Capítulo 2. Marco teórico

2.3. Desarrollo de la competencia lectora

2.3.2. La competencia lectora

humano, como la capacidad de observación, atención, concentración, análisis, y

reflexión, además de propiciar el diálogo y satisfacer la curiosidad sobre cualquier tema de interés. Para ello debe darse una comprensión que garantice la lectura, no puede darse una sin la otra, el lector debe comprender y reflexionar lo que lee (SEP, Estándares Nacionales de Habilidad Lectora, 2010).

Para Ramírez (2007), al comprender lo que se lee se garantiza con precisión el fundamento en la generación de las nuevas ideas. Así, el marco conceptual de referencia del lector esta enriquecido por experiencias previas de otros que le permiten ampliar y

modificar su realidad. Por ello leer es un proceso comunicativo y social en el que se involucran por lo menos dos: el que escribe y el que lee, y de manera sincrónica uno modifica al otro.

Es importante tener ciertas consideraciones con respecto de la práctica de la habilidad lectora: esta se incrementa con la edad y por lo tanto con la práctica, una es correspondiente a la otra; la cultura del lector determina lo que lee (Delgado, 2007). En México, la Secretaría de Educación Pública (SEP) establece estándares relacionados con la competencia lectora y están en función del número de palabras leídas por minuto y el grado al que el lector pertenece en el nivel de primaria y secundaria, los valores

referencian un mínimo y un máximo requerido de acuerdo al grado escolar, en primer lugar se debe objetivar el mínimo y el segundo paso debe ser la mejora constante (SEP, Estándares Nacionales de Habilidad Lectora, 2010).

La definición de competencia lectora ha tenido que evolucionar contextualmente frente al inminente desarrollo social, cultural y económico de la sociedad, el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) sugiere que delimitarla solo como una interpretación literal ya no es funcional, ya que el papel del lector en el proceso de la lectura va de lo general a lo particular, involucrando escenarios cognitivos y personales otorgándole una cualidad dinámica a dicho proceso, favoreciendo además otras

competencias comunicativas como el lenguaje. La definición de PISA propone que “la competencia lectora es la capacidad de comprender, utilizar y analizar textos escritos para alcanzar los objetivos del lector, desarrollar sus conocimientos y posibilidades y participar en la sociedad” (OECD, 2006, p.48).

alumnos que presentan alguna una alteración, se ven reflejadas como consecuencias en el pobre desarrollo de pautas sociales convencionales que desencadenan un incremento de conductas inadecuadas por la incapacidad de utilizar el lenguaje (oral y/o escrito) como regulador del comportamiento para poder expresar necesidades y sentimientos; el aprendizaje que le permite expresar los conocimientos que posee y las áreas de

oportunidad; y finalmente el pronóstico evolutivo ya que no se cuenta con una evaluación que permita medir los logros y deficiencias (Carrascosa, 1999).

Para fomentar la lectura es altamente recomendable partir de la realidad que rodea al alumno, de los que le interesa y de las experiencias que vive. Nadie realiza una actividad con gusto si no la siente como propia, por lo tanto es fundamental motivar al alumno a través de palabras e imágenes con las cuales este familiarizado, que formen parte de su vida cotidiana. Lograr el aprendizaje mediante actividades lúdicas, sugiere un método abierto y flexible en que no se empleen siempre textos propuestos por el profesor o extraídos de los libros de texto, sino que se trabaje también con palabras, frases y textos propuestos por los niños (Cardona, 2005).

Será necesario también propiciar una serie de ejercicios para que el niño desarrolle la comprensión de la lectura, tales como loterías memoramas, etc. en las que asocie la imagen con la palabra, primero de manera singular y posteriormente de manera plural aumentando el número de estímulos (palabras). Al consolidar este paso el alumno puede avanzar al siguiente asociando palabra con palabra, de igual manera primero singular y luego pluralmente, hasta finalmente componer sus propias frases (Ramírez, 2007).

Cardona (2005) añade el desarrollo de la conciencia fonológica que le permita al alumno una reflexión sobre los segmentos del habla: palabras, sílabas y fonemas,

mediante ejercicios perceptivo-lingüísticos que favorezcan el desarrollo de la lectoescritura.

Echeverri (2003) propone estrategias docentes específicas y fundamentales para el desarrollo de la lectura en los alumnos con discapacidad:

Leer libros favoritos a los alumnos, introduciendo el texto, explorándolo,

respondiendo cuestionamientos simples con la intención de motivar la autonomía y la curiosidad en esta actividad.

Utilizar libros sin palabras, en actividades como la lectura y el dictado de historias entres compañeros.

Utilizar fotos recopiladas por los alumnos o por el docente, que le sean muy familiares al alumno y escribir sobre ellas frases dictadas por los alumnos con el objetivo de contextualizar las palabras del vocabulario que estén revisando.

Practicar la escritura sin utilizar el lápiz, variando los materiales: arcilla, plastilina, arena, pintura, crema de afeitar, utilizando el cuerpo, etc.

Angulo (2012) sugiere para lograr un aprendizaje exitoso de la lectura en niños con discapacidad intelectual, los siguientes pasos: comenzar con la lectura global

apoyando las palabras con una imagen, con el objetivo de retirar poco a poco los apoyos visuales; incrementar el vocabulario; formar frases asociándolas a situaciones reales de la vida cotidiana; comenzar la fase de lectura analítica y avanzar progresivamente en ella.

2.3.3. El papel del docente en el aprendizaje y desarrollo de la competencia

In document Estrategias para el Desarrollo de la Competencia Lectora en Niños con Discapacidad Intelectual (página 40-43)