III. El instrumento del canto
4. Conclusiones
Necesitamos partir de la base de que la descripción pormenorizada que hemos realizado de la anatomía, fisiología y funcionamiento de los sistemas fonador y respiratorio del ser hu- mano corresponde tanto a nosotros como a los antiguos griegos. Su forma de utilizar el instrumento del canto se regía por los mismos impulsos emocionales y actividad física que utilizamos nosotros (y, presumiblemente, cualquier homo sapiens en cualquier momento de la historia). Sin embargo, hasta las investigaciones de los seguidores de Aristóteles, la descrip- ción de dichos apartados anatomicos no permitió acercarse al hecho físico de la producción vocal desde un punto de vista más moderno. Ellos, tras revisar los estudios anteriores, de De- mócrito, Empédocles y Platón, fueron los primeros en establecer que la respiración (ἀναπνοή) constaba de inspiración (εἰσπνοή) y espiración (ἐκπνοή) y en estudiar la anato- mía y la fisiología del pulmón en su calidad de órgano que refrigeraba el cuerpo, así como de aislar los distintos órganos que intervienen en la emisión de la voz: tráquea, pulmones y boca. Son los primeros en separar el hecho físico del circuito respiratorio del resultado de la fona- ción por la acción de la respiración, que, además, dependerá de las formas que adopten dichas cavidades para variar en las diferentes voces que emitimos. Τambién descubrieron la estrecha relación fisiológica que existe entre los pulmones (que clasifican en pequeños, duros y den- sos, unos, y grandes, suaves y elásticos, otros) y el corazón, cuyas funciones describieron y delimitaron con precisión (la palpitación, el latido y la respiración). De ambos órganos pensa- ban que se necesitan el uno al otro para mantener el cuerpo refrigerado. La muerte sobre- vendrá cuando uno u otro dejen de asistirse, produciendo el paro respiratorio.
Lo que nos interesa en relación con la producción vocal es que, posiblemente por seme- janza con los instrumentos de viento, establecieron la diferencia de sonido dependiendo de su velocidad de expulsión y del ancho del tubo por el que es expulsado. De ambas condiciones dependerá la emisión de un sonido agudo o grave. Igualmente, la posición de los labios podrá ejercer una presión sobre el aire que se emite, que generará un timbre y tesitura agudos al pa- sar más rápido debido a la abertura de la boca, de igual manera que si se relaja la boca y se abre, la voz será más grave. Se analiza también en detalle la tráquea, sus funciones, los distin- tos tipos y cómo influyen en los diferentes ejemplos de voz. De manera indirecta apuntan ya a los problemas de una tráquea que se confunde muchas veces con la laringe y que no sostiene el trabajo que necesita la voz para mantener el instrumento erguido en funcionamiento, lo cual no es otra cosa que un apunte directo a la inestabilidad del funcionamiento del mecanis- mo suspensor de la voz, que será crucial en el análisis general de esta investigación.
Sospechamos que la técnica del canto utilizada en la Antigüedad griega no había desa- rrollado la habilidad necesaria para poner en funcionamiento el mecanismo suspensor tal y
como lo hemos descrito a partir de la página 58, como demuestra el hecho de que los cantan- tes tenían limitaciones de tesitura. Carecían de la habilidad técnica para el manejo del descen- so de la laringe, excepto en los casos concretos de aquellos individuos que no tuvieran esa di- ficultad dadas sus habilidades vocales naturales. El mecanismo suspensor forma la conexión vocal entre la garganta y el tronco, de manera que cuando se pone en funcionamiento a través del impulso interno del cantante, coordinará la respiración con la fonación en el canto. Es fundamental para la erección del órgano vocal y su funcionamiento como instrumento.
Con Galeno las cosas avanzan un poco más. Hemos visto que es el primero que entien- de la importancia de la actividad del corazón y el pulmón durante la fonación, describiendo, además, la importancia de la musculatura intercostal y el diafragma, elementos básicos du- rante la espiración. Asimismo, reafirma la función de la laringe (aunque en sus textos aparece a menudo denominada tráquea), cuyos cartílagos contribuyen a la fonación, que no habría si- do posible con un órgano rígido, y los ligamentos que los unen, a la respiración. Será el pri- mer autor que diferencie anatómicamente la laringe de la tráquea, a pesar de que confunde sus funciones. Describe con total detalle los cartílagos y la musculatura de la laringe, aunque se equivoca en la descripción de algunos detalles, como, por ejemplo, cuando dice que la par- te inferior de la laringe, la que está en contacto con la tráquea, es más ancha que la que está en contacto con la faringe.
Galeno describe la musculatura que hemos visto detallada en el apartado dedicado al mecanismo suspensor de la voz, así como su funcionamiento anatómico desde el punto de vista fisiológico. Sin embargo, en ningún momento describe cómo puede ser de ayuda a ampliar la tesitura cuando se activa. Los textos en general parecen mostrar que no era un tipo de recurso vocal que ni Galeno ni los griegos hubieran descubierto.
Galeno nos ofrece la primera descripción del mundo griego del funcionamiento de las cuerdas vocales durante el proceso de la fonación con bastante exactitud anatómica. No sólo describe las piezas que conforman su estructura, sino su funcionalidad y aporta explicaciones acerca de lo sabia que es la naturaleza en su forma de haber conformado el sistema laríngeo, puesto que cualquier modificación en sus elementos habría supuesto una dificultad para emi- tir sonidos. Asimismo, hace hincapié en la diferencia que hay entre las cuerdas vocales y las cuerdas falsas, así como entre sus funciones, describe la importancia de los resonadores facia- les para conferir volumen a la voz y destaca la importancia de la humedad laríngea, así como de su viscosidad fisiológica.