1963 1976 1980 1981 1983 1985 198 1987 1989 1991 1994 1996 1999 2000 2004 2007 2012 Años de publicación de cada libro
3. Quino y su producción del discurso como práctica social
3.3. Quino y el lugar de su hacer
3.3.3. Condiciones de producción y pactos de lectura
Como hemos podido apreciar y después de más de cincuenta años de trabajo, las creaciones de Quino han sido publicadas en diferentes formatos y medios de prensa que establecieron y establecen específicas relaciones con las condiciones sociohistóricas y materiales de producción, circulación y consumo. Éstas, a su vez han ido transformándose con el discurrir del tiempo y sin ninguna duda han influido en su obra. A esos modos de producción, Eliseo Verón, los define como GRAMÁTICAS DE GENERACIÓN y GRAMÁTICAS DE RECONOCIMIENTO de un discurso. Las
primeras remiten al conjunto de reglas de diferente naturaleza: géneros, reglas retóricas, reglas inherentes al o los lenguajes que se utilicen, reglas de ‘puesta en superficie’ (asociadas a los
soportes y tecnologías). Las segundas, contienen al conjunto de reglas y procedimientos que subyacen a las diferentes operaciones y actividades de consumo-reconocimiento: tanto las vinculadas a la interpretación como a la valoración, evaluación y/o apropiación de un determinado discurso.
Entonces, luego de haber realizado un sucinto recorrido por la TRAYECTORIA de Quino, como AGENTE SOCIAL del humorismo gráfico, voy a puntualizar en el análisis de las diferentes condiciones
específicas sobre las que PRODUJO los textos seleccionados.
No tomaré como objeto específico de análisis a las revistas Panorama y Siete Días Ilustrado para las que Quino produjo y en las que publicó los textos que luego se compilan en el libro ya nombrado, sino que pretendo evidenciar de modo general cómo el formato periodístico gráfico ‘revista’, en este caso semanarios, define un tipo de relación con el lector que deriva de sus lógicas de producción, circulación y consumo, muy distintas de las que construye el formato ‘libro’. Me interesa identificar algunas especificidades de estos soportes y resaltar las dimensiones que constituyen el modo particular que tiene de construir su relación con los lectores. Como afirma Verón:
“La relación entre un soporte y su lectura reposa sobre lo que llamaremos el contrato de lectura. El discurso del soporte por una parte, y sus lectores, por la otra. Ellas son las dos ‘partes’, entre las cuales se establece, como en todo contrato, un nexo, el de la lectura.” (Verón, 1985, 3)
Conjugaré ambas propuestas de Verón para mostrar a continuación las diferencias que me interesan subrayar sobre la los modos de producción, circulación y consumo -apropiación por parte de los lectores- entre el formato revista y el formato libro a través de los que Quino difundió los textos del corpus de análisis.
El destinatario de estos textos fue el lector definido por las temáticas nucleares de estas revistas. En ambas publicaciones el humor gráfico aparecía como “accesorio” al contenido central de estas publicaciones.
Los textos de Quino fueron una ‘parte’ de un ‘todo’ en el que el discurso gráfico humorístico es un discurso complementario e inserto en una propuesta que reúne a otros discursos y a otros géneros de índole periodística: entrevistas, notas de opinión, fotoperiodismo, artículos todos vehiculizados a través de la lógica periodística propia de cada revista.
Textos creados para revistas argentinas entre 1968 – 1972
Quino residía en Argentina. Produjo textos humorísticos para revistas de gran transcendencia en nuestro país, como Panorama y Siete Días. Por tanto, los límites y exigencias para la producción de estos textos respondieron a la línea editorial que cada una de las revistas establecía. A la vez debía enmarcarse a la lógica propia del formato: tiempos de entrega, temáticas posibles de abordar, extensión y ubicación de los textos,
obedeciendo todo a las reglas discursivas globales y a las rutinas productivas establecidas por estos medios.
Ambas revistas aparecían semanalmente y eran distribuidas en los kioscos de todo el país.
Estas revistas se publicitaban por su contenido político y social, no por sus páginas de humor gráfico.
Venta en librerías de todo el país y de otros lugares del mundo.
Los libros de Quino también se podían conseguir en algunos kioscos de revistas de las grandes ciudades del país.
A partir de estos años era factible acceder a los ejemplares a través de compras por Internet.
El lector elige comprar la producción de Quino. No se lee de igual modo la sección de humor de
una revista que un libro expresamente elegido por su discurso y/o autor.
En 1999 Quino ya era reconocido y valorado como humorista gráfico en Argentina y en varios países del mundo. Premiado y elogiado por otros humoristas e historietistas de distintas
nacionalidades.
