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COMO LA CURACIÓN TELEVISUAL PUEDE CURAR SUS CAUSAS

In document Asombrosos Secretos (página 109-114)

Este capítulo señala varias causas que ocasionan dolores de cabeza y los examina en detalle. Se proporcionan técnicas curativas y casos clínicos explicativos.

La mayoría de los dolores de cabeza pasajeros o poco frecuentes están relacionados con la fatiga, con el uso excesivo del alcohol, o algún desorden digestivo, como el dolor de cabeza es la única forma que tiene el sistema humano de comunicar: “Deténgase. No puedo resistir mas”. Si el paciente es razonable, obedece la advertencia y reduce el exceso de lo que cause el problema o toma el descanso necesario. Así, el dolor de cabeza se aleja y no regresa sino hasta que se repita la causa. Estos casos no requieren curación psíquica. Generalmente todo lo que se necesita son unas cuantas horas. Sin embargo, en una emergencia, o si el dolor de cabeza persiste, puede generalmente ser curado en unos cuantos instantes mediante el tratamiento Medipic para la eliminación del dolor de cabeza, el cual se describe en este capítulo.

Problemas más serios están relacionados con casos de dolores de cabeza crónico o recurrente. La causa aquí puede ser una infección del sistema, un tumor cerebral o una lesión en la cabeza, o puede estar relacionada con una infección de los oídos, nariz o garganta. Mas estas condiciones son relativamente raras, el mayor número de pacientes crónicos de dolores de cabeza son víctimas de migrañas o desórdenes emocionales. Todos estos desordenes pueden ser corregidos por medio de los métodos curativos televisuales que le hemos enseñado. Examinemos cada tipo de enfermedad de dolor de cabeza y el método recomendado para manejarlo.

Dolor de cabeza simple no recurrente. Este tipo de dolor de cabeza se puede aliviar generalmente en unos cuantos instantes cuando se debe solo a la fatiga, o al malestar estomacal.

He aquí el mejor y más sencillo método:

1. Haga contacto con la mente subjetiva interior del paciente y discierna ahí la causa del dolor de cabeza. Se si debe solamente a la fatiga o a un malestar estomacal, haga lo siguiente.

2. Si el paciente está en su presencia siéntelo en una silla de respaldo recto y párese detrás de él. si el paciente está distante, produzca esta posición mentalmente. 3. ponga su mano derecha a lo largo de la cabeza del paciente a una pulgada de

distancia de su oído derecho y coloque su mano izquierda de manera similar en el lado izquierdo de la cabeza. Las palmas de las manos deben estar enfrente de la cabeza. Mentalmente haga correr energía blanca curativa suavemente por su brazo derecho hasta la palma adentro de la cabeza del paciente al nivel del oído. Envíe la energía a través de la cabeza y directamente hacia fuera por el lado izquierdo hacia la mano izquierda, arriba del brazo izquierdo y hacia fuera. Mantenga este rápido fluir de energía blanca durante dos o tres minutos sin parar. 4. Haga una pausa durante un minuto o dos y repita el flujo de energía blanca

durante otros tres minutos. Haga una pausa otra vez y luego mande un flujo de energía azul clara calmante y eliminadora del dolor a través de la cabeza del

paciente, en la manera como se describió, durante treinta segundos y luego retírese.

Se dará cuenta de que este procedimiento es muy efectivo para aliviar el dolor de cabeza, sin importar cual haya sido la causa de este. Si el dolor no es mas que el resultado de excesos de fatiga, no volverá a aparecer, pero si hay algún trastorno crónico que lo cause, este debe ser localizado y eliminado. Louis Stone, de Riviera Beach, Florida, graduado de las clases de Ben Bibb, había tenido gran éxito tocando los oídos de los pacientes suavemente mientras seguía la técnica curativa televisual previamente descrita. Su método funciona muy bien, pero no es necesario que usted lo copie. La técnica básica funcionará para usted, mas usted puede encontrar también una variación que le atraiga y le funciona bien. Si es así, úsela sin dudar.

