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COMPORTAMIENTO DE LAS ESPORAS EN EL DESARROLLO DE LA ENFERMEDAD

In document MANEJO DE PLAGAS CUARENTENADAS / (página 53-56)

ENFERMEDADES FUNGOSAS

COMPORTAMIENTO DE LAS ESPORAS EN EL DESARROLLO DE LA ENFERMEDAD

La información siguiente contiene datos resumidos de investigaciones en laboratorio y de observaciones en campo realizadas por diversos autores en países afectados con la enfermedad más grave del cafeto (Castillo, 1988).

Germinación

La germinación requiere de un mínimo de 4 horas de obscuridad. La infección de grado máximo necesita por lo menos de nueve horas de obscuridad. Por el contrario, la exposición solar y la intensidad lumínica limitan la germinación

de las esporas y su infección.

Para germinar las esporas requieren de un medio acuoso, que les es proporcionado por las gotas de lluvia en el envés de las hojas o por el rocío.

Bajo condiciones de laboratorio y temperaturas diferentes a 22º C afectan la germinación de las esporas.

Castillo (1991), comprobó que la humedad relativa hasta de 98% no influía en la germinación, pero que el agua de lluvia o rocío sobre la hoja era esencial para aquella. En hojas jóvenes y bien desarrolladas la germinación es de dos a cuatro veces mayor que en las hojas más viejas.

Viabilidad

Esporas conservadas en un ambiente seco y en un tubo herméticamente sellado, son capaces de germinar después de 6 semanas.

Tubo germinativo

Hay observaciones de laboratorio que permiten señalar que, en campo, la germinación de las esporas se inicia antes del amanecer y que en las primeras horas del día el tubo germinativo sigue creciendo.

Infección

Actualmente se considera que las infecciones más frecuentes se llevan a cabo por el envés o reverso de las hojas, generalmente durante las primeras horas de la noche.

Castillo (1991), concluyó que las inoculaciones en hojas viejas no producen infecciones. Las hojas nuevas desarrolladas casi por completo son las más susceptibles y las más frecuentemente infectadas en el campo. Esto hace suponer que la susceptibilidad decae a medida que avanza la edad de las hojas. La infección de las hojas tiernas resulta baja o sin importancia debido a las propiedades físicas de su superficie.

Periodo de incubación

Es muy variable y está íntimamente ligado con la temperatura, humedad y raza fisiológica del hongo.

Cualquiera que sea el promedio o el periodo de incubación más frecuente en el campo, no existe duda de que a veces puede ser muy prolongado. El periodo máximo es de 10 semanas a partir de la inoculación. (Castillo, 1991).

De las pústulas son liberadas las esporas por corrientes de viento más o menos fuertes y por el movimiento mecánico de las hojas.

Dispersión de las esporas

Existen tres medios de dispersión de esporas que son: el viento, el lavado por la lluvia y el transporte por insectos.

Los dos primeros agentes se relacionan considerablemente, ya que solamente una parte del recorrido de la espora se efectúa por el viento, mientras que su depósito en el envés de las hojas ocurre por medio de lavado producido por la lluvia.

EPIFITIOLOGIA

Méndez (1984), refiere que el tiempo que las esporas necesitan para germinar, varían con la temperatura. La óptima es de 20-25º C, en el cual toman de una a tres horas para empezar la germinación.

El tiempo necesario para comenzar la penetración es mayor. De acuerdo a investigaciones a los 23º C se inició después de solamente 4.5 a 6 horas. Debido a que el agua en la superficie inferior de las hojas puede evaporarse rápidamente en el curso del día.

La germinación puede tener lugar, principalmente, en la noche. Si las hojas se humedecen a las 10:00 a.m. en Kenya, la penetración puede ocurrir, si las hojas permanecen húmedas, hasta la mañana siguiente.

El tiempo transcurrido entre la penetración y la producción de esporas nuevas es variable, encontrándose que la fluctuación en Kenya era de cinco semanas. Con temperaturas calientes, el periodo de incubación puede ser de 12 a 16 días, aunque en lugares altos de Kenya el periodo se prolonga y el número de generaciones que puede ocurrir durante el lapso de una temporada húmeda se reduce. El nivel de infección al final de la estación húmeda es en consecuencia ilimitada.

La incidencia de Hemileia es estacional y varía con la cantidad de lluvia. El período de incubación aparente varía de acuerdo con la especie y la variedad, puesto que es más rápido en algunas plantas susceptibles.

La altitud de las zonas cafetaleras también juega un papel importante en la epidemiología del hongo, de tal manera que las máximas infecciones y como consecuencia los peligros más graves por efecto de la enfermedad se presentan en las zonas bajas y medias, entre 0 y 900 msnm. En las zonas altas mayores de 900 m la infección es mínima haciéndose casi imperceptible desde mayo hasta septiembre.

SINTOMAS

Los primeros síntomas aparecen en forma de pequeñas manchas amarillentas en la parte inferior de las hojas, cuyo tamaño oscila de 1 a 1.5 mm de diámetro como máximo. El número de manchas depende de la intensidad de la infección. El tamaño de las pústulas alcanza originalmente en un corto unos tres mm de diámetro. En ésta etapa las uredosporas presentan una granulación amarilla que va cambiando de tono hasta rojo ladrillo. Las pústulas continúan aumentando su diámetro hasta dos cm o más. Las uredosporas poseen espínulas con las cuales se adhieren fácilmente a la superficie de la hoja. El centro de las manchas más viejas es de color café debido a la necrosis de los tejidos.

Pronto aparecen también en el haz de la hoja manchas amarillentas con un halo verde claro. Cuando la infección es muy fuerte las pústulas se unen hasta cubrir gran parte de la superficie de la hoja, luego ésta se seca y cae a las pocas semanas.

La defoliación prematura debido a una fuerte infección, produce una carencia de nutrientes que son esenciales para el desarrollo del fruto. En éste caso la punta de las bandolas muere y el fruto se seca.

Un efecto perjudicial directo sobre la planta del café no se puede comprobar en el primer año, pero debilita y por la defoliación prematura produce menos ramas fructíferas. Esto puede causar en el período de vegetación siguiente un detrimento en la producción. Si el ataque continúa por varios años la cosecha puede mermar considerablemente hasta provocar incluso la muerte de las plantas (Castillo, 1991).

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