OTROS TEMAS:
C. COMPARACIÓN ENTRE ARTES RENACENTISTA Y BARROCO
ARTE RENACENTISTA ARTE BARROCO
Se basa en la RAZÓN Se basa en la EMOCIÓN
Admira y sigue unos MODELOS Busca expresarse LIBREMENTE
Es un arte ELITISTA, para expertos Es un arte POPULAR
Tiene un componente PAGANO Es profundamente CRISTIANO
Busca ante todo la ELEGANCIA Busca efectos de GRANDIOSIDAD
Se basa en la SIMETRÍA, en la PROPORCIÓN Se basa en el MOVIMIENTO, en el CONTRASTE
Prefiere la LÍNEA RECTA Prefiere la LÍNEA CURVA
Es un arte NATURAL Es un arte ARTIFICIOSO, TEATRAL
2. EL URBANISMO
La ciudad del barroco es la imagen del poder del gobernante y refleja la sociedad absolutista que se afirma en esta época. Por tanto, la ciudad se organiza en torno a un centro (símbolo de dicho poder), lo que favorece el ordenamiento urbano. En el dédalo de calles intrincadas que caracterizan las ciudades europeas de la época, se abren amplias y rectas calles que ponen en contacto los principales edificios (políticos, religiosos...) y las nuevas plazas barrocas. Se crea así una red urbana en la que se desarrolla gran parte de la vida cotidiana de la población. Estas nuevas vías son una imagen del poder y la reputación de las autoridades, y permiten los desfiles militares y civiles y las masivas procesiones religiosas.
Uno de los primeros proyectos urbanísticos es el realizado por el papa Sixto V y su arquitecto
Fontana en Roma (1585-1590), consistente en una red de largas y anchas calles que unen las siete
basílicas principales. Ante ellas y en las encrucijadas se erigen obeliscos como hitos urbanos.
Las plazas son uno de los más importantes elementos del urbanismo barroco. Son un reflejo simbólico del poder civil (Place de Vendôme en París) o religioso (Plaza o Columnata de San Pedro del Vaticano en Roma, de Bernini), y escenario de fiestas y representaciones sociales, religiosas y teatrales. Se articulan en torno a un edificio principal, normalmente una iglesia o un palacio, y se ordenan regularmente las construcciones laterales con soportales y tiendas en las partes bajas. Además son los escenarios para las estatuas que ensalzan a los reyes, y para monumentos, obeliscos, arcos.
En España, y con independencia de los modelos franceses o italianos, se desarrolla la plaza mayor, nuevo eje central de la ciudad. Casi siempre aparece enmarcando un Ayuntamiento u otro edificio municipal importante. Se sitúa al margen del tráfico ciudadano que transcurre por calles próximas, y las que conducen a ella son laterales, sin atravesar la plaza. Se consigue así un ambiente cerrado, frente a la plaza abierta francesa. De planta rectangular, sirve para armonizar el espacio de las calles adyacentes, tiene viviendas en todos sus laterales, muy uniformes, y los bajos son porticados y albergan comercios. Se alzan tres o cuatro plantas con balcones y el ático suele estar
retranqueado. La plaza mayor será el lugar de concentración artesanal, centro ciudadano, espacio para espectáculos. Este lugar de reunión y paseo es apto también para representaciones teatrales, corridas de toros o autos de fe. Uno de los ejemplos más logrados es la Plaza Mayor de Salamanca, obra de Churriguera.
3. LA ARQUITECTURA
A. CARACTERÍSTICAS GENERALES
Estructura y composición. Frente al ordenamiento armónico, calculado y tranquilo del
edificio renacentista, el barroco busca el movimiento y la belleza del conjunto.
Movimiento. Se descartan los esquemas simples sustituyéndolos por otros basados en:
Plantas elípticas o derivadas de complicados trazos geométricos, que suponen la unión de lo centralizado con lo longitudinal.
Predominio de las líneas curvas y mixtas, y de las superficies ondulantes: interiores, fachadas, elementos sustentantes (columna salomónica), frontones partidos, vanos ovalados, volutas y aletas que unen mediante líneas curvas puntos del edificio situados a distinta altura, etc. Todo ello contribuye a dar sensación de masas en movimiento.
