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Conceptos afines al acoso moral

Para comenzar con esta sección, ha de decirse que ciertas circuns- tancias que generan estrés o burnout aunque no son sinónimas de acoso moral, sí pueden ser una característica más que intervenga en el fenómeno. Por ejemplo, si a un niño de 9 años le hacemos que cui- de de su hermana pequeña de 3, le estamos sometiendo a un estrés excesivo. Si, además, le hacemos ver que no puede realizar esa tarea

se le maltratará psicológicamente dado que le estamos pidiendo una responsabilidad que no puede llevar a cabo. Ahí se ve que los niños

parentalizados son claras víctimas del acoso moral.

Un tipo de acoso moral del que hoy se habla mucho es el mob-

bing29o acoso moral en el trabajo. Este concepto fue expuesto por H.

Leyman (1996) también como psicoterror y proviene de la etología animal. El nobel Konrad Lorenz habla, como antecedente de esta cir- cunstancia, de la observación de las conductas que los animales lle- van a cabo cuando quieren echar a un intruso del grupo. Esto se ha observado, entre otros, en los estudios con gorriones, mirlos o estor- ninos que juntándose en grupo atacan a un posible depredador, como puede ser un halcón.

Sin embargo, esto lo lleva Leyman al mundo de la empresa, obser- vando un fenómeno de acoso que se produce sobre una persona que es sometida a menudo a un ambiente hostil, de modo constante y recurrente, sufriendo, como fruto de la repetición, un desgaste conti- nuado en el plano psicológico que le llevará a desarrollar determina- dos síntomas y síndromes de diversa influencia e importancia en su vida. En este caso, la persona no es una depredadora del grupo, sino que, por alguna circunstancia, es diferente y, por eso, va a verse aco- sada por el grupo.

Para Hirigoyen (1998) son dos los principales factores que se observan en el mobbing:

• el abuso de poder y

• la manipulación perversa, la cual puede entenderse como un comportamiento que el acosado sufre y que consiste en una sádica forma de actuar que incluye, por regla general, una reti- rada de los cauces de la comunicación a la persona acosada, así como una publicidad demagógica de esa persona ante los demás.

29. Del inglés mob: muchedumbre, plebe y en la acepción aquí utilizada atacar

En nuestro país, desgraciadamente, son cada vez mayores los casos de mobbing documentados. Mediavilla (2003) recoge unos cuantos casos reales ilustrativos a este respecto.

En cuanto a la primera resolución de un juzgado en España por una circunstancia de mobbing, está registrada en Cataluña y su reso- lución se hizo pública en febrero de 2003, teniendo que pagar una empresa más de 14000 euros a una empleada víctima de acoso moral. Parece ser que todo empezó cuando ella se negó a ser más cortés de lo normal con el jefe, porque se pretendía de ella un servilismo humi- llante. El problema se incrementó cuando no quiso participar en la colecta que algunos empleados de la empresa hicieron para comprar un regalo al hijo del jefe.

El acoso moral consistió, según las pruebas que fueron aportadas, en que sus compañeros le hacían de modo constante el vacío, le con- taban los minutos que estaba en el servicio cuando se ausentaba y le decían que todo lo que hacía estaba mal. Sin duda, el desgaste psí- quico, la humillación reiterada y la sintomática depresiva y ansiosa que esta mujer soportó es realmente difícil de sobrellevar y de elabo- rar incluso en una psicoterapia diseñada para tal efecto.

En este caso comentado, se observa una de las características fundamentales del acoso moral en el trabajo: el hecho de aislar a los individuos, de romper todo tipo de comunicación con ellos, y cuan- do se dice algo –o se comunica no verbalmente con gestos– es para mostrar desprecio y/o agresiones verbales, que pueden llegar inclu- so a ser físicas, o señalar lo que al entender del acosador/es, la per- sona hace mal. Aunque esta actitud en ocasiones puede ser descara- da, en otras no lo es tanto, de modo que de manera sutil se van metiendo pullas y se trata de, aun con buenos modos, ir colocando comentarios negativos en esa persona; por ejemplo, criticándola por la espalda, por muy constructiva que esta crítica se quiera hacer. Ésta es una cualidad fundamental del acosador (perverso narcisis- ta), su cobardía para dar la cara, para enfrentarse abiertamente a la persona acosada.

