUNTAR
Gadamer entiende la comprensión como un proceso dialógico22, como un diálogo. La comprensión tiene estructura de diálogo por que es el encuentro con la tradición, y ésta no es algo inerte sino que es lenguaje, “esto es, habla por sí misma como lo hace un tú ” (VM, 434). El “tú” es un otro con el cuál nos relacionamos pero que tam bién tiene comportamientos respecto a uno. La conversación autén tica requiere también que se dé todo su peso al tú, es decir, “atender realmente al otro, dejar valer sus puntos de vista y ponerse en su lugar... querer entender lo que dice” recogiendo el derecho objetivo que tiene de expresar su opinión (VM, 434).
Pero una buena conversación es aquélla en la que los interlocutores saben preg u ntar. La comprensión hermenéutica comienza por la pregunta. Habíamos visto que el círculo hermenéutico comienza por saber escuchar lo que la cosa dice; pero este saber escuchar es posi ble si se sabe preguntar adecuadamente a la cosa.
Vimos en el inciso anterior que la experiencia hermenéutica se piensa en articulación con la finitud y, por tanto, con la ap ertura hacia una nueva experiencia, así como con la ap e rtu ra hacia la tradición. Ahora Gadamer se va a preocupar por pensar la estru ctu ra de esta a p e rtu ra y concluye que tiene la estructura de la pregunta. El én fasis que Gadamer pone en la conversación y en la estructura de la pregunta perm ite afirm ar que, en último análisis, la noción de
22 Gadamer considera que en VM no le dio la im portancia debida a este tema. Según él, tanto la relevancia de la alteridad del otro y el papel fundamental que compete al lenguaje como conversación quedaron oscurecidos en la propuesta inicial por dedicar m ayor atención a enfatizar la relevancia de la distancia en el tiempo. Cfr. VM II, p. 16.
racionalidad que campea en Verdad y método es la de la razón dialógica23. Preguntar quiere decir abrir (VM, 440); dejar “un abier to” sin respuesta predeterminada. La apertura está en una relación particular con la pregunta. Por un lado Gadamer afirma que la aper tura (de la experiencia hermenéutica) tiene la estructura de la pre gunta, pero por otro lado, sugiere que la apertura (el estar abierto) opera como criterio de validez o de legitimidad del preguntar: “deci mos que una pregunta está mal planteada cuando no alcanza lo abier to sino que lo desplaza manteniendo falsos presupuestos” (VM, 441). La estructura de la pregunta es importante porque, entre otras cosas, alude o supone algo fundamental de la esencia humana, a sa ber, nuestra finitud. La pregunta supone nuestra finitud porque sólo se formula cuando somos conscientes de que no sabemos (VM, 439). Gadamer pone al Sócrates de los Diálogos como modelo del sabio preguntar. Es más difícil preguntar que responder, cree Gadamer, porque es más difícil reconocer que hay algo que no se sabe cuando habitualmente suplimos la falta de conocimiento con la opinión, que es un saber a medias. El no saber tiene un estatuto superior a la opi nión (VM, 443).
También en este momento de su exposición, Gadamer tom ará precauciones contra el subjetivismo. El correcto preguntar no se plan tea ni se formula; adviene, acaece, como acaecen las ocurrencias; no hay un camino metódico para tener ocurrencias; tampoco lo hay para formular el verdadero preguntar. Este “le llega a uno” (VM, 443). Ahora bien, el arte del preguntar es como el arte de llevar una autén tica conversación. Gadamer da una serie de reglas del conversar:
a) Que los interlocutores no argumenten en paralelo (VM, 444). Es decir, que se siga rígidamente en la conversación la estructura de pregunta-respuesta.
b) Asegurarse que el interlocutor nos entiende y nos sigue en la argumentación (VM, 445).
c) No ejercer la ventaja ni la represión sobre el interlocutor: no aplastarlo con argumentos, sino escucharlo y sopesar sus opiniones aunque sean contrarias a las nuestras.
23 Según lo propone Claudia Villanueva en su trabajo “El concepto de comprensión en G adam er”. Tesis de Licenciatura, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, 1990.
Estas reglas conversacionales descritas p o r Gadamer tienen implicaciones centrales en el campo de la ética y de la política ya que la conversación y sus reglas se convertirían no solamente en el modelo de la comprensión hermenéutica sino también en el modelo del diálogo social y político24 ya que es condición de posibilidad del éxito de una conversación el que ésta se desenvuelva entre iguales, sin ejercicio del poder que acalle la voz del interlocutor, y con respe to a la opinión del otro.
En este momento conviene abrir un breve paréntesis para hacer dos observaciones. Primera, que hasta ahora Gadamer nos ha plan teado al menos tres mecanismos de validación de la comprensión hermenéutica: uno es del que hablamos en el parágrafo 2 que per manecía como una formulación sumamente oscura y que planteaba que la objetividad resulta de la convalidación que las opiniones pre vias van obteniendo a lo largo de su elaboración. Otro, más concreto, es la distancia en el tiempo, que elimina prejuicios inútiles y deja surgir otros que sí guían correctamente la comprensión. A su vez, la distancia en el tiempo, toma la forma de la tradición ejemplificada con la figura de lo clásico. Por último, la ap e rtu ra opera como cri terio de legitimidad del preguntar. La segunda observación que que- remos hacer es que Gadamer tiende a identificar el método (de las ciencias) con la intencionalidad, de donde se desprende el cuestio namiento persistente al subjetivismo. Hasta aquí el paréntesis.
Continuando con el tema de la estructura de la pregunta, ésta ocupa un lugar esencial en la comprensión hermenéutica. Gadamer explica esto mediante formulaciones complejas que semejan trabalenguas y que trataremos de simplificar, aunque prevemos que sin demasiado éxito. Situamos en la posición hermenéutica, es decir, pretender com prender un texto, nos coloca ya ante una pregunta: ante la pregunta que el texto plantea al intérprete. El texto dirige inicialmente una pre gunta al intérprete: la pregunta por su interpretación, por el lugar (ho rizonte) desde el cual el intérprete va, a su vez, a preguntar al texto. El intérprete responde a la pregunta que el texto le formula pregun tando, a su vez, al texto por la pregunta a la que él responde. Gadamer
24 Al menos tal como lo diseña Habermas en la pragmática universal que después revisarem os.
introduce aquí una idea interesante tomada de Collingwood que dice que todo texto responde a una pregunta que se le ha formulado des de la tradición. La tarea del intérprete es, entonces, preguntar por la pregunta a la que responde el texto; pero como la reconstrucción de la pregunta originaria es imposible, entonces, esa pregunta que no podemos reconstruir rebota en el intérprete bajo la forma de la pre gunta que el texto formula a éste (VM, 447-453).
Esta compleja estructura conversacional de la experiencia her menéutica atiende también un tema relevante: compensa que ni el texto ni la tradición que habla a través de él hablan como un auténti co “tú ” sino que es el intérprete quien lo hace hablar. Lo que logra la estructura de pregunta/respuesta es que este hacer hablar al texto no es arbitrario, no impone al texto opiniones previas sino lo deja ha blar, escuchando, como pregunta, “la respuesta latente en el texto” (VM, 456). La comprensión hermenéutica pensada en términos conversacionales resuelve también otra limitante, esta vez no de toda interpretación, sino de todo lo escrito. Basándose Gadamer en la idea platónica según la cual lo escrito sufre de una indefensión o debili dad básica pues no puede acudir en ayuda del que sucumbe a m al entendidos, planteará la necesidad de que la escritura recurra a alguna instancia de apoyo que compense tal debilidad, es decir, la a u sencia del autor del texto escrito. Es preciso encontrar la forma que ayude al pensar, una forma que promueva que “las ideas del lector se vean estimuladas y se mantengan productivamente en movimien to” (VM, 473). Esta forma es la conversacional que en un mismo movimiento levanta el derecho del intérprete de manifestar su opi nión y el del interlocutor de manifestar la suya y ser escuchado.
El recurso a la conversación tal como Gadamer la entiende como modelo de la comprensión hermenéutica es importante por diversas razones: primero, porque el modelo dialógico o conversacional representa un nuevo paradigma epistemológico que rompe con la con cepción del conocimiento concebida como relación entre sujeto- objeto; segundo, resta peso al esencialismo metafísico pues enfatiza el preguntar por encima del responder; esto es que la pregunta hermenéutica es un preguntar en el sentido heideggeriano en tanto que no espera una respuesta sino apunta siempre a la dirección del
preguntar25; tercero, se opone al subjetivismo pues en el lenguaje en general y en su estructura dialógica rige la esfera del nosotros
en lugar de la del yo 26. Por eso Gadamer afirma que estar-en-con- versación significa “salir de sí mismo, pensar con el otro y volver sobre sí mismo como otro” (VM, ). Esto alude a la dimensión prác tica a la que apunta la tesis de la aplicación que vimos antes.