Capítulo 4. Emergencia del 15M I Formación y explosión del movimiento-red
4.2 Explosión del 15M Análisis de un acontecimiento aumentado
4.2.5 Conmoción afectiva El papel de las emociones en la explosión del 15M
del 15M
Entender la explosión del 15M también significa entender su dimensión emocional, al ser esta otra de las principales características de la emergencia de nuevos movimientos-red que se caracterizan por movilizar un gran cantidad de emociones atendiendo a los procesos colectivos que generan la movilización, siendo las emociones esas acciones o movimientos, muchos de ellos públicos que se producen a través de conductas específicas (Damasio, 2005, p. 398). Como se ha visto en el capítulo 2, son numerosos los trabajos que analizan la relación entre los movimientos y las emociones (Goodwin, Jasper, & Polletta, 2001; Jasper, 2011) y como se ha desplazado la relación con las emociones, desde algo irracional a algo que pasa a formar parte central en el estudio de los movimientos, no ausente tampoco de problemas analíticos como su reducción a determinados dualismos como la racionalidad- emoción, cuerpo-mente, individual-social, o emoción- afecto (Jasper, 2012, p. 47). Aún así, la aproximación que se hace desde una perspectiva cultural pone el énfasis en la necesidad de entender el rol de las emociones desde una perspectiva colectiva posibilitada por su circulación a través de las redes. Castells (2012, p. 30) plantea como los movimientos sociales son movimientos emocionales desde la perspectiva del individuo, para entender el origen y las motivaciones de sus participantes antes que atender a las razones ideológicas, o de programa político. El punto clave recae en el paso de la emoción a la acción y se produce cuando emociones positivas y negativas se relacionan. Castells plantea que la esperanza proyecta el comportamiento hacia el futuro, que apoya a la acción para la búsqueda de objetivos, superando las emociones negativas como la ansiedad que lleva al miedo. Pero para la formación de un movimiento social la activación emocional debe conectar a unos individuos con otros a través de una consonancia cognitiva y un canal de comunicación (o varios) eficaz.
En la encuesta realizada se pregunta sobre las emociones sentidas durante las acampadas en 2011. Es verdad que existe una limitación en cuanto al recuerdo de las emociones, al estar condicionadas al recuerdo, pero a la vez permite obtener datos cuantitativos sobre las emociones y extraer algunas tendencias generales. En la Figura 15 se observa las emociones sentidas por los participantes durante las acampadas en 2011. Analizar las emociones desde la perspectiva de los propios participantes permite tratar de manera directa la centralidad de las emociones en el 15M. Según los datos y en plena consonancia con los planteamientos de Castells, las emociones principales son positivas, como la esperanza (85,6%), la ilusión (83,7%) y la alegría (78,3%) seguida del empoderamiento. Después se encuentra la indignación pero con valores menores (42,4%). Uno de los adjetivos con el cual se popularizó el movimiento-red 15M fue el de los ‘indignados’, en referencia al famoso libro de Hessel (2010) que se extendió ampliamente antes de mayo de 2011, y que los medios de comunicación utilizaron como etiqueta para caracterizar al movimiento. Pero curiosamente la indignación no es la principal emoción asociada al movimiento, e incluso no es la única
emoción que caracteriza al 15M, como sugieren los datos de la encuesta o también otros estudios (Perugorria & Tejerina, 2013, p. 432).
Figura 15: Emociones de los participantes del 15M sentidas en el 15M durante las acampadas en 2011 según la encuesta.
En la Figura 15 también se observan en menor medida las emociones negativas, a parte de la indignación, como son la rabia (o ira) y el miedo. No se han obtenido datos comparables de la encuesta anteriores a la explosión del 15M, pero sí se puede afirmar que en el momento de la explosión las emociones negativas juegan un papel menor, en la medida de que ya se han canalizado colectivamente hacia formas de expresión y acción colectiva que generan nuevos estados de ánimo, que desplazan esas emociones negativas hacia emociones positivas. Como condición para pasar de la experiencia individual al movimiento, es que se dé la existencia de un proceso de comunicación que propague los acontecimientos y las emociones asociadas a los mismos. Por lo tanto y en la medida que algunas de las emociones se generalizan tan masivamente entre sus participantes, se puede hablar de la dimensión colectiva de las emociones y su dimensión en red, ya que únicamente se pueden transmitir en la medida que existe una red de relaciones que permita esta circulación. De esta manera, las emociones circulan a gran velocidad por las redes, contagiando estados de ánimo de entusiasmo, empoderamiento, esperanza, alegría, afectando los cuerpos, conmoviéndolos, deshaciendo el aislamiento y el miedo y activando un espacio común de interacción y acción colectiva (Toret et al., 2015, p. 101).
