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CAPÍTULO II: Marco conceptual 8

2.4. Las políticas públicas como herramientas en pro de construir soluciones a problemáticas

2.4.1. Las políticas públicas 56

2.4.1.1. El concepto de políticas públicas 56

Para iniciar el tratamiento del concepto “políticas públicas” se establecerá el análisis etimológico del mismo.

De esta manera se observa que el vocablo “política” tiene como raíz etimológica el término griego “politikó” que se traduce como la participación de

los ciudadanos sobre la conducción de la ciudad (polis). Así mismo el concepto “pública” tiene origen en el latín “publica” y significa de las personas.

(Corominas y Pascual, 1984)

En conclusión, en el sentido etimológico “política pública” se podría entender como la participación de los ciudadanos, de las personas, en la

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A partir del análisis etimológico previamente establecido, se percibe que

“política pública” es entonces un concepto conformado por dos subconceptos:

política y pública.

Si se intenta definir ambos conceptos se puede determinar que “política” puede definirse como el conjunto de los procedimientos y medidas que se adoptan para dirigir los asuntos que afectan a la sociedad o tienen relación con ella. (Valle, 2013). Mientras que “pública”, por su parte, refiere a aquello que pertenece al Estado o a su administración o se relaciona con ello, que está a disposición de cualquier ciudadano y que afecta a los mismos. (Larousse, 2014)

Si se toman ambos conceptos juntos se entiende que política pública sería: el conjunto de los procedimientos y medidas que se adoptan para

dirigir asuntos que afectan a la sociedad o tienen relación con ella, emitidas por parte del Estado o su administración y que involucran al total de la ciudadanía.

Del análisis de la literatura sobre la temática en cuestión se identifica dos tipos de definiciones, aquellas que definen a las políticas públicas en sí mismas y aquellas que lo hacen a través del establecimiento de sus objetivos y funciones. En este apartado del capítulo se atenderá al primer tipo de definiciones y las segundas serán analizadas posteriormente, cuando se planteen las funciones que deben cumplir las políticas públicas.

Generalmente por políticas públicas se han entendido los programas que un gobierno, cualquiera sea, desarrolla en función de un problema o situación determinada

Sin embargo, la conceptualización que hacen los autores es más compleja definiendo a las políticas públicas desde dos puntos de vista. Algunos de ellos las definen como procesos, cursos o conjuntos de decisiones y otros como instrumentos o herramientas para solucionar problemáticas sociales.

En la línea de los primeros autores, se puede mencionar que las políticas públicas son un “conjunto de decisiones de diferentes niveles jurídicos

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competentes (privados, asociativos o estatales) toman o aplican con la finalidad de resolver un problema social.” (Bussmann, 1998, citado en Roth DeubeI, 2003).

Un año después Alejo Vargas Velásquez en su obra “Notas sobre el

Estado y las políticas públicas” expresa, en consonancia con Bussmann, que

las políticas públicas son el “conjunto de iniciativas, decisiones y acciones del

régimen político frente a situaciones socialmente problemáticas que buscan la resolución de las mismas o llevarlas a niveles manejables…no se debe confundir la política pública con la Ley o la norma ni tampoco se asimila a la política económica. La política pública implica un acto de poder e implica la materialización de las decisiones de quienes detentan el poder. La política pública supone tomas de posición que involucra una o varias instituciones estatales”. (Vargas Velásquez, 1999, citado en Roth Deubel, 2003).

En complemento de esta idea, André-Noël Roth Deubel (2003) aporta que “representan la realización concreta de una serie de decisiones legitimadas

por el Estado en su voluntad de modificar o mantener la (re) distribución de valores y recursos disponibles mediante la acción sobre el comportamiento de los actores sociales.”

En estas definiciones se observa el énfasis que hacen los autores identificando a las políticas públicas como aquellos procesos que llevan

adelante un conjunto de decisiones y acciones determinadas por el régimen político orientadas a resolver una problemática puntual que se desprende de la situación de la sociedad en el momento en el que son establecidas.

Por otro lado, algunos autores enfatizan en el posicionamiento de las políticas públicas como instrumentos o herramientas en pro de trabajar sobre aquellos aspectos de la sociedad que se consideran problemáticos.

En tal sentido Juan Podestá Arzubiaga (2001) argumenta que “cuando

desde el Estado se plantean propuestas de mediano y largo plazo hacia la sociedad civil, existe la necesidad de diseñar y ejecutar programas y proyectos

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para cumplir los objetivos de interés social, y en ese nivel las políticas públicas son el instrumento fundamental”.

