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El cambio acelerado en el uso del suelo, con la implantación de 10538 ha de palma africana, y que junto con la readaptación de la ganadería extensiva ocupan el 50% del área de la subcuenca, ha implicando la deforestación de 6840 ha de bosques, durante la década, para ser destinadas a palma, 2781 ha, pastos 2022 ha y 2137 convertidas en suelos desnudos y rastrojos, modificando sustancialmente el paisaje natural, por una estructura vegetal homogénea; Esta considerable transformación de la estructura, composición y extensión del ecosistéma, ha afectado significativamente la biodiversidad de flora y fauna y con ello, la provisión de bienes y servicios ecosistémicos esenciales para las poblaciones rurales de su entorno.

Las transformaciones en el patrimonio natural, ha sido un proceso acumulado y sinérgico, de por lo menos las últimas siete décadas, que se intensifica con la aplicación de los desarrollos tecnológicos, siendo más evidente con la aplicación del “paquete tecnológico de la palma”, que ha significado la devastación de áreas de bosques y rastrojos, incluidas las fajas protectoras de los cuerpos agua, el levantamiento de capa vegetal y la degradación de los cuerpos hídricos, por la descarga de agroquímicos y de residuos contaminados de las plantas despulpadoras del fruto de la palma, a su vez, la construcción de represas para acaparar el agua e incluso la privatización de espacios del agua (playones, bajos y humedales), que afectan la dinámica hidrológica de la cuenca y su conectividad ecológica.

Se observa igualmente, como los cambios en el uso de la tierra, ocasionan graves afectaciones en la biodiversidad de especies de fauna silvestre, limitada a las de menor tamaño que pueden sobrevivir en pequeños relictos, debido a la alteración de las cadenas tróficas y del flujo de energía; y a la vez ha aumentado la presencia de especies invasoras, especialmente reptiles. Con la destrucción del bosque ripario y la alteración física química de las aguas y la mayor sedimentación, ha afectado la productividad de los cuerpos hídricos, reduciendo el número de especies y tamaño de peces; y al sumar a esto, la utilización del trasmallo, está llevando al agotamiento de la actividad pesquera. La implantación de la industria de la palma, a su vez, ha configurado una estructura agropecuaria desigual y extractivista en cuanto a la no diversidad de actividades y de propietarios, con graves afectaciones para las comunidades del entorno, al destruir sus medios de vida, en tanto ha ocupado gran parte de las tierras que producian alimentos, y a la pérdida de bienes y servicios ecosistémicos, como la pesca, la agricultura, la caza y/o recolección de especies silvestres, dado el alto estado de degradación de la ciénaga y demás componentes ambientales de la subcuenca, pero a la vez se incrementa la inequidad en el ingreso y la propiedad.

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Se observa, como despues de casi 15 años de implantada la agroindustria de la palma en el municipio de Sabana de Torres, a la par que incrementa sus ingresos económicos, los indicadores sociales del municipio son de los más deficientes del Departamento Santander; tales como el porcentaje de población en pobreza multidimensional, el nivel de desempleo, de analfabetismo, la proporción de niños menores de 11 años reportados con enfermedades por condiciones trasmisible y nutricionales, el porcentaje de viviendas en condiciones materiales inadecuadas, sin conexión a agua potable y a adecuado sistema de eliminación de excretas, situaciones con fuertes vínculos con el estado de degradación del ecosistema, pero al igual con el modelo económico extractivista y concentrador de la propiedad y del ingreso.

Pero igualmente la agroindustria, ha modificado profundamente las relaciones de trabajo y la estructura del empleo, con bajos salarios y sin garantías laborales, en la pretensión de competir en el mercado global, y a la vez, ha contribuido en la transformación cultural de quienes han habitado por mayor tiempo en la subcuenca, que de pescadores y agricultores, se han visto forzados a convertirse en obreros y de campesinos a trabajadores rurales; y los pequeños propietarios, que aunque se les define como “empresarios”, asumen los mayores costos de oportunidad, al desarrollar las actividades menos rentables dentro de la cadena productiva y las de mayor riesgo, en tanto destinan gran parte de su tierra en una plantación permanente y a un producto de baja elasticidad de la demanda.

