III. El instrumento del canto
2. La medicina en la antigua Grecia
Para poder tratar de comprender las descripciones de la anatomía vocal y respiratoria que nos ofrecen los textos antiguos, convendría establecer antes, aunque sea sólo a grandes rasgos, una historia de su ciencia médica que nos permita entender el contexto histórico y científico que caracteriza a cada época de esta cultura. No es lo mismo la cuestión en las fases más antiguas que en otras posteriores, sobre todo teniendo en cuenta que habrá que esperar a Galeno para que la observación, la experimentación y la demostración se conviertan en los tres ejes principales del profesional. De ese modo, tras la caída de los reinos micénicos en el territorio griego, la guerra de Troya en el segundo milenio a.C. y una vez pasado ese período oscuro en que algunos autores defienden una supuesta invasión doria, comienza lentamente la historia de Grecia. La expansión griega entre los años 800 y 500 a.C. aproximadamente hacia el Mediterráneo oriental (Jonia) y occidental (especialmente Sicilia y el sur de la península itálica) fue un hecho decisivo para la invención del llamado modo técnico140
en la forma de entender y hacer la medicina de los griegos. El punto de partida de esta ciencia fue la natura-
leza (φύσις) y se mantuvo como tal hasta bien entrado el Imperio Romano. Sólo el cristianis-
mo y su irrupción en el mundo romano hará que la medicina se transforme, al basar su doctri- na en un Dios trascendente a la φύσις y creador de la misma141
. Lo que en principio los griegos comenzaron llamando τέχνη, el arte manual, oficio o industria, acaba siendo someti- do a un proceso de purificación y a otro de racionalización para llegar a alcanzar plena digni- dad intelectual y social en el ámbito heleno. Esta τέχνη aparta de sí cualquier acción que ten- ga relación con la magia, propia del ámbito naturalista. De este modo, el médico pasará, de observar la φύσις, a manejarla y ejercitarla cada vez con mayor precisión. Esta fórmula inte- lectual procede de Aristóteles, que acabó transformando definitivamente el componente tradi- cional (μύθος) en científico (λόγος) y haciendo del médico un profesional.
Entre el siglo VI a.C. aproximadamente y los siglos III-IV d.C., es decir, dos después de la muerte de Galeno, se distinguen las siguientes etapas:
1. Etapa presocrática. En esta fase, una amplia serie de pensadores nacidos en la costa jónica y sus islas próximas o en ciudades de la Magna Grecia y Sicilia traza los fundamentos de la posterior ciencia natural, tecnificando y racionali- zando la medicina griega (Tales, Anaximandro, Pitágoras, Alcmeón, Parméni-
140. Entendido como τέχνη ἰατρική o ars medica, es decir, el arte de curar, posterior a la concepción natura- lista de la medicina griega anterior, en clara relación con la religión y la mitología.
141. Para todo lo referente a la historia de la medicina en la Grecia antigua, uid. Laín Entralgo (2001: 43-87) y Sigerist (1987: 11-135).
des, Heráclito, Empédocles, Anaxágoras, Demócrito y Diógenes). Todos ellos viven entre la primera mitad del siglo VI y el principio del IV a.C.
2. Etapa hipocrática. A partir de ca. 500 a.C., los médicos de las distintas escue- las más importantes en esa época (Crotona, Cnido y Cos, entre otras) son la base fundamental para una medicina que se construye sobre la ciencia natural de los presocráticos, la φυσιολογία. Destacan Alcmeón en Crotona, Eurifon- te, Ctesias y Polícrito en Cnido y, sobre todo, Hipócrates en Cos. La escuela de Cos seguirá activa bajo el imperio romano, aunque rivalizará con las itáli- co-sicilianas. El corpus hippocraticum consta de cincuentra y tres escritos anónimos, en dialecto jonio en su mayoría, que comenzaron a ser reunidos en Alejandría y que abarcan unos seis siglos de notas médicas desde la segunda mitad del V a.C. Los más importantes son del V y del IV a.C, aunque los más tardíos se extienden hasta el siglo III a.C.142
3. Entre los hipocráticos y los alejandrinos. Durante los siglos IV y III a.C., mientras se va conformando el corpus hippocraticum, suceden tres grandes movimientos en la filosofía griega: Platón y la Academia, Aristóteles y el Li- ceo y Zenón de Citio y sus sucesores, los estoicos143
.
