“Cuando es verdadera, cuando nace de la necesidad de decir, a la voz humana no hay quien la pare. Si le niegan la boca ella habla por las manos, o por los ojos, o por los poros, o por donde sea. Porque todos, toditos, tenemos algo que decir a los demás, alguna cosa que merece ser por los demás celebrada o perdonada”.
Eduardo Galeano.
Desarrollar procesos de investigación desde el enfoque narrativo, exige considerar que la fuente oral de los relatos es en sí misma es la construcción de reflexiones propias y de las capacidades que tienen las niñas y los niños de expresar, decir, sentir y hacer desde su propia experiencia de vida. Ubicar históricamente los testimonios y las evidencias orales, y paralelamente complementarlas con fuentes documentales (fotografías, objetos, registros audiovisuales) nos permitió desarrollar procesos de triangulación de fuentes de información y métodos de investigación que dan cuenta de sujetos activos – participantes en la investigación. El registro de relatos, acuden a un ejercicio de memoria para dar sentido y contenido a la experiencia humana pasada y compartirla en el grupo social.
El ejercicio de investigación aportó elementos en la construcción de una relación intersubjetiva entre las dos niñas consejeras y la investigadora maestrante lográndose:
Un proceso investigativo etnográfico que tejió comprensiones de las
actuaciones, los discursos, los textos y los contextos entre las prácticas y los sujetos con la participación intencionada de las niñas a fin de comprender mediante procesos de reflexividad sus caminos recorridos en la participación. Los procesos de reflexividad incluyeron: la reflexividad epistémica para explicar
la necesidad de un retorno del propio investigador sobre sus propias
elaboraciones y su universo de producción. Reflexividad social en función de mostrar la relevancia que tiene la inmersión del investigador en el mundo social que estudia. Reflexividad como producto de las interacciones y decisiones que se van tomando en los encuentros etnográficos, en el trabajo de campo y la reflexividad de conocimiento intersubjetivo al incluir el eje temporal ya que podemos conocer el presente de cada uno en la medida que somos capaces de compartir nuestros pasados. (Milstein, 2011, pg. 17)
Abrir un proceso de diálogo reflexivo y crítico entre las participantes y los relatos con que describen las condiciones que materializan su derecho a la participación a fin de cuestionar y develar las condiciones que garantizan su derecho a participar.
Así las cosas, identificar las condiciones familiares, culturales, sociales y estatales como objetivo general de este ejercicio de investigación, se orientó a evidenciar que en las historias de vida de Camila y Catherine se condensa un reflejo de los procesos políticos del país, en donde no se tiene claro que la política no está en la representación participativa, ni en los mecanismos de participación, sino que la política se traduce en un ejercicio cotidiano de relaciones de poder, en donde los discursos son lenguajes propios de la niñez y el ponerse la camiseta de la institucionalidad no necesariamente lo promueve.
En este sentido, la política involucra al sujeto, porque el sujeto es sujeto de política, así, el despliegue de condiciones no solo normativas, sino técnicas, es decir de
argumentación teórica y los modelos en este caso la instancia de participación Consejo Nacional Asesor y Consultivo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, tal como se registra en el primer capítulo de esta investigación, avanzan en la documentación para tener en cuenta las perspectivas de desarrollo, los conceptos de infancia y adolescencia, sus capacidades y el uso de sus lenguajes de expresión y así promover liderazgos en el camino de ganar representación, sin embargo es posible concluir que incluso sin querer, se puedan estar generando rupturas entre los representantes y los representados, entre lo que alcanza a hacer el estado y la capacidad ciudadana (la niñez) y el imaginario que se puede fomentar en las niñas, niños y adolescentes del país, cuando se replican escenarios adulto céntricos en la vida de las niñas y los niños y son asumidos desde el reconocimiento de representantes, líderes a formas más tranquilas de participación que pueden contribuir al fomento de relaciones de convivencia y de impulso a iniciativas de niñas, niños y adolescentes en sus contextos de desarrollo familiar, comunitario, social, escolar, cultural y que articule actores y en lugar de restar o jerarquizar multiplique los procesos de diálogo con las niñas y los niños de forma que la política los vincule, no los excluya.
Presentar el estado de la situación sobre los conceptos, normas, modelos y estrategias diseñados en Colombia que garantizan el derecho a la participación de niñas, niños y adolescentes es un aporte importante que esta investigación pretendió brindar, toda vez que vincula desde un ejercicio de análisis, la revisión de las apuestas que el país y que
Bogotá han dado para garantizar este derecho, sin embargo se lee que aún este derecho no atraviesa la condición humana de los sujetos que siguen ejerciendo roles de
obligación en respuesta a las estrategia establecidas y que cuando se sale de la norma los procesos, son considerados como anecdóticos, con ausencia de planeación, por lo que está investigación a mi modo de ver, puede aportar a la reflexión de funcionarios sobre su nivel de vinculación como seres humanos en procesos laborales que atienden el desarrollo integral de otros seres humanos.
