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Madres de Barrio Ituzaingó Anexo

SRA. GATICA.- Mi nombre es Sofía, pertenezco a las Madres de Barrio Ituzaingó Anexo, hemos sido invitadas por la Universidad y les agradecemos por ello.

Quiero contarles la lucha que venimos llevando desde hace doce años. El barrio fue declarado inhabitable y donde la gente está contaminada por los agro- tóxicos.

A fines del 2001, la gente empezó a enfermarse de cáncer, algunos chiquitos habían nacido con malformaciones, nos habíamos acostumbrados a vernos enfermos. No sabíamos que el problema era grande. Los chiquitos usaban barbijo y las mamás pañuelos en la cabeza porque estaban peladas a causa de la quimioterapia. Yo había perdido mi hija que falleció a causa de una malformación. Como uno no puede aceptar la muerte de un hijo decidí hacer un relevamiento para ver que lo que estaba pasando con mi comunidad.

Comencé a trabajar a fines del 2001, durante 4 ó 5 meses fui casa por casa, preguntando nombres, apellidos y tomando las direcciones. En el año 2002, presenté ese informe en el Ministerio de Salud y fue cajoneado; quizás no querían mostrar la cantidad de enfermos, había 70 niños y, y tal vez no quisieron darlo a conocer. Decidimos salir a la calle con carteles que decían: “Tenemos cáncer, tenemos leucemia, por favor ayúdenos”. Entones nos llamó el Ministro Roberto Chuit y nos dijo que habíamos estado tomando agua con endosulfán, que no es que no estaba haciendo nada, sino que estaban haciendo análisis y estudios. Por supuesto, nos cortaron el agua -dejaron a 5000 habitantes sin ese vital elemento- y para darnos el suministro a través de Aguas Cordobesa nos hicieron firmar un documento por el cual no podíamos hacer juicio. La gente estaba sin agua desde hacia varios meses, nosotros estábamos en la calle y tuvimos que firmarlo porque no teníamos agua y no se podía seguir vivir así.

Como ellos no creen en la cantidad de enfermos que figuraban en el informe que yo había presentado, decidieron hacer un relevamiento que también fue cajoneado y escondido. Nunca nos mostraron lo que había hecho.

Una noche apareció en mi casa un médico y me dijo: “Se están enfermando todos, se están muriendo, traten de salir del barrio”. Ahora sí puedo dar el nombre del

médico, el doctor Mario Carpio quien nos ayudó muchísimo y nos trajo el informe que había hecho el Ministro de Salud.

Nos dimos cuenta que no había solamente 70 enfermos sino que había más de 300 casos de cáncer de mama, de intestino y de esófago, también había muchas malformaciones de riñón y de intestinos. Además, algunos chiquitos habían nacido sin el maxilar, sin los huesitos de la cabeza, sólo con los dedos pulgares o con seis dedos. Había muchos casos de tumores en la cabeza. Por ejemplo, en el caso de la familia Olariaga, Ezequiel tenía 23 tumores en la columna, 3 en la cabeza, estaba quedando discapacitado, no se sostenía y necesitaba una operación; lo ayudamos, pero falleció. Al poco tiempo, se enferma su hermana Débora y también fallece por tumores en la cabeza. Actualmente, la madre tiene tumores y el hermano los tiene también en la cabeza y está siendo operado. Entonces, no es que haya un enfermo de cáncer por familia sino que hay de 3 ó 4.

Siempre se trató de ocultar lo que estaba pasando en Barrio Ituzaingó, por eso salimos a la calle. Ustedes pueden decir que existe la vía burocrática, escribir, hacer papeles y llevarlos; lo hicimos, pero nunca fuimos escuchados. Por eso tuvimos que defendernos como pudimos. No es que seamos revolucionarias o zurdas, estamos defendiendo nuestros derechos a la salud y a un medio ambiente sano, haciéndolo de esa forman logramos que se realizaran cuatro informes.