También existen análisis sobre las emociones que miden la carga emocional de los mensajes en la red social Twitter a través de la detección de su componente emocional a partir de determinadas palabras o vocabulario, que se asocia a emociones concretas. Las principales emociones detectadas en la fase de formación del 15M son el empoderamiento, la indignación, el miedo82 y la felicidad (Toret & Marín, 2015, p. 98). Estos datos concuerdan
en parte con los anteriores, donde la felicidad es equivalente a la alegría y teniendo el miedo una clara relación con el tiempo presente y refiriéndose a momentos concretos, como el
82 Las referencias al miedo también incluyen mensajes como "sin miedo" o "no tenemos miedo" ampliamente difundidos en los primeros días del 15M.
0,0 10,0 20,0 30,0 40,0 50,0 60,0 70,0 80,0 90,0
primer desalojo de Sol o el desalojo de plaza Catalunya el 27 de mayo. Según este estudio, la carga emocional de los tweets del 15M ya es el doble que los tweets comunes, y esta se dispara durante las primeras semanas. El estudio concluye afirmando que existen dos polos emocionales muy fuertes en el lenguaje del 15M: el empoderamiento y la indignación. El punto más fuerte del empoderamiento aparece el 11 de mayo y un 17% de los tweets expresan esta emoción y la indignación crece hasta finales de junio (Toret & Marín, 2015, p. 104). Lo que indica que los días previos a la explosión del 15M ya existe un empoderamiento colectivo en las redes que a la vez deviene fundamental para entender la propia propagación del acontecimiento 15M.
Así, en la explosión del 15M, y sobre todo durante la semana del 15 al 22 de mayo de 2011, las emociones juegan un papel fundamental. Según datos de la encuesta para un 95% de los participantes del 15M, los primeros días del 15M fueron una experiencia emocional relevante, cosa que indica la centralidad de la dimensión emocional durante esos días. Las emociones conectadas en el espacio físico de las acampadas a través de la propia vivencia in situ se transmiten a través de las redes (Twitter, Facebook, Youtube, blogs,...) y se conectan y retroalimentan con otras ciudades en el contacto con otras personas. La dimensión conectiva y en red de las emociones amplifica el rol de estas en el acontecimiento 15M y su desarrollo.
A continuación se analiza de manera cualitativa la dimensión emocional a partir de la experiencia de sus participantes, obteniendo así planteamientos más detallados sobre la propia noción de emoción y la complejidad del terreno afectivo más allá de las emociones analizada anteriormente a partir de la encuesta.
Las emociones son acciones o movimientos, muchos de ellos públicos, visibles para los demás ya que se producen en conductas específicas. En cambio los sentimientos, están escondidos, como ocurre necesariamente con las imágenes mentales, ‘invisibles a todo el que no sea su legítima dueño, pues son la propiedad más privada del organismo en cuyo cerebro tiene lugar’ (Damasio, 2005, p. 38). La dimensión colectiva de las emociones en el 15M y la intensidad emocional de la experiencia subjetiva en las plazas y en las redes, desdibujan la frontera entre emoción y sentimiento según la propia visión de los participantes.
