1. Categoría: Condiciones físicas y sociales de la Colonia La Alianza
1.2. Condiciones de la colonia y de las personas que viven en ella
“Esta vez contamos con la facilidad de tener nuestra clase en las aulas abandonadas del Tec en la Alianza lo cual representó un gran avance en cuanto organización y método de
enseñanza.
Poco a poco, al llegar, muchos niños empezaron a salir de las casitas hechas con lámina y algo de madera. Empezaron a salir más y más. Algunos sin zapatos, otros con ropa rota, otros sucios y llenos de lodo. Pusimos lonas en la tierra (dado a que no está pavimentado y las condiciones de la colonia no permiten trabajar/jugar debidamente).
Llegamos todos con buena actitud, el problema fue que al pisar la colonia, empezó un diluvio. La lluvia era demasiado fuerte y peligrosa para los niños, pues ellos no tienen chaquetas para cubrirse de la lluvia y por supuesto no hay espacios públicos con techo, así que los niños no pusieron salir a jugar.
En nuestra segunda visita no hubo niños porque estaba lloviendo mucho y estaba
encharcado y enlodado, Doña Toña nos dio la oportunidad de pasar a su casa y enseñarnos donde vive, y pues fue triste darnos cuenta en las condiciones en las que estaban. Había goteras por todos lados y hacia muchísimo frío.
La siguiente visita desafortunadamente no la pudimos llevar a cabo como teníamos
planeado. Hacia muchísimo frío, y pensamos que no seria impedimento para que los niños salieran a jugar. Pero llegando empezó a llover y estaba todo enlodado y aunque los niños quisieran, sus papas no los dejaban por miedo a que se enfermaran.
Pusimos lonas en la tierra (dado a que no está pavimentado y las condiciones de la colonia no permiten trabajar/jugar debidamente) y nos pusimos a jugar con los niños. Estuvimos como 1 hora y media con ellos, y de ahí nos fuimos. Muy buena visita, conocimos a muchos niños y nos divertimos con ellos.
Ellos tienen una vida muy difícil ahora el dinero compra muchas cosas y a falta de ello los niños de la colonia La Alianza están muy necesitados, a nosotros se nos hace fácil y hasta llegamos a pensar que la maestra esta bromeando cuando dice que tienen un suéter cada niño, cuando nosotros tenemos de todos colores.
Cuando llegamos y vimos que en realidad los niños no tienen ni que ponerse en los pies, es cuando nos ponemos a pensar, pobres niños, y les queremos regalar todo pero nuestra meta en nuestras visitas a La Alianza es enseñarles a que se ganen las cosas y no que se acostumbren a que se las regalen.
El pasado miércoles 17 de enero fue mi primera visita a La Alianza con la intención de conocer un poco a la gente de esa marginada colonia. Por petición de la maestra, les llevamos abrigos para el invierno, puesto que había estado haciendo mucho frío esa semana. En particular este día fue muy frío pero eso no nos detuvo de sentarnos en el piso a jugar con los niños; sobre el piso colocamos unas mantas de difusión cultural para poder sentarnos a instalar el juego
Estuvimos unas cuantas horas en el lugar y fue suficiente el tiempo para darme cuenta de que las condiciones en las que viven esas personas no son las deseables. El camino para llegar al lugar no está pavimentado, así como tampoco lo está la calle a la cual fuimos a realizar actividades. Y este no es el único problema, pues además carecen de algunos servicios básicos, hay
contaminación en las calles etc.
Durante el juego, el cual dio unas tres vueltas antes de que alguien se equivocara me sorprendió el hecho que nombraban animales, que supongo, tienen contacto con los niños diariamente. Proponían animales como serpientes, gusanos, pulgas, entre otros que niños de la cuidad jamás mencionarían.
También nos contó que tiene tiempo que el camión de la basura no pasa por ahí, entonces es un problema donde poner la basura y entonces lo que hacen es ponerla por un monte, y a veces lo que han hecho es ponerla en la calle, para que se dé cuenta el gobierno que tienen que pasar por ahí, porque ellos hablan, pero el gobierno no les hace caso.
También nos platicaron sobre la problemática con la basura. El camión de la basura no ha pasado en mucho tiempo y los vecinos ya no saben que hacer. Depositan sus desechos en un terreno baldío al final de la calle que seguramente es foco de infecciones y de muchas
enfermedades que pueden afectar a los habitantes de la colonia.
