6. CITACIÓN Y REFERÉNCIAS BIBLIOGRÀFICA 12
3.2 Como entiende Peter Drucker la responsabilidad social y el business ethics
3.2.1 La responsabilidad social de la empresa
No se va a afirmar que el discurso de Peter Drucker esté basado en la ética y la responsabilidad social. No lo está porque, como se ha dicho, la ética es algo que Drucker entiende como algo individual, consustancial al ser humano. Para él, no existe una ética para el management, otra para los empleados, otra para los políticos, otra para los estudiantes, para las mujeres, para los hombres, para los estadounidenses o para los europeos, para los blancos, para los negros, para los judíos, para los católicos, etc. La ética es sólo una, la que debe regir el comportamiento individual de cada hombre en cualquier circunstancia: “All authorities of the Western tradition–from the Old Testament prophets all the way to Spinoza in the 17th century, to Kant in the 18th century, Kierkegaard in the 19th
century and, in this century, the Englishman F.H. Bradley65 (Ethical Studies) or the
American Edmond Cahn66 (The Moral Decision)– are, however, in complete
agreement on one point: There is only one ethics, one set of rules of morality, one code, that of individual behavior in which the same rules apply to everyone alike”
65 F.H. Bradley (1846-1924) Rechazaba la filosofía moral utilitarista de Hume, Locke o Stuart Mills y siguió el movimiento
del idealismo británico que tenía la influencia del idealismo alemán de Kant, Fitchte, Schelling y Hegel. Una de sus características era distinguir la ambigüedad dentro del lenguaje, especialmente de las palabras individuales. Su postura moral fue conducida por su crítica a la idea del “yo” utilizada dentro de la corriente de la teoría de la ética utilitarista. La primera edición del libro que nombra Drucker es de 1876 (http://en.wikipedia.org/wiki/F._H._Bradley) consultada el 24/11/2014
66 Eduard Cahn (1906-1964) Abogado y filósofo de la ley. En su filosofía Cahn trató con temas de la ética y la moral
encontradas en la ley. El libro que nombra Drucker es de 1955
(Drucker, 1981: 19). Por lo tanto, si se aplica este pensamiento a la empresa, según la visión de Drucker ésta debería ser tan ética como lo son sus dirigentes. Pero esta visión, que parece muy simple, se transforma en difícil de entender porque Drucker no se ocupa de explicarla más extensamente. De hecho, dio
origen a los ataques que recibió de los proponentes del business ethics, tema
que desarrollaremos en el siguiente capítulo. Sin embargo, existe una contradicción en el postulado de Drucker. Siendo el jurista y politólogo, sabe que se habla de la ética política. De este campo no dice nada, aunque muchas veces se refiere a la política de los Estados o al pensamiento de juristas y pensadores políticos.
3.2.2 La relación de la responsabilidad de la empresa respecto a la sociedad
La corporación que busca su desarrollo económico, según Drucker, también depende del progreso económico y social de la comunidad donde la empresa se instala. Como tal, sus acciones tienen un impacto decisivo en la esfera social de dicha comunidad (Drucker, 1955/2007: 335-337). La empresa, dice, es la creadora y productora de riqueza que luego repercute en la riqueza del conjunto de la sociedad. Esta capacidad, le otorga a la empresa no sólo una responsabilidad social sino que, añadida a ella, también la autoridad y el poder que tal ejercicio conlleva. La responsabilidad, no se puede ejercer si no se tiene la autoridad tanto de ser reconocido como de tomar decisiones y el poder no se tiene, si no se le ha concedido a la vez autoridad para actuar y esta autoridad estaría vacía de contenido o sería peligrosa si no se actúa con responsabilidad. Es el círculo virtuoso que los juristas y especialistas en ciencias políticas han argüido a lo largo del tiempo respecto al desarrollo e implementación de la responsabilidad-autoridad-poder, por ejemplo, en el estado-nación (Olives, 2006: 393-396).
En este sentido, argumenta Drucker, la corporación o empresa ejerce un poder otorgado por la sociedad como nunca antes ha ejercido ninguna otra entidad privada. Por otro lado, la autoridad que le ha sido otorgada por la sociedad a la
empresa ésta la deposita en manos de sus managers. Es un poder que se corresponde con las necesidades de las empresas pero que no se había otorgado, anteriormente, a ninguna otra entidad privada. Sin embargo, alega Drucker, sin ambas concesiones la sociedad industrial, como se conoce no existiría: “Hence society has been forced to grant to the enterprise what it has always been not reluctant to grant, that is, first a charter of perpetuity, if no of theoretical immortality, to the ‘legal person’, and second a degree of authority to the managers which corresponds to the needs of the enterprise (Drucker, 1955/2007: 332).
Este depósito de confianza, de poder y de autoridad que la sociedad ha otorgado a la empresa comporta tanto a ésta como a su management, una responsabilidad que supera la responsabilidad clásica que se otorgaba a la propiedad privada, aunque Drucker no aclara cuál es. En esta línea, es diferente a la creencia que la responsabilidad que, basada en el propio interés del propietario individual, conduciría al bien público o que el bien público y el propio interés del propietario individual no están relacionados. Por el contrario, la actuación del manager actual está íntimamente relacionada con la responsabilidad pública: “(…) it requires of the manager that he assume responsibility for the public good, that he subordinate his actions to an ethical standard of conduct, and that he restrain his self-interest and his authority wherever their exercise would infringe upon the common weal and upon the freedom of the individual” (Drucker, 1955/2007: 332).