En el año 2002, el Ministro Roberto Chuit, hizo uno de los informes y dijo que estábamos todos sanos, que no pasa nada, que estábamos locas –así nos decían “las locas”-, no obstante, nosotros seguimos con nuestra lucha en la calle, cortando la ruta y diciendo que no era normal lo que estaba pasando.

Después logramos que la Municipalidad de Córdoba interviniera y en el 2005 se realizó un nuevo informe y el doctor Edgar Eshinder –epidemiólogo de Mar del Plata- declara al barrio inhabitable, pero no se le creyó porque jamás publicó nada; nos dijeron que, como él no publicó nada no era creíbleel estudio.

En el 2007, intervino la O.P.S -Organización Panamericana de Salud- y dijo que estábamos contaminados. En el 2009, intervino la Presidenta de la Nación y sacó un decreto para Barrio Ituzaingó, en el cual dice que había que hacer más investigaciones en el barrio para ver cómo estaba la gente. Ese informe se terminó hace 8 meses -a fines del 2011- y determinó que el 33 por ciento de la población de Barrio Ituzaingó muere por tumores, el 80 por ciento de los niños tiene agroquímicos en la sangre y no 1 ó 2 sino entre 6 y 7, mi hija lo tiene.

Nosotros estamos luchando para que la gente no se enferme y la única forma que encontramos para hacerlo fue saliendo a la calle y no fue gratis salir y oponerse a este modelo sojero que nos está enfermando y matando. Se metieron en nuestras

casas, se metieron en mi casa y me pusieron un arma en la cabeza. En el año 2005, me dijeron que me dejara de joder con la soja. Hice la denuncia a la policía y me dijeron que como yo no había tomado el número de patente del auto no podían hacer nada.

Comienzan las amenazas telefónicas, me decían: tenés tres hijos, mañana vas a tener dos, me intervienen el teléfono y estuvo intervenido durante muchísimo tiempo. Fui a pedir explicaciones, que por favor me dijeran quién era el de las amenazas y me contestaron que era secreto de sumario, y así nos pusieron la gente en contra; el mismo Gobierno se encargó de hacerlo. Según decían, la mitad del barrio éramos los contaminados -los negros del fondo, que era donde yo vivía-, y los de este lado no estaban contaminados.

La mayoría de la gente del barrio tiene subsidios y reciben pensiones, los punteros políticos decían que habíamos desvalorizado las viviendas, que los hijos no conseguían trabajo y que todo era mi culpa. De esa forma, se me fueron cerrando las puertas de los almacenes más grandes del barrio y la gente que se oponía a lo que estábamos haciendo.

En el mes de abril tuvimos la suerte o mala suerte -no sé cómo decirlo-, de estar en Casa Blanca y le pedimos al presidente Obama que interviniera en el tema de la multinacional Monsanto porque, a nivel mundial, estaba matando a la gente. Estuve allí porque me llamaron para darme un premio Nobel Verde -el premio Goldman- y con una red grande presentamos un informe del tribunal de los pueblos haciendo esa solicitud. Hace dos meses nos llega la carta del presidente Obama -dos hojas doradas, plateadas, de todos los colores, una cosa impresionante que viene de Estados Unidos- y como no sabemos inglés le preguntamos a una traductora qué decía y me contestó: te lo puedo decir en seis palabras, nada puede hacer el presidente Obama con la multinacional Monsanto, sigan luchando que lo están haciendo bien. En resumen, esa fue la contestación.

Como no encontramos respuesta de Estados Unidos, hace un mes nos fuimos al Parlamento de la Unión Europea. Ustedes se preguntarán ¿a qué fuimos al Parlamento, qué tiene que ver? Ellos están importando la soja que nosotros sembramos, donde a la gente se le está quitando las tierras, están desalojando a los campesinos y nos están contaminando. Entonces, fuimos a pedirle al Parlamento de la Unión Europea que no compren soja, que no importen la soja transgénica porque en Latinoamérica estaba muriendo muchísima gente. En el Parlamento fuimos bien recibidas por el Partido Verde, nos escucharon y ellos están con la misma problemática que nosotros, nada más que no siembran transgénicos sino que la

importan porque es más barato. Ellos importar para consumo de animales, que a la larga se van a enfermar porque están contaminados.