Cuando se pregunta por la dimensión emocional durante los primeros días del 15M y sobre los sentimientos de esos días, en la mayor parte de los casos analizados se produce una respuesta en la que se cruza vivencia y experiencia con una multiplicidad de sentimientos y emociones, lo que hace imposible aislar una emoción de la propia acción, o pensar las emociones por separado del resto de elementos que configuran la dimensión emocional del 15M. En este sentido se destacan varias emociones diferentes y muchas de ellas actúan de manera simultánea e incluso contradictoria. De esta manera, se destacan por ejemplo la ‘mezcla de sensaciones brutales, entre una ilusión tremenda, un cansancio brutal, un poco de vértigo, miedo, vértigo, ilusión, cansancio, optimismo, un mejunje de sentimientos’ (F. Jurado, 2014), como expresión de esta multiplicidad emocional y con estrecha relación con la experiencia físico-presencial, como es el cansancio junto a la ilusión, el optimismo e incluso el vértigo. Otra de las personas entrevistadas expresa algo similar cuando contesta que lo que siente principalmente es ‘cansancio, alegría, vivir el momento, todo era muy
intenso...’ (L. Delgado, 2014). Otras emociones expresadas en las entrevistas son la euforia, ‘la euforia de estar con gente como tú que quiere hacer cosas como tú’ (C. Sánchez, 2014), o el 15M como ‘...un momento de locura’ (P. Padilla, 2014), e incluso con sensaciones contradictorias:
Para mí era como muy bipolar, y muy vértigo. Porque yo estaba en la plaza con alguna de la gente que yo conocía antes de los centros sociales o de la cultura libre, y de repente estaba en la Puerta del Sol como si estuviera en la Tabacalera o en algún entorno así, con gente conocida y manejando códigos afines, y de repente salía de la carpa de comunicación y había un señor de Al Jazeera83 que quería entrevistarme, era como una cosa muy loca. (M.G. Franco, 2014)
Son muchas las expresiones utilizadas para describir qué se siente durante esos días y si bien las expresiones analizadas atañen a una respuesta individual, la dimensión colectiva de esas emociones es uno de los vectores centrales del conjunto de las contribuciones recogidas. Aparece de nuevo la alegría pero su énfasis se pone precisamente en la cuestión común a partir del encuentro con otros, en un contexto específico y que a la vez que expresa esa intensidad emocional de los primeros días:
...y muchísima alegría de ver a toda esta gente a la que llevas años diciendo esto no funciona, hay que hacer algo, porque nos están engañando, nos están jodiendo la vida, ver que venían, no tanto mi familia, como colegas del colegio que nunca se habían movilizado (P. Padilla, 2014). Otra cuestión fundamental y ampliamente compartida es la del efecto sorpresa, o de la complejidad que implica entender el acontecimiento, donde ‘lo primero que uno hace es preguntarse qué está pasando’ (P. Carmona, 2014). Pero a la vez tampoco existe una noción clara de los propios participantes sobre lo qué estaba ocurriendo debido a la magnitud del acontecimiento y la cantidad de cosas que se suceden y de información que se produce:
Y para mi sobretodo era que no tenía mucha conciencia... Otras veces parecía algo manejable y sí que parecía un proceso que podía entender aunque sabía que estaban pasando millones de cosas a mi alrededor que eran incomprensibles, porque no daba tiempo, no tenías tiempo para saber todo lo que se estaba hablando en todas las asambleas, ni para ver todas las informaciones que salían en prensa, ni para ver todo lo que la gente estaba diciendo por allí,... (M. G. Franco, 2014).
Confirmando los datos de la encuesta, las emociones positivas juegan un papel central en la dimensión emocional durante los primeros días del 15M. Se apunta su dimensión positiva en su sentido constructivo frente a la destrucción, presentándose el propio 15M como una emoción:
El 15M por encima de todo es una emoción, un cabreo que estalla en un determinado momento y estalla de una manera positiva, en el sentido de que no es una fuerza destructiva sino que es una fuerza orientada a compartir y a vivir juntos, a construir. (C. Almeida, 2014)
Pero también aparece la felicidad del presente de la propia experiencia frente a una felicidad lejana y utópica: ‘El 15M está diciendo que hoy ya podemos ser felices, subvierte la idea
esta de esperar el mañana, la utopía84,...’ (C. Sánchez, 2014). Las emociones positivas
consiguen modificar un estado emocional colectivo en el que se sustituye el pesimismo por la alegría cuando ‘la acampada arrasa todo tipo de pesimismo y lo que atraviesa es por un lado una enorme alegría y por otro qué coño está pasando aquí’ (P. Carmona, 2014).
Se recupera de nuevo el papel central de la participación, y de la dimensión colectiva de lo emocional vinculado a la propia experiencia, tanto de la manifestación como de la acampada, y los efectos sobre sus participantes, así como su carácter multitudinario resultado de la amplia y diversa participación respecto a experiencias previas:
Tanto en la manifestación de JSF como en la del 15M sientes esta especie de ambiente electrizado por el cual de repente, tú que has vivido un montón de manifestaciones pequeñitas y modestas y algunas grandes pero aburridas, de repente sientes como que esta manifestación está cambiando a la gente que ha ido a la manifestación, que la manifestación sirve para algo porque la gente que ha venido a la manifestación no se va a ir a casa igual que ha venido. Como que hay un acto de reconocimiento mutuo, una catarsis, los primeros días de sol fueron una auto- celebración de estamos aquí juntos, somos más de los que pensábamos, y esa sensación impresiona mucho porque no conocíamos la sensación de encontrarte con gente muy distinta de procedencias políticas muy diferentes, esa sensación electrizante (E. Fernández, 2014).