Al platicar con ella nos dijo varias cosas que me consternaron a mí como a los demás compañeros. Para empezar, el camión de la basura casi no pasa por ahí, según nos dijo llevaba mas de un mes sin pasar a recoger la basura lo cual se estaba haciendo un problema para los vecinos ya que no tenían donde echarla, todos se pusieron de acuerdo y la echan al final de la calle en un terreno que esta muy cercano a las casas. Eso me preocupa porque no es muy sano, además una vez hace tiempo que fui, caminé para darle la vuelta a la calle, vi toda la basura y si es mucha. De hecho esta última vez que fuimos noté que la estaban quemando. Esto puede ser peligroso y además tanta basura puede causar virus o enfermedades. También nos dijo que inicialmente querían echar la basura en medio de la calle para que en verdad les hicieran caso y viniera a recogerla el camión.
Esto me dejó pensando y me di cuenta que esta gente tiene que llegar a medidas extremas para que sean tomados en cuenta, lo cual no se me hace justo y creo debemos hacer algo al respecto. Tal vez hablar con las autoridades o poner basureros de esos grandotes en donde puedan echar la basura y que ya no sea tanto problema que el camión pase cada 2 semanas o así.
Batallan mucho en tiempos como éste. Sus casas no están preparadas para que ellos soporten estas condiciones. Algunos se calientan con gas, pero otros encienden fuego, lo que sabemos que es en extremo peligroso. Espero que no le pase ninguna desgracia a nadie, porque se pueden perder mas cosas.
Junio 2007
Desde un principio estuve muy interesado en el proyecto de ValorArte en La Alianza. Porque siempre digo que esas personas necesitan ayuda, porque la verdad no se pueden ayudar ellas mismas, necesitan apoyo de nosotros. Me gustó mucho el proyecto de la maestra. El primer martes que fuimos a La Alianza estaba muy impresionado, ver en que estado de pobreza vivían las personas. Mientras mas nos acercábamos a donde vivían mas feas estaban las casas y mas pobre se veían los rumbos. Nunca pensé que iban a llegar a ese grado.
Septiembre 2007
Los niños son bastante cariñosos y están sedientos de gente que vaya a darles de su tiempo. Nos dimos cuenta también de que la mayoría por no decir que casi todos los niños andaban descalzos. Por eso urge juntar zapatitos o chanclitas para todos ellos.
Había niños que no tenían zapatos y hace falta educación, para esto viene el programa que la maestra esta implementando, para ayudar que estas colonias se puedan desarrollar.
Noviembre 2007.
Encontré una colonia con muchas necesidades y mucho pandillerismo.
En cuanto estacionamos el carro, tal como lo había previsto la Maestra Raquel, fuimos rodeados por niños que habitaban en las casas contiguas. Noté que, aunque todos vestían humildemente, se notaban diferencias sociales entre ellos: algunos niños no traían calzado, otros portaban tenis deportivos; unos venían sucios, al parecer de días sin bañarse, otros limpios y con camisas del club de fútbol ¨La Alianza¨, el cual la profesora fundó.
En mi recorrido de convocación por las calles y visitas a casas de posibles jugadores, observé que la mayoría de las casas no estaban en lo más mínimo planeadas. En muchas se notaba la falta de cimentación, de vidrios en sus ventanas y hasta de piso. Algunas robaban la electricidad con ¨diablitos¨ conectados a la corriente eléctrica de las calles. Otras no contaban con servicio de agua, no porque no tuvieran disponible en sus calles (sus vecinos si tenían) sino porque no separaban presupuesto para el gasto o peor aún, no tenían.
Una visita en particular a la casa de José o El Pelón, como le decían en su casa, me hizo saber que no tenía mucho tiempo de vivir ahí. Lo noté porque al momento de invitarlo a jugar fútbol y pedirle su ayuda para convocar a más muchachos, me replicó que él solo conocía al vecino de la esquina de su calle. Fue extraña su contestación, dado que yo solamente había estado ahí una vez y ya conocía a 10 ó 12 niños y muchachos, y no porque yo los haya acosado para conocerlos, sino porque ellos habían llegado a mí. José se me hizo un caso raro para una colonia en donde la mayoría de los jóvenes pasan su tiempo libre en la calle. Después noté que él no era el único, bastantes familias tenían solo meses o hasta semanas de haber llegado a la colonia. Esto me dio razón para pensar que muchas personas solamente estaban ahí de paso y no por gusto, sino por necesidad.
Una niña, Mari Cruz, nos invitó a mí y a Giselle a su casa a que la acompañáramos y nos dimos cuenta la pobreza en la que viven las personas de la colonia. Me impresionó el escucharla decir que se iba a bañar con solo una tina de agua.
