ANÁLISIS CONCEPTUAL DE LA CONDUCTA ANTISOCIAL
1.3. Otros conceptos asociados a la conducta antisocial.
1.3.1. Conducta antisocial y delincuencia
Los términos conducta antisocial y conducta delictiva (también denominada delito o conducta criminal) frecuentemente son tomados como sinónimos, a pesar de existir importantes diferencias entre ambos conceptos.
Cuando hablamos de delitos estamos refiriéndonos a una designación estrictamente legal. Así, el delito es el acto que viola las leyes que una sociedad establece y el delincuente es aquella persona que ha sido juzgada y condenada por la comisión de un delito.
El Código Penal español de 1995, en su artículo 10, refiere que "son delitos o faltas las acciones y omisiones dolosas o imprudentes penadas por la Ley", reservando el término "delito" para las infracciones más graves y designando como "faltas" aquellas infracciones que la ley castiga con una pena leve; no obstante, en la literatura jurídica y científica suele emplearse de manera genérica el término "delito" para referirse a ambos tipos de infracciones y así lo haremos también en la presente tesis doctoral.
Muchas de las conductas que se consideran antisociales también constituyen delitos en la mayoría de las sociedades (homicidios o robos, por ejemplo) pero, sin embargo, esto no siempre es así. También existen una gran variedad de conductas antisociales que quedan fuera del ámbito penal, tales como el absentismo escolar, la mentira o determinadas formas de agresividad verbal. De esta manera, podemos considerar las conductas delictivas como un subconjunto dentro de una categoría más amplia que es la conducta antisocial; serían delitos, por tanto, aquellas conductas antisociales que una determinada sociedad en un momento histórico concreto determina como susceptibles de ser penadas por ley.
De lo expuesto se deduce que las dificultades que anteriormente encontrábamos al definir el constructo de la conducta antisocial volverán a aparecer también a la hora de intentar definir y aclarar la conducta delictiva, ya que igualmente estará presente la relatividad procedente de las diferencias culturales e históricas. La conducta delictiva también está sujeta a la variabilidad derivada de la diversidad entre las distintas sociedades, pudiendo éstas considerar como delictivos diferentes comportamientos y tener distintas leyes vigentes que, a su vez, también pueden verse modificadas en el tiempo en función de los valores sociales dominantes o de la ideología de los poderes públicos.
Otro factor que contribuye a acrecentar la relatividad del término es que, en determinadas ocasiones, el que una acción sea considerada legal o ilegal no depende de la naturaleza del acto en sí, sino del sujeto que lo emite; tal es el caso de determinadas prohibiciones sujetas a la edad, como conducir o tomar alcohol. También se ha de considerar que no hay delito cuando el sujeto que lo ha llevado a cabo no puede ser procesado por no alcanzar la edad de responsabilidad penal, la cual, a su vez, puede ser distinta en cada país.
Una gran parte de las investigaciones que intentan profundizar en el fenómeno de la conducta antisocial, lo hacen mediante el estudio de los delincuentes reclusos y sus diferencias con la población general. La crítica que se suele hacer a este tipo de trabajos es que tan sólo una pequeña proporción de las personas que cometen delitos son descubiertas y juzgadas, además de que sólo una parte de éstos últimos son condenados a prisión, por lo que la información derivada de las personas encarceladas puede no ser representativa (Kazdin y Buela-Casal, 2001; Rutter, Giller y Hagell, 2000). Otra crítica que se puede realizar es que la visión dicotómica entre delincuentes y no delincuentes es una concepción simplista que presenta la delincuencia como un atributo estable y no como la entidad dimensional que es en realidad (Peña, 2011). Si bien estas críticas son indudablemente ciertas y deben tenerse en cuenta a la hora de analizar los datos obtenidos, hay que reconocer que mucho de lo que se sabe hoy en día sobre la conducta antisocial proviene del estudio de delincuentes, ya que es sumamente difícil, cuando no prácticamente imposible en algunos casos, acceder a aquellos sujetos que presentan graves conductas antisociales y no están institucionalizados, encontrando además la ventaja de tomar un criterio objetivo y externo de clasificación, reduciéndose así los problemas que pueden derivarse de medir la conducta antisocial exclusivamente mediante autoinforme en la población general.
Un fenómeno que suele tener entidad propia dentro del estudio de la conducta delictiva es el de la delincuencia juvenil. Entendemos por delincuencia juvenil la calificación que se obtiene de aplicar definiciones del código penal cuando estas infracciones son cometidas por menores de edad.
Según Rutter y Giller (1988), existen una serie de patrones de conducta antisocial asociados a los procesos evolutivos. Así, entre los 13 y 18 años, en general se produce un aumento de las conductas antisociales relacionadas con la crisis de
adolescencia, apareciendo conductas de rebeldía y oposición; aquellos menores que ya presentaban problemas de conducta en la infancia, suelen incrementar su gravedad.
Características propias de la delincuencia juvenil en relación a la delincuencia de los adultos es que se trata de una delincuencia expresiva e instrumental que busca la satisfacción de los propios deseos y, por otra parte, que aparece frecuentemente asociada al grupo de iguales, el cual se constituye en un elemento reforzador de suma importancia (Vázquez y Serrano, 2007).
Sin embargo, el propio término utilizado para nombrar el concepto es motivo de discrepancia entre los expertos. Por ejemplo, López-Latorre y Garrido (1992), se manifiestan en contra del término "delincuencia juvenil" y Beristain (1991) considera preferible usar una terminología distinta y, en lugar de hablar de delincuentes juveniles, hablar de infractores. De hecho en España, el término que se utiliza de manera generalizada para hablar de adolescentes que cometen delitos es el de menores
infractores.
1.3.2. Conducta antisocial, trastorno disocial, trastorno antisocial de la