3. DIAGNÓSTICO
3.2. Condicionantes Sociales y Económicas
3.2.5. Comportamiento de Maduración del Municipio
La población de 0 a 34 años y la población de 40 a 44 años en el quinquenio 1990 a 1995, muestran un incremento en su participación en el municipio, por lo que se puede afirmar que hubo un incremento en la tasa de crecimiento social, mientras que la población de los 35 y 59 años mantenía una tendencia natural de maduración; sin embargo para el quinquenio entre el año 1995 y 2000, la población general del municipio refleja un descenso en su crecimiento, salvo la población adolecente, ya que ésta, refleja una mayor participación, esto lo explica el hecho que la población que llegó a vivir al municipio en el periodo anterior, eran familias con hijos entre los 5 de 14 años de edad. A partir del quinquenio del 2000-2005, comienza a reflejarse una disminución en la población joven y adulta, es decir aquellos que para este periodo se encontraban en el grupo de edad de los 35-39 años y los 60-64 años, por otro lado la población entre los 30-34, 40-44 y los 55-59, se mantienen sin ningún cambio significativo, pues la población en estos grupos de edad se mantiene en su proceso natural de maduración, donde la llegada de más población adulta y la tasa de defunción en estos grupos de edad es poco significativa.
La población entre los 20-24 y 35-39 años, para este quinquenio ya habían alcanzado la edad de 30-34 y 40-44 muestra una tendencia de crecimiento en su participación municipal, donde la población de 30 a 34 años mantiene su tendencia a la baja que se vislumbra en el periodo anterior, y los de 40-44 años en el año 2000 marca un punto de flexión al alza hacia el año 2005.
En lo que se refiere a la población joven esta se mantiene en incremento, donde la población que se encontraba entre los 19-15, 20-24 y 30-34, reflejan un incremento de la población entre estos rangos de edad, lo cual hace evidente la preponderancia de la población joven, a pesar que la población entre los 20-24 años, refleja una disminución en su participación con tendencia a disminuir hacia el periodo del 2005-2010.
En el último quinquenio es claro como las personas entre los 25 y 70 años muestran una tendencia a la baja en términos generales, mientras que la población entre los 20 y 24 años mantiene su crecimiento al año, 2010, llama la atención que para este último periodo de la población mayor a los 75 años presenta un significativo incremento en su participación en el municipio.
GRÁFICA 19COMPORTAMIENTO DE MADURACIÓN DE LA POBLACIÓN EN EL PERIODO 1990-2010
Fuente: Elaboración propia, INEGI, Censos y Conteos 1990, 1995, 2000, 2005 y 2010. La disminución de la participación de la población joven y adulta en el último quinquenio se asocia a la dinámica económica y socioeconómica del municipio, lo cual se explica en dos sentidos; el primero tiene que ver con un proceso de transición de la población económicamente activa hacia el sector terciario y el segundo, se relaciona a un desajuste o desequilibrio de la oferta y demanda del trabajo lo que se conoce en la economía como un desempleo estructural y un desequilibrio espacial.
En el primer aspecto se observó que en quinquenios pasados la dinámica en el incremento y decremento de la población en los diferentes rangos de edad, vislumbra un incipiente proceso de transición de la participación de la población económicamente activa hacia la tercerización como la principal actividad económica en la que se inserta la población, lo cual es un fenómeno natural multifactorial que se presenta conforme va creciendo la población en las ciudades, y su efecto de la economía nacional y global. Lo anterior se ratifica con base en la evolución histórica de la PEA, ya que en las últimas dos décadas muestra que la participación porcentual de la población en el sector terciario ha incrementado significativamente; es decir, para el año de 1990 correspondía al 41% y en 2010 al 65%;un incremento del 24%. Por otra parte, el sector secundario muestra una disminución en su participación en la PEA siendo que para los años de 1990 a 2010, fue del 55%y 33% respectivamente; existiendo una disminución significativa 22%, y en comparación con el incremento porcentual de esta década en el sector terciario se pude inferir que 14% de la población centrada en el sector secundario tuvo un cambio hacia actividades económicas terciarias.
En cuanto al desempleo estructural y desequilibrio espacial, el desajuste radica en un acelerado cambio de las características de la demanda laborar y un lento ajuste de la oferta del mercado laboral, pues de acuerdo al Censo Económico de INEGI, 2009, para
este año se cesaron 559 Unidades Económicas (UE) en el sector secundario, con un personal ocupado de 36,087 personas, y en comparación a la Población Económicamente Activa al año 2010, en el sector secundario es de 38,797 personas, lo que refleja un déficit de 2,707 empleos en el sector secundario; en cuanto a los sectores comercio y servicios, se contabilizan 4,434 UE, con un personal ocupado de 28,776 empleados en este sector y en comparación con la PEA para el año 2010, corresponde a 75,997 personas en estos sectores, siendo 47,221 personas dedicadas al comercio y los servicios, (cabe señalar que dentro de estos últimos se consideran aquellos que laboran dentro de la informalidad ya sea dentro o fuera del municipio).
Las diferencias tanto en el sector secundario, como el terciario en cuanto al excedente de la demanda evidencia que hay un desempleo estructural, y al verse obliga la población a buscar fuentes de empleo en otros municipios o estados, se manifiesta como un desequilibrio espacial.
Con base en lo expuesto anteriormente, es fundamental ajustar la relación entre lugar de residencia y lugar de trabajo, direccionando las estrategias urbanas en función del proceso de transición en la economía de la población del municipio en la que se encuentra, hacia una estructura urbana que responda a las necesidades laborales de los habitantes, para reforzar e incrementar la economía del municipio, lo cual le permitirá ser más competitivo respecto a otras ciudades de la Zona Metropolitana de Monterrey, así como mejorar la calidad de vida de los habitantes, lo que influirá en el fenómeno de emigración que se está presentando.
A partir de lo anterior no se desecha la idea quela inseguridad que se presenta en el municipio sea un factor en el decrecimiento de la población.