Sin embargo, la reflexión propuesta en esta investigación, corresponde a una invitación a repensarse el derecho a la participación y el ejercicio de la ciudadanía más allá de la democracia clásica y el estado social de derecho, para pensarse nuevos modelos en el que emerjan ciudadanías autónomas, críticas, libres; en este camino es necesario revisar, los criterios que desde el mundo adulto estamos imponiendo a los niños y niñas, reconocer que les invitamos a jugar a lo que hacen los grandes y esa labor no es productiva, no sirve reproducir la cultura política, ni las formas de participación adultas en escenarios de niñas y niños, se plantea entonces la necesidad de construir procesos autónomos, libres que vinculen a muchas niñas, niños y adolescentes, que llamen a equilibrar las jerarquías, espacios donde sea más importante la red de la
iniciativa o del ejercicio del control, que la colaboración de la institución para agradecer la satisfacción de sus derechos, y de esta manera si surgen encuentros se manifiesten desde lenguajes de la espontaneidad, en condiciones que den cuenta de un ejercicio ético de escucha e interlocución con la niñez que permita la autocrítica, la libertad y especialmente la posibilidad de tomar decisiones desde las capacidades, que permitan entonces estructurar la complejidad en la práctica política y asumirla con
responsabilidad desde la participación.
Definir el papel de la infancia, la cultura y el lenguaje en la generación de
condiciones que garantizan el derecho a la participación infantil, es un aporte desde la investigación, que parte de reconocer la potencia y la capacidad de quien participa, entendiendo que el lugar de la libre expresión surge por una serie de necesidades e intereses que a la vuelta de contar con condiciones que permitan su desarrollo confluyan en la definición de estrategias con respuestas contextualizadas y que no se conviertan en manifiestos de momento coyuntural de participación en la gestión pública, sino en la posibilidad de incidir en la capacidad desde la iniciativa, el control y el compromiso, entre la libertad y la responsabilidad, así entendido el ejercicio de participación ciudadana, quizás logre transformarse a que no se puede pedir nada, que no se esté
dispuesto a dar y hacer, descentralizar el ejercicio de la política con el referente del estado y transformarlo en la posibilidad de ganar capacidades desde la responsabilidad, la crítica, la reflexión y la autonomía en la vida cotidiana, desde el reconocimiento del lenguaje y la cultura.
Generar reflexiones y recomendaciones sobre las condiciones familiares, sociales, estatales y culturales al modelo de participación del país, a partir del registro de la experiencia de participar en la vida cotidiana y en la gestión pública de dos niñas
vinculadas al Consejo Nacional Asesor y Consultivo es importante señalar como a partir de la reflexión por el papel transformador de la participación en los cuerpos consultivos de la democracia y el papel de los niños, niñas y adolescentes, sus lenguajes, sus
dinámicas, no solo recrea sino que determina su relación con la realidad familiar, social, política y comunitaria en el marco de los escenarios de participación, que no deben confundirse con los de representación, la participación entendida como el ejercicio público del derecho a elegir y ser elegido como representante de un sector de la sociedad definido por la edad, no abarca la complejidad del ejercicio de otro derecho fundamental que es el de la ciudadanía, y responde al marco general de la socialización política, pues en el ejercicio de socialización primaria determinará la noción que se construyen los niños, las niñas y adolescentes de democracia, ciudadanía, poder de la acción pública, el escenario electoral, se configuran identidades que determinan el comportamientos frente a la comunidad política de la que se participa y sobre todo, la perspectiva ética.
El hecho de asumir la vocería de personas reales, de niños y niñas, es sin lugar a dudas un momento de creación en el que esas identidades políticas, la manera de asumirse como actor político y la aproximación al poder se define en un orden jerárquico, marca un adentro y un afuera, el pacto social encarnado en la forma del poder absoluto que deriva de un proceso de legitimación por vía electoral, marca la distinción jerárquica de la sociedad civil y el estado, tal cual se ha venido consolidando en la vida política del país; la Constitución Política de 1991 marca un hito en la
construcción de una idea de participación popular, a partir de la movilización de las masas de votantes para incidir en los organismos consultivos, resulta cuando menos esperanzador que estos existan y que se asignen recursos en el marco de la política pública, sin embargo la división que marca la pertenencia a una específica burocracia, produce versiones personalistas del ejercicio mismo de la representación, que se desconectan de la pertenencia al grupo identitario que dice representar, se pierde así la
posibilidad de retroalimentar permanentemente el diálogo entre el aparato de estado y la sociedad civil y así, la idea de democracia representativa se restringe a un entramado burocrático y legal que reproduce las prácticas y las dinámicas del ejercicio
representativo del sistema político colombiano, que preso de las formalidades,
desconoce la realidad humana en el marco del estado social de derecho, que actúa como aparato de legitimación de un sistema político y no como garante de la vida, honra y bienes de la ciudadanía, tal cual lo establece el contrato social Roussoniano y por ende, hace que la contradicción entre representación y participación se haga evidente,
diluyendo la capacidad transformadora de los cuerpos consultivos.