Otra peculiaridad observada en estas actitudes radica en no pasar información al acosado, siendo otro de los procedimientos del mob- bing. Por ejemplo, no pasarle recados, no pasarle llamadas, incluso quitarle clientes y, por supuesto, no dar debida advertencia de cuán- do se celebran determinadas reuniones o dónde se encuentra una información vital para el puesto que esa persona desempeña. Del mis- mo modo, puede restringírsele el acceso a algo que necesita para rea- lizar su trabajo (un programa de ordenador, el teléfono de un cliente o el de un compañero...).

Y quizá lo más rastrero e inhumano de toda esta situación es hacer que la víctima se convierta en verdugo, es decir que todo lo que ocu- rre es por su culpa, porque es incompetente30, porque es descuida-

do...llegando al máximo exponente las mentiras que pueden circular sobre él en la empresa o en el grupo.

Resumiendo, para la autora, son cuatro los principales grupos de actitudes de acoso moral en el trabajo:

• Atentados contra las condiciones de trabajo del acosado, por ejemplo, críticas infundadas o exageradas, cambios en su pues- to de trabajo, negarle el acceso a información importante para su cargo...

• Comunicación cerrada, aislamiento del acosado.

• Atentar contra su dignidad y, además, hacerle ver a él/ella y al grupo que es el culpable de la situación en la que se halla inmerso. Sería como una racionalización sádica y destructiva contra una persona.

• Violencia física, verbal o sexual (acoso sexual como consecuen- cia del acoso moral).

30. Y puede que en el grado de acoso en el que se encuentra incluso lo sea, pero por haberse hallado en una circunstancia de constante daño hacia su persona que lo ha llevado a no poder desempeñar fluidamente sus tareas. O no es incompe- tente en absoluto y se le están haciendo realizar tareas que no son de su compe- tencia. Sería, por tanto, no-competente en (porque no le compete) ese cargo o tarea porque es competente para otra tarea que desempeña con asiduidad.

En cuanto a su caracterización, el mobbing puede ser:

• Vertical, es decir, el que proviene de los jefes o directores. Es el más común y el que todos tenemos en la cabeza cuando se habla de este maltrato psicológico. Este mobbing vertical pue- de tener varias funciones como, por ejemplo, intentar hacerle la vida imposible a un empleado, hasta que dimita de su cargo para así ahorrarse los pagos del despido; incluso puede no haber función estratégica, sino tan sólo satisfacer el sadismo de los que mandan.

• Horizontal, es decir, el realizado por iguales, entre colegas, entre empleados. Este tipo de acoso suelen hacerlo los trepas, personas sin escrúpulo ninguno con tal de ascender en su pro- fesión. Consiste en una competencia desleal en la que, por regla general, se intenta ir contra el rival que, aunque es más débil, usualmente será más valido y adecuado para el puesto que el otro intenta usurpar.

En este caso con facilidad puede haber un acoso mixto, pues- to que los jefes pueden estar al tanto y no hacen nada por evi- tar esa situación.

• Descendente, es decir, el mobbing realizado por subordinados que bien con falsas acusaciones o bien con la coligación del gru- po pueden maltratar psicológicamente a un jefe o director. Tam- bién puede darse la circunstancia de un empleado que se apro- veche de la indemnización que tendrían que darle por despedir- le, para amargar la vida a sus jefes y hacer las tareas encomen- dadas sólo por encima, de modo tal que tampoco constituyan una prueba estos hechos (se las arregla el sujeto para ello), en caso de haber una expulsión, conllevaría ventajas sustanciosas. Hay otros tipos de situaciones que se asemejan al mobbing (Hiri- goyen, 2000). Una de ellas es el ijimi anteriormente comentado. Otra es el bullyng31término que con una claridad mucho más patente indi-

ca una circunstancia en la que algunos desoyen las humillaciones y vejaciones a las que son sometidas algunas personas que residen en colectivos (familia, colegio, ejército, empresas...).

El harassment es un término acuñado por Brodsky en los años 70, que tiene que ver con el hostigamiento que se hace sobre una perso- na para minarla, ofenderla, en definitiva, dañarla. Se puede entender el harassment como el paso previo al acoso moral. Cuando se detecta esta circunstancia, las cosas sin lugar a dudas ya se han puesto dema- siado feas.