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4. ANÁLISIS DE LA PRODUCCIÓN CIENTÍFICA SOBRE COMPORTAMIENTOS

4.3. NUPCIALIDAD Y REAGRUPACIÓN FAMILIAR

4.3.3. Composición de las uniones: endogamia y exogamia

Elemento vertebrador en la mayoría de las referencias analizadas es el estudio de la composición de las parejas por nacionalidad de los cónyuges distinguiendo si se trata de parejas en las que los dos cónyuges tienen las mismas características (endógamas) o diferentes (exógamas). Puesto que la variable de análisis es la nacionalidad, se discrimina entre las parejas con la misma nacionalidad, endogamia; o aquellas en las que no se da esta condición, exogamia, y dentro de la cual se distinguen tres casos: uniones de dos cónyuges extranjeros de distinta nacionalidad, uniones de una mujer extranjera con un hombre español; y uniones de un hombre extranjero con una mujer española. Aunque los tres lo son, la literatura científica al respecto viene denominando matrimonios mixtos, los casos en los que participa un cónyuge español y otro extranjero, por lo que de aquí en adelante se adoptará tal denominación.

Entre 1989, inicio del periodo desde el que es posible estudiar los matrimonios con al menos un miembro extranjero, y 2004, la composición por nacionalidad de los matrimonios no ha variado sustancialmente. Los matrimonios mixtos siguen siendo mayoría, aunque la balanza se ha inclinado en favor de los hombres autóctonos que contraen matrimonio con una extranjera, 44% en 2004, porcentaje que quince años antes correspondía precisamente al caso contrario, mujeres españolas que se unen con un extranjero. Los matrimonios celebrados entre extranjeros de la misma nacionalidad y de distinta nacionalidad se han incrementado a lo largo del periodo, ambos en igual medida, un 2%, aunque los primeros

tienen mayor volumen pues representan el 20% del total en 2004 frente al 7% correspondiente a los matrimonios de extranjeros de distinta nacionalidad que deciden casarse en España. En otras palabras, y como señalan Cortina, Esteve y Domingo, del total de matrimonios entre extranjeros en 2004, el 75% eran endógamos, es decir, entre contrayentes de la misma nacionalidad.

Gráfico 4.6. Composición de los matrimonios con al menos un cónyuge extranjero por nacionalidad de los contrayentes, España, 1989 y 2004.

2004 Extranjeros de distinta nacionalidad 7% Extranjeros de misma nacionalidad 20% Hombre español, mujer extranjera 44% Hombre extranjero, mujer española 29% 1989 Extranjeros de distinta nacionalidad 5% Extranjeros de misma nacionalidad 18% Hombre español, mujer extranjera 33% Hombre extranjero, mujer española 44%

Fuente: Movimiento Natural de la Población (MNP), INE

¿A qué se debe la alta proporción de matrimonios mixtos? O ¿a qué responden las pautas de endogamia adoptadas por los extranjeros? Son dos de las preguntas a las que se ha enfrentado la literatura científica que aquí se examina. Y sobre las cuales se han detectado aquí tres conclusiones. La primera radica en un efecto de estructura por sexo, es decir, los autores señalan que los desequilibrios en la composición por sexo de determinados colectivos favorecen los matrimonios con la población nativa, puesto que no disponen de individuos suficientes del sexo contrario y de su misma nacionalidad (Cortina, Esteve, Domingo, 2006a; Oso, 2006). Véase como ejemplo el caso de los flujos feminizados procedentes de Latinoamérica. Oso, señala que muchas de estas mujeres vienen solas, por lo que se facilita la formación de nuevas parejas, favoreciendo a los matrimonios mixtos (Oso, 2006).

La segunda tiene que ver con la invisibilidad estadística de tres posibles situaciones de endogamia, que supone una mayor visibilidad de los matrimonios mixtos: a) puesto que el registro de matrimonios recoge matrimonios y no uniones de hecho, quedan fuera todas aquellas situaciones de cohabitación, como ya se ha mencionado anteriormente (Izquierdo y López de Lera, 2003; Cortina, Esteve, Domingo, 2006a, b, c; Cortina, Esteve, Cabré, 2006; Miret, 2006); b) en segundo lugar, advierten los autores que no es visible toda aquella población extranjera residente que contrajo matrimonio en sus países de origen y que o

bien vinieron juntos a España, o bien están pendientes de un proceso de reagrupación familiar (Sanjurjo, 2004; Cortina, Esteve, Domingo, 2006a); y c) por último quedan fuera de los registros aquellas parejas que, siendo residentes en España, viajan a su país de origen para contraer matrimonio. Ello puede ocurrir por diversas razones, entre las que se podrían considerar el prestigio social, la legitimación en el origen o razones étnicas. Algunos autores consideran que pueda ocurrir por cuestiones culturales, identitarias o familiares (Izquierdo y López de Lera, 2003). Oso señala que esto ocurre especialmente en los casos de africanos y asiáticos, en cuyas culturas no está socialmente bien visto el casarse con un extranjero (Oso, 2006). En este sentido, tanto Oso como López de Lera, destacan la particularidad del caso marroquí y su alto porcentaje de matrimonios mixtos en España, de lo cual se presupone la práctica del comportamiento mencionado, facilitado además por la proximidad geográfica (López de Lera, 2006a; Oso, 2006). No obstante, en este caso habría que considerar la posibilidad de que aún habiendo realizado una celebración en el país de origen, la pareja lleve a cabo en España la ceremonia civil, por lo que en tal caso sí que implicaría un registro y se verían representados estadísticamente.