Aun cuando no se dispuso los elementos necesarios para demostrar contundentemente la relación entre el nivel de degradación del patrimonio natural, con las condiciones de empobrecimiento, las poblaciones que han habitado por varios años en la subcuenca, si reflejan, cómo la pérdida de bosques, de biodiversidad de fauna y flora y el agotamiento y contaminación de los cuerpos de agua, les ha reducido las posibilidades de acceder a bienes y servicios del ecosistema, desmejorándoles su calidad de vida y con la implantación de un monocultivo, les ha dejado sin tierra para producir alimentos.

Si bien, las poblaciones empobrecidas hacen uso directo de los bienes y servicios del ecosistema y por carencia de adecuado sistema de eliminación de excretas, generan afectaciones sobre los componentes ambientales, no puede establecerse que son los que más problemas ambientales ocasionan, más si son los más afectados, y entonces, la degradación del ecosistema ha sido consecuencia principalmente, de la explotación de los recursos naturales para acumular riqueza, lo que a la vez, agrava las condiciones de vida de las poblaciones y en un círculo vicioso, aumenta la degradación al tener que modificar los medios de relacionamiento de las poblaciones con el ecosistema.

Este estudio permite determinar, como a la par con la degradación del ecosistema, se refleja también la desintegración y desarticulación de la organización social, que por

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varios años se mantuvo en la lucha por la protección y conservación del ecosistema; y en tanto sus reclamaciones, no han impedido la degradación de los cuerpos de agua, especialmente la ciénaga de Paredes, se ha llegado a la inmovilidad, por escepticismo, al percibir que las autoridades ambientales y administrativas, no hacen lo debido para corregir estas situaciones, ante el abuso de los empresarios palmeros.

De la misma manera, se encuentra que en la debilidad de la organización social incide también la alta movilidad territorial de la población. De una parte, por la inestabilidad o temporalidad de los trabajos; también porque la población joven, principalmente hombres, se trasladan a otras regiones en busqueda de mejores oportunidades de estudio o trabajo y en tercer lugar por la llegada de población a trabajar en las plantaciones. Esto a la vez, ha incrementado los conflictos por el uso de los productos de la ciénaga, ahora es menos la identidad con el territorio.

La capacidad instrumental desarrollada con las herramientas funcionales propuestas, representan un aporte metodológico en el análisis de la sostenibilidad territorial, que a pesar de su diversidad, permiten la triangulación de los datos obtenidos de los esquemas de orden espacial, de estudios disciplinares, con los de valoración social, en tanto son armonizables; y en la medida que los resultados han sido coincidentes, se tiene la certeza en la calidad de lo resultados y de la posibilidad de ser comparados.

Lo que se evidencia en la subcuenca de La Gómez, es un producto acumulado de los efectos de las actividades socio económicas, que por varias décadas ha significado la apropiación de los bienes naturales, llegando a configurar hoy un territorio “potencialmente insostenible”, luego de la aplicación del “paquete tecnológico de la palma”, que ha profundizado los niveles de degradación, por el uso intensivo de equipos, agroquímicos, agua y la descarga de residuos altamente contaminados y las afectaciones sociales y culturales de las poblaciones.

Recomendaciones.

Este tipo de estudios, multidimensionales e intertemporales en la medida que hace necesario la utilización de variables relevantes que se combinan, permiten establecer la interrelación e interdependencia entre éstas y determinar el o los factores que durante un periodo de tiempo incide con mayor relevancia en la sostenibilidad territorial. Sin embargo, es determinante la disposición de información precisa y confiable. En este orden, los gobiernos locales deben asumir mayor compromiso y decisión en la construcción de sistemas de información, cuantitativa, cualitativa y georeferenciada, como materia prima en los procesos de planeación, seguimiento y evaluación de políticas, programas y proyectos. En este sentido, se hace fundamental que el Municipio

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asuma con responsabilidad la estructuración y fortalecimiento del Sistema de Gestión Ambiental Municipal SIGAM.