He aquí un caso clínico reportado por la señora Donnabel Carter, de Glastonbury, Connecticut. La paciente es una amiga personal a la cual ella identifica solamente como Joann. Como usted puede ver, ella a su vez tiene su propia manera de tratar un dolor de cabeza. No es muy ortodoxo, ¡pero funciona! He aquí su informe:

Un día Joann y yo estábamos sentadas en una pequeña mesa tomando helados, cuando Joann dijo: “No puedo comer más; tengo un dolor que me parte la cabeza”.

Sin decir nada, agaché la cabeza para concentrarme. Vi el dolor como una nube gris alrededor de la cabeza de Joann, por lo que ordené a esta nube que se levantara a través de la cabeza y se fuera hacia arriba y se alejara mientras mandaba una nube azul a la cabeza de mi amiga para que tomara su lugar. Ella dijo chillantemente: “¿Qué estas haciendo?” y describió como sentí que el dolor era succionado hacia arriba y afuera de su cabeza, y una sensación calmante lo reemplazaba. En ese momento, el dolor regresó. Le dije que se callara y me dejara concentrar. Entonces empecé con el tratamiento otra vez y, al terminar, puse una luz de oro protectora en su cabeza y hombros. Esto tuvo resultado. Ella consiguió un alivio inmediato y no le volvió el dolor.

Como usted puede ver, la señora Carter tiene su propio método para manejar los dolores de cabeza, un método que le da resultado a ella y puede dárselo a usted; usted puede adoptar alguna técnica diferente adaptada a su pensamiento y experiencia. Al principio es generalmente mejor, sin embargo, empezar con la fórmula común descrita anteriormente en este capítulo.

Cómo curar dolores de cabeza que provienen de un daño accidental. Algunas veces los dolores de cabeza que provienen de un accidente y causan un daño en la cabeza. Aquí tenemos tal caso descrito por una curadora, la señora Frances Millar, de Plainfield, Connecticut. La víctima era Donald, su hijo menor, de tres años.

Hace poco estaba trabajando en mi casa, mis dos hijos de 2 y 5 años respectivamente, estaban jugando en el patio. De repente oí gritos y chillidos. Corrí hacia fuera y vi que Donald, mi hijo menor, tenía sangre en toda la parte trasera de su cabeza y una gran mancha roja extendida en su camisa. Tim, el niño mayor, dijo después de Don se veía como un gallo todas las plumas rojas. Saliéndome de la atmósfera de terror, logré advertir el hecho de que Donald se había caído del columpio sobre una piedra puntiaguda. Había sangre por todas partes. Al principio tuve dificultad para encontrar la herida; luego descubrí una cortada de más o menos una pulgada y media de largo de la cual salía constantemente un chorro rojo.

Presioné con mis dedos la herida para detener el flujo. ¿Cuál fue el resultado de esto? La sangre corrió por mi mano y mi brazo hasta llegar a mi falda, pero la hemorragia no se paró. Pensé en mi entrenamiento en el Séptimo Sentido y cerré los ojos mientras visualizaba mentalmente mi pulgar y mi dedo índice cerrando la herida y mandándole energía curativa blanca. Después de unos pocos segundos, abrí los ojos y vi una sustancia gelatinosa que se había formado encima de la herida sellándola. Eso era; ¡no más hemorragia! Don, cuya espalda estaba hacia mí, dijo entonces, “Mami, ya no me duele”.

¡Cuán práctico puede ser uno! No tenía coche y el cuarto de emergencia más cercano en un hospital estaba a más de veinte millas. No quiero ni pensar que podría haber resultado si no hubiera tenido mi entrenamiento de Séptimo Sentido.

Más tarde, para asegurarme de que todo estaba bien internamente, hice otro contacto mental y no encontré daño cerebral, solamente un vaso sanguíneo oprimido el cual inflé a su diámetro normal. Al día siguiente, una costra de tres cuartos de pulgada de largo era la única evidencia de la herida, y aun ella desapareció completamente en cuarenta y ocho horas.

