2.5. Relaciones de poder: socialismo capitalismo
2.5.2. Las consecuencias del capitalismo en el hombre del siglo XX
La economía neoliberal ha quebrantado la sociedad y la vida de sus trabajadores. El despido laboral, el control absoluto del patrón y el mísero sueldo, han aumentado la explotación en números que atemorizan, pero que la mayoría calla por temor a las represalias.
Pero si uno analiza la situación del trabajador común, va a darse cuenta que no todo se basa en el desgaste físico o en el deterioro económico, sino que apunta hacia algo más complejo y preocupante: la psicología del hombre. Este aspecto del hombre es tan grave como las pérdidas materiales; las patologías mentales van surgiendo debido al desempleo, a la inseguridad de una estabilidad laboral, al insuficiente sueldo que no solventa las necesidades básicas de la familia peruana. Todo esto recae o influye en el surgimiento de rupturas familiares, violencia doméstica, suicidios, malos tratos infantiles, la conducta antisocial, la baja autoestima, etc.
De esto Bruton (1987) afirma:
Debemos tener una industria mecanizada, pero no es necesario que paguemos un precio alto por ella. Aquellos industriales y economistas que tratan al hombre, incluso a sí mismos, sólo como cifras estadísticas, o como simples ―peones‖ de fábricas a quienes es preciso regimentar en masa para que se conviertan en meros instrumentos de producción como si fueran tornos, y no como un ser humano sensible que siente y piensa, atrofian su talento y estropean su espíritu creador. (p.24)
La creación de polos de acaparamiento de capitales, ha hecho que los países subdesarrollados crezcan y permanezcan en una situación extrema de pobreza. América Latina ha sufrido todo ello, con unos índices de pobreza y de hambruna desesperantes que forman ciudadanos tontos, débiles e ignorantes, degradando la educación y la calidad de vida del pueblo, con el objetivo de convertirlos en simples fantoches y mano de obra barata para el sistema explotador.
Han sido numerosos los académicos que han tratado ―el más allá‖ de lo que representa el capitalismo, profundizando en las consecuencias externas e internas que abren heridas o zanjas oscuras en el rostro de la sociedad. Entre los más destacados tenemos a Richard Sennett – ―La corrosión del sujeto‖-, Herberth Marcuse- ―El hombre unidimensional‖ y Franz Fanon – ―Los desheredados de la tierra‖-.
El capitalismo salvaje y sus características se han ido convirtiendo en un discurso hegemónico en el pensamiento y en la praxis social hasta el punto de formar parte en la conciencia con el que interpretamos y comprendemos la vida. Por lo tanto, el hombre de clase media baja – proletario- , que subsiste en toda esta red de intereses y de ambiciones por parte de los grupos de poder, se ha visto afectado en dos planos: el corporal y el
mental. Ha sufrido una degradación, lo que Sennett (2000) denomina corrosión del carácter, pues afirma que ―es posible que la corrosión del carácter sea una consecuencia inevitable. La consigna ―nada a largo plazo‖ desorienta la acción planificad, disuelve los vínculos de confianza y compromiso y separa voluntad del comportamiento‖ (p.25)
En la sociedad occidental, en la que somos lo que hacemos y el trabajo ha sido considerado un factor fundamental para la formación del carácter y la constitución de nuestra identidad, este nuevo escenario laboral, a pesar de propiciar una economía más dinámica, puede afectarnos profundamente, al atacar las nociones de permanencia.
Así mismo, Sennett (2000) señala:
En la sociedad occidental, en la que somos lo que hacemos y el trabajo ha sido considerado un factor fundamental para la formación del carácter y la constitución de nuestra identidad, este nuevo escenario laboral, a pesar de propiciar una economía más dinámica, puede afectarnos profundamente, al atacar las nociones de permanencia. En el trabajo, el carácter de los trabajadores se expresaba actuando honradamente, trabajando cooperativamente y limpiamente. (p.61)
Y de esta manera, siendo el trabajo el factor determinante para la formación del carácter sólido del hombre, no debe ser menospreciada ni sobajada a los caprichos de los pequeños grupos que poseen el poder económico. El grupo capitalista busca los distintos medios que afecten al proletario para que este crezca en un ambiente antiacadémico y cobarde, y de esta manera su voz de protesta quede como un susurro perdido entre los laberintos de las urbes.
El hombre ha sufrido un proceso de cosificación, poco a poco, y debido al funcionamiento del mercado capitalista, se ha ido convirtiendo en un ser sin alma, casi visto como un objeto. La revolución industrial, el advenimiento de un dinamismo laboral causante de desempleos y de pobreza, y la falta de conciencia que transmiten los grupos de poder han ido degradándolo pues ―el hombre es menos todavía que una bestia de carga. Físicamente destrozado, y espiritualmente embrutecido, es una simple máquina para producir riqueza ajena (Marx y Engels, 1865, p. 225)
De alguna manera, la evolución del capitalismo salvaje no se habría dado sin la fuerza del obrero. Y tal como lo menciona Marx, ha sido una destrucción mental y física.
Foucault menciona:
La Revolución Industrial generó la comprensión del cuerpo como máquina, como instrumento para ejercer el poder a través de su docilidad política y su explotación económica. En la medida en que la pena de muerte y la tortura física ceden ante las pretensiones de la modernidad, los instrumentos de poder ya no tienen por objeto la muerte, sino actúan como administradores y prolongadores de la vida ya que ―las disciplinas del cuerpo y las regulaciones de la población constituyen los dos polos alrededor de los cuales se desarrolló la organización del poder sobre la vida‖ (Foucault, 1996, p. 220).