Sus libros, como expresa Gociol, “se venden solos, no necesitan presentación”.
Libro: ¡A mí no mi grite! Editado en 1999
Este libro fue publicado en1972 por Siglo Veintiuno
Argentina Editores S.A. como resultado de la compilación de los textos producidos para diversos números de las revistas
anteriormente descriptas. Ediciones De La Flor lo reedita por
primera vez en 1999.
Libro: ¡Cuánta bondad!
Textos originales elaborados y editados en 1999. Publicado por Ediciones De La Flor.
Libro: ¡Qué presente impresentable!
Textos originales elaborados y editados en 2004. Publicado por Ediciones De La Flor
Libro: ¿Quién anda ahí?
Textos originales elaborados y editados en 2012. Publicado por Ediciones De La Flor
Pr od u c c ión y pu b li c a c ió n d e l ibr o s 1 9 9 9 - 20 12 Modos de circulación Pr o d u c c ió n y p u b li c a c ió n e n r e v is ta s
3.3.3.1. Modos de acceso al discurso de Quino
Dentro de los modos de producción se observan, especialmente en este caso, las modalidades de la prensa escrita que generan un conjunto de reglas productivas que se constituyen como el ‘espacio de posible’ del agente social en producción. Por ejemplo, el examen para la aprobación que anticipadamente hace el editor antes de aceptar y mandar a imprimir un trabajo, nos hablan, en algún punto, de lo permitido y de lo impedido, de’ modos de decir’ de ese medio inserto en determinada sociedad y época histórica.
Para esto debo distinguir las condiciones de producción en las que se encontraba Quino cuando editó y sacó a la venta los tres libros entre 1999 y 2004 no son las mismas que tuvo en el momento en que creó y publicó en revistas nacionales entre fines de los sesenta e inicio de los setenta los textos de esta compilación. Dicho de otra forma, si bien son tres los libros tomados para este análisis, sólo dos de ellos contienen elaboraciones contemporáneas al momento de su publicación y muchas de ellas trabajadas para editar en libros: ¡Cuánta bondad! editado en 1999 y ¡Qué presente impresentable! de 200436. El tercer libro ¡A mí no me grite! es una reedición37,
una compilación de textos elaborados y publicados en revistas argentinas entre fines de la década del 60’ y principio de la del 70’.
Verón define al acto de la lectura, como una actividad significante y como un proceso sociocultural de ‘captura’ del sentido de un texto, de un discurso -o más en general- de un media que establece distintas condiciones de apropiación y determina modos de apropiación. (Verón, 2003)
En el soporte de prensa, exactamente en las revistas, el contenido es necesariamente tomado a cargo de múltiples estructuras enunciativas. El conjunto de estas estructuras enunciativas constituye el contrato de lectura que el soporte propone a su lector.
“El estudio del contrato de lectura implica, en consecuencia, todos los aspectos de la construcción del soporte de prensa, en la medida en que ellos construyen el nexo con el lector, modo de clasificación del material redactado, relaciones texto/imagen dispositivos de “apelación” (títulos, subtítulo, copetes, etc.), modalidades de construcción de las imágenes, tipos de recorridos propuestos al lector (por ejemplo: cobertura–índice de temas–artículo, etc.) y las variaciones que se produzcan, modalidades de compaginación y todas las otras dimensiones que puedan contribuir a definir de modo específico los modos en que el soporte constituye el nexo con su lector.” (Verón, 1985, 6)
Sólo me interesa remarcar que en momento en que Quino publica en estas revistas, se estaba transitando un proceso modernizador producido a partir de la década del sesenta que contribuyó a generar un mercado más diversificado. Las revistas semanales, y en reservada medida los diarios, adoptaron nuevos estilos: notas firmadas, artículos de la vida cotidiana, relevancia de la
36 El libro ¡Qué presente impresentable!, recopila muchos dibujos que publicó en los últimos años en medios gráficos de diversos países de América y Europa. Expresa Quino, en la conferencia de presentación de esta obra en Buenos Aires:
“Esto viene de la desesperación que produce leer las noticias de las barbaridades que está haciendo Bush en Irak”.
Ver nota completa en BERLANGA, A. Los impresentables de Quino. Publicado en Página 12, viernes, 23 de julio de 2004.
sección cine y teatros, reservando también un espacio para historietistas y/o ilustradores. (Ulanovsky, 1997).
Por su parte, Panorama fue un semanario de actualidad social y política que nació en 1963. Se definía como “La revista de nuestro tiempo”. Quino comenzó a publicar en ella en 1968.