Para André-Noël Roth Deubel (2003) “Las políticas públicas son el lazo

entre el Estado y la sociedad, es el instrumento de concientización de sus objetivos, ya que la sociedad no se cambia por decreto…”.

De esta manera las políticas públicas representarían los instrumentos

con los que la sociedad cuenta para atender las demandas de la ciudadanía, siendo el medio mediante el cual se alcanzan o instrumentan las resoluciones a los problemas de la sociedad, ofreciendo un marco para la transformación de aquellos aspectos de la sociedad que se entiende pertinente modificar.

Definidas las políticas públicas como procesos y como instrumentos cabe mencionar la distinción que hace Raúl Velásquez Gavilanes (2009) definiéndolas en función de cuatro puntos: en primer lugar como “procesos

integrados de decisiones, acciones, inacciones, acuerdos e instrumentos” ya

que en las políticas públicas se da una articulación entre las autoridades públicas y los particulares que pueden participar en la formulación de la política pública; en segundo instancia establece que para que una política pueda adquirir la caracterización de pública tiene que contar necesariamente con la participación de entidades del ámbito público, o sea con “personas e

instituciones facultadas expresamente por el ordenamiento jurídico para ser parte del proceso de formación de las políticas y con participación eventual de particulares”; en tercer lugar las posiciona como un “proceso encaminado a prevenir o solucionar una situación definida como problemática”; y por último la

política pública representa una parte de un ambiente determinado del cual se nutre y pretende modificar o mantener; dicho ambiente modificará las políticas y, a su vez, estas intentarán tener influencia sobre el ambiente modificándolo o manteniendo algunas de sus características.

Esta exposición de Raúl Velásquez Gavilanes resulta interesante puesto que introduce un aspecto que los otros autores no mencionaban que es el carácter preventivo que pueden adquirir las políticas públicas. En la mayoría de la literatura, ya sea que establezca las políticas públicas como proceso o como

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herramienta, las mismas tienen por finalidad dar solución a una problemática existente identificada dentro de la sociedad. Sin embargo, se considera en esta investigación que, las políticas públicas pueden ser desarrolladas de manera que persigan evitar una situación problemática que se estima podría darse de continuar determinadas condiciones de la sociedad. De esta manera, el establecimiento de ciertas políticas públicas que trabajen sobre asuntos de la agenda pública que se entiende importante abordar, permitiría mantener una situación en condiciones favorables, mejorarla o evitar que dicha situación se torne desfavorable.

Lo anteriormente mencionado se evidencia en lo que se entiende como el ciclo de la política pública. Al respecto, Tamayo Saéz (1997), propone una serie de fases en lo que refiere al ciclo de desarrollo de las políticas públicas, estableciendo cinco etapas: la identificación y definición del problema, la formulación de las alternativas de solución, la elección de una de las alternativas establecidas, la implementación de la opción escogida y por último la evaluación de los resultados que se obtienen de dicha implementación.

Se observa que en estas etapas se parte de que ya existe un problema a solucionar. A nuestro entender, las políticas públicas, como se expuso anteriormente, deberían estar también orientadas hacia la prevención de determinadas situaciones sociales desfavorables, debiendo entonces modificar las etapas propuestas por Tamayo Saéz y que sigue en línea general la literatura sobre la temática.

Se considera que las etapas del ciclo de desarrollo de las políticas públicas deberían ser: 1. establecimiento de un área de interés social sobre el cual se desee trabajar, 2. formulación de las condiciones deseables para el área identificada (sean condiciones ya existentes o a las cuales se desee llegar); 3. Formulación de alternativas para alcanzar las condiciones óptimas establecidas; 4. Elección de una de las alternativas planteadas; 5. Implementación de la opción escogida; y 6. Evaluación de los resultados obtenidos.

Por último, en relación a las políticas públicas, se destaca la necesidad de que una política pública deba estar sustentada ineludiblemente en un corpus

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teórico o filosofía que sirvan de guía para desarrollarlas y para la toma de decisiones al respecto ya que, como indica José Contreras Domingo (2001) en su obra “La autonomía del profesorado”, las políticas no solo crean marcos legales y directrices de actuación, sino que también implican una expansión de ciertas ideas, pretensiones y valores que se transformarán en la manera de pensar de los ciudadanos que se encuentran bajo dichas políticas. Se establece un programa político enmarcado dentro de un programa ideológico en el cual todos los ciudadanos se encuentran inmersos.