La Competitividad juega un papel prioritario dentro del Desarrollo Económico Local; sin embargo, no existe una panacea al respecto, ya que cada localidad posee características muy singulares, que deben de ser explotadas a favor del crecimiento económico. Para poder establecer una estrategia coherente con el entorno, es necesario conocer las características económicas de cada uno de los municipios, la capacidad de la mano de obra y los principales grupos de interés que están directamente involucrados dentro del tema.
Por otra parte, existe un grupo de programas que cumplen con los mismos beneficios para la población objetivo y que duplica el esfuerzo que realizan ambos niveles de gobierno, tales como: Dentro de la SEDEC existen cuatro organismos que brindan capacitación y asesoría enfocada para el Auto-empleo o empleo, con vertientes muy similares que podrían ser concentrados en un solo organismo (Fondo Aguascalientes, Fondo Asunción, Programa de Apoyo a la Capacitación y Servicio Nacional de Empleo), que a su vez compiten con programas de la SE y el Instituto para la Educación de Adultos Mayores tanto federal como estatal; a pesar de que el Fondo Aguascalientes y Fondo Asunción cuentan con recursos de FONAES, la dependencia federal también otorga financiamientos de manera directa a la ciudadanía, pero presenta una competencia más clara frente a PRONAFIN de la propia SE; mientras que Nacional Financiera está enfocada a financiar empresas de mayor tamaño. Es necesario destacar que los instrumentos de promoción de exportaciones a través de financiamientos, capacitaciones y asesoría, no ha cobrado frutos en empresas locales, ya que de acuerdo con la SEDEC, más del 80 por ciento de las exportaciones de la entidad es realizada por empresas trasnacionales. En materia de financiamiento, los esquemas parecen ser adecuados en ambos niveles de gobierno, especialmente los de impulso a microempresas y empresas sociales; sin embargo, no hay una política en materia Regulatoria que genere un mercado competitivo de la banca comercial, donde las empresas, especialmente pequeña y mediana sean beneficiadas con condiciones más adecuadas.. Aunado a ello, todos los programas y políticas tienen cobertura para el 100 por ciento del territorio estatal; pero es necesario reconocer, que en este momento solo se encuentran oficinas que brinden directamente gran parte de los servicios en la capital del Estado, lo que implica mayores costos y/o tiempo para conseguir frutos desde los municipios de interior, especialmente aquellos más alejados de la capital del Estado.
V. Competitividad y Clima de Negocios de los Municipios
La Competitividad juega un papel prioritario dentro del Desarrollo Económico Local; sin embargo, no existe una panacea al respecto, ya que cada localidad posee características muy singulares, que deben de ser explotadas a favor del crecimiento económico. Para poder establecer una estrategia coherente con el entorno, es necesario conocer las características económicas de cada uno de los municipios, la capacidad de la mano de obra y los principales grupos de interés que están directamente involucrados dentro del tema.
El término de competitividad es un concepto muy debatido, ya que no existe una definición absoluta sobre el mismo y ello permite ambigüedades. Para algunos académicos el concepto esta totalmente ligado con el desempeño de la economía como una media absoluta; otra definición identifica el concepto con competencia, como una medida de comparación y rivalidad entre los entes bajo estudio; estudiosos de la economía internacional como Paul Krugman, han criticado a lo que consideran un termino de moda, ya que el resultado del intercambio comercial es meramente mercantilista. (Krugman, 1996a y b). Por otra parte, Porter asegura que no existe una definición clara sobre competitividad y que existe un retraso alrededor del mundo, que no permite hacer una comparación entre diferentes regiones, que sea totalmente arbitraria, pero resalta la importancia que tiene la competitividad de un país o región para que el desempeño de los negocios sea afectado de manera positiva o negativa. (Porter, 1998)
Una descripción que puede resultar de utilidad, es la emitida por el Gobierno del Reino Unido dentro del White Paper, en donde expresa un claro enfoque empresarial: “Para una empresa, la competitividad es la habilidad de crear los bienes y servicios correctos, con la calidad correcta, a precios correctos y en tiempo correcto. Esto significa satisfacer las necesidades de los consumidores de manera más eficiente y más efectiva que otras empresas”.
