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La Compilación B Naturaleza del conjunto y parentesco entre sus testimonios

C. HACIA LA FORMACIÓN DE UN GRAN PROYECTO HISTORIOGRÁFICO

2. La Compilación B Naturaleza del conjunto y parentesco entre sus testimonios

La Compilación B ha llegado hasta nosotros en un buen número de manuscritos,

entre ellos el célebre BNE 1513 o códice de Batres. La colección que transmite es la más articulada de las tres; he aquí su contenido:

1. [Noticia de la consagración episcopal de Pelayo Ovetense] 2. [Recuento de obras realizadas por Pelayo en la catedral] 3. [Tabla del reparto del mundo entre los hijos de Noé]

4. [Pirámide con los grados de consanguinidad y notas a propósito]

5. [Rueda ilustrada de los vientos, con las palabras: «Pelagius episcopus me fecit»]

6. Liber cronicorum ab exordio mundi usque era MCLXX a) [Prólogo]

b) Corographia Iunioris Ysidori

c) [Breve continuación de la secuencia de emperadores romanos] d) [Genealogías bíblicas hasta santa Ana]

e) [Cómputos sobre la natividad del Señor]

f) [Cálculos proféticos en torno a la llegada del Anticristo]

g) Ordo annorum mundi breui collectus a beato Iuliano Pomerio

tholetane sedis archiepiscopo

h) Cronica vandalorum regum

i) Sueuorum cronica

j) Cronica regum gothorum

k) [Breve continuación de la historia de los godos]

l) [Chronica Visegothorum de Alfonso III (versión «ad Sebastianum»), con las interpolaciones propias de esta recensión]

m) [Chronica de Sampiro]

220 Recientemente, se ha incorporado al debate Estévez 1995: li-lii, aportando además el importante

testimonio del ms. L; según el editor de la Chronica naiarensis, LI son testimonios hermanos, descendientes ambos de un mismo prototipo (X2), a su vez hermano de F.

n) [Chronica de Pelayo]

ñ) Privilegium domini Urbani pape II

o) Privilegium Pascalis pape II

p) Privilegium Pascalis [sic, por Calixti] pape II

7. De origo gentis Francorum [de Gregorio de Tours] 8. [Ciudades que cambiaron de nombre]

9. Decreta Adefonsi regis et Geroile regine 10. Decreta Fredenandi regis et Sancie regine 11. De regularibus canonicis

12. [Notas histórico-legendarias acerca de Toledo, Zaragoza, León y Oviedo] 13. [Donación de Alfonso II a Oviedo]

Aparte de algunos textos de contenido diverso (genealógico, diplomático, canónico, etc.), la Compilación B nos ha transmitido la colección de crónicas (o secuencia historial) conocida como Liber cronicorum221. Respecto a la colección primitiva, a pesar de no haber perdido completamente la condición miscelánea (pues se añaden una serie de textos no estrictamente cronísticos), sí ha excluido de su entorno los textos de ascendencia visigótica y, sobre todo, presenta ya la serie historial articulada, es decir, la tirada de relatos que van desde la Chronica universal de san Isidoro hasta la contribución del propio Pelayo Ovetense en orden cronológio, cabalmente enlazados, incorporando al tronco narrativo algunos de los textos que en el Codex vetustissimus aparecían exentos, con una serie de particularidades respecto a la Compilación A (estudiadas detenidamente por García Álvarez 1962)222. Uno de los problemas previos motivo de discusión en este caso (dada la casi total unanimidad a la hora de pensar que se trata de la colección «más pelagiana» que tenemos), es el del grado de «pelagianismo» del conjunto: ¿se trata de una copia fiel de un original de Pelayo o de una copia parcial con adiciones ajenas?223. En cualquier caso, tal como ha llegado

221 De acuerdo al epígrafe con que se inicia la secuencia de historias en los manuscritos: «Incipit Liber

cronicorum ab exordio mundi usque era MCLXX».

222 Lo que sí se repite en esta última forma es la intervención de la erudición posterior, que oscurece más

aún su transmisión, ya por no haberse conservado los originales, ya por haber sido usados varios testimonios sin previo aviso, ya por alusiones ambiguas, etc. Es el caso tanto de la edición de Sandoval 1615 (cfr. Högberg 1937 y 1938) como de las copias de José Pellicer.