4. Alejandrinos y Empíricos. Alejandría será el centro cultural más importante de la cultura helenística. Destacan Herófilo de Calcedonia y Erasístrato de Ceos. Ambos fueron antihipocráticos y antiaristotélicos, cada uno a su modo, y de ellos surgió la necesidad de crear una medicina científica basada sobre una nueva experiencia del cuerpo humano. Su empeño no llegó a término.
5. La medicina griega llega a Roma. La medicina doméstica romana no había sa- lido de la etapa pretécnica. Además, algunos romanos tradicionalistas antigrie-
142. De Hipócrates nos ofrece una sucinta biografía la Suda (ι.564.1-32), aunque los datos que proporciona son bastante poco fiables, producto más bien de una tradición encomiástica de su figura, como lo son los que también dan Tzetzes, un manuscrito bruselense de Prisciano y una Vita atribuida a Sorano. Lesky (1985: 516-524) pormeroniza con abundante bibliografía las cuestiones relativas a las obras incluidas en el corpus y su datación. Más recientemente, la tesis doctoral de Cristina Sierra de Grado (UCM, 2003) estudia en pro- fundidad los rasgos compositivos, estilísticos y sintácticos de algunos de los tratados hipocráticos, investi- gando, además, sus autorías y datación. Un estudio médico detallado y en profundidad de esta etapa se pue- de obtener en Laín Entralgo (1972: 73-116) y en <http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-medicina- hipocraticaeb4cfa6c5c0-11e1b1fb-00163ebf5e63.html>.
143. Llamados así, porque en la Στοὰ Ποικίλη de Atenas tenían lugar las reuniones de Zenón. Las stoás eran un espacio característico de la arquitectura clásica griega, cubierto, de forma rectangular, con muros en un lateral y una columnata en el contrario, que solía formar parte de los espacios públicos, como, por ejemplo, el ágora de la ciudad.
gos, como Catón el Viejo, mostraban una fuerte oposición a la inclusión de la medicina griega en sus vidas. Algunos médicos fueron llegando al nuevo im- perio, como el casi legendario Arcágato y Asclepíades de Bitinia. Éste, influi- do por Epicuro, Estratón y Enesidemo, fue un antihipocrático que inició en Roma una verdadera ars medica.
6. Desarrollo y diversificación de la medicina helenística en el Imperio Romano. A pesar de su éxito científico y social, los médicos griegos en Roma nunca de- jaron de sentirse extranjeros superiores a los romanos, pero fueron romanizan- do su medicina y, poco a poco, los romanos comenzaron a considerar suya la medicina que habían traído los griegos. Dentro de la etapa helenístico-romana, se distinguen:
1. La Escuela Metódica, con Temisón de Laodicea (ca. 50 a.C.), Tésalo de Tralles y Sorano de Éfeso (s. II d.C.).
2. El grupo de los Enciclopedistas y Farmacólogos, que agrupan en En-
ciclopedias el saber griego. Destacan las compilaciones de Marco Te-
rencio Varrón, Cornelio Celso, Plinio el Viejo y Escribonio Largo. Entre los farmacólogos, destacan Pedanio Dioscórides y, un poco antes de él, Andrómaco de Creta, médico de Nerón.
3. Escuela Pneumática, con Ateneo de Atalia a la cabeza.
4. Escuela Ecléctica. Defiende que en todas las escuelas hay algo apro- vechable. Agatino de Lacedemonia, Heródoto, Arquígenes, Antilo, Ru- fo de Éfeso y Areteo de Capadocia.
7. Escuela de Galeno (131-202/3 d.C.). Toca prácticamente todos los campos del saber médico y hace suya casi toda la medicina griega hasta la segunda mitad del siglo II en sus escritos, desde Hipócrates, al que Galeno veneraba, para adoptar también las corrientes filosóficas de Platón, Aristóteles y los estoicos. 8. Medicina postgalénica. Destacan pocos autores, como Celio Aureliano, hasta
que en el siglo III d.C. se produce el choque entre el galenismo y el incipiente cristianismo.