Al llegar a La Alianza me di cuenta de que no toda la gente de por ahí tiene el mismo estatus económico, a pesar de que todos son de muy bajos recursos, hay otras familias que están en peores condiciones económicas y de salubridad. Lo primero que pensé cuando llegué a ver la condición en la que viven fue: “Esta gente si se ha de esforzar mucho para sobrevivir”…Y sí, como nos dice la
maestra Raquel, los padres de familia son albañiles y las madres están siempre de mal humor porque los maridos siempre se gastan la quincena en alcohol y no le dejan nada a su familia.
Al llegar me sentí emocionado y ansioso de saber que es lo que ve la maestra en esta comunidad en particular para tomarse su tiempo y pasarla con ellos tratando de hacer un cambio en su vida. Empezamos a sacar las lonas y los juegos de la camioneta de Caro, el lugar estaba en muy mal estado y era como en las películas del Old West donde no hay nada más que el sol, nadie estaba afuera. Eso cambio al empezar a poner los juegos en marcha
Enero, 2008; (Alumnos CESLAS)
Este lugar el cual me sorprende, es un mundo tan diferente y con tanta necesidad, el cual requiere de un acercamiento y un compromiso verdadero de ayuda urgente (en todos los aspectos) hacia las personas que habitan ahí. Es sorprendente el hecho que una avenida (Ruiz Cortínez) separe a dos mundos tan distintos de un lado se puede notar la riqueza, el poder, la comodidad, los lujos... y del otro lado la pobreza, la necesidad de amor y educación. Al ir entrando a la colonia observé cada una de las viviendas, las calles, las paredes todas ellas rayadas con graffittis”.
A partir de los comentarios incluidos previamente puede afirmarse que las condiciones físicas y sociales de la colonia La Alianza se encuentran muy deterioradas, y que éstas no han sido mejoradas sustancialmente a través de nuestra permanencia en el lugar.
Para concluir este apartado me gustaría insistir sobre los procesos micros y los procesos macros; comprendiendo como proceso micro a mis alumnos y al proceso que se dio en su crecimiento personal; esta experiencia formativa resultó vital para cada uno de ellos, ya que participaron de forma voluntaria en la investigación; y cada uno de ellos expresa en diferentes palabras el mismo asombro frente a la situación que conocieron: sin excepción, fue significativo el tiempo que pudieron vivenciar, las condiciones de vida en la que se encuentra la población y ver como se mantiene esta población marginada, sin poderse reconocer cambios significativos; Esta
experiencia dentro del proyecto ha sido lo que Freire (1999) ha llamado el situarse en el mundo, experiencias como ésta pueden ser un instrumento válido, apoyándolo a situarse en el mundo y a comprometerse con él a través de la reflexión y la crítica y a qué, el estudiante se comprometa con aquel que es diferente en condiciones y oportunidades y que tiene el derecho a mejorar en todo lo posible su vida y la de los suyos
Sin embargo, puedo decir después de más de 3 años de esfuerzo, que con relación al proceso macro, la sensación es amarga; ya que me dirigí a diferentes instancias e instituciones estatales y no hubo resonancia ni interés por apoyar a estas personas. Incluso, aunque es innecesario mencionar anécdotas, no puedo dejar de mencionar una que me impactó: en una instancia gubernamental; al expresar mi consternación por la falta de vigilancia y de servicios básicos, una de las personas encargadas me comentó que se les había construido un centro de desarrollo para que las señoras practicaran aerobics, (entre otras actividades). Al indicarle yo que las señoras no tenían tiempo de realizar esta actividad con constancia a causa de algunos impedimentos que atañen a quehaceres domésticos; ésta me respondió que ‘al menos las señoras se sentían que habían cambiado de ‘status’ a raíz de la construcción de este centro’. Esta afirmación me invita a cuestionarme sobre nuestra existencia y nuestro quehacer en la vida, así como en reconocer la sensibilidad social que debe fomentarse en el estudiantado al relacionarlo con la comunidad; haciendo contacto con diferentes comunidades, formando líderes participativos que se involucren cada vez más con estos sectores y que se comprometan con proyectos de apoyo formativo hacia ellos.
Me parece pertinente subrayar que habrá que hacer un esfuerzo por lograr que las diferentes instancias del Estado se involucren más para poder sacar adelante estos sectores tan deprivados. Como lo menciona Soto (2000), es necesario avanzar en la formulación de enfoques de planificación social centrados en el tema de los derechos, que articulen experiencias provenientes de
diferentes sectores, ya que ya no se puede dejar al margen a un 40% del porcentaje de la población del país; es fundamental; desde la perspectiva de las ciudadanías especificas, emprender la discusión del desarrollo y de la construcción de una ciudadanía general integradora y no excluyente; la premisa de la convivencia pacifica es ya insuficiente.