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3. CAPÍTULO I: MARCO TEÓRICO

3.4. Los Conflictos en la Escuela

Relaciones personales VS Contexto social

Hacia la década de los 70 hasta mediados de los 80, algunos teóricos de la psicología hablaron de la inteligencia y el aprendizaje desde una perspectiva social. Para el presente trabajo es pertinente retomar dichas teorías, pues en un escuela (como en cualquier otro ámbito de la vida) se generan interacciones sociales, y esa interacción social, es la que según dichos estudios genera aprendizaje, conocimiento. “El aprendizaje por confrontación conduce a nuevas respuestas y generalizaciones que no son reducibles a procesos de imitación”58

Según Perret Clermont, los niños siempre están interpretando las situaciones y dándole sentido, y le dan sentido de acuerdo al contexto social en el que están inmersos.

Se puede decir entonces, que en el conflicto, visto como tipo de interacción social y por lo tanto un estado cognitivo “no sólo las coordinaciones interpersonales de las acciones y operaciones sino también el recurso a instrumentos sociales de simbolización, la apelación a relaciones anteriores, a normas, a valores, la definición de los papeles respectivos de los interlocutores, entran en la definición misma de la tarea y del problema a resolver. Se observa que la tentativa por encontrar una solución a un problema cognitivo no es solamente una cuestión de lógica, sino que identidades, actitudes y experiencias sociocognitivas anteriores de los sujetos cobran un papel importante".59

En el caso especifico de los alumnos del colegio Agustín Fernández, en su gran mayoría son de estratos bajos, en los que se presentan casos de violencia intrafamiliar y condiciones económicas difíciles, lo cual no se puede obviar a la hora de entender el cómo y el porqué

57 Roger Fisher, William Ury, Bruce Patton, Sí de Acuerdo: Como Negociar sin Ceder. Pág. 40 58Clermont, Perret. Ann, Nelly

59 www.ediuoc.es/libroweb/3/17_2.htm - 7k

de las formas en que interactúan estos jóvenes y poder así proponer un modelo de resolución de conflictos adaptado a sus necesidades.

El conflicto escolar no se reduce tan solo a violencia

“Entre los términos utilizados para definir el conflicto podemos encontrar: agresividad, violencia, conflictos, intimidación, vandalismo, conductas antisociales, conductas disruptivas, problemas de convivencia, etc. siendo común la tendencia a utilizar indiscriminadamente conflicto y violencia como si de sinónimos se tratasen. Sin embargo, “no es legitimo asociar conflicto con violencia, porque mientras el conflicto responde a situaciones cotidianas de la vida social y escolar, en la que se dan enfrentamientos de intereses, discusión y necesidad de abordar el problema, la violencia es una de las maneras de enfrentarse a esa situación”60

“Existe una relación entre conflicto y violencia, pero no es bidireccional. Podemos afirmar que la violencia siempre va acompañada de nuevos conflictos, pero el conflicto no siempre entraña situaciones de violencia, pues los seres humanos disponemos de un amplio abanico de comportamientos con los que poder enfrentarnos a las situaciones de confrontación de opiniones e intereses con los otros, sin necesidad de recurrir a la violencia”61.

El conflicto Constructivo

“El conflicto es un aspecto humano que no podemos destruir o hacer desaparecer de la realidad escolar, pero lo que si se puede evitar es la manifestación de una respuesta violenta como vía de solución a los problemas que se nos plantean. Las personas pueden ser educadas para controlar su agresividad (autocontrol), para que reflexionen antes de actuar y puedan optar por otras vías alternativas que permitan gestionar el conflicto a través del dialogo y del respeto.

Además, el conflicto forma parte de la convivencia humana y constituye una fuente de aprendizaje, desarrollo y maduración personal, ya que la persona debe poner en marcha una

60 Etxeberría, Esteve y Jordán, Pág. 82 61 Hernández Prados, 2002

serie de mecanismos que favorezcan una gestión positiva del mismo. De acuerdo con Ortega (2001, 10) existe una demonización del conflicto que los asocia indiscriminadamente a conductas no deseables, a veces delictivas. Pero el conflicto es también confrontación de ideas, creencias y valores, opiniones, estilos de vida, pautas de comportamiento, etc. que en unas sociedad democrática que se rige por el diálogo y la tolerancia, encuentran su espacio y ámbito de expresión. Cuando el conflicto se asocia exclusivamente con las respuestas agresivas y violentas que los sujetos manifiestan ante los problemas que se le platean, se percibe como algo negativo que debemos evitar y resolver, anulando toda posibilidad de desarrollar y aplicar en los centros programas donde se eduque a partir del conflicto. Debemos romper con el mito de que el conflicto siempre es negativo, entendiendo éste como algo positivo que aporta nuevas experiencias de aprendizaje, que permite poner en relieve distintas opiniones, que es generador de conocimiento, que permite conocer nuevas alternativas a los problemas, etc,”62

Los estudiantes requieren un tipo de alfabetización diferente

En la época actual, “La prevención y resolución de conflictos en las aulas no puede depender de la aplicación de un programa pedagógico que se superpone o se añade al currículo ordinario existente. Supone más bien un cambio en la misma enseñanza de centro, en su organización y estructura de funcionamiento... la participación en la gestión democrática del aula, la posibilidad para el aprendizaje cooperativo y el desarrollo de la empatía...”63

Lograr lo anterior implica “...el abandono de una concepción burocrática y gerencial de la escuela y la superación del cognocivismo como forma única del saber que privilegia el conocimiento objetivo y descontextualizado, devaluando otras formas de conocimiento subjetivo o táctico... no es posible una educación que busca la formación humana de los sujetos desde una escuela pensada para la competitividad y eficacia de desde una mentalidad racionalista y utilitarista”64,

62 http://www.psicopedagogia.com/articulos/?articulo=398

63 Pedro Ortega, Ramón Ninguez, Pilar Saura, Conflicto en las Aulas. Pág. 52 64 Pedro Ortega, Ramón Ninguez, Pilar Saura, Conflicto en las Aulas. Pág.52

Implica también, comprender que “No siempre los conflictos y violencia en la escuela están producidos por alumnos problemáticos. La imposiciones y las posturas cerradas del profesor no generan sino desconfianza y rechazo en los alumnos, la imposición del orden y la disciplina como nuestra de la autoridad indiscutible del profesor no es la mejor forma de asegurar la paz y la convivencia en la clase.... la cultura del dialogo, de la participación, del respeto; el cultivo de un ethos democrático que genere en el aula una convivencia gratificante, permiten por el contrario relaciones menos centradas en la figura del docente y facilita en el estudiante el mutuo conocimiento, el desarrollo de la empatía y actitudes de aceptación y acogida del otro”65.

La edad propicia para enseñar a convivir

“En las edades de los 13 a 16 años se sitúa el mayor porcentaje de conflictos diarios que afectan la convivencia escolar. Conflictos que alteran el ritmo de la clase e influyen negativamente en los procesos de enseñanza – aprendizaje; pero también es en estas edades cuando, además de aprender hábitos de buen comportamiento y desarrollar habilidades y competencias para llegar a acuerdos o negociar, se es capaz de entender el sentido de la norma, de asumir responsabilidad, de ensanchar el campo moral más allá de los estrictos intereses personales”66

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