223 Mientras que Cirot 1919 (quien, a mi juicio, con mayor rigor y honestidad crítica ha expuesto estos

hasta nosotros, la versión batriense presenta varias unidades textuales que remontan sin duda a la labor del obispo ovetense. Explícitamente lo hacen las dos primeras entradas (una especie de curriculum vitae del obispo), en que se copia la fecha de su ascenso al solio ovetense y se ofrece la noticia de los proyectos constructivos llevados a cabo por don Pelayo durante su obispado; su nombre aparece asimismo en otros lugares de la colección, señaladamente en la representación de los vientos que hace nuestra entrada 5224 y en el encabezamiento del ítem 12225. Además, en el prólogo del Liber cronicorum (6a)226 se ha solido ver el preciso reflejo del programa historiográfico pelagiano.

Merece la pena, a mi juicio, dedicar a la primera entrada (fecha de consagración de Pelayo como obsipo ovetense) unas breves líneas digresivas y quizá aclaratorias de un oscuro lugar de la biografía pelagiana. Se trata de la única noticia que conservamos acerca de la fecha en que Pelayo ascendió a la sede ovetense, noticia que, a falta de confirmación documental, se ha venido dando por buena. Según nuestra colección, por tanto,

Pelagius ouetensis ecclesiae episcopus fuit consecratus sub era MCXXXVI, IIII kalendas Januarii,

es decir, el 29 de diciembre de 1098. Sin embargo, la fecha propuesta contradice de pleno la documentación conservada. De acuerdo con ésta última, el predecesor de Pelayo, Martín, murió el 1 de marzo de 1101, fecha hasta la que figura siempre en los documentos con el título de «episcopus ovetensis». Por si fuera poco, el primer documento conservado en que Pelayo es designado como obispo sólo data del 1 de marzo de 1101. Para salvar este escollo cronológico, la crítica (desde Risco 1793: 99) ha pensado que esos tres años que median entre 1098 y 1101 Pelayo ejerció labores auxiliares del obispo Martín. Sin embargo, a mi juicio, cabe otra explicación menos enojosa en lo histórico y más audaz en lo textual. Dado el carácter de copia tardía que

1918: 8 lo habían hecho del prólogo del Liber cronicorum), autores como Blázquez 1910, García Álvarez 1962 o Fernández Vallina 1973: 224-225 lo han defendido como obra del obispo.

224 A través de la inscripción «Pelagius episcopus me fecit». 225 «Pelagius ouetensis ecclesie episcopus ayt».

226 Pese a que, en ocasiones, el título de la colección de textos historiográficos que es el Liber cronicorum

presenta cualquiera de los testimonios que nos han transmitido la Compilación B (incluido el códice de Batres, copiado a comienzos del s. XIII) es lícito dudar de la forma en que leemos hoy la fecha en cuestión. Considero que un error de transmisión pudo haber originado la lectura actual, a partir de esta otra:

*… Era MCXXXVIIII, I kalendas Januarii [= 31-12-1101].

La separación errónea de los dígitos romanos es sobremanera frecuente en la transmisión manuscrita, de modo que el cambio que propongo no supone ninguna agresión exagerada al texto. Por el contrario, de esta manera encajaría perfectamente la cronología que ofrece la documentación: muerto el obispo Martín en marzo de 1101, la sede vacaría unos meses (situación, asimismo, muy común en este tipo de procesos); tras la elección, Pelayo sería consagrado el día de San Silvestre del mismo año. Que el primer documento conservado que le designa obispo ovetense date de tres meses después resulta igualmente esperable.

A continuación, enumero los testimonios manuscritos conservados de la

Compilación B:

Bibl. Nacional de España (Madrid) 7602 = A, s. XVII227. Bibl. Nacional de España (Madrid) 1513 = B, s. XIII228. Bibl. Nacional de España (Madrid) 7089 = C, s. XVI229. Bibl. Nacional de España (Madrid) 1334 = D, s. XVII230. Bibl. Nacional de España (Madrid) 51 = E, s. XVIII231. Kungliga Biblioteket (Estocolmo) D 100e = k, s. XVI. Bibl. Nacional de España (Madrid) 1376 = M, s. XVI232.