La tercera es la existencia de los llamados matrimonios blancos, simulados, o de conveniencia, entre los distintos nombres que han recibido. Si bien en ocasiones no se habla directamente de este tipo de matrimonios, algunos autores sí hacen referencia a ellos en términos de ganancias, es decir, qué gana cada miembro de la pareja en los matrimonios mixtos. En este sentido, algunos autores consideran determinados matrimonios como algo más que la unión de dos personas, en los casos en que están por medio cuestiones legales como el acceso a permisos de residencia o a la nacionalidad (Miret, 2006; Oso, 2006; Sarrible, 2006), por otra parte Oso realiza en parte de su trabajo un análisis cualitativo de entrevistas en profundidad de las que concluye que más allá de la ganancia de estabilidad económica y jurídica, algunas mujeres (especialmente latinoamericanas) han manifestado sus preferencias por casarse con un hombre español, por la intención de ganar en las relaciones de género, es decir, evitar determinados comportamientos machistas de algunos hombres de su comunidad (Oso, 2006). Sarrible destaca en un trabajo reciente el innegable interés de los extranjeros por contraer matrimonio con personas de la Comunidad Europea para la consecución de un estatus legal. Asimismo analiza en su trabajo la campaña institucional llevada a cabo para detectar y evitar los matrimonios de estas características. Su estudio hace referencia a los matrimonios mixtos celebrados en España durante el último quinquenio (Sarrible, 2006). La literatura científica al respecto es escasa, sin embargo no lo son las elucubraciones levantadas sobre el tema desde la opinión pública y los medios de comunicación, por lo que no se descarta en el futuro un incremento de la producción científica al respecto, y no sólo desde la perspectiva jurídica desde la que, como se ha

señalado al inicio de este apartado, ya existen algunas referencias (Álvarez, 1995; Diago, 1996).

Ante tales situaciones, los matrimonios mixtos han predominado en los registros en los últimos años, tal y como se observa en el siguiente gráfico.

Gráfico 4.7. Evolución del número de matrimonios con al menos un miembro extranjero por nacionalidad de los contrayentes, España, 1989-2004

0 2000 4000 6000 8000 10000 12000 14000 16000 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004

Hombre español, mujer extranjera Hombre extranjero, mujer española

Extranjeros de distinta nacionalidad Extranjeros de misma nacionalidad

Fuente: Movimiento Natural de la Población (MNP), INE

Otros trabajos han profundizado en el estudio de la endogamia desde el análisis de su relación con otras variables: segundas nupcias, tipo de celebración (civil o religiosa), edad, o diferencia de edad. Es el caso de uno de los trabajos de Cortina, Esteve y Domingo, donde buscan aportar las singularidades demográficas que caracterizan a los matrimonios de extranjeros en España, concluyendo varios aspectos generales y otros específicos en los que no se profundizará aquí. Primero, dichos matrimonios tienen una mayor incidencia en las segundas nupcias y en los matrimonios civiles. Segundo, los matrimonios de extranjeros no tienen una pauta o tendencia de edad, es decir, su edad media al matrimonio es más dispersa, especialmente en las segundas nupcias. Tercero, a mayor edad al matrimonio, mayor es la diferencia de edad con el cónyuge, mayor en hombres que en mujeres y mayor si se trata de matrimonios mixtos (Cortina, Esteve, Domingo, 2006a).

En dos ocasiones se ha intentado determinar las características que pueden incidir en una mayor o menor propensión a la endogamia. En un primer momento examinando las

características individuales de los individuos, como edad o nivel de estudios (Cortina, Esteve, Domingo, 2006c), pero tras no obtener resultados satisfactorios, no se detectó una relación significativa con dichas variables, concluyeron que las diferencias no residían en las características individuales y se procedió en un trabajo posterior (Cortina, Esteve, Cabré, 2006), a examinar sus características estructurales (tamaño, desequilibrio de efectivos por sexo y relación dentro de un colectivo entre nacionales y nacidos en el extranjero), aunque en esta ocasión sólo para el colectivo de Latinoamericanos. Tras el análisis concluyen que las diferencias en los niveles de endogamia pueden responder a dos perfiles opuestos de latinoamericanos: los grupos de mayor tamaño, que han llegado recientemente y con una proporción de individuos con nacionalidad española baja (mayor endogamia); y los grupos de menor tamaño, con mayor antigüedad en España y con un mayor número de individuos nacionalizados (menor endogamia).

Tras la revisión de dicha bibliografía se constata el interés que suscita la formación de parejas endogámicas y de parejas mixtas en España, en cambio, quizás no adquieren tanto protagonismo las parejas de extranjeros de distinta nacionalidad, no obstante cierto es que su representación es también escasa.