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OTROS TEMAS:

A. DADAÍSMO

La Primera Guerra Mundial conmociona a numerosos artistas de vanguardia (expresionistas, cubistas...), muchos de los cuales denuncian su carácter de horror absurdo. En Zurich (la neutral Suiza) se reúnen numerosos poetas, literatos y artistas de toda Europa. Entre ellos surgirá el dadaísmo, término que procede de dadá, voz buscada al azar en un diccionario y que no quiere significar nada. Organizan exposiciones y actos culturales que buscan provocar el escándalo. Rechazan todo lo existente: tanto la política y el nacionalismo que han provocado la guerra, como el arte y la cultura burguesa. Presentan una gran variedad de técnicas novedosas: collages, fotomontajes, “rayogramas” y los muy característicos “ready-made” (ya hechos), objetos preexistentes descontextualizados.

Otros grupos de artistas se identificaron con estas propuestas, y entre ellos destacan los del foco de Nueva York (Duchamp, Picabia) y, tras la guerra, los de Alemania (George Grosz), con

una mayor preocupación por la denuncia política y muy influidos por el expresionismo. Sin embargo, a mediados de los años 20 el movimiento entrará en crisis y acabará por ser sustituido por otro emergente, el surrealismo.

MARCEL DUCHAMP (1887-1968). De origen francés, Duchamp es uno de los artistas más

importantes de las vanguardias. Muy personal, en su obra resume el esfuerzo de ruptura con la tradición que ha caracterizado al siglo XX, y en este sentido trasciende su inclusión en el grupo dadaísta. En 1911 entra en contacto con los cubistas, y el resultado es su Desnudo bajando una escalera (1912) con el que parece caricaturizar tanto la pintura académica como al propio cubismo, lo que explica su ruptura con este movimiento. Pero ese mismo año inicia una serie de obras de temática amorosa en las que mezcla elementos orgánicos y mecánicos. Destacan La casada (1912) y el verdaderamente laborioso Gran vidrio (1913-36).

Sin embargo su aportación más importante está en los ready-made: se escoge un objeto y se le da un título que lo descontextualiza y lo convierte en obra de arte. El primero de ellos fue Rueda de bicicleta sobre un taburete (1913). En 1917 envió con el seudónimo R. Mutt su famosa Fuente a la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York, de cuyo comité formaba parte. La obra fue rechazada, provocando una considerable polémica. También es muy conocida su L.H.O.O.Q. (1919), en la que manipula una reproducción del símbolo del arte tradicional y sublime por excelencia, la Gioconda.

B. SURREALISMO

En París, André Bretón lanza el Manifiesto surrealista de 1924: “Lo maravilloso es bello, no importa qué tipo, y sólo lo maravilloso es bello”. Y añade: “Creo en el encuentro futuro de esos dos estados, en apariencia contradictorios, como son el sueño y la realidad en una especie de realidad absoluta, de sobre-realidad”. Junto con artistas e intelectuales, intentan un movimiento de mayor envergadura y de carácter constructivo, frente a la negación de dadá. Estudiante de medicina, Breton conoce la publicación de la interpretación de los sueños, de Freud (1900), y aplica el psicoanálisis a la creación literario-artística. Así se incorpora el onirismo al arte.

El surrealismo es un movimiento amplio, que inspira una nueva sensibilidad y perdura al proporcionar temas a la decoración y a la publicidad. Sus fines son provocar la expresión libre de aquello que consideran lo más interno y soterrado en el hombre, su inconsciente y su imaginación. El surrealismo es automatismo psíquico puro, libre de motivaciones racionales, estéticas o morales. Es conocida la frase de Lautréamont: “bello como el encuentro fortuito sobre una mesa de disección de una máquina de coser y de un paraguas”.

En la primera Exposición de 1925 participan, entre otros, Chirico, Arp, Ernst, Man Ray,

Picasso y Miró. Dalí y Buñuel enriquecen el movimiento en 1928 con la película El perro

andaluz. Posteriormente se adhieren al grupo Magritte y Duchamp; prácticamente, todos los grandes artistas de la primera mitad de siglo atraviesan una fase surrealista y algunos la mantienen como eje central de su obra para siempre. Podemos distinguir dos tendencias artísticas:

Orgánica abstracta o no figurativa (Miró, Ernst)

Surrealismo naturalista, engañosamente figurativo (Dalí, Magritte).

JOAN MIRÓ (1893-1983). Nacido en Barcelona, Miró se inicia en el modernismo catalán, y

tras pasar una etapa fauve, deriva hacia la esquematización. De lenguaje preciso y minucioso, ya en 1923 quiere plasmar la realidad surgida del sueño. La tendencia a la no figuración y a la libertad hacen posibles sus asociaciones fantásticas de signos simbólicos, ondulaciones y curvas que le dan

un carácter rítmico y festivo. Este estilo tan propio reaparece en todas sus obras con una constante de vivos colores, estrellas, lunas, filamentos, repitiéndose hasta la saciedad, llenos de lirismo y emotividad. Su primera gran obra surrealista es El carnaval de Arlequín (1924-25).

SALVADOR DALÍ (1904-1989). Nacido en Figueras, Dalí realiza en el París de 1928 con

Luis Buñuel una de las experiencias decisivas de la cinematografía superrealista, Un perro andaluz. Simultáneamente comienza a aplicar su método personal, paranoico-crítico, a la pintura. En su profundización del subconsciente, asocia lo paranoico con blando y lo crítico con duro, como vemos en su obra La persistencia de la memoria, de 1931.

Para plasmar estos contenidos teóricos en sus obras introduce máquinas fantásticas, aísla fragmentos anatómicos, da animación a lo inanimado, crea metamorfosis, perspectivas vacías y juegos visuales, confronta objetos incongruentes, y utiliza temáticas eróticas y autómatas como referencia a la importancia que el psicoanálisis otorga al sexo.

Su colorido es brillante; los figuras con asociaciones simbólicas insólitas aparecen envueltos en una atmósfera onírica. Mundos alucinados, con distorsiones extraordinarias de los cuerpos y concepciones de espacios vacíos son frecuentes. Desde 1940, su llegada a EEUU y su posterior acercamiento al régimen de Franco le valen el apelativo de ávida dollars que le impone Breton. Será polémico y excéntrico hasta el final de su vida.

RENÉ MAGRITTE (1898-1967). Belga, Magritte busca formas expresivas nuevas lejos del

automatismo: sorprendentes como en El reino de las luces, ambiguos como en Violación. Influido por la pintura metafísica, combina lo insólito, lo cotidiano, el erotismo y lo macabro en sus obras.