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UNA HISTORIA DEL MUNDO DESDE LOS CONFINES DE OCCIDENTE

La exposición que sigue pretende describir con pormenor el modo en que don Lucas trabaja con sus fuentes, así como valorar las adiciones (o supresiones significativas) de información detectables en su obra. Todo ello a través de un seguimiento ordenado del Chronicon mundi en sus tres primeros libros, con el fin de disociar los pasajes debidos en él a textos previos de las intervenciones (por redistribución, organización, supresión, adición, invención, etc.) atribuibles al autor, y poner así de relieve, frente al frecuente recurso de las fuentes desconocidas, la capacidad compositiva del discurso historiográfico. Dado que los aparatos de marcación de fuentes en las recientes ediciones críticas no son (como he señalado) enteramente satisfactorios, para ello me he visto obligado a cotejar de nuevo la obra contra sus modelos. De resultas y como hallazgo secundario, esta operación me ha permitido detectar la fuente de algunos fragmentos no señalados por ninguna de las editoras, que serán indicados en su momento.

A. EL RELATO UNIVERSAL EN EL CHRONICON MUNDI (LIBRO I). PRIMERAS EDADES. El libro primero del Chronicon mundi, todo él consagrado al cuento de la historia universal (desde el primer amanecer hasta el año décimo octavo del emperador Heraclio), ocupa en torno a un tercio del total de la obra. Desde antiguo, se ha venido considerando este tramo como un seguimiento ciego de la Chronica universal de san Isidoro519. Sin embargo, don Lucas, que asume casi por entero el texto isidoriano, adereza el suyo con extensos fragmentos de información extraída de fuentes distintas, señaladamente de la Historia scholastica del magister Pedro Coméstor.

Para la elaboración de esta amplia sección del Chronicon mundi, don Lucas va a introducir importantes innovaciones estructurales al formato de la Chronica isidoriana. Pese a aceptar de su modelo la división agustiniana de la Historia en seis edades, el hecho de contar con mucha más información que el Hispalense (gracias a la Historia

scholastica) y de que ésta se le presente en un grado de elaboración más acusado que la

desabrida sucesión de noticias escuetas que es el texto de Isidoro le aconseja adoptar una fórmula estructural distinta. Consiste ésta en encabezar cada una de las edades con un breve texto donde, salvo en la primera y en la última de ellas (cuya resolución presenta características peculiares)520, se introduce el contenido de cada una con

mención de las autoridades que parece tener presentes a la hora de hilvanar la sucesión de «generationes» (las versiones hebrea y griega de los textos sagrados y los evangelio de Lucas y Mateo). Valdés 1999: xxiii-xxiv ha detectado que, en estos preámbulos, don Lucas se sirve del De comprobatione aetatis sextae de san Julián (extracto, a su vez, de la Chronica universal isidoriana), para ofrecer al lector una suerte de advertencia previa, a modo de nota erudita en torno a las diversas opiniones vertidas acerca de la materia que está a punto de exponer; veamos, como ejemplo, el texto introductorio a la segunda edad:

Secunda etas, quam per generationes dicimus currere, unam minus habet secundum codices hebreos que hic ponitur, id est, illa que dicitur Caynan; quam tamen generationem et Septuaginta interpretes memorant, et euangelium

519 Para una evaluación temprana de las interpolaciones de don Lucas en la obra del Hispalense, cfr.

Amador de los Ríos 1863: III, 1ª parte, cap. IX.

secundum Lucam confirmat. He autem due etates seculi, id est, una ante diluuium, secunda post diluuium, ideo nullam habent difficultatem in peruentione annorum, quia directis generationum lineis currunt, et unus ex altero propagatur (Chron. mun., I.131-9).

De inmediato, el autor lista, uno por uno y escuetamente, los nombres y datos cronológicos (años de generación o de reinado) de los personajes que poco después protagonizan el relato521, nómina inspirada asimismo en el mencionado opúsculo de san Julián, salvo en el caso de la sexta edad,donde se extracta la información de la propia

Chronica universal de Isidoro. Normalmente, estos detalles se repetirán líneas después,

en el comienzo de cada bloque informativo asociado a un personaje distinto, cuyo desarrollo ordenado, por tanto, sólo se produce en un tercer momento. En el caso de la segunda edad, por ejemplo, la secuencia es como sigue:

Sem anno secundo post diluuium genuit Arfaxad. Arfaxad ann. CXXXV genuit Caynam. Caynam ann. CXXX genuit Sala. Sala ann. CXXX genuit Heber. Heber ann. CXXXIV genuit Falech. Falech ann. CXXX genuit Ragau. Ragau ann. CXXXII genuit Seruch. Seruch ann. CXXX genuit Nachor. Nachor ann. LXX genuit Thare. Thare ann. LXX genuit Abraham (Chron. mun., I.1310-19).

Por lo demás, don Lucas hereda el carácter proteico de la Chonica isidoriana (esto es, la inexistencia de equilibrio entre el espacio dedicado a las distintas edades), aunque, frente a la total desproporción del modelo, el Tudense dota a su texto de cierta regularidad522. Las cuatro primeras edades de la historia están protagonizadas por los patriarcas del pueblo judío. Aunque aderezadas (a partir de la segunda edad, y

521 Esta técnica dispositiva (novedosa respecto a su modelo) quizá esté relacionada con los nuevos hábitos

de lectura surgidos en Occidente a partir del s. XII, que conllevaron una serie de cambios formales en la ordenación de los contenidos. La decisión tomada por don Lucas de avanzar la serie de personajes de que posteriormente se dará más extensa noticia (a modo de índice previo) tal vez obedezca a la tendencia contemporánea de presentar los materiales de un modo más ágil, facilitando al lector la percepción rápida de los contenidos. Ha estudiado el fenómeno, aplicado a la división por capítulos en la Historia gothica de Ximénez de Rada, Fernández Ordóñez 2002-03: 121-23, quien aporta bibliografía más general a este respecto.

522 En la edición de Martín 2003 de la Chronica isidoriana, las seis edades ocupan respectivamente 12, 8,