227 Sánchez Alonso 1924: 21; Pérez de Urbel 1952: 183-84.

228 Se trata del célebre códice de Batres, de cuyo origen sólo nos consta que perteneció a Garcilaso de la

Vega en el s. XVI, heredado de Fernan Pérez de Guzmán. Fechado tradicionalmente a principios del s. XIII, Rodríguez Díaz propone Toledo como su posible lugar de elaboración (1998: 46-47). Existe un reciente trabajo en torno a sus miniaturas (Galván Freile 1997).

229 Sánchez Alonso 1924: 21; Pérez de Urbel 1952: 180. 230 Sánchez Alonso 1924: 21-22; Pérez de Urbel 1952: 180-81. 231 Sánchez Alonso 1924: 23; Pérez de Urbel 1952: 186-87. 232 Sánchez Alonso 1924: 20-21; Pérez de Urbel 1952: 185.

British Library (Londres) Egerton 1875 = m, s. XVI233.

Bibl. Nacional de España (Madrid) 1346C, fols. 117, 118-81v y 186-214 =

MoralesC, s. XVI (copia fragmentaria)234.

Bibl. particular de J. Prelog (olim Bibl. de Sir Thomas Phillips, Cheltenham,

16283) = P235.

Bibl. Nacional (Madrid) 2237, 2239 = Q, Q’, s. XVII236. Bibl. Nacional (Madrid) 8395 = R, s. XVIII237.

*Bibl. Catedral (Segorbe) G-1 = S, s. XVI238.

Bibl. Universitaria (Salamanca) 1975 = SalmB, s. XVI. Bibl. Catedral (Toledo) 27-26 = T, s. XVI239.

Bibl. Nacional de España (Madrid) 9549 = U, s. XVIII240. Bibl. Nacional de España (Madrid) 9317 = V, s. XVII-XVIII241. Bibl. Nacional de España (Madrid) 6957 = Z, s. XVI-XVII242.

Además, contamos con una edición antigua, cuyo testimonio también reviste gran interés:

Fray Prudencio de Sandoval (ed.), Historias de Idacio obispo…, de Isidoro

obispo de Badajoz…, de Sebastiano obispo de Salamanca…, de Sampiro obispo de Astorga…, de Pelagio obispo de Oviedo…, Pamplona, 1615.

Por último, conservamos noticia incluso de un par de códices desaparecidos, cuya existencia nos consta a través de alusiones indirectas y variantes marginales:

*Florián: códice perdido del que conservamos únicamente los datos que aporta Morales en su colección (ms. 1346, fol. 112): «Tuue otro libro no tan antiguo

233 Pérez de Urbel 1952: 185-86.

234 En el fol. 114 se hace constar su contenido. 235 Prelog 1980: xvi y xciv; Gil 1986: 53.

236 Se trata de los copias que pertenecieron a Pellicer (Pérez de Urbel 1952: 189-92). 237 Sánchez Alonso 1924: 22; Pérez de Urbel 1952: 184 (lo denomina W).

238 Fue destruido en la Guerra Civil. Sánchez Alonso 1924: 20-21; Pérez de Urbel 1952: 183 (lo

denomina P).

239 Sánchez Alonso 1924: 20; Pérez de Urbel 1952: 184-85. 240 Sánchez Alonso 1924: 22; Pérez de Urbel 1952: 181. 241 Sánchez Alonso 1924: 23; Pérez de Urbel 1952: 186. 242 Sánchez Alonso 1924: 22-23; Pérez de Urbel 1952: 181-82.

como estos dos [Batres y Vetustissimus], al parecer que fue de Florián de Ocampo, y me lo prestaron los frayles de San Francisco de Çamora».

*Salmanticensis (Salm): como variantes marginales en los manuscritos

Bibl. Nacional de España (Madrid) 7602B = AB. Bibl. Nacional de España (Madrid) 51B = EB. Bibl. Nacional de España (Madrid) 8395B = RB. Bibl. Universitaria (Salamanca) 1975C = SalmC.

Entre todos los testimonios expuestos, destaca, por su antigüedad y fama, el ms.

B. Copiado, a lo que parece, a principios del s. XIII, se ignora su lugar de origen243. Es denominado habitualmente «códice de Batres», por haber sido custodiado en el castillo de esa población madrileña durante el tiempo que perteneció a la familia de Garcilaso de la Vega, como atestigua Morales en nota autógrafa copiada en el fol. 112v del ms.