Siete Días ilustrados inicialmente fue suplemento del diario La Razón para luego independizarse como revista y se caracterizó por la relevancia que le otorgó a lo que hoy se conoce como el fotoperiodismo.
“La revista Siete Días nació de manera indirecta. En 1964, la Editorial Abril y el diario La Razón se asociaron para hacer un suplemento semanal titulado Siete Días que se incluía dentro del diario y al mismo precio. La publicación no tenía actualidad pero marcaba tendencias y se preparaba con autonomía de La Razón. En 1967, el jefe de redacción de ese diario pretendió manejar el suplemento y, como respuesta, Siete Días ilustrados se independizó de La Razón y se convirtió en semanario de la Editorial Abril. La separación sugiere la diferencia de criterios periodísticos entre ambos medios que se refleja en nuestro análisis.” (Ulanovsky, 1997, 239).
Este semanario marcaba su organización entorno de la fotografía. Advierte Lucía Ulanovsky
“El tratamiento fotográfico de esta publicación nos permite situarla en la tradición de la revista americana Life, una revista de interés general, con una buena calidad de impresión y en la cual la imagen se inserta en una diagramación dinámica.” (Ulanovsky, L. 2009, 44).
Las estrategias a partir de las cuales cada uno de estos formatos –revista y libro- formula su
CONTRATO DE LECTURA describe, en gran medida, las diversas valoraciones y usos sociales que
adquieren los textos según dónde son publicados. Disímiles ritmos de publicación y lógicas de apropiación de sus textos.Cada una de estas instancias productoras de sentido han hecho y hacen uso de diversas series de procedimientos discursivos y semióticos que, con fines socio- comunicativos, no son otra cosa que heterogéneas estrategias discursivas que han hecho ‘circular’ su trabajo. Cada formato determina una modalidad de consumo, que prescribe una interrelación diferente con el texto.
Es poco probable que los lectores compraran la revista Panorama o Siete Días Ilustrados para leer sólo la sección en la que aparecían los textos de Quino. Estos constituían un aditamento. Además, estos formatos periodísticos responden a lecturas en las que el lector escoge qué leer y cómo leer, no tiene por qué seguirla secuencia estipulada linealmente que va de la primera a la última página ni tampoco leer todo su contenido. Si bien no tiene la misma vida efímera que un periódico, las revistas no perduran en el tiempo, muy pocas se guardan y para pocos son objetos de colección. Estas particularidades no son las mismas que prevé el libro. En primer lugar, la lectura del libro está ubicada bajo el signo de la duración y de cierta continuidad y secuencialidad y tiene un valor agregado relacionado con la específica elección que realiza el lector cuando adquiere un ejemplar, ya que esta opción se vincula directamente con la apreciación de ese discurso y/o de ese autor en particular. El libro es en sí mismo un objeto que está hecho para guardarse y para re-leerse. El libro perdura, permanece, la revista no, o por lo menos, no tanto. Por todo ello, las lógicas de apropiación y de valoración que genera uno y otro formato son diferentes, lógicas distintas de EDICIÓN O RE-PRODUCCIÓN, CIRCULACIÓN y CONSUMO.
Lo expuesto supone que para entender la relación entre la instancia de producción y la de recepción se debe tener presente el funcionamiento social de los textos y los procesos de lectura
que el tipo de publicación estipula según la lógica de circulación y de consumo del medio. Dicho de otra forma es el funcionamiento social de los textos el que determina, en gran medida, los diferentes y específicos modos de apropiación y valoración de los discursos y sus textos. También evidencia que, en lo que respecta a la reedición por Ediciones de La Flor, de ese conjunto de textos seleccionados, pero creados hace más de cuarenta años, Quino se instauraría desde un QUERER DECIR,pero sobre todo desde un PODER VOLVER A DECIR, propicio al momento
histórico de su compilación y a las posibilidades, que como AGENTE SOCIAL tenía definidas por el
lugar que ocupa. Indica que su PODER HACER ha cambiado entre lo que podía ejercer en el CONTEXTO DE PRODUCCIÓN de los textos (1968-1972) y del momento de la reedición en formato libro (1999).
El LUGAR ocupado por este AGENTE SOCIAL,en uno y otro momento, da cuenta del alcance diferente de su competencia para el hacer. Con ello, la dimensión histórica que intento también mostrar, en términos de TRAYECTORIA evidencia más claramente cómo se articulan los conceptos de LUGAR, COMPETENCIA, COHERENCIA y GESTIÓN en la construcción del AGENTE SOCIAL y, por ende, en la
fundamentación de sus prácticas discursivas.