No hemos tenido respuesta ni del Parlamento porque la están peleando -hay muy mucha gente campesina haciendo lo mismo que estamos haciendo acá-, ni por Estados Unidos. Hace tres días, presentamos una nota a la ONU -al lector de las Naciones Unidas- solicitando el resarcimiento de los 6000 habitantes de Barrio Ituzaingó, y su intervención para que Monsanto no se instale acá. Me dijeron que la ONU, sólo podía pedirle a la Argentina, pero no exigirle.

En Febrero vamos a tener la respuesta, y sabemos que tenemos que viajar para exponer nuestra problemática, que se las va a contar María, pero antes les voy a mostrar el mapa de Barrio Ituzaingó para que ustedes tengan una idea de qué estamos hablando.

Este mapa tiene los 12 ó 13 años de lucha. No podemos poner los 300 casos de cáncer porque se llenaría y tampoco están puestas las malformaciones. Si ustedes ven, tenemos soja al norte, sur y este, y nuestra única entrada es por el oeste, cuando pasaban las máquinas para fumigar mosquitos, lo hacían por arriba de nuestras cabezas. Por eso, los chicos tienen agroquímicos, ellos no supieron respetarnos y todas las ordenanzas que había las violaron en Barrio Ituzaingó.

Tenemos tres ordenanzas: una dice que el barrio está en emergencia sanitaria, la otra que se prohíbe la fumigación a 2500 metros y la tercera prohíbe la fumigación aérea y terrestre a 2500 metros. Siguieron fumigando y nos siguieron envenenando, y el Estado no se hizo cargo, lo único que tenemos es un subsidio que a la gente enferma no le alcanza. Por eso, estamos reclamando que se haga justicia, porque el juicio ese que hizo es un precedente para la Argentina, pero a nosotros no nos sirvió porque el que enferma y mata tiene que ir preso.

Sra. Moderadora.- Corresponde que ahora haga uso de la palabra la señora María Godoy.

SRA. GODOY.- Quiero contarles que soy la única del grupo que no tuvo hijos biológicos -por cosas de la vida y por decisión propia-, pero trabajo cuidando niños desde hace 8 años y me acerqué a las compañeras por una cuestión de solidaridad.

Vivo a seis cuadras del lugar donde estaba el campo de soja -ellas vivían a 50, 100 metros- y creíamos que éramos los únicos afectados.

El Ministro Roberto Chuit dijo que en nuestro barrio no pasaba nada, que estábamos igual que cualquier barrio de Córdoba y creemos que sí, que estamos

como cualquier otro barrio periférico de Córdoba que tiene problemas de contaminación y por los campos de soja.

Con otra de las vecinas que nació y se crió en el barrio empezamos un trabajo de relevamiento, y ella haciendo memoria empezó a señalar dónde había enfermos, en qué viviendas había fallecido alguien y los vecinos que tenían cáncer. Así nos dimos cuenta que la problemática estaba en todo el barrio y en toda la zona, pero en realidad los únicos que la dimos a conocer somos los de Barrio Ituzaingó Anexo porque estamos muy afectada por la contaminación y eso no paran.