Sentimiento ascensional: cúpulas con un carácter escenográfico y teatral gracias a los efectos de iluminación y a la arquitectura real que se prolonga mediante la perspectiva pictórica. Tienden a producir la sensación de que el espacio real se amplia.
La luz. Adquiere un nuevo papel en la percepción total del edificio al disolver en juegos de sombras las formas arquitectónicas, que no aparecen netamente delimitadas. Se consigue este efecto mediante la contraposición de pronunciados salientes y bruscas entradas prescindiendo de los paramentos continuos.
Decoración y efectismo. Los elementos arquitectónicos se enriquecen y complican buscando
el efectismo: atlantes, cariátides, orden colosal, estípites y columna torsa o salomónica; arcos elípticos, ovales y mixtilíneos; volutas y cartelas, frontones partidos.
Las fachadas se integran en el conjunto urbano y cumplen la función de resaltar el edificio para atraer la atención. Dejan de ser planas y se articulan con alternancia de curvas, vanos y nichos, entablamentos y frontones mezclados o quebrados, luces y sombras, columnas y otros elementos decorativos que producen impresión de variedad y movimiento.
Los edificios típicos de la arquitectura barroca siguen siendo la iglesia y el palacio.
B. ITALIA
GIAN LORENZO BERNINI (1598-1680). Hijo de un escultor florentino instalado en
Nápoles, es arquitecto, escultor y pintor. Protegido por los papas, contribuye poderosamente a dar a Roma su aspecto barroco y triunfal. Fue nombrado arquitecto oficial de San Pedro del Vaticano, donde realiza sus conocidísimos Baldaquino y Columnata. En sus iglesias prefiere plantas elípticas, como en Sant'Andrea al Quirinale; un juego de superficies cóncavas y convexas relaciona exterior e interior. Entre sus construcciones civiles destaca la fachada del Palacio Barberini. Llamado a Francia, realiza un proyecto de ampliación del palacio del Louvre que no fue aceptado.
FRANCESCO BORROMINI (1599-1667). Sin el éxito personal y los medios de los que
dispone Bernini, sus obras son más reducidas y modestas, pero reflejan una extraordinaria fantasía y capacidad técnica. Recibe numerosos encargos de las abundantes órdenes religiosas establecidas en Roma. Sus obras más conocidas son San Carlo alle quatro fontane y Sant'Ivo alla Sapienza, de planta central estrellada situada al fondo de un largo patio.
OTROS. También destacan Carlo Maderno, ya citado por su terminación de la Basílica de
San Pedro del Vaticano, Baldassare Longhena con Santa María della Salute (Venecia), y
Guarino Guarini con la Capilla del Santo Sudario (Turín).
C. ESPAÑA
En la primera mitad del siglo XVII se mantienen las principales características herrerianas, aunque unida a otras barrocas (elementos decorativos sobre los muros, valoración plástica de los volúmenes en busca de efectos de claroscuro, etc.). La Cárcel de Corte (hoy Ministerio de Asuntos Exteriores) en Madrid, de Juan Gómez de la Mora (1611-1616), es obra representativa de este período.
En la segunda mitad del siglo XVII desaparece paulatinamente la severidad anterior, en una tendencia cada vez más decorativa y movida. Francisco de Herrera el Mozo (†1685) contribuirá al proyecto de la Basílica de El Pilar de Zaragoza; el también escultor Alonso Cano (†1667) proyectará la monumental fachada de la catedral de Granada.
En el siglo XVIII predomina un barroco ornamental, con decoración recargada y exuberante. Además de Alberto de Churriguera, que hemos mencionado al tratar del urbanismo, son muy representativos Francisco Hurtado con la Sacristía de la Cartuja de Granada (1732), y Fernando
Casas y Novoa (†1749) con la fachada del Obradoiro de la catedral de Santiago de Compostela.
Esta tendencia coexistirá con otra corriente de barroco clasicista, más sobria y equilibrada. A ella corresponde el Palacio Real de Madrid, de los italianos Filippo Juvarra y Giovanni Battista
Sacchetti (1735), que sustituye al anterior Alcázar de Madrid, destruido a causa de un incendio.
