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Comparación entre las necesidades actuales de los Estados Suramericanos

1.1. De la Junta Interamericana de Defensa al Consejo de Defensa Suramericano

1.2.2. Comparación entre las necesidades actuales de los Estados Suramericanos

Como se mencionó anteriormente las necesidades de cada Estado son el elemento clave dentro de la integración de UNASUR, en tal virtud cada uno de los Estados Miembros enfrenta problemas individuales los cuales no han podido

28 ser solventados por sus respectivos gobiernos. UNASUR nace como respuesta antes estas falencias preexistentes y creando a su vez diferentes consejos encaminados a la resolución, parcial o total, de cada dificultad particular. Es necesario tomar en cuenta que la OEA tiene a su vez diferentes organismos encargados de brindar el apoyo necesario a los Estados, sin embargo la falta de cooperación ha sido obvia, impulsando la actuación de UNASUR. Uno de los puntos más conflictivos en el seno de OEA ha sido la falta de representación de los interés de todos y cada uno de los Estados miembros. Dentro de la Organización de Estados Americanos el órgano supremo es la Asamblea General la cual se reúne una vez al año en una sede rotativa; el principal problema es la representación de los intereses y necesidades estatales ya que para la adopción de determina la resolución es necesario el voto afirmativo de dos terceras partes de la Asamblea, mientras que en UNASUR el Consejo de Jefas y Jefes de Estado adoptan una resolución por unanimidad, asegurando la conformidad de todos los miembros (OEA, 1993).

El instrumento internacional relativo a la defensa de la OEA a través de la Junta Interamericana de Defensa es el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, TIAR, un documento firmado a finales de la segunda guerra mundial en el que se asegura la defensa integra del continente frente a una agresión externa y que insta a los Estados Miembros a responder como un conjunto frente a amenazas, incluyendo además en su Art. 3 la capacidad de actuación acorde al Art. 51 de la Carta de Naciones Unidas, de defensa colectiva. Como se describió antes, el Tratado tuvo una motivación más política que operativa y sobre todo en épocas de guerra donde se pretendía demostrar a los países de eje que América estaba unida y lista para hacerle frente a cualquier intento de ataque u ocupación. A pesar de la alianza hemisférica y de un par de rompimientos de relaciones diplomáticas, Japón no logró llegar al continente Americano y en resumen el acuerdo no llegó nunca a ponerse en práctica en términos operativos (Deustua, 2003).

Ante esta debilidad, los Estados Miembros de UNASUR propusieron la creación del Consejo de Defensa Suramericano, ente encargado de la creación e implementación de estrategias defensivas de la región tanto internas como

29 externas además de actuar como órgano de consulta, cooperación y coordinación internacional. Este consejo tiene como principios el respeto irrestricto a la soberanía, integridad e inviolabilidad de los Estados, la no intervención en sus asuntos internos y a la autodeterminación de los pueblos, es decir trabaja en legítimo apego a la carta de Naciones Unidas en su Art. 3. Además el Consejo reconoce la democracia como principio de gobierno en los Estados Miembros y apoya la firme conducción de la misma, por lo que en caso de quebrantamiento del Estado de Derecho este consejo es el encargado de informar a la Secretaria General de UNASUR y al Consejo de Jefas y Jefes de Estado con el fin de tomar las medidas adecuadas e inmediatas necesarias. Por último ratifica a la región como un espacio libre de armas nucleares y armas de destrucción masiva a través del apoyo irrestricto al Tratado de Tlatelolco firmado por los Estados de UNASUR (CONSEJO DE DEFENSA SURAMERICANO, 2008).

Es importante mencionar que dentro de los objetivos específicos del CDS, se tiene al Art. 5 literal A, el cual trata sobre el avance gradual en el análisis y discusión de los elementos comunes de una visión conjunta en materia de defensa. Este artículo centra la integración de UNASUR en lo descrito por Mitrany en el funcionalismo como aspectos políticos, no técnicos y controvertidos, los cuales enfrentan necesidades de defensa con el fin de obtener un sistema funcional que permita mantener la paz y seguridad entre sus miembros y frente a las amenazas externas. Sin embargo a diferencia de organizaciones internacionales existentes como la OTAN u ONU, el CDS no busca la creación de un ejército operativo con capacidad de actualización en cualquier escenario mundial y que esté presente en conflictos internacionales, de hecho hay pruebas suficientes que en temas bélicos los países suramericanos están tan atrasados como a finales de la segunda guerra mundial, con presupuestos que giran en torno al 0,82% y 2% del PIB de cada Estado destinado a defensa, con equipos militares obsoletos y la falta de preparación (SIPRI, 2015).

En tal virtud es necesario comparar y contrastar las realidades de seguridad y defensa de cada Estado con el fin de concluir si es que es posible a corto plazo alinear políticas que permitan a la organización actuar como un

30 bloque conjunto en materia de defensa externa y seguridad interna. Comúnmente estos dos conceptos tienden a pensarse como sinónimos, a pesar de la existencia de diferencias conceptuales importantes. El problema es que debido a la soberanía de cada Estado la aplicación depende a la definición que se le dé. Regularmente las fuerzas del Estado son quienes están encargados de estos aspectos dividiéndose entre policías y militares, los primeros orientados a la seguridad interna de una Estado mientras que los segundos regularmente encargados de la defensa externa. El problema principalmente es de compatibilidad entre los miembros de UNASUR ya que por ejemplo Argentina y Venezuela encargan sus tareas de seguridad a los militares o policías-militares, por lo tanto definir una política común sobre materia de defensa y seguridad resulta complejo a nivel de UNASUR. Según Ernesto López autor del libro:

Aplicación Práctica de los Conceptos de Seguridad en las Políticas de Defensa

Nacionales – Caso Argentina, el intercambio de actividades entre policías y

militares dificulta la creación de una política externa común (Toma, 2002).