Asumiendo el riesgo de ser un poco arduos, creemos necesario precisar bien los conceptos que presiden al hallazgo clínico que constituye el empuje-a-la-mujer. El empuje-a-la-mujer tiene como antecedentes las elaboraciones freudianas en lo que respecta a la posición femenina en el edipo. Es con este concepto que Freud aborda el caso del Presidente Schreber, y que Lacan, cuando prosigue la investigación freudiana, hace sus primeros comentarios de Schreber. Trataremos de seguir el hilo conductor que lleva de la posición femenina al empuje-a-la-mujer.
1. FEMINIDAD Y POSICION FEMENINA, EL EDIPO NEGATIVO, LA ACTITUD PASIVA. Con la oposición activo/pasivo, como correlato de masculino/femenino de la cual se vale "para nombrar, para recubrir, para metaforizar lo que queda de insondable en la diferencia sexual" (13), Freud aborda la "bisexualidad" infantil, y distingue, en relación al Edipo cuya referencia central es el Padre, una posición femenina (llamada también actitud pasiva), y una posición activa o masculina. Para señalar ambas posiciones, Freud se sirve de la noción de Edipo negativo: "El complejo de Edipo en su forma más completa, compleja, que es doble, positivo y negativo, bajo la dependencia de la
bisexualidad originaria del niño: el varón no solamente tiene una posición ambivalente hacia el padre, sino que también se comporta hacia él al mismo tiempo como una niña manifestando la posición femenina tierna hacia el padre" (14).
Como vimos cuando comentamos "Pegan a un niño", tierno debe también ser entendido en su sentido genital. "Las fantasías masoquistas, continúa Freud, [...] ponen a la persona en una situación característica de la feminidad, significando entonces ser-castrado, ser-penetrado, o dar-a-luz" (16). P. Naveau nos recuerda entonces la disimetría entre el Edipo del niño y el de la niña: "Mientras que la salida del Edipo se ve provocada en el niño por la angustia de castración [...], en la niña, la entrada en el Edipo tiene como causa el deseo de castración, el Wunsch de la niña se opone al Angst del niño. La niña se ve empujada por el Wunsch, y el niño detenido por el Angst" (17).
Otros aspectos de la diferencia de posiciones nos es dada de una forma muy concisa por J. D. Nasio en su texto sobre el concepto de castración (18).
2. POSICION FEMENINA Y PSICOSIS
Es con los conceptos que Freud extrae del Edipo negativo, y en particular del caso Schreber, que aborda los fenómenos clínicos de las psicosis: posición pasiva, deseo de castration, posición masoquista, deseo de ser penetrado por el padre, como ya lo habíamos notado a propósito del texto "Pegan a un niño". Dicho artículo es escrito en 1919, es decir luego de su análisis del presidente Schreber en 1911, y de Introducción al Narcisismo en 1914. Es esencialmente el análisis del delirio de transformación en mujer de Schreber quien lo pone en esa dirección. Freud nota en el caso Schreber, "la naturaleza primaria del fantasma de emasculación, y de su independencia, al comienzo, de la idea de redención. [...] La idea de una transformación en mujer era el rasgo marcante, el primer germen del sistema delirante" (19).
Pero la identificación de la posición femenina no alcanza, como nos lo hace saber Freud: "Hemos tratado hasta aquí del complejo paterno que domina el caso Schreber y del fantasma dominante de deseo patógeno. No hay allí nada de característico de la paranoia, nada que no se pueda encontrar en otros casos de simple neurosis y que, en efecto, no encontremos. El rasgo distintivo de la paranoia (o de la demencia paranoide) debe ser buscado en otro lado: en la forma particular que revisten los síntomas, y de esta forma conviene hacer responsables no los complejos, sino el mecanismo que forma los síntomas, o el de la represión [refoulement]" (20).
3. EL GOCE: GOCE DEL UNO Y OTRO GOCE
Un segundo grupo de nociones que nos acerca a la comprehensión del empuje-a-la-mujer es el del goce.
"Todas las necesidades del ser hablante están contaminadas por el hecho de verse implicadas en otra satisfactión - subrayen estas tres palabras". Así Lacan introduce a la cuestión del goce en el Seminario Aún… (21) "La otra satisfacción, deben entenderlo, es lo que se satisface en el inconciente [...] ... el goce del cual depende esta otra satisfacción, [es] el que se soporta del lenguaje". Para Maleval, el goce "se deduce de lo que orienta al sujeto en la existencia. Reside en una tensión que lleva hacia la satisfacción de la pulsión " (22).
"La experiencia psicoanalítica, dice Eric Laurent, testimonia de que hay dos especies de goce que vienen al sujeto, y dos solamente pueden calificar al sexo. Primero, la del órgano masculino, marcado por el Uno: "l'aile du désir toujours trop tôt retombe". Luego, más familiar de las mujeres, un goce que siempre ha aparecido más difuso, menos localizado en el órgano, y por eso mismo sometido a la recaída, susceptible de ser múltiple, envolviente para el sujeto. Si seguimos Lacan, Freud quiere decir
que hay un goce fálico común a los dos sexos y un representante de éste común a los dos sexos en un órgano simulacro. Queda un Otro goce, más allá del órgano, que no se acomoda de la alienación del símbolo" (23).