En esta magna construcción se formó Ventura Rodríguez (1717-1785), figura clave de esta tendencia. Junto con la Santa Capilla de El Pilar, obra en la subraya el carácter escenográfico del barroco, se puede mencionar otras obras suyas como la Iglesia de San Marcos de Madrid, y, correspondiente a su etapa final más severa, la fachada de la catedral de Pamplona.
D. FRANCIA
La arquitectura barroca francesa se caracteriza por el predominio del lenguaje clasicista, que predomina por igual en los templos (Jacques Lemercier, Iglesia de Val-de-Grace de París), hospitales (Jules-Hardouin Mansart, Los Inválidos en París), palacios rurales (François Mansart, Castillo de Blois) y sus versiones más reducidas urbanas (Jean de Cerceau, Hôtel de Sully en París).
Un caso excepcional en que se une arquitectura, urbanismo, jardinería y todas las artes es el Palacio de Versalles, en Francia. Se ampliará progresivamente hasta convertirse en una auténtica ciudad palatina que reflejo el poder de Luis XIV, el rey Sol. Versalles se convertirá en el modelo de palacio a seguir por todas las Cortes europeas del absolutismo.
4. LA ESCULTURA ESCENOGRÁFICA
A. CARACTERÍSTICAS GENERALES
El escultor barroco busca relacionar la obra con el marco en el que se sitúa y con el espectador que la contempla, en un esfuerzo característicamente escenográfico.
La belleza se sitúa ante todo en la expresividad dramática. Por ello se representan los sen- timientos y emociones de los personajes, con frecuencia de forma grandilocuente y afectada.
El movimiento es de capital importancia en este sentido.
Se persiguen complejos efectos lumínicos: los claroscuros matizan y difuminan volúmenes y colores de los materiales empleados.
La temática religiosa varía entre:
Países católicos: asuntos que representan el triunfo de la fe y de la Iglesia, nuevos dogmas como la Inmaculada Concepción de María, santos recientemente canonizados.
Países protestantes: carecen de escultura monumental religiosa.
Otros géneros:
El retrato ensalza la gloria y el poder de reyes y poderosos.
Los monumentos funerarios unen conmemoración y alegorías de lo efímero de esta vida. La mitología sigue presente en palacios, jardines, fuentes, etc.
B. ITALIA
GIAN LORENZO BERNINI (1598-1680). Ya lo hemos estudiado en cuanto arquitecto,
tarea íntimamente unida a lo escultórico. Sin embargo, él mismo se consideró ante todo escultor. En este sentido, su gusto se formó a través de obras clásicas y de Miguel Ángel, poniendo especial interés en aquellas composiciones en las que el movimiento y el equilibrio primase sobre otros aspectos. Su obra es muy variada: de tema mitológico (El rapto de Proserpina por Plutón, Apolo y Dafne), retratos (busto de Luis XIV), religiosas, sepulturas de varios papas en San Pedro del Vaticano... Las fuentes (como la de los Cuatro Ríos) que diseña para numerosas plazas de Roma contribuirán a darle a la ciudad su carácter barroco.
En su etapa de madurez realiza unas obras religiosas excepcionales, el Éxtasis de Santa Teresa y la Beata Ludovica Albertoni. Las concibe para formar parte de espacios interiores y dentro de un marco en el que se combinan y funden arquitectura, escultura y pintura, seleccionando materiales de distintas calidades y colores. Añade además una iluminación específica para cada caso en relación con la iconografía y el mensaje que quiere transmitir consiguiendo ambientes escenográficos capaces de sorprender al espectador que queda incluido como un elemento más del conjunto.
OTROS. Entre los abundantes escultores barrocos italianos podemos mencionar a Alessandro Algardi, que manifiesta una tendencia más clasicista que la de Bernini. Su espectacular
relieve de San León I deteniendo a Atila (1646-1653), en la basílica de San Pedro del Vaticano, es una de sus obras más destacadas. Francesco Mochi, entre otras obras, realizará un retrato ecuestre de Alejandro Farnesio (1625) en Piacenza.