2.5. Relaciones de poder: socialismo capitalismo
2.5.1. Flexibilidad laboral y desempleo
La flexibilidad del trabajo en el discurso neoliberal se concibe como los ajustes de efectivos de la mano de obra, salarios y horarios de trabajos, etc., a una coyuntura que ha pasado a ser inestable y fluctuante" (Meulders y Wilkin, 1987, p.13).
Los trabajadores, en la actualidad, se ven sumergidos en un mercado laboral flexible porque forman parte de empresas que son esencialmente dinámicas, que cambian constantemente de plantillas, afectando el bienestar de una población que se encuentra en la clase media – baja. Hay que tener en cuenta que la economía mundial cambió a partir de la revolución industrial. La mano de obras es reemplazada por máquinas, produciendo crisis laborales. La economía capitalista presenta despidos, desempleos, lazos de confrontación entre trabajadores y empresas.
Sennett (2000) menciona lo siguiente:
El capitalismo flexible ha bloqueado el camino recto de la carrera, desviando a los empleados, repentinamente, de un trabajo a otro. Un cambio en la moderna estructura institucional ha acompañado el trabajo a corto plazo, con contrato o circunstancial. Las empresas han intentado eliminar capas enteras de burocracia para convertirse en organizaciones más horizontales y flexibles. (p.24)
Son varias las razones que conllevan al mercado capitalista a oprimir a una sociedad proletaria. El tiempo es un factor determinante en este nuevo rasgo laboral, vivimos en una sociedad que avanza frenéticamente hacia una destrucción que afecta al ser humano, corporal y psicológicamente, y, de igual manera, a la naturaleza.
Tal como apunta Ortega y Gasset (1983) diciendo que ―la velocidad del tiempo con que hoy marchan las cosas, el ímpetu y energía con que se hace todo, angustian al hombre de temple arcaico, y esta angustia mide el desnivel entre la altura de su pulso y la altura de la época‖. (p. 67)
Ese afán de dinamismo ocasiona que un mercado capitalista evite la rutina, la monotonía, hacer la misma cosa siempre. Hay que tener en cuenta que en Sennett (2000), valora la rutina porque es un factor esencial para el ahorro, y con ello una mejor calidad de vida. La inestabilidad misma de las organizaciones flexibles impone a los trabajadores la necesidad de cambiar de tiesto, es decir, de asumir riesgos en su trabajo.
Otra razón es que por medio de la flexibilidad laboral es que las empresas capitalistas buscan eliminar o reducir las rigideces de las legislaciones laborales, sustituyéndola por una relación directa entre el trabajador y el empleador, que esté condicionada por las señales de la oferta y la demanda.
Las maneras que se tienen de contratar a un trabajador tienen cierta desregulación en las horas laborales, en el salado, en la estabilidad y seguridad económica, física y emocional. Esto se ahonda en una población que migra a las grandes urbes a buscarse un porvenir, pues representan una mano de obra ―barata‖ en beneficio del capitalista, trayendo caos y olas de injusticia hacia un pueblo que busca subsistir.
La flexibilidad laboral tiene su punto de apoyo en la carencia de relaciones permanentes, en el abuso de contratos por un tiempo determinado y sin goce de haber., por los trabajos de medias jornadas, y también ilegales, donde no se forma parte de ninguna planilla (y que aun así recibe un injusto descuento por parte del empleador).
La flexibilización laboral puede tener las siguientes consecuencias: 1. La precarización laboral
En el capitalismo salvaje la flexibilidad laboral se asocia con la precariedad desde distintas perspectivas: el ambiente, el trato, el pago, etc. Como ya se ha mencionado anteriormente, es usual, y más en nuestro país, los empleos clandestinos, donde la
intervención por parte del Estado es nula. Esta práctica es usual en empresas ―capitalistas‖ para pagar un salario más