1346244. De él proceden, directa o indirectamente, los mss. ACDMmMoralesCRSTUZ245. Sin embargo, el códice de Batres sólo es representante de una de las ramas de la

Compilación B. En efecto, Högberg (1937) defendió la existencia de una transmisión

textual paralela de esta colección, representada por el ms. k y la ed. Sandoval. A conclusión similar había llegado Sánchez Alonso (1924: 36), quien ya señaló que el original de la edición tuvo que salir de una rama distinta a la de Batres246, pues conoce

un pequeño fragmento de texto que está en éste lacunoso, relativo a la enfermedad del rey Bermudo II (en la Chronica de Pelayo):

Prefatum etiam Ueremundum regem pro tantis sceleribus que gessit, percussit eum Dominus podagrica infirmitate, ita quod deinceps nu(llum uehiculum ascendere potuit, sed in humeris humi)lium hominum de loco ad locum gestabatur dum uixit (Cont. Pel., pág. 6810-15).

243 Cfr. n. 228.

244 «Estas historias de España como aquí se siguen continuadas las hize trasladar de vn libro que tiene en

Batres Garçilasso de la Vega entre los libros de Hernan Pérez de Guzmán su abuelo. Es muy antiguo en el pergamino y letra y en todo lo demás»

245 CDUZ están además relacionados entre ellos por prescindir en bloque de la crónica de Gregorio de

Tours. Por otro lado, Z es acéfalo, y sólo contamos con su texto a partir de la «Historia Job». Dos propuestas de árbol textual similares en la sección que aquí tratamos, en Sánchez Alonso 1924: 33 y Pérez de Urbel 1952: 196.

Esta variante crucial entre ambas ramas no es sino una clara laguna por

homoioteleuton que presentan casi todos los manuscritos, salvo los tardíos QQ’EV247. Este detalle ya hizo postular a Sánchez Alonso la existencia de un hermano de Batres (Xa), mejor en ese lugar248. Tras el trabajo de Högberg (1937), hemos de suponer que Xa es k249. En conclusión, el ms. k y la edición de Sandoval representan una rama textual

distinta que la del códice de Batres. Ambos remontarían, en última instancia, a un original común, hoy no conservado (= *X).

Siendo así, interesa destacar algunas otras diferencias entre ambas copias a lo largo de toda la secuencia historial, con el fin de caracterizar mejor la rama que transmiten (y, si fuera necesario, utilizar este conocimiento a la hora de adscribir a una u otra el testimonio conocido por Lucas). En cualquier caso, extraigo únicamente las variantes que me parecen significativas en este sentido, dado que no todas presentan el mismo valor250:

247 Con solución independiente, por cierto, por parte de los manuscritos caurienses: cambian «nobilium»

por «humilium».

248 Opinión suscrita por Pérez de Urbel 1952: 194.

249 Por si quedaba alguna duda de que el modelo de la edición de Sandoval fue el actual ms. D 100e de la

Kungliga Biblioteket de Estocolmo, viene ahora a confirmarlo las anotaciones que don Pedro Valero Díaz y Asensio de Pradas, Justicia Mayor de Aragón (1ª mitad del s. XVII-1700), consignó en los f. 1 y 3 del ms. BNE 886 (una especie de catálogo de los libros históricos regalados a o comprados por el erudito sueco J. G. Sparwenfeld en 1690), a propósito del volumen en cuestión: «Sancti Isidori chronicon manu scripto que lleuó el cauallero Sueces. Es original del que imprimió Sandoual. Diose a este cauallero el marqués de Mondéxar en Madrid año 1690» (fol. 1); «Prefación que estava en el códice que llevó el cavallero Svedes, que le [tachado: dio el marqués de Mondéjar] compró en la librería del marqués de Liche: y es el original de Sandoval, margenado de su mano» (fol. 3; cfr. Geijerstam 1995: 306-07, quien, increíblemente, considera que nuestro ms. k conserva «la chronique latine de Lucas de Tuy, avec préface, notes et corrections de la main de l’evèque de Tuy et de Pamplona, Fr. Prudencio de Sandoval (1553- 1620), qui s’en servit de modèle pour son édition» ).