La OCDE también ha expresado su definición de la siguiente manera: “Es el grado en el cual un país puede intercambiar bienes y servicios, bajo condiciones de libre y justo mercado que sean aprobados por los mercados internacionales, mientras simultáneamente mantiene y expande los ingresos reales de su gente en el largo plazo”.
El término de competitividad debe de ser entendido desde una visión más pragmática, el incremento de la producción de los factores, no afecta en forma negativa el desempeño de otra firma o región, es una acción fuera del óptimo de pareto. En otro sentido, la competitividad no necesariamente significa competencia o ruptura, también puede significar coordinación y cooperación entre los agentes, para lograr procesos más eficientes, que den como resultado un incremento de competitividad.
De acuerdo a estudios del Banco Mundial, el crecimiento de la competitividad en una economía puede generar los siguientes beneficios: crecimiento del PIB, incremento de la productividad de los factores de producción, aumento del empleo formal y de los salarios, incremento en exportaciones, mayor diversidad de la oferta productiva y del valor del
porcentaje de valor agregado, mejora en estructura establecida, mayor movilidad entre sectores productivos y aumento de las inversiones.
En este sentido, el gobierno como arbitro de los mercados, al establecer las reglas de juego, debe de propiciar el desarrollo de instrumentos que fomenten una mayor competitividad dentro de las actividades económicas, que incrementen los niveles de producción de los factores y reduzcan los costos de producción y transacción para impulsar el desarrollo económico. Para ello, el gobierno debe de fomentar el desarrollo de inversiones en proyectos productivos, que encuentren condiciones básicas que permitan un grado de competitividad mínimo; tales como, disponibilidad tecnológica tanto local como internacional, un personal capacitado y competitivo que sea capaz de generar valor agregado a la actividad económica, fuentes de financiamiento accesibles y conexiones de infraestructura para transportar materias primas y productos finales. Pero los inversionistas, principalmente los trasnacionales, cuentan con una gran variedad de posibilidades para localizar sus inversiones alrededor del mundo, por lo que toman la decisión de donde invertir en base a factores ya mencionados y otros como: inercia a favor a cierto país o localidad; costos de producción, principalmente por insumos; costos de la mano de obra; calidad de vida; esquemas de impuestos; incentivos gubernamentales; costo de bienes raíces; clima político y estabilidad social; y finalmente el clima de negocios.
El Wold Competitiveness Center (IMD) por su parte, establece que la competitividad de un país no solo debe de ser medida en términos del crecimiento económico y productividad, ya que las empresas también se enfrentan a factores políticos, sociales y culturales, por lo que las naciones deben de proveer de estructuras, instituciones y políticas más eficientes que promuevan el desarrollo de la competitividad de las empresas; es decir, en que medida los países y empresas dentro de todas sus atribuciones logran prosperidad y utilidades. Por su parte, el Wold Economic Forum, que es otra importante referencia internacional sobre el tema, define el concepto de competitividad como una serie de factores, políticas e instituciones que determinan el nivel de productividad de un país, lo que determinará el grado de prosperidad que puede lograr una economía; sin embargo, productividad es también el conductor de tasas de retorno de las inversiones, que determinan las tasas de crecimiento de la economía.
Por su parte, el concepto de Clima de Negocios ha cobrado un impulso muy importante en los últimos tiempos en los sectores gubernamentales, académicos y empresariales,
principalmente en países como los Latinoamericanos, que han perdido competitividad en la atracción de inversiones contra países como los del Sudeste Asiático. El concepto de clima de negocios es al igual que el de competitividad, altamente controvertido, ya que existen una serie de contradicciones entre la teoría y la práctica; tales como, porque países como China, catalogado como un país con un sistema de impartición de justicia disfuncional y con un bajo nivel de respeto a los derechos de propiedad y humanos, es el país que más inversión extranjera directa atrae actualmente. Una explicación a este comportamiento, es que los inversionistas dan mayor importancia a variables como costos de producción y mano de obra, que aquellos de relacionados con el sistema judicial o incluso derechos humanos.