Otro aspecto a considerar, concerniente a los resultados de este ejercicio de investigación consiste en la construcción de comunidades políticas desde la primera infancia, no es posible negar que el juego es un lenguaje incluyente y de
inconmensurable alcance en cualquier contexto cultural, el juego que se apropia como un escenario de auto reconocimiento, de interés común y de búsqueda del bienestar individual, así las cosas, las relaciones de poder que se viven durante los procesos de desarrollo del lenguaje articulado por medio de la lúdica y la risa, quedan
profundamente marcadas en el inconsciente colectivo, ahora bien, la manera en que se construyen, la definición de valores comunes que en ello participan, los acuerdos y los mecanismos para la toma de decisiones, al ser propios de una ruptura entre la identidad colectiva de representados y una burocracia legitima de representantes, llegan a afectar y a determinar que estas identidades y sobre todo sus reacciones frente a los asuntos públicos, se inclinen por los imaginarios tradicionales de organización jerárquica haciendo imposible romper el círculo desigual de la comunicación estado ordenador y sociedad civil dependiente.
Es importante entonces no diferenciar la acción pública de la dimensión personal y hacer de lo personal político, entendiendo que la democracia implica un elemento de confrontación permanente de la acción y la reacción que se traduce en el debate ciudadano, que no se agota aún en el ágora y que es en sí misma el pilar de las libertades, los derechos y las responsabilidades que se adquieren a partir del contrato social sobre el que se funda el mito nacional que es en últimas lo que da sentido (eventualmente…) tanto a la participación como a la representación, la pregunta es ¿hasta dónde el juego es impuesto y que tanto tiene de subversivo frente a la respuesta a las demandas sociales? El lugar del juego, el lenguaje del juego, como se traduce el lenguaje del juego en la formulación de la política pública.
Categoría emergente: género y participación infantil
Frente a esta categoría, es importante decir que no fue considerada como un asunto de estudio desde el comienzo de la investigación, sin embargo, su desarrollo se fue dando de manera inevitable en la medida que los sujetos involucrados somos tres mujeres, y que en el desarrollo metodológico emergió la inquietud por el género en cuanto relaciones culturales y sociales como se evidencia en el capítulo de hallazgos de este informe de investigación.
La pregunta por el género en los encuentros de análisis, obedecen a establecer una reflexión sobre las mujeres en el poder, en la cuál es evidente que de forma tradicional los hombres son quienes han ocupado cargos como líderes políticos, aunque de forma cada vez más frecuente se encuentren mujeres en estos cargos, y aún más cuando se trata de cargos políticos relacionados con asuntos sociales y de la infancia. Desde este aspecto, es importante la reflexión sobre el género en tanto que tanto hombres como mujeres poseemos capacidades intelectuales y emocionales para ocupar cargos políticos más altos, sin embargo, por asuntos de orden psicológico, social y cultural del rol asignado al hombre se interpreta que ejerce este rol de poder, para esconder la deuda de dependencia que le lleva a sentimientos de miedo frente a la mujer, situación que desde la que el psicoanálisis dice: el hombre establece el carácter de figura de dictador en el que puede someter a la mujer e incluso hacerlo con amor. Entender este planteamiento, de la conducta del ser mujer y hombre, relacionado con los cargos que actualmente ocupan las mujeres, permite ratificar entonces cómo la cultura y la sociedad le sigue asignando a lo femenino el tema infantil y social.
Por otro lado, en la reflexión establecida con las niñas, incorporamos la categoría de género, para entender por qué la sociedad asume determinismos con carácter de realidad que condicionan el ejercicio de la ciudadanía, y parten de las tradiciones sociales y culturales, que van dejando la posibilidad de no apropiarse del rol del género mujer, niña que puede participar no solo desde la imposición de la norma como un elemento restrictivo de la posibilidad de existir, sino desde la reflexión sobre la transformación en las relaciones con la cultura. Esta reflexión es una invitación a transformar las
relaciones de poder, de autoridad, por unas relaciones de diálogo, de escucha atenta y sensible, con lenguajes de expresión pertinente, coherente con las posibilidades y con las formas de ser niña-mujer, en este sentido, las condiciones que emergen del tejido investigativo en este aspecto tienen que ver con la transformación de estereotipos y las
relaciones equitativas, en este sentido queda abierta la oportunidad de realizar y avanzar en procesos de investigación que reflejen experiencias de transito de la mujer.
Desarrollar esta investigación, ha sido para mí la posibilidad de redescubrirme, como un ser femenino, madre, amiga, compañera, hija, hermana, trabajadora, estudiante y pone de manifiesto la necesidad de vincular a mi existencia, las preguntas sobre el ser, sobre la ética, sobre el otro y sobre lo otro que en contextos cotidianos hacen posible la vida y la armonía de la vida con la familia, la sociedad, la academia, la cultura, pero que sin la reflexión consciente de la existencia, la convierte en todo, menos en un universo que quiere integrase amorosamente, tanto como tú.
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