El rápido crecimiento de los centros comerciales e industriales ha llevado al trabajador hacia una vida artificial y alejada de la naturaleza. De esta forma se produjo un desequilibrio en la mente y una falta de salud en el cuerpo.
Marcuse (1993) expone que los esclavos de la sociedad industrial desarrollada son esclavos sublimados, pero son esclavos, porque la esclavitud está determinada no por la obediencia, ni por la rudeza del trabajo, sino por el status de instrumento y la reducción del hombre al estado de cosa. Este es la forma más pura de servidumbre: existir como instrumento de cosa (p. 63).
Nos encontramos en uno de los aspectos más horrendos y asfixiantes de la civilización capitalista e industrial, donde impera el carácter racional de toda su irracionalidad, siendo el obrero quien reciba las consecuencias de tan nefastas acciones.
Debemos agregar que la ideología que hace lucha a este autoritarismo y explotación económica, es el socialismo, cuya ideología simboliza la liberación y esperanza en medio de tanto horror. Teniendo a Marx como su principal representante:
La noción marxista denuncia el dolor físico y la miseria del trabajo. Éste es el elemento material y tangible en la esclavitud del salario y la alienación: la dimensión fisiológica y biológica del capitalismo básico. (Marcuse, 1993, p.54)
Por ende, toda liberación del sometimiento capitalista se halla en la forma de conciencia que el obrero debe adquirir, normalmente estorbado por el predominio de sus necesidades que el capitalismo instaura en aras de su ambición.
Franz Fanon elabora en su libro un diagnostico psiquiátrico, político e histórico de la colonización en Argelia particularmente y en África en general, situación a la que no estamos ajenos; además de ello, busca la creación de un hombre descolonizado que luche por los derechos que el capitalismo le ha negado tanto, en medida de su ambición.
Según Fanon (2010) ―ser responsable en un país subdesarrollado es saber que todo descansa en definitiva en la educación de las masas, en la elevación del pensamiento, en lo que suele llamarse demasiado apresuradamente la politización‖ (p.180)
Por otra parte, Noam Chomsky elabora una lista de las 10 estrategias de Manipulación Mediática, todas ellas creadas por el sistema capitalista para controlar a una población trabajadores y con escasos recursos, desvirtuando la precariedad de la realidad y sus problemas.
Estas estrategias son las siguientes: - La estrategia de la distracción.
- Crear problemas y después ofrecer soluciones. - La estrategia de la gradualidad.
- La estrategia de diferir.
- Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. - Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. - Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. - Reforzar la autoculpabilidad.
- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.
Las estrategias que propone Noam Chomsky son utilizadas para controlar a la población en un nivel de ignorancia alto para que obedezcan y acepten las reformas mediante discursos y que los mercados se vean beneficiados a costa de la población, (la minoría por la mayoría). Eso contribuye notablemente a su corrosión y a despersonalización por medio de la ignorancia.
Este cruel periodo de ignorancia lo vivió nuestro país, de manera más profunda, en el gobierno de Alberto Fujimori, quien fue condenado a ocho años de cárcel tras ser encontrado, en primera instancia, responsable del desvío de fondos de las Fuerzas Armadas al Servicio de Inteligencia (SIN) entre 1999 y 2000 para el financiamiento de los diario chicha que atacaban y difamaban a sus opositores con el fin de lograr su segunda reelección.
En el año 1998 ocurrieron dos sucesos importantes: a) La repercusión en la población de la prensa ―chicha‖.
b) El estilo sensacional de color amarillo en las portadas periodísticas.
Se manipulaba la información periodística para que la población pierda el interés por los problemas que afectaban al país. Se atacaron a personajes públicos relacionados a la política y al periodismo. Todo esto tuvo como objetivo principal: deseducar a la población para que impedir que el pueblo se coloque en contra del régimen fujimorista.
Durante los diez años del gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), las campañas psicosociales destinadas a distraer a la opinión pública de los problemas políticos del país, exaltar la imagen del gobierno y desprestigiar a la oposición política, han llegado a niveles sin precedentes en la historia del Perú y poas veces visto en la historia de Latinoamérica (Quispe, 2011, p. 199).
De esta manera, el gobierno capitalista oprimía y jugaba un papel nocivo en la formación de la población ―C Y D‖ de nuestro país. Problema que hasta hoy sigue en doliéndonos con los programas televisivos, los diarios, etc. Todo esto corroe y afecta gravemente la psicología de la población peruana.
El carácter de un hombre depende de sus relaciones con el mundo, por lo tanto, el hombre actual, sumergido en un mundo donde impera la flexibilidad laboral, el desempleo, la pobreza y el enriquecimiento de las grandes empresas, será un hombre que ha perdido la esperanza de una mejor calidad de vida. Para el pueblo, entonces, no le queda otra cosa más que luchar: o ser vencidos o sublevarse al sistema esclavista pues ―el
pueblo que lucha, el pueblo que, gracias a la lucha, dispone esta nueva realidad y la conoce, avanza, liberado del colonialismo, advertido por anticipado contra todos los intentos de mixtificación, contra todos los himnos a la nación‖ (Fanon, 2010, p. 135).
2.6. Hipótesis y variables