Hay otras criticas al calculo del clima de negocios debido a las siguientes razones: primero, el concepto de clima de negocios es muy vago, pero puede dar una falsa sensación de rigor, ya que a pesar de que un Estado obtenga una baja calificación en el clima de negocios, puede tener regiones con condiciones ideales de certidumbre para los negocios; segundo, el ranking de clima de negocios no es un buen indicador para predecir la tendencia de crecimiento en un Estado, aunque puede ser considerado como una variable correlacionada al crecimiento; tercero, pueden quedar variables determinantes a la localización de un negocio fuera del análisis.
Sin embargo, un país con las características de México, que posee una mano de obra semi- calificada, que representa un costo de nivel medio; con precios de insumos energéticos por encima de precios internacionales, especialmente en combustibles; con infraestructura deficiente, especialmente ferroviaria; debe de ofrecer otras ventajas que fomenten y atraigan inversiones. Por ello, resulta relevante revisar conceptos de clima de negocios, para establecer lineamientos generales que permitan adquirir condiciones favorables para la inversión; en este sentido, autores como John Blair ha definido que el clima de negocios ha ido cobrando relevancia recientemente para definir la localización de un negocio, ya que no sólo incluye temas como el de impuestos o programas gubernamentales, sino también se refiere a la actitud que tiene la comunidad sobre los negocios; es decir, la certidumbre para hacer negocios. La atracción de inversiones depende entre otras cuestiones de la solidez de las instituciones, la accesibilidad que se tenga en las instancias gubernamentales, el respeto por los contratos, entre otros; esto hace que el clima de negocios en un determinado lugar pueda ser adecuado para una empresa, pero no para otra. (Blair, 1995)
Destacando la definición del Banco Mundial, que ha lanzado un esfuerzo muy ambicioso alrededor del mundo para lograr clasificar a los países de acuerdo a diversas variables que han señalado inversionistas de estos países como necesarias para invertir. Estas variables forman un índice que permite hacer un análisis y comparación de México ante el resto del Mundo, permitiendo incrustar una estrategia que coloque a Aguascalientes en una posición privilegiada ante el resto de los Estados e incluso frente a otros países.
Las variables del índice de “Doing Business” que realiza el Banco Mundial son los
siguientes: apertura de negocios, obtención licencias, contratación y despido de personal, registro de la propiedad, acceso a créditos, protección a inversionistas, pago de impuestos, comercio a través de las fronteras, hacer cumplir contratos y cierre de negocios. Estas variables serán detalladas en la siguiente sección del proyecto. (Banco Mundial, 2005) En términos generales, lo que se busca medir es el nivel de regulación sobre la apertura de empresas, regulación laboral, cumplimiento de contratos, mercados crediticios, insolvencia, gobierno corporativo, registro de la propiedad, impuestos e infraestructura para el comercio.
El tema de la mejora en el “clima de negocios” va más allá del tema regulatorio, el cual resulta fundamental para países como México, en donde una regulación excesiva puede sacar del mercado formal a los emprendedores más pequeños o a aquellos que no poseen incentivos para estar dentro de la formalidad, lo que implican consecuencias para el país. Pero la mejora del “clima de negocios” también se refiere a todos aquellos factores que pueden en un momento dado incrementar los costos de transacción de los negocios, debido al tiempo como al monto pecuniario, lo que puede en un momento determinar la localización de una inversión o la desaparición de proyectos productivos; así como también, actividades que puedan fortalecer el desempeño de la empresa como lo son los financiamientos o la infraestructura para conectar el mercado local con otros mercados nacionales y mundiales.