250 En efecto, existen variantes que tienen todo el aspecto de ser errores particulares del copista de k,

algunos comprensibles si consideramos que tenía delante un manuscrito copiado con caligrafía visigoda: «Puma» (k, fol. 55) por «Pinna» (B, fol. 64a); Chron. Pel., 576: sobran, en este caso, las elucubraciones de

Sánchez Alonso (1924: 57 n. 2) sobre un supuesto «Prima Regine», pues Batres da sin duda «pīna», lo que ha de leerse «Pinna» (> Peña, como el propio editor intuye), lectura que corrobora la Compilación A, la Chronica naiarensis y el Chronicon mundi. Sanctiam/Sanctium (B, fol. 66va-k, fol. 57v-Chron. Pel., 707).

Ensionem-Ansionem/Ausilionem-Auxilionem (B, fol. 64b/64va-k, fol. 55v/55v-

Chron. Pel., 592/6012)251.

ex quibus (om. B, fol. 64va-k, fol. 55v-Chron. Pel.,5912).

Penna/Sena (B, fol. 66vb-k, fol. 58-Chron. Pel., 7314)252.

secundam (om. B, fol. 67a-k, fol. 58-Chron. Pel., 747)253.

Salamanca/Talamanca (B, fol. 68a-k, fol. 59-Chron. Pel., 814-5)254.

Alguna diferencia puede interpretarse como adición particular de la rama Batres (o bien de su más señero representante):

add. B «era MLXV» y «era MLXVI» (B, fol. 67a-k, fol. 58-Chron. Pel., 743, 6)255.

Existen, por fin, una serie de muy curiosas lecturas que conectan la rama Batres de la Compilación B con la Compilación A, por encima de su hermandad con la rama

Sandoval:

add. B «era MCXXIIII fuit litem in campo in Sacralias cum rege Iuceph» (B,

fol. 68b-k, fol. 59-Chron. Pel., 831-2)256.

251 Convendría, pues, corregir, como poco, el «Ensionem» de Sánchez-Alonso (1924: 59).

252 Es yerro de B, como se demuestra por la lectura de la Compilación A (F, fol. 51b) o por la Historia

seminensis.

253 Acaso sea omisión voluntaria, por prurito isidoriano, pues se está tratando acerca de la embajada

enviada desde León a Sevilla en busca del cuerpo del santo Hispalense; prescindiendo de «secundam» se evita sutilmente insinuar que la intención del viaje primero era encontrar el cuerpo de santa Justa (la misma motivación condujo la mano del corrector del ms. I del Chronicon mundi; cfr. Falque 1998a).

254 Claro error de la rama Batres, que no comete Comp. A (ms. F, fol. 52vb, pese a la variante que da

Sánchez Alonso 1924: 81, quien además incomprensiblemente edita con Batres).

255 Como es de esperar, la Compilación A no conoce estas adiciones (aunque resulta significativo que se

indumentis/vestimentis (B, fol. 68vb-F, fol. 54a / k, fol. 59v-Chron. Pel., 858- 9)257.

coniugem/uxorem (B, fol. 69a-F, fol. 54b / k, fol. 60-Chron. Pel., 866).

rex uixit LXXVIIII annis/rex vixit et LXX anni annis (B, fol. 69b-k, fol. 60-

Chron. Pel., 876).

La condición de las variantes segunda y tercera258 (consistentes en pequeños arreglos de estilo por parte de la rama Sandoval) invita a postular la existencia de un testimonio progresivamente retocado que haya transmitido un primer estado ya perteneciente a la Compilación B pero todavía in progress (originario de la rama

Batres), y uno segundo (con arreglos incorporados) que generó el ms. k (o un testimonio

intermedio antígrafo de éste). En fin, anotaciones marginales en originales, copias previas a ciertas anotaciones, varios estados transmitidos por un solo ejemplar: nada que no forme parte del oficio historiográfico medieval.

Extendiendo el examen a las otras dos historias de la secuencia cronística, podemos extraer asimismo algún que otro ejemplo que apoye lo expuesto hasta el momento. Testimonian la bifurcación Batres-Sandoval, en la Chronica de Sampiro las siguientes omisiones cometidas por la primera de ambas ramas:

seruorum (om. B, fol. 54vb-k, fol. 45v);

suorum (om. B, fol. 57b-k, fol. 48);

fluuium et (om. B, fol. 57vb-k, fol. 48v);

256 La noticia procede de los Anales Castellanos Segundos II y debió de añadirse al margen en el original,

pues está movida de sitio en la Compilación B (erróneamente, aunque sea ésta la opción de Sánchez Alonso 1924: 82-83) respecto a la Compilación A (ms. F, fol. 53a-b).