Casi cualquier accidente en donde haya lesiones de la cabeza producirá dolor de cabeza. Esté preparado para calmar primero el dolor antes de utilizar el tratamiento Medipic que se necesite. Esto le dará al paciente rápido alivio y no impedirá en modo alguno la completa curación final.

He aquí otro caso de accidente que trae consigo un fuerte dolor de cabeza, el cual fue aliviado rápidamente por medio de un tratamiento Medipic. La curadora fue Julia Whitten y la víctima del accidente fue Molly A. Rickenbrode, de Ripley Nueva Cork. En el momento de hacer esta curación, la señora Rickenbrode estaba en Nueva Cork mientras que la señora Whitten estaba en Florida. Puede ver que la técnica para aliviar el dolor de cabeza puede ser aplicada aun cuando el paciente no esté en su presencia. Todo lo que se requiere es que usted haga contacto mental y visualice a la víctima sentada delante de usted. Aplique entonces el tratamiento mental, exactamente como si la persona estuviera de hecho ahí. He aquí el relato de Molly Richenbrode de lo que pasó:

Deseo dar testimonio de una casi increíble “curación” hecha por Julia Whitten. Estaba de visita en un hospital cuando me resbalé y caí en un piso recién encerado. Caí sobre el lado derecho de la cara, haciéndome una herida grande en la frente, torciéndome el cuello y lastimándome el hombro. Las radiografías tomadas por el departamento de emergencia del hospital no mostraron huesos rotos, por lo que me mandaron para ser tratada por mi propio doctor. Durante todo un mes él me hizo venir para someterme a tracciones en la cabeza. Mientras estaba sometida a la tracción tenía cierto alivio del dolor de cabeza, fuera de esto el dolor era casi intolerable. El sostén del cuello no me ayudó. Sin poder soportar recostar la cabeza, me sentaba en una silla día y noche, durmiendo solamente unos cuantos momentos de puro agotamiento.

Una amiga mía escribió a Julia Whitten del Séptimo Sentido pidiéndole que me ayudara. Yo estaba en el estado de Nueva Cork y la señora Whitten estaba entonces en Florida. Me imagino que ella apenas había recibido la carta cuando entré en un profundo sueño, el primero en más de un mes. Cuando desperté, ya no tenía el dolor. ¡Un milagro!

Ahora ya no tenía dolor de cabeza y podía mover le cuello sin que me doliera. Solo entonces me di cuenta de que me había lastimado el hombro y que me dolía cuando movía el brazo. Seguía no obteniendo resultados con los tratamientos del doctor, él estaba francamente intrigado. Tuve correspondencia con Julia con el objeto de expresar mi agradecimiento por su ayuda, así que cuando vino al norte se detuvo para verme. No le dije nada de mi hombro, pero al encontrarnos en la puerta me dijo

que la fascia de la hendidura de hombro se me había lastimado. Cuando el doctor,

a mi solicitud, tomó una radiografía del área, el diagnóstico fue una fascia lastimada. Los tratamientos y los ejercicios que me había dado estaban contraindicados en tales condiciones.

Cuando me lo dijo, la enfermera rió y dijo: “Tardó el doctor dos meses en encontrar lo que su amiga vio en un minuto”. Decidimos no decirle nada al doctor por temor a lastimarlo.

El tratamiento de la señora Whitten era el ordinario del Séptimo Sentido para el alivio del dolor de cabeza y de cuello.

Descubrió los músculos torcidos del cuello y los corrigió, pero como no hubo mención del dolor del hombro, no le hizo caso. Cuando su marido la llevó a la casa de la señora previamente. Sentada en el coche, exploró mentalmente a la señora Rickenbrode para ver si la podía ayudar en cualquier otra forma. Fue entonces cuando observó el hombro dañado que describió la señora R. cuando abrió la puerta para recibirlos.

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