Tenemos entonces un goce que rige los intercambios entre los dos sexos, quien de acuerdo al "falocentrismo del inconciente" es llamado fálico, cuyo significante amo es el falo, pero en tanto que él es el significante que recubre la castración, castración que debe ser definida como sacrificio de goce, según el mito de la Horda Primitiva.
Y luego hay otro goce, "un goce […] del cuerpo, que está […] más allá del falo […]. Hay un goce de ella, de esta que no existe y que no significa nada. Hay un goce de ella y del cual ella misma no sabe nada quizás, sino que lo experimenta - eso ella lo sabe […] Pequeñas consideraciones sobre sobre el goce clitoridiano y sobre el goce que llamamos como podemos, el otro, justamente, el que estoy tratando de acerles abordar por la vía de la lógica, porque hasta nuevaa orden, no hay otra" (24). Lacan no se olvida de recordar que es el mismo goce que experimentan los místicos: "A pesar de, no diría su falo, a pesar de lo que les estorba a ese título, entreven, experimentan la idea que debe haber un goce que esté más alllá" (25).
A este goce, se lo llama suplementario en relación con el goce fálico. 4. EL GOCE PSICOTICO
En su texto sobre la lógica del delirio, Maleval resalta, una vez más, la oposición entre goce fálico y el goce del Otro a propósito de los fenómenos llamados "deslocalización del goce", producidos por el desencadenamiento de la psicosis: "El goce del Otro no está regulada por la Ley del significante, de modo tal que encuentra su satisfacción en objetos no separados del sujeto. En términos freudianos, se trata de un goce pregenital, es decir que no se encuentra sometida al primacía del falo. Se muestra loco, enigmático, centrado en el cuerpo del sujeto y en sus órganos […] La forclusión del Nombre-del- Padre implica la ausencia de un límite al goce, instaurado por la pérdida de un objeto primordial; de modo tal que el sujeto psicotizado41 se encuentra invadido por el goce del Otro, su cuerpo se vuelve
entonces sede de fenómenos diversos, agradables o penosos, voluptuosos o angustiantes" (26).
5. LAS FORMULAS DE LA SEXUACION, LACAN Y LA LOGICA FORMAL, LA MUJER NO EXISTE.
Lacan va a utilizar la lógica proposicional para formalizar el mito de la horda primitiva. En primer lugar, afirma en oposición aAristóteles que el Universal no se sostiene más que de una excepción que lo niega: "La excepción no confirma la regla, como decimos fácilmente, ella la exige, es ella quien es ee verdadero principio" (27). Es una forma de dar un justificativo lógico al mito freudiano del Padre de la horda primitiva. Este es el Uno que no obedece a la ley de castración, cuyo asesinato por los hijos instaura justamente, y al mismo tiempo funda la humanidad "civilizada", es decir el conjunto de todos-los-hombres sometidos a la ley de prohibición del incesto.
Ello se escribe: ___
x. Φx.
41 Psicotizado: traducimos con esta palabra "psychosé", es decir un sujeto en proa a una psicosis clínica, que en la teoría lacaniana marca la diferencia con "psychotique", que traducimos por "psicótico", y que hace referencia a la estructura psicótica, sintomática o no.
Y se lee, el al-menos-uno para quien la función de castración (symbolizada por Φ) no funciona. Debemos comprender aquí "castración" como sacrificio de goce. De ahora en adelante, el goce ilimitado está prohibido por la ley de prohibición del incesto, introducida por el asesinato del "al- menos-uno", la excepción, el Padre de la horda primitiva. No existe la figura simétrica correspondiente del lado mujer, une "Madre Primitiva": "La Mujer no existe".
Y ello se escribe: ___ ___
x. Φx.
Freud evocaba la universalidad de la fase fálica y estipulaba que no existía más que una sola líbido: masculina. Ello encontraba su justificación en la preponderancia atribuída al padre en el Edipo y en particular en el mito de la Horda primitiva. El pivote de la castración, de ser aquí entendida por el término función fálica.
Lacan justificaba esta primacía del Padre en el Edipo, y ello desde su artículo "Los complejos familiares…" del modo siguiente: "He tomado a menudo posición contra el modo dudoso por el que Freud interpretaba sociológicamente el descubrimiento capital para el espíritu humano que le debemos. Yo pienso que el complejo de Edipo no apareció con el origen del hombre (si no es absolutamente insensato de intentar escribir la historia), sino en el lindero de la historia, de la historia "histórica", en el límite de las culturas "etnográficas". Evidentemente, no puede aparecer más que en la forma patrircal de la institución familiar" (28).