En el barrio del lado, en el Club Infantil instalaron una antena de Movistar y cuando estaban por desmontarla la paramos porque ya teníamos armada una de Claro en nuestro barrio. Ayer estuvimos en la Municipalidad y resulta que esta antena no está autorizada para funcionar. Nosotros reclamamos -al igual que hicimos con el tema del campo de soja-, porque no se podía sembrar, no había renta para el propietario, entonces lo vendieron y lo lotearon. Es una zona rural que no está autorizada y empezaron a construir las casitas y ya hay gente viviendo ahí. Como dije es zona rural que está contaminada porque desde el año 1996 se está fumigado y el Estado no da respuestas a esto. ¿Cómo puede ser que habiendo ordenanzas de emergencia sanitaria y de prohibición de fumigaciones no las toman en cuenta? Las administraciones van cambiando y no se las tienen en cuenta, ni deben saber qué está pasando porque no les interesa ni actúan. Con el tema del barrio, a pesar de que lo clausuraron la gente sigue construyendo y está instalada ahí.

Vivo en el barrio desde 1990 y en el año 2003 me acerqué a este grupo que ya estaba formado y no he dejado de militar con ellas. Conocemos a los vecinos y cuando nos enteramos que fallece alguien o está muy enfermo o nos dicen que siguen naciendo niños con malformaciones es muy fuerte y nos ponemos muy mal. Por ahí nos preguntamos qué hacer, porque todos conocen el problema, en todo el mundo se conoce lo que está pasando con la contaminación y siguen adelante, esto no se detiene.

Nosotros decimos que Argentina es el modelo agro-exportador extractivo, y a la par de ello todas las empresas, estamos precedidos por grandes fábricas como Fiat, Materfer, Perkin e IVECCO, nuestro barrio está declarada zona industrial y han implementado toda una infraestructura. Han arreglado la ruta que se llama Camino a Capilla -para que una la vieja Ruta 9 que tiene salida a la que autopista Pilar – Rosario- para seguir trayendo empresas, y todo eso va a afectar a la comunidad. En realidad, la gente, por los graves problemas que tiene con la vivienda, busca lugares que sean más baratos y en esa zona se consiguen.

Respecto del juicio, en el 2004, Sofía presenta una denuncia penal porque estaban fumigando con máquina terrestre, pero eso no avanza. En el 2008, ante una fumigación con avión se le avisa a la Municipalidad e intervienen el Subsecretario de Salud, el doctor Medardo Ávila Vázquez y Darío Ávila -que era el asesor legal- y hacen la denuncia penal que va a la Fiscalía del doctor Matheu que es uno de los que reconocemos se ha puesto del lado de la gente. El doctor Matheu imputa a dos sojeros y al aéroaplicador. Ellos piden el sobreseimiento y un juez de control -que aparece en ese momento- los declara inocentes. El fiscal apela esta instancia, pasa a la Cámara de Acusación que da lugar al pedido y los manda a juicio oral y público. Esperábamos alguna novedad para el año 2011 y nos dieron fecha para el 27 de febrero del 2012, que como fue declarado feriado nacional, lo pasan para más adelante. El juicio empezó el 11 de junio de 2012; estuvimos en Tribunales todos los afectados de la Provincia de Córdoba y de Argentina que estaban en la misma situación de Barrio Ituzaingó Anexo e incluso vino gente de afuera del país y otra que por solidaridad se acercó a nosotros. Fue muy duro -sobre todo para los testigos-, volver a revivir todo lo que habían pasado y cuando dictaron la sentencia –como dijo Sofía- no estuvimos para nada conformes. Entendemos que sienta un antecedente muy importante para la Justicia en Córdoba y en todo el país, el declarar que hoy fumigar sobre las poblaciones o sobre las personas es delito. Pero, aparentemente, a este fallo no lo han tomado en cuenta los señores sojeros de todas las localidades, porque en el caso concreto en la localidad de Toledo –donde hay una Ordenanza que prohíbe fumigar a 500 metros- donde están hablando con la Municipalidad para que los dejen fumigar. Entonces yo creo que esto que empezamos a finales de 2001 y que ha llevado 12 años, va a seguir por mucho más. Todos nos tenemos que unir, organizar y dejar de lado las diferencias que tenemos por un objetivo común que es luchar por la vida, por nuestra salud y por el ambiente, para que no desalojen gente, para que no desmonten, para que no nos maten. Creo que por esto tenemos que luchar.