En este mismo sentido, los distintos procesos de planeación y evaluación, como los esquemas de ordenamiento territorial o sectoriales, de ordenación de las cuencas y planes de desarrollo, debería asumir los preceptos conceptuales y metodológicos de este tipo de estudios multidimensionales, que son útiles para interpretar la relación integrada e interactiva de los problemas, de la complejidad de los territorio y de las actividades socio económicas y de la multicausalidad de las problemáticas sociales, económicas y ambientales.

El logro de territorios sostenibles, hacen imperante el fortalecimiento de la institucionalidad pública y privada, a partir de su verdadera articulación, desde los proceso de formulación de las políticas y programas y en su ejecución. En esta perspectiva, los gobiernos locales, de Sabana de Torres y Puerto Wilches, las autoridades ambientales, con la concurrencia del gobierno departamental y nacional, requieren trabajar conjuntamente hacia la recuperación y conservación del complejo cenagoso del Caño Peruetano, para mantener su funcionalidad ecosistémica, superando la visión del territorio político administrativo. De la misma manera, es necesario recuperar la identidad social con el territorio, desde la articulación y fortalecimiento de las organizaciones, activamente participantes en la recuperación y protección del ecosistema.

La recuperación y preservación de la funcionalidad ecológica del sistema cenagoso en su conjunto, aunque debería asumirse esencialmente a partir de sus valores intrínsecos, sin embargo, en cuanto se requiere del concurso y voluntad de quienes mayor degradación están ocasionando, quienes actúan primordialmente desde la racionalidad económica, también debe mostrarse la importancia estratégica de largo plazo, en cuanto al papel de regulador hídrico, en el control de inundaciones y en la purificación del agua; factores que aportan a la sostenibilidad también de sus negocios. Es conveniente, que se comprenda que el sector económico depende en gran proporción del sistema natural y en tanto es finita, de su preservación depende la permanencia de las actividades socio- económicas.

Dada la situación de crisis que presentan estos ecosistemas y entendiendo su destacada importancia en la mitigación de los efectos de la variabilidad climática y su indiscutible importancia socio económica y ecológica, se ha planteado la necesidad de la delimitación de los sistemas de humedales; así se ha definido desde el Plan Nacional de Desarrollo “prosperidad para todos 2011-2014” artículo 202 (Ley 1450 de 2011) y recientemente se

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han realizado eventos nacionales35 con expertos en el tema. Entonces, es conveniente

que autoridades local, regional y nacional, confluyan en el interés de lograr hacer parte del proyecto de delimitación que han convenido el Instituto Alexander Vom Humboldt y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, como un elemento estratégico para el inventario de estos y en la perspectiva de su recuperación y conservación.

Es necesario que se actúe en consecuencia con lo que se ha planteado en los diferentes estudios realizados entorno de estos ecosistemas, incluso desde las mismas autoridades ambientales, que destacan su relevante importancia socio ecológica y económica, más allá de la utilidad directa que representa para las poblaciones de pescadores o por la preservación de la especie de manatíes. Ya es necesario asumir las acciones para corregir las causas que están ocasionando la degradación ambiental, con la recuperación de las fajas protectoras de cuerpos hídricos, el levantamiento de las represas, la reducción de las descarga de residuos contaminados e impedir la utilización de bajos para la ganadería; y de otra parte, impedir el uso del trasmallo para la pesca y realizar el taponamiento de la rotura del brazo del río Magdalena, en el sector de Patúria.

35Simposio “Construcción Colectiva de Criterios para la Delimitación de Humedales: Retos e Implicaciones

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