R. Graves recuerda que la Europa neolítica, antes de la llegada de los invasores arios, poseía concepciones religiosas remarcablemente coherentes fundadas sobre el culto de la Diosa-Madre de nombres diversos, que se conocía tanto en Siria como en Libia: "La Europa antigua no tenía dioses. La Grand Diosa esra considerada como inmortal, inmutable y todopoderosa; el concepto de filiación por el padre no había penetrado el pensmiento religioso. Ella tenía amantes pero únicamente por el placer y no para tener hijos con un padre. Los hombres en el sistema matriarcal, temían y adoraban la Madre suprema y le obedecían. El atrio en la caverna o en la choza era el más antiguo centro de la sociedad y el primer misterio era el de la madre " (29).
Luego, a propósito del mito pelasgo de la Creación Graves dice: "En el sistema religioso arcaico, no había ni dioses ni curas, sino solamente una diosa universal y sus sacerdotisas, la mujer dominaba al hombre quien era su víctima temerosa. No se honraba al padre puesto que se atribuía la concepción al viento, a la ingestión de habichuelas o a un insecto tragado accidentalmente; la herencia pasaba por la línea materna" (30).
F. Engels, una de las referencias de Lacan en su artículo "Los complejos familiares…", recuerda que en la época del matriarcado, "mientras existe el casamiento por grupo, la descendencia no puede ser probada más que del lado materno, y sólo la filiación femenina es reconocida" (31). Con la evolución de la familia introducida por la ganadería, en los pueblos semíticos y arios de la India, "el casamiento apariado [introduce] en la familia un elemento nuevo. Al lado de la verdadera madre, se situaba el verdadero padre, el padre atestado [...]. Así, a medida que las riquezas aumentaban [gracias a la ganadería], por un lado daban en la familia una situación más importante al hombre que a la mujer [...]. Esta revolución - una de las más radicales que haya conocido la humanidad - [decidió] que en el futuro los descendientes de los miembros masculinos quedarían en la gens, y que los descendientes de miembros femeninos serían excluídos y pasarían a la gens de su padre. Así la filiación a través de la línea femenina y el derecho de herencia materno fueron abolidos, la línea de filiación paterna y el derecho de herenciaa paterna fue establecido" (32).
Este excurso a través de la historia y los mitos nos sirve para recordar que por más escandalosa que fuera en su época el enunciado lacaniano "La mujer no existe", no iba sin fundamentos. La Mujer sería la existencia que esperaríamos simétricamente a la del Padre. Esta existencia aseguraría la consistencia de un universal de mujeres, fijaría los límites y el contorno. La Mujer no existirá, de ahora en más, más que en la psicosis. Como dice E. Laurent retomando Lacan, es en "la psicosis [que] él precisa que allí, y solamente allí, La mujer existe" (33)
6. FIGURAS DE LA MUJER
Tratemos de mostrar algunas de las diferentes figuras de la "mitología delirante" de La Mujer, sin evidentemente pretender al catálogo.
Maleval señala que "Comprendemos que a partir de entonces Lacan pueda sostener que "La mujer […] es otro nombre de Dios". El acento puesto en el empuje-a-la-mujer en el psicótico está correlacionado a su abordaje como "sujeto del goce". Cuando la función paterna se encuentra simbolizada, sirve de muralla al rechazo de La Mujer: el Padre no es más que una apariencia, afirma Lacan, que "ex-sistiría en el lugar vacío en donde pongo La mujer". Cuando la máscara paterna falta surgen figuras de goce ilimitado de las cuales La mujer constituye la más evidente" (34).
Lacan notaba bien esta ubicuidad entre Dios y La Mujer: "Es en el lugar, opaco, del goce del Otro, de este ontro en tanto que podría serlo, si existiese, La mujer, que está situada este Ser supremo, mítico manifestamente en Aristóteles, esta esfera inmóvil de la cual proceden todos los movimientos, cualesquiera que fuesen, cambios, generaciones, movimientos, translaciones, aumentos, etc." (35). "Paradoja, disen los Lefort, esta Mujer-Toda no es falófora, como el Padre primitivo, como lo resalta Schreber de su Dios; no está provisto de atributos masculinos.
La Mujer-Toda entonces, es significante, pero que hace real.
[...] Este Otro sincrético tiene finalmente todos los órganos sexuales, internos y externos, sin diferencia de sexo, en la perspectiva del Uno unificador, reuniendo así en él los dos sexos.
Es lo que resume Schreber diciendo que su pene se retracta en el interior para encontrar los órganos femeninos - de dónde una noción de coito sobre sí mismo; tiene los dos sexos como la Mujer- Toda" (36).
""Ser la mujer que falta a todos los hombres" es una solución psicótica puest que se plantea en términos universales: se trata de ser el Otro del Otro. Es la solución que consiste, no habiendo encontrado un representante en el sistema simbólico, a transformarse en su substancia" (37).
Podemos así rápidamente pasar en revista algunas de las diferentes figuras de La Mujer: Dios, el Otro gozador, el Otro del Otro, La Mujer de las mujeres, etc., todas figuras que puedan tratar de encarnar este lugar de excepción que pudiera fundar un universal del lado de las mujeres.