Sra. Moderadora.- Muchas gracias a María y a Sofía. Ahora damos lugar a las preguntas.

Sr. Participante.- Buenas tardes.

Muchas gracias a las madres por esta clarísima exposición. Quería preguntarles ya que han mencionar el circuito interfabril que está en el barrio colindante a Barrio Ituzaingó, en la zona de Ferreyra, ¿qué conocimiento tenían los

obreros que trabajaban en esas plantas –que son numerosos- respecto a la evolución de enfermedades como el cáncer u otras?

SRA. GATICA.- Con los operarios de Fiat y otras fábricas no tuvimos reuniones, pero sí las tuvimos con los trabajadores de EPEC porque nosotros no sabíamos si todo esto era por los agroquímicos o por los transformadores que liberaban el PCB. Los trabajadores se presentaron diciendo que ellos tenían cáncer, que se enfermaban por el PCB y que quizá sea una de las razones de nuestras enfermedades, pero que casualidad que a nosotros nos hicieron análisis de PCB en leche materna, en médula ósea y en sangre y la gente no tenía PCB y tampoco metales pesados, sólo encontraron agroquímicos.

Sra. Participante.- Gracias a las madres de Barrio Ituzaingó, para mí son un ejemplo y un referente muy importante como mujeres de nuestro país y de nuestra Nación. Quería preguntarles si cuando se llevó esta queja, con este listado al Ministerio, si hizo algo legal contra esas personas que también deberían hacerse responsables.

SRA. GATICA.- Cuando llevé la nota me atendieron las doctoras Frías y Zigarán. Ellas estuvieron trabajando en el barrio, pero –ante un informe que ellas presentaron- dijeron que debía intervenir la Organización Mundial de la Salud. El Ministerio de Salud jamás se hizo cargo de los enfermos ni tampoco la Provincia, solamente los tomó el municipio que se encargó de los estudios que tenemos.

SRA. GODOY.- Es algo que todavía tenemos pendiente, que los funcionarios que actuaron en esa época y no se hicieron cargo de la problemática, también estén sentados en el mismo lugar en el que estuvieron los sojeros.

Sra. Participante.- Exactamente, porque ese es su trabajo, debieron haber hecho su trabajo en ese momento, no lo hicieron, y eso es grave.

SRA. GATICA.- El juicio contra los funcionarios que ocultaron la problemática de Barrio Ituzaingó, se realizará el mes que viene, pero justo viene diciembre, Navidad, así que creo que va a pasar para marzo. Ya están los querellantes, hay más de 120 personas incluidas nosotras, porque antes el querellante era el doctor Medardo Ávila Vázquez y nosotras íbamos como damnificadas, pero ahora somos querellantes.

Sra. Participante.- Quería preguntarles si ustedes tienen discriminados los tipos de agro-tóxicos que se aplican y, si son tan perjudiciales para nosotros, si eso lo saben y si es importante.

SRA. GATICA.- Sí, nosotros lo sabemos porque los tenemos en la sangre. Tenemos endosulfán, DDT, malacteon, heptacloro, hexaclorociclohexano, 2,4D; tenemos todos los agroquímicos que vos te puedas imaginar hasta glifosato. Para decir todo esto y para defenderme tuve que estudiar porque soy un ama de casa común y corriente. También te puede decir cuántas partes del millón tiene un transformador o cuántos micro Tera mide la radiación electromagnética. Tuvimos que ponernos a estudiar para que el Estado no nos engañe. Tenemos agroquímicos de los clorado y fosforado, lo tienen nuestros hijos y también sabemos que no hay antídoto.

Sra. Participante.- ¿Esto está pasando en todos los campos de Argentina?

SRA. GODOY.- Creemos que sí, porque, por ejemplo, en el 2004, en el campo del sojero encontraron todos estos agro-tóxicos, siendo que algunos están prohibidos