Con todo, los ocho siglos de anatomía descriptiva que median entre Tales y Galeno son bien distintos entre sí. En primer lugar, la ingente masa de fragmentos presocráticos contiene muy poco conocimiento acerca de la anatomía humana. El concepto más importante que nos legaron estos filósofos es el del microcosmos (μικροκόσμος) que parte de la idea de que la naturaleza (φύσις) del hombre viene a ser una versión abreviada del universo entero, el
morfología anatómica se enriquece, aunque su iatrocentrismo y la preocupación por la utili- zación práctica y médica de esta ciencia añadirá errores a la idea de la morfología del cuerpo humano. El hombre es una imitación del Todo (ἀπομίμησις τοῦ ὅλου). El estudio no era realizado desde la disección de cadáveres humanos, sino que el saber se basaba en el conoci- miento del cuerpo animal y en la práctica quirúrgica. La ciencia hipocrática fue relativamente detallada, muy deficiente, arbitrariamente errónea y carente de una concepción verdadera- mente sistemática.
Aristóteles y su escuela cambiarán este panorama, porque estos científicos suponen un saber más conceptual que factual, a pesar de los numerosos errores de su conocimiento anató- mico descriptivo. La importancia de la obra aristotélica en la historia de la morfología bioló- gica es muy considerable. Entre sus contribuciones al mundo científico, podemos destacar:
1. Su distinción entre las partes similares (aquéllas en que la parte es cualitativamen- te igual al todo) y las partes disimilares (aquéllas en que no es así), con la que Aristóteles inicia una nueva visión de la anatomía general.
2. Sus conceptos biológicos de analogía (partes con la misma posición relativa que comparten una función similar, como los huesos de los mamíferos y las espinas de los peces, la boca del animal y la raíz del vegetal, etc.) y de homología (partes con semejanza en el origen y en la estructura, aunque con distinta función: extremida- des anteriores del hombre y alas de las aves) dan origen a la anatomía comparada moderna.
3. El concepto de órgano (ὄργανον) como parte disimilar con una función bien de- terminada (ojo, mano, etc.) e idea de la mano (χείρ) como instrumento de instru- mentos. Nos refiere Galeno (De usu partium 3.5.9-14) que, para Anaxágoras, el
hombre es un animal inteligente porque tiene manos, mientras que para Aristóte-
les, el hombre tiene manos porque es inteligente.
4. La visión del corazón como centro del sistema vascular, lo cual proporcionó una idea más precisa de este órgano.
5. La concepción no ya meramente figural, funcional o numeral del microcosmos, sino fundamental o entitativa: el ser del hombre reúne en sí todos los modos de ser existentes en el universo, el puramente material (elementos cósmicos), el vegetati- vo (alma vegetativa), el animal o sensitivo-motor (alma sensitiva) y el intelecto (alma intelectiva, o νοῦς), aunque no de manera yuxtapuesta, sino unitaria.
6. Los apartados correspondientes a estequiología144
, antropogénesis y dinámica bio-
lógica nos darán a conocer otras aportaciones de Aristóteles a la biología.
Heredero de la tradición filosófica presocrática e hipocrática, Aristóteles sistematiza y perfecciona la estequiología cosmológica y biológica de unos y otros. De esa manera, admite dentro de su pensamiento los cuatro elementos de Empédocles (aire, tierra, agua y fuego), pe- ro su novedad radica en que asigna a cada uno de ellos un par de cualidades complementa- rias: caliente y húmedo, al aire; fría y húmeda, al agua; fría y seca, a la tierra; caliente y seco, al fuego. Estas cualidades biológicas aparecerán, como veremos, en la base de su descripción de la producción vocal, de las cualidades del sonido y de los problemas fonatorios.
