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La semiótica como sustento teórico y herramienta metodológica para el análisis de la dimensión pasional del discurso

A YUDANTE S UJETO O PONENTE

3. Semiótica de las pasiones

3.4. La instancia del discurso

Desde la perspectiva del DISCURSO EN ACTO adoptada en este trabajo, la denominación de INSTANCIA DEL DISCURSO define al “… conjunto de operaciones, de operadores y de parámetros que controlan

el discurso. Este término genérico permite evitar introducir prematuramente la noción de sujeto.” (Fontanille, 20012, 84) Con esta aclaración pretendo dejar sentado que el acto es primero y los componentes de su instancia son segundos. El acto es un acto de enunciación que produce la función semiótica. Explicado de otra forma, en la instancia de discurso

“(…) debe operar un reparto entre el mundo exteroceptivo, que le suministra los elementos del plano de la expresión y el mundo interoceptivo, que le suministra los del contenido. Este reparto adquiere la forma de una ‘toma de posición’”. (Fontanille, 2001, 84)

Hemos visto que para comprender la articulación, la significación sigue un recorrido inmanente a lo largo de un discurso –a través de sus textos. Ese recorrido desde el punto de vista teórico- metodológico es hipotético-deductivo, por eso no hay que confundirlo con lo que sucede psíquicamente en la mente del autor. Advierte Desiderio Blanco “… éste es un recorrido genético, aquel es un recorrido generativo. El recorrido generativo de la significación va de los elementos más abstractos a los más concretos. Y lo mismo sucede con las sucesivas articulaciones del sentido.” La semiótica tensiva intenta pulir esos grados de significación por medio de otro modelo: el esquematismo tensivo. Éste trabaja con las dimensiones graduales de la presencia sensible, la intensidad y la extensión. La correlación entre estas dos dimensiones puede ser representada por el conjunto de puntos de un espacio sometido a los ejes de control. Ver gráfico

La TOMA DE POSICIÓN es entonces el primer acto, la instancia de discurso enuncia así su propia

posición, se puede hablar de una PRESENCIA. Fontanille advierte que el operador de ese acto es,

por consiguiente, el CUERPO PROPIO, sintiente, instituido como la primera forma que toma el actante

de la enunciación. El cuerpo propio se convierte así en el centro de referencia sensible, ya que reacciona ante la presencia de todo lo que lo rodea, por lo tanto, está siempre vinculada a una experiencia perceptiva y afectiva.

Se instaura así como zona de referencia y de ella se proyectan dos grandes dimensiones de la sensibilidad perceptiva: INTENSIDAD y EXTENSIÓN.

in te n s id a d = m ir a En la intensidad el cuerpo propio se torna hacia lo que suscita en él una intensidad sensible:

perceptiva, afectiva.

Dominio de lo interno,

interoceptivo.

En el dominio de la extensión el cuerpo propio percibe posiciones, distancias, dimensiones y cantidades. Dominio de la externos, exteroceptivo. extensión = captación Cuerpo propio Representación gráfica-verbal N° 17

La presencia que el CUERPO PROPIOpercibe y se expresa en términos de EXTENSIÓNe INTENSIDAD.

Esto significa que la presencia sensible asocia grados de intensidad con posiciones o cantidades en la extensión. Entre una y otra dimensión se establecen correlaciones.

En esta teoría lo sensible se vuelve inteligible. Todo discurso proporciona conocimientos y emociones, de modo que para su comprensión es prioritario poder comparar, confrontar y generalizar. Pasar del DISCURSO EN ACTOal DISCURSO ANUNCIADO. Sin embargo, cada acto discursivo

no es más que una ocurrencia

“(…) de una multitud de actos de lenguajes encadenados y superpuestos los unos a los otros. Debemos, de algún modo, pasar del acto de enunciación a la praxis enunciativa: la praxis es, justamente, ese conjunto abierto de enunciaciones encadenadas y superpuestas, en cuyo seno se desliza cada enunciación singular. A partir de ahí, por la repetición, la reformulación, y hasta por la innovación, todos los actos de la praxis enunciativa son subyacentes al ejercicio de un acto singular. Por eso mismo, los discursos son capaces de esquematizar aquello a lo que se refieren y de proyectar así formas inteliglibles que nos permiten construir la significación”. (Fontanille, 2001, 92)

Ahora bien, ¿qué se entiende por inteligible? Percibir cualquier cosa, antes de reconocerla como figura-forma, ubicada en cierta posición relativa a nuestra propia posición y cierta extensión es percibir con mayor o menor intensidad una presencia. Definida como la primera articulación semiótica de la percepción se constituye por medio de dos dimensiones definidas

“(…) el afecto que nos toca, esa intensidad que caracteriza nuestra relación con el mundo es asunto de la mira intencional; la posición, la extensión y la cantidad caracterizan en cambio los límites y el contenido del dominio de pertinencia, es decir, la captación.” (Fontanille, 2001, 93)

Las consecuencias de la toma de posición de un cuerpo propio, del cuerpo sintiente que impone, a través de la toma de posición, no sólo la partición de estos dominios sino además una orientación de la mira.

Las dimensiones graduales se convierten en ejes de profundidad, orientados justamente por la toma de posición adoptada, que no es otra cosa que una posición de observación. Así “… los grados de intensidad y de extensión, bajo el control de las operaciones de la mira y la captación, se convierten entonces en grados de profundidad perceptiva.” (Fontanille, 2001, 63)

“La distribución obtenida es específica de una cultura o de un discurso, puesto que depende de las valencias que han sido seleccionadas en un discurso particular; la elección no es inmensa, pero de todos modos es, en principio, específica de tal o cual discurso.” (Fontanille, 2001, 65)

G ra d ie n te s d e l a in te n s id a d Gradientes de la extensión Cuerpo propio 2 4 1 3 1

Zona 1: intensidad fuerte y extensión débil Zona 2: intensidad y extensión igualmente fuertes Zona 3: intensidad débil y extensión fuerte Zona 4: intensidad y extensión igualmente débiles

La profundidad puede ser definida como la distancia percibida entre el centro y los horizontes. Profundidad del campo posicional del discurso, que no es otra cosa que la tensión entre un centro y los horizontes, por tanto depende de las variaciones de la intensidad y de la extensión perceptiva. La aprehensión de esta profundidad sólo es posible desde una perspectiva dinámica, es a través del movimiento entre el centro y los horizontes.

Por tanto los ejes del espacio exterior serán ‘vestidos’ de VALENCIAS de una categoría examinada.

Los puntos del espacio interno se corresponderán con VALORES de la misma categoría.