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La principal conclusión es la falta de confianza que muestra un gran sector de la población al modelo de gestión actual. El 50% de la población encuestada muestra que no participa en los encuentros para definir la gestión. Mientras que la capacitación de los miembros de los comités de agua es adecuada puesto que la ONGD Helvettas se ha encargado eficientemente de tal tarea, el apoyo institucional que reciben los comités de agua y por tanto el carácter regulador que precisan estos órganos es ciertamente deficitario y constituye la principal razón para la falta de confianza de la población en la gestión del agua. Según los datos la población no quiere pagar porque no confía en la gestión y la participación de la población en los encuentros que organizan los comités de agua es muy baja, y tampoco es suficiente el grado de aceptación que dicha participación muestra al modelo de gestión actual. En gran medida esto se explica por la baja participación de la población a la hora de decidir dicho modelo. El 60% de la población no participa en la presentación de cuentas de los comités y el 40 % no participó en la toma de decisiones sobre la implementación de los pozos. Todo esto contrasta con el hecho de que el 80% de la población considere a la comunidad propietaria de las infraestructuras.

Como recomendación se plantea el fortalecimiento institucional de los comités de agua de modo que sean presentados, apoyados y avalados por las autoridades competentes de la zona así como por las instituciones gubernamentales asociadas a las mismas. Un esfuerzo especial se necesita en cuanto a la transparencia en la gestión de los fondos gestionados por estos comités puesto que en el pasado se han producido irregularidades que merman la confianza de la población en el cobro regular de una tasa por el uso del agua. Este cobro es necesario para poder hacer frente a los gastos ocasionados en la conservación y mantenimiento de las infraestructuras, y es por ello que las labores de recaudación y tesorería sean decididas y aprobadas por la población. Se necesita así una dinámica en la que se involucre a los beneficiarios en un proceso integral de gestión, desde la toma de decisiones del modelo de cobro, hasta la elección de los miembros para desempeñar esas labores, como la monitorización del uso de los fondos para realizar un mantenimiento de las infraestructuras de forma sostenible.

Una segunda conclusión se centra en un reparto no uniforme de los recursos hídricos. Se constata en este estudio las diferencias acontecidas entre beneficiarios debido al acceso entre los distintos pozos. Así las distancias que recorren los usuarios para recoger el agua varía mucho entre unos pozos y otros, al igual que el tiempo invertido para las tareas de recolección de agua. De la misma manera, los incidentes surgidos durante la espera en los pozos no siguen un reparto uniforme por lo que se necesitarían medidas especiales para cada localización adaptándose a la situación de cada pozo y de los usuarios de los mismos. En esta línea también cabe destacar el uso del agua que se da en algunos de los pozos y que podría llevar a un mayor control en caso de sufrir el cierre de pozos por contaminación, avería o sequía. En tales casos habría que proceder a una clasificación de prioridades para atender primero a ciertos usos del agua por delante de otros no tan necesarios de un bien a veces escaso. Como refuerzo de estas medidas también se debe tener en cuenta que el estudio muestra una carencia en los temas de tratamiento y conservación del agua. Ambas medidas pueden tener un impacto importante tanto en la reducción de enfermedades de origen hídrico como en la reducción del tiempo

194 empleado en la recogida de agua. Esto se traduce en unos costes de oportunidad debido a la ausencia de oportunidades de generación de ingresos durante el tiempo empleado para la actividad de recolección de agua o en la convalecencia por enfermedades asociadas.

La tercera conclusión es la basada en el saneamiento puesto que la mayor parte de letrinas son no mejoradas e incluso en algunas zonas se da la ausencia de letrinas. En el primer caso se debe hacer un esfuerzo por concienciar a la población y también por la obtención de fondos para proceder a una mejora del sistema de letrinas, dotándolas de una protección de la fosas pero sobre todo de una losa que las cubra. En un paso posterior ya se pasaría a la cobertura total y a un aislamiento frente al riesgo de inundación por agua de lluvia. En el segundo caso, la ausencia de letrina, es un tema más delicado en algunas zonas de Mecufi. El hecho de que el nivel freático en ciertas áreas de Metacane sea tan alto pone en peligro el modelo de letrina convencional haciendo necesario modelos adaptados a tal situación, por ejemplo con fosas sépticas estancas. En otras áreas este problema se debe a la falta de conocimientos e incluso a razones culturales y en ambos casos la solución pasa por un trabajo de sensibilización. Del mismo modo se debe ahondar en el tema de sensibilización en hábitos de higiene puesto que el estudio muestra unos índices elevados de percepción de sufrir enfermedades de origen hídrico, y a la vez muestra la necesidad de un porcentaje de la población por recibir mayor sensibilización en higiene. De hecho el 20% de la población confiesa no utilizar nunca jabón para la higiene personal

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8 Estudio de caso Maputo: Mejoras

en la aceptación del servicio de agua