Tras la escuela peripatética, hemos de atribuir a Diocles de Caristo, discípulo de Aristó- teles, la autoría del primer tratado anatómico, hoy no conservado, cuya importancia radica en estar basado sólo sobre la disección de animales. De la existencia de esta obra nos da cuenta Galeno (οὐδὲ συγγραμμάτων ἐδεῖτο τοιούτων· ὁποῖα Διοκλῆς μὲν ὧν οἶδα πρῶτος ἔγραψεν145
). Sin embargo, la anatomía humana tal y como la entendemos hoy en día, comienza en Alejandría, donde se rompe con los viejos tabúes sociales para pasar a practicar- se por primera vez la disección de cadáveres humanos146
e incluso la vivisección de crimina- les condenados a muerte, siendo la primera y última vez de los mil años de ciencia de la Gre- cia antigua que los cadáveres humanos se sometieron a disección, como atestigua Celso (De
medicina 1.pr.23.3-6): ergo necessarium esse incidere corpora mortuorum, eorumque uisce- ra atque intestina scrutari; longeque optime fecisse Herophilum et Erasistratum147
, qui nocentes homines a regibus ex carcere acceptos uiuos inciderint. La disección del cuerpo hu-
mano148
ha estado sometida desde antiguo a tabúes religiosos, morales y estéticos, así como psicológicos, puesto que el cadáver es un agente contaminante para todos los que están en su entorno. Antes de Herófilo y de Erasístrato, las incisiones superficiales y las excisiones debi- das a condiciones patológicas constituían los límites a los que se ceñían los cirujanos, aunque en etapas posteriores se propasó con cautela la frontera de lo permitido, como la sutura del in- testino delgado, extracción de piedras de la vejiga o la nueva visión de Galeno acerca del corazón y su funcionamiento149
. Sin embargo, pasado el tiempo de permisividad que ofrecía
organismos.
145. Gal. De anatomicis administrationibus 2.282.2. Uid. Bocchetti (2008: 17). 146. Véase aquí la procedencia del término αὐτοψία.
147. En este período destacan Herófilo, del que se conservan algunos fragmentos, y Erasístrato, que perfeccionó la descripción hipocrática de la epiglotis, acabando para siempre el error de pensar que los líquidos ingeri- dos pasan al pulmón para refrigerarlo.
148. von Staden (1992: 223-241), Bay et al. (2010: 280-283).
el egipto de los Ptolomeos, los científicos se volcaron más en el estudio de los libros del pasa- do que a la práctica experimental hasta Galeno, puesto que se comenzó a argüir que todas las partes de un cuerpo muerto sufren alteraciones y son, por tanto, distintas a las de uno vivo, de manera que es inútil someterlas a observación.
Entre los alejandrinos y Galeno destaca Rufo de Éfeso, quien da la primera noticia sobre la decusación de los nervios ópticos y acerca de la cápsula del cristalino. Galeno, sin embargo, supone el punto de máximo desarrollo en lo que a la morfología del cuerpo humano se refiere en la cultura griega. Es heredero de la ciencia desarrollada en los centros de Pérga- mo y Alejandría, a partir de la cual desarrolla su saber anatómico. Se centró en la disección de animales (cerdos, ovejas, bueyes, gatos, perros, caballos, leones, lobos, etc., pero, sobre todo, monos) para comparar sus resultados con los conocimientos sobre los seres humanos. Sin embargo, nunca disecó cadáveres humanos, razón por la cual son múltiples sus errores anatómicos. Son muy importantes, como veremos más adelante, sus estudios acerca de la la- ringe del cerdo, que se supone la más cercana a la humana por anatomía y fisiología (uid. pág. 100). Sus trabajos anatómicos quedaron centrados en dos obras de madurez: De usu par-
tium y De anatomicis administrationibus. Estos trabajos darán forma a su concepción de la