257 Parece corrección, pues ya existe un «indumentis» en la línea anterior.

258 La primera es una evidente anotación marginal (en vista de lo dicho en n. 256) que debió de pasar

desapercibida al copista del ms. k (o de su antígrafo intermediario) y la última un claro error de transmisión de la rama Sandoval.

siue et discipulis (om. B, fol. 59a-k, fol. 49v);

disponendis (om. B, fol. 62a-k, fol. 53);

y en la de Alfonso III:

cum munera publica et (om. B, por homoioteleuton; cfr. Prelog 1980: 80).

Expresiva de un estado más desarrollado (dentro de la Compilación B) de la rama Sandoval, es la siguiente variante, de especial interés para nosotros:

dimissis filiis parvulis Remiro et Garsia (add. Sand.; cfr. Prelog 1980: 91)259.

Respecto a los perdidos *Florián y *Salmanticensis, el primero posiblemente descendía de Batres, pues, según el testimonio de Morales (ms. 1346, fol. 112), se le asemejaba en todo y databa de época más reciente. Más interés presenta el códice

*Salmanticensis, de cuyo texto podemos hacernos una idea gracias a las variantes y

noticias que sobre él transmiten diferentes códices modernos260. A través de ellas, puede deducirse que no desciende de ninguno de los dos manuscritos más antiguos que representan las dos ramas conocidas: la antigüedad del *Salmanticensis (copiado en letra visigótica, según se afirma en varias ocasiones) excluye que su antígrafo pueda ser ni Batres (s. XIII) ni el ms. k (s. XVI).

¿Podríamos estar delante, pues, del prototipo común de B y k?, esto es: ¿hay que identificar el códice Salmanticensis con *X?261. En tal caso, habría que suponer un tercer original visigótico perdido custodiado durante la Edad Media en la catedral ovetense (pues repetidamente se alude al ejemplar como procedente de Oviedo y copiado con caracteres antiguos). Aunque hemos deducido que en la segunda mitad del

259 Se trata de una adición de esta rama a propósito de los dos hijos de Bermudo el Diácono, dato que

conocerá Lucas, como veremos.

260 Además, hay razones para pensar que el ms. BUS 1975, a partir de su f. 43v, podría ser apógrafo del

viejo Salmanticensis (los folios previos proceden de un representante de la Compilación A, y presenta las variantes del Salmanticensis en el margen).

siglo XVI, la catedral ovetense sólo contaba con dos códices visigóticos de contenido histórico (el Codex vetustissimus y el Castellá), existen indicios externos que apoyan la posibilidad de que en tiempos no muy anteriores (pero lo suficiente como para no alcanzar los de Ambrosio de Morales) hubiera existido un tercer ejemplar visigótico con los textos históricos pelagianos en Oviedo. Nos consta que en 1520 un conjunto de códices ovetenses fueron extraídos de la biblioteca capitular por el obispo Diego de Muros y enviados a Salamanca, con el fin de engrosar la biblioteca del recién fundado Colegio Mayor de San Salvador (o de Oviedo) de la universidad salmantina (Andrés 1974: 5-6). Es muy probable que entre ellos figurara nuestro Salmanticensis hoy perdido, como representante del saber histórico tradicional (veáse Arévalo 1862: cap. XCVIII, 818 y cap. LXXVII, 256)262.

A través de las anotaciones marginales consignadas en el ms. BUS 1975 tenemos acceso a ciertas lecturas del códice Salmanticensis o, más concretamente, a las variantes de la secuencia historial propias de la Compilación B respecto a la

Compilación A, uno de cuyos testimonios (quizá el ms. I) ejerció de modelo a la copia

de al menos los 43 primeros folios del ms. BUS 1975. A favor de la identificación

*Salmanticensis ~ *X juega el hecho de que no comparte con la rama representada por Batres la laguna que éste presenta en el episodio de la enfermedad de Bermudo II. Sin

embargo, el testimonio en cuestión no reúne las condiciones necesarias exigibles al que habría de ser prototipo de Batres y k, pues sobre todo presenta ya la adición en torno a los hijos de Bermudo el Diácono; en efecto, en el fol. 19 del ms. BUS 1975 a la altura de las palabras

[…] dimisit remiscens ordinem sibi impositum olim diachoni,

262 Al paso sugiere también Pérez de Urbel esta posibilidad (1952: 184). Dos de los códices transladados