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4. ANÁLISIS DE LA PRODUCCIÓN CIENTÍFICA SOBRE COMPORTAMIENTOS

4.5. MIGRACIONES Y MOVILIDAD INTERNA

4.5.2. Factores determinantes

Con la intención de contextualizar el fenómeno y su intensidad, se deben señalar algunos aspectos. Los cambios de municipio de residencia de la población extranjera en España se han incrementado anualmente en los últimos años. El incremento es incesante y así lo reflejan los datos de la EVR: en 1988 hubo 5.876 cambios de municipio efectuados por un extranjero, lo que supuso menos de un 1% del total de movimientos; en 2001 la cifra llegaba a 104.801 o en términos relativos más de un 10% de los movimientos totales; mientras que para 2005 se ha incrementado vertiginosamente suponiendo más de un 25% de los individuos migrantes en el interior del estado español, y colocándose así en los 401.877 movimientos internos. En términos de tasas, se está hablando de 17.8 cambios de municipio por cada mil extranjeros a principios de los noventa (1991), que ascienden a una tasa de 106.4‰ en 2004. Si se pone en relación con las tasas de la población autóctona, 10.6‰ y 29.08‰ respectivamente, se aprecia que al final del periodo los extranjeros realizaban 77 cambios de municipio más que los españoles por cada mil habitantes. De ello se deduce que el destino inicial en el que se asientan los extranjeros, no en todos los casos es el definitivo. De todos modos, ténganse en cuenta dos cosas. Una, que dicha intensidad se acrecienta en gran medida en aquellas regiones donde el estoc de población extranjera es mayor; y dos, que la población autóctona también ha incrementado su migración interna, aunque no en la misma intensidad.

Pumares, García y Asensio, señalan respecto a la evolución de los movimientos, la existencia de 3 periodos diferenciados: el primero hasta mediados de los años noventa y caracterizado por cierta estabilidad en torno a los 20.000 cambios de municipio; el segundo desde 1996 hasta principios del nuevo siglo, donde hay un incremento constante que llega hasta los 100.000 en 2001, y por último el que llega hasta la actualidad, donde el incremento se dispara hasta superar los 350.000 movimientos (Pumares, García y Asensio, 2006).

Gráfico 4.8. Evolución de la migración interior de la población extranjera, España, 1988-2005 0 50.000 100.000 150.000 200.000 250.000 300.000 350.000 400.000 450.000 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 Fuente: Elaboración propia. Estadística de Variaciones Residenciales (EVR), INE

Los autores que más han tratado el tema coinciden en destacar una serie de factores o condiciones determinantes a la hora de realizar una migración de carácter interior. Entre otros destacan la importancia de tener en cuenta la fase migratoria en la que se encuentra el colectivo según nacionalidad, al mismo tiempo influida por ciclos económicos y políticas migratorias que faciliten o no la entrada; el motivo de la migración, con una distinción básica entre migración de carácter laboral (normalmente efectuada por extracomunitarios) y una migración por búsqueda de calidad ambiental-climática (en el caso de los comunitarios) como también señala López de Lera (1995); el mercado laboral según su sector de especialización; la vivienda; o la importancia de las provincias como puntos de entrada inicial (Pumares, 2005). Y en otros casos se añaden a éstos, factores de carácter más demográfico como la estructura por edad y sexo, la fase del ciclo de vida, la duración de su residencia en España, el nivel educativo o también el mercado laboral (Recaño, 2002; Recaño y Domingo, 2006).

Es posible aplicar al caso español la premisa principal que se cumple en la mayor parte de los países occidentales: la movilidad de la población extranjera es mayor que la de la población autóctona. Así, uno de los primeros autores en estudiar este fenómeno en España, Joaquín Recaño (2002), muestra como la población de nacionalidad extranjera protagoniza unas migraciones internas considerablemente más intensas que las de la población de nacionalidad española, señalando además como variable especialmente influyente la duración de la residencia en España, pues apoyándose en la literatura internacional afirma para el caso de España que la intensidad de las migraciones internas decrece de forma exponencial durante los cinco primeros años de residencia. De ahí, su

intensidad en España, pues se trata de un fenómeno muy reciente el del asentamiento de inmigración internacional. Así, se demuestra gráficamente como las nacionalidades que han llegado en periodos recientes disponen de Índices Sintéticos de Migración más elevados. Las nacionalidades que presentan un mayor periodo de residencia en España, son las que cuentan con índices de movilidad interna más bajos, así ocurre con Polonia, para el colectivo de Europa del Este; Perú para el caso de los Latinoamericanos, o Marruecos si se trata de África (Recaño y Domingo, 2006). En este sentido resulta interesante analizar las diferencias temporales entre la migración originaria del exterior y la segunda migración interna del extranjero (Lamela, 2004).

En la línea de Pumares, los factores que permiten entender las pautas de movilidad interna radican en las causas económicas y aspectos laborales, siempre bajo el objetivo de buscar mejores oportunidades, de forma que no dejará de haber migraciones hasta que se alcancen unas condiciones mínimas perseguidas. Por ello, este autor considera de vital importancia acudir a las estructuras de los mercados laborales provinciales (Pumares, 2005). Al respecto Recaño demuestra en su artículo de 2002 la correlación entre la movilidad interprovincial de extranjeros empadronados y la de trabajadores extranjeros con alta en la Seguridad Social.

Dentro del ámbito de las cadenas migratorias cabe destacar el papel de las redes sociales como factor determinante de las migraciones internas. En este sentido las redes sociales abarcan un radio de aplicación mucho más amplio, sin embargo se puede atribuir también al estudio de la movilidad interna de los extranjeros. Según se señala, se entiende por redes sociales aplicadas al estudio de las migraciones, no sólo el apoyo concedido (normalmente por otros extranjeros residentes) en cuanto a posibilidades de trabajo, hospedaje o conservación de la cultura de origen; sino también la importancia que tienen en determinar la direccionalidad geográfica y las movilidades posteriores (Ribas, 2003). El estudio de las redes sociales en general ha protagonizado múltiples contribuciones bibliográficas; sin embargo, su análisis se derivan muchas veces cuestiones relacionadas con la segregación espacial y residencial de los inmigrantes, especialmente si se trata de extracomunitarios, lo cual se tratará con mayor detalle en un apartado posterior.

Para los principales autores que han tratado el tema se concluye que para Pumares lo determinante es el carácter económico y laboral de las migraciones y su influencia en la concentración y dispersión de la población, mientras que en el caso de Recaño y Domingo, si bien el mercado laboral es también un factor esencial, tiene un papel fundamental el perfil demográfico del migrante.