anatomía humana, en la que se funden la anatomía y la fisiología modernas como manifesta- ciones de la φύσις y, a través de ésta, de la φύσις universal. La novedad en la metodología de investigación de Galeno radica en la idea descriptiva, el concepto de parte y el método de las descripciones particulares. Por idea descriptiva propone que el cuerpo humano realiza y expresa somáticamente una peculiar naturaleza específica: la del hombre. Partiendo de la idea aristotélica del hombre como animal dotado de habla (λέξις) y razón (λόγος), el científico, en tanto que fisiólogo, deberá describir cómo el origen físico (φύσις) será lo primero en el cuerpo, para exponer en una segunda fase las formaciones y partes que lo conforman y que hacen posible el cumplimiento de esa primera finalidad física. Es un método meramente descriptivo. Para el aspecto que nos interesa en nuestro trabajo, serán de especial interés los libros VI y VII de De usu partium, que centran su atención sobre el estudio de la cavidad to- rácica dentro del estudio general del contenido osteomolecular de las tres grandes cavidades del cuerpo (abdominal, torácica y cefálica), entendidas como un estuche que envuelve los ór- ganos que alojan. El libro VI se centrará en el estudio de los órganos de la respiración, consi- derados como tales el corazón y el pulmón, y el VII continúa analizando los anteriores, ade- más de los órganos fonadores (tráquea y laringe). La conceptualización de las partes orgánicas será llevadas a cabo en el texto de Galeno a través de la descripción (περιγραφή)
descripción que realizó Erasístrato del corazón y la compara con las puntualizaciones que estableció Galeno en diversas obras suyas a través de múltiples referencias al texto del anterior, especialmente en lo referente a las válvulas cardíacas.
de cada una de ellas, su localización en el cuerpo y la función (χρεία, uso) que desempeñan. Por último, en la descripción particular de cada órgano o parte del cuerpo humano, Galeno si- gue la tradición inserta en el pensamiento filosófico aristotélico al utilizar cada una de las nueve categorías o accidentes en que se realiza la sustancia, que viene a ser el elemento que otorga fundamento a todos los demás: el lugar de la parte, la cantidad (volumen y número) de ésta, su cualidad, su acción (lo que hace) y su pasión (lo que padece o puede padecer).
Todo ello es parte del πνεῦμα que da vida al cuerpo humano, entendido como aliento de ese microcosmos que es cada individuo dentro del macrocosmos general. Pitágoras afirma- ba que todo el aire está lleno de almas, lo cual nos remite a Tales, para quien todas las cosas
están llenas de dioses150
. Según los pitagóricos, el vacío proviene del soplo infinito (πνεῦμα) y se introduce en el cielo, como si éste respirara también ese vacío. Para Aristóteles, ese
pneuma innato mantiene la vida orgánica junto con el calor, que proceden en ambos casos del
esperma paterno y se desarrollan desde el embrión mismo. El pneuma, de hecho, serviría para compensar el desgaste del calor innato y refrigerar el calor vital a través de la respiración y la perspiración que penetran desde fuera151
. Entendida, por lo tanto, como la especificación vi- viente del principio que da forma a la materia según la tradición aristotélica, el alma para Ga- leno, siguiendo la tradición neoplatónica en esta ocasión, estaría formada por tres partes (con- cupiscente, irascible y racional), localizadas a su vez en tres órganos (hígado, corazón y cerebro, respectivamente). Su novedad es, no obstante, el hecho de que somatiza este plante- amiento platónico, reduciendo la sustancia del alma a las cuatro cualidades básicas (lo húme- do, lo seco, lo frío y lo caliente) y renunciando a ocuparse de lo incorpóreo (ἀσώματον), si es que hay algo no corpóreo en la naturaleza del hombre.
150. Álvarez Salas (2008).
151. Aristóteles lo identifica en De generatione animalium con el trabajo del fuelle del herrero. El concepto de
respiración por un lado y perspiración por otro es de origen hipocrático. El aire exterior, que dentro del
cuerpo se hace πνεῦμα, penetra en él por la boca y la nariz y por la piel (διαπνοή). En Sobre la enferme-
dad sagrada se nos indica que va en primer lugar hacia el encéfalo (para suscitar allí la inteligencia) y luego
a los pulmones, al corazón, al vientre y al resto del cuerpo (para refrescar unas partes y vivificar otras). Se- gún los autores cnidios, los líquidos pasarían por la tráquea al pulmón, para humedecerlo y refrigerarlo, error que será subsanado con el descubrimiento de la función oclusiva de la epiglotis (Hp. Morb.4).