A su vez, la dimensión emocional afecta y cambia la propia percepción sobre la realidad, y puesto en contexto, el 15M es percibido como un momento histórico en el que sus participantes sienten ser parte de eso, hecho que desencadena y amplifica una serie de emociones y sensaciones compartidas que marcarán la propia vivencia subjetiva:
Para mí es un momento histórico magnífico, yo estoy encantadísima de haber vivido esto, es lo que siempre he esperado que pudiese pasar y está pasando y sigue pasando, lo estamos viendo cada día, y se consigue, o sea estamos modificando con nuestras propias manos y es muy emocionante. Yo estoy en un estado de adrenalina permanente desde 2011. (S. Levi, 2014).
Y junto al momento histórico y con un significado muy similar, aparecen las emociones asociadas al momento de cambio que implica el 15M, en el que se pone de nuevo el foco en la experiencia de la manifestación y como su forma nueva transmite una emocionalidad que marca otra manera de sentir la propia manifestación respecto experiencias de manifestaciones anteriores:
...y básicamente lo que yo sentía era: esto está genial, esto está muy bien, esto es el principio de algo que lo va a cambiar todo, además esto lo sentí pero no desde la acampada, lo sentí desde el mismo día que fui a la manifestación, y mira que he ido a manifestaciones en mi vida, pero aquel día, sin ser una manifestación que fuera cuantitativamente diferente a cualquier otra que había ido, vi algo cualitativamente que me hizo pensar "lo hemos conseguido" a la hora de auto convocarnos, auto organizarnos. (S. Salgado, 2014)
Y en la misma lógica del cambio en lo abstracto, se abren posibilidades de pensar en el cambio en lo concreto, donde la emoción colectiva lleva inevitablemente a la imaginación de futuros posibles, donde se vincula de nuevo el sentimiento sobre la propia posibilidad colectiva:
84 En este contexto, la utopía aparece dentro de un razonamiento de una experiencia anterior vinculada a otros movimientos políticos que conciben la felicidad como algo que no puede estar relacionado con la actividad política sino más bien como un objetivo político no intrínseco en la propia acción colectiva.
Yo realmente llegué a pensar que podíamos tumbar un gobierno, sobretodo porque veníamos de ver experiencias, con todas las diferencias del mundo, al otro lado del mediterráneo como las primaveras árabes. Pero veíamos que una movilización permanente, como muy intensa, con un par de cosas claras, sí que podía hacerlo. (P. Padilla, 2014)
En la misma dirección, juega un papel fundamental la variable temporal y de la propia experiencia previa, que determina las posición del propio sujeto respecto el acontecimiento:
Desde donde nosotros estábamos se pensaba la política como una cosa de minorías, puntualmente en alianza con grupos más grandes, pero en este caso era la posibilidad de que todo el mundo,... se estaba dando cuenta que el cambio político se estaba dando en las plazas, y ese era el momento. (P. Carmona, 2014)
Las emociones han sido consideradas como un factor relevante en los estudios sobre movimientos, y en el caso de la explosión del 15M las emociones juegan un papel central. La importancia de las emociones positivas está por encima de las negativas, pero si no circula la indignación y el empoderamiento de manera conjunta no se produce la movilización. Se crea una conmoción afectiva en la medida que el conjunto del cuerpo social participante en el 15M se ve afectado por la manifestación, el desalojo de la AcampadaSol, la multiplicación de las acampadas y el desafío electoral, o el desalojo de la Acampadabcn. Esto genera una centralidad de la dimensión colectiva de producción de las emociones y circulación de los afectos tanto en las plazas como en las redes de manera interconectada y retroalimentada. En resumen el movimiento-red 15M deviene un espacio de construcción de estados de ánimo conectados y colectivos a través de dispositivos analógicos y estrategias de acción colectiva en las redes, calles y plazas, que modifica la dinámica colectiva del acontecimiento, y que convierte la dimensión emocional en una variable de análisis inseparable del conjunto del razonamiento analítico de estos movimientos.