3. EL NIVEL TEOLÓGICO
3.3 COMENTARIO SOBRE LOS CAMPOS SEMÁNTICOS DE ALEGRÍA
3.3.1 La Oración. En la Biblia la oración es adoración que incluye todas las actitudes del espíritu humano en su acercamiento a Dios. El cristiano adora a Dios cuando le ofrece culto, confesión, alabanza, y súplica por medio de la oración.
Pablo es un hombre de oración y en cuatro distintas oportunidades ora por sus discípulos: Ef 1:15-23; 3:14-19; Flp 1:9-11; Col 1:9-12. El apóstol fue maltratado en Filipos y vio poco fruto de su labor, pero recuerda con gozo a los filipenses. Debemos agradecer a nuestro Dios las gracias y consuelos, los dones y el servicio de otros, cuando recibimos el beneficio
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y Dios recibe la gloria. La gente es querida por sus ministros cuando reciben el beneficio de su ministerio.
3.3.2 La Evangelización. Es comunicar las Buenas Nuevas de salvación. El evangelio constituye las buenas nuevas de que Dios en Jesucristo ha cumplido sus promesas, y de que se ha abierto un camino de salvación para todos.
El apóstol estaba preso y para borrar el vituperio de la cruz muestra la sabiduría y la bondad de Dios en sus sufrimientos. Debido a ellos algunos se interesaron en el evangelio. Sufrió de parte de los falsos amigos y de los enemigos. Miserable carácter el de los que predican a Cristo por envidia y contienda y añaden aflicción a las cadenas que oprimían a éste. La evangelización fue la razón de la vida de este gran misionero. Además, Debemos regocijarnos, puesto que nuestros trastornos pueden hacer bien a muchos.
3.3.3 El Ministerio. La muerte para el creyente verdadero es ganancia, porque es el fin de todas sus debilidades y miserias. Le libra de todos los males de la vida y le lleva a poseer el bien principal. La disyuntiva del apóstol no era entre vivir en este mundo y vivir en el cielo; entre ellos no hay comparación; era entre servir a Cristo en este mundo y disfrutar de Él en el otro. No entre dos cosas malas, sino entre dos cosas buenas: vivir para Cristo o estar con Él. El poder de la fe y de la gracia divina puede hacernos dispuestos para morir. En este mundo estamos rodeados de pecado, pero estando con Cristo escaparemos del pecado y de la tentación, la tristeza y la muerte para siempre. Pero quienes tienen más razón para partir deben estar dispuestos a quedarse en el mundo en la medida que Dios tenga alguna obra para que ellos hagan. Mientras más inesperadas sean las misericordias antes que ellos se vayan, más de Dios se verá en ellos. Pablo, amaba el ministerio y el servicio al cual Dios le había llamado.
3.3.4 La Comunión. Traducido diversamente ―comunicación‖, ―participación‖, ―contribución‖, ―compañía‖, ―común‖. La connotación fundamental es la de participar de algo con alguien.
Estas son exhortaciones a los deberes cristianos; a la unanimidad, a la humildad, conforme al ejemplo del Señor Jesús. La bondad es la ley del reino de Cristo, la lección de su escuela, el uniforme de su familia. Se mencionan diversos motivos para el amor fraternal. Es el gozo de los ministros ver la unanimidad de su gente. Aquí, Pablo hace una solicitud de unidad y unanimidad como motivo de gozo.
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3.3.5 La Fe. Es la gracia mediante la cual Dios capacita al hombre para creer en él y confiar plenamente en sus promesas.
Debemos ser diligentes en el uso de todos los medios que llevan a nuestra salvación perseverando en ellos hasta el fin, con mucho cuidado no sea que con todas nuestras ventajas no lleguemos. Esto nos anima a hacer lo más que podamos porque nuestro trabajo no será en vano; aún debemos depender de la gracia de Dios. La obra de la gracia de Dios en nosotros es vivificar y comprometer nuestros esfuerzos y sacrificios y servicio en la fe. La buena voluntad de Dios para nosotros es la causa de su buena obra en nosotros. La voluntad de Dios es que los creyentes estén con mucho regocijo; y los que estén tan felices por tener buenos ministros, tienen mucha razón para regocijarse con ellos.
3.3.6 La Amistad. La cualidad o estado de no ser múltiple, sino ser uno de común acuerdo. Es la condición esencial para la armonía y el entendimiento en un grupo. No anula la singularidad de los individuos, pero los reúne en torno a objetivos y creencias comunes. Los que compartimos la misma fe bíblica debemos estar estrechamente unidos en comunión, trabajo y testimonio. Necesitamos promover más visiblemente nuestra amistad en la diversidad.
Epafrodito estaba dispuesto a ir donde los filipenses para que fuera consolado con los que se habían condolido con él cuando estuvo enfermo. Parece que su enfermedad fue causada por la obra de Dios. El apóstol les pide que le amen más por esa razón. Es doblemente agradable que Dios restaure nuestras misericordias, después del gran peligro de perderlas; y esto debiera hacerlas mucho más valiosas. Lo dado en respuesta a la oración debe recibirse con gran gratitud y gozo.
3.3.7 El Señorío de JC. En el ministerio de Jesús la proclamación y la diaconía iban juntas, de la mano. Palabras y obras surgen del señorío de Jesús, porque él nos envía al mundo a predicar y servir. El gozo como fruto de una relación de amor con Jesús era el secreto para mantenerse a flote, pese a las circunstancias. En efecto, tan estrecho es el lazo entre la proclamación y el servicio, que produce gozo.
3.3.8 La Firmeza. La esperanza y la perspectiva creyente de la vida eterna deben afirmarnos y hacernos constantes en nuestra carrera cristiana. Hay diferencia de dones y gracias, pero estando renovados por el mismo Espíritu, somos hermanos. Estar firmes en el Señor es afirmarse en su fuerza y por su gracia. Los filipenses eran no solamente sus hermanos, sino también su alegría y su corona o motivo de honor.
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3.3.9 La Alegría misma. El gozo en Dios es de gran importancia en la vida cristiana; es necesario llamar continuamente a ello a los cristianos. El gozo supera ampliamente todas las causas de pesar. Es nuestro deber mostrar cuidadosa diligencia en armonía con una sabia previsión y con la debida preocupación; Dios quiere que le demostremos que valoramos su misericordia y sentimos que dependemos de Él. La alegría con Dios, esa sensación consoladora de estar reconciliados con Dios, y de tener parte de su favor, y la esperanza de la bendición celestial, son un bien mucho más grande de lo que puede expresarse con plenitud. Esta alegría mantendrá nuestros corazones y mentes en Jesucristo; nos impedirá pecar cuando estemos sometidos a tribulaciones y de hundirnos debajo de ellas; nos mantendrá calmos y con una satisfacción interior. El apóstol es un ejemplo. Su doctrina armonizaba con su vida. La inminente venida del Señor, debe producir un estado permanente de alegría por la espera; y la manera de tener al Dios de paz con nosotros es mantenernos dedicados a nuestro deber.
3.3.10 La Solidaridad. Es la habilidad especial que Dios da a ciertos miembros del cuerpo de Cristo para contribuir con sus recursos materiales a la obra del Señor con liberalidad y alegría. Pablo se goza que el Señor hubiera revivido el interés de los filipenses por colaborar con sus necesidades.
Conclusiones al comentario teológico sobre la alegría:
La alegría de la condición cristiana, sólo puede poseerse en paradójica alternancia con la tristeza, la tribulación y la inquietud.
Esta alegría se sitúa más allá de los sentimientos, porque es una alegría en el Señor, y por consiguiente, no depende de nosotros mismos. Pablo puede recordarla, llamarla y exhorta a ella; es la alegría de la fe. Se fundamenta en la esperanza y confianza que a través de todas las luchas y angustias está segura de la justificación por Cristo.
Pablo opone decididamente a la alegría, tanto la aflicción por la tribulación externa, con la angustia por las correcciones internas. No es la resignación ni la tristeza mortal del mundo, las que deben tener la última palabra, sino la alegría de una fe pura.
La Carta a los Filipenses fue escrita desde la prisión y se puede vislumbrarse una cierta soledad del Apóstol, la recta predicación puede estar en peligro, por consiguiente, hay motivo de preocupación; pero también acción de gracias y alegría inquebrantable por la participación de los filipenses en el Evangelio: Aunque existan motivos de preocupación, qué más da si Cristo es exaltado. La alegría es un obstinado ―sin embargo‖ que se repite y cuyo fundamento es la oración infatigable que se orienta a la difusión del Evangelio e invoca el crecimiento de las comunidades. El tiempo del sufrimiento y persecución es
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limitado ¡El Señor está cerca! Por eso la alegría se funda sobretodo en la esperanza de ser glorificado también con Cristo en el sufrimiento; este esperar alegre y consolador en el día de Cristo, relativiza el presente. La alegría en el Señor, engendra la verdadera equidad, puesto que libera la solidaridad con el prójimo y por otra, relega las alegrías y los sufrimientos presentes al ámbito de lo temporal y pasajero.
Este tipo de enseñanza paulina de la alegría en medio del sufrimiento y de la tribulación, es puesta a prueba en la época en la que las persecuciones a los cristianos, ponen a prueba y amenazan las comunidades. El despojo de los bienes materiales, no puede arrebatar en bien de la alegría, pero esto no significa que la persecución no siga siendo una tribulación real y calamitosa. Tal vez por eso, se exhorta a la paciencia, a permanecer firmes en la doctrina.48 Cristo ha renunciado voluntariamente a la alegría y ha tomado sobre sí el oprobio de la cruz; únicamente poniendo los ojos en Él pueden los que sufren tribulación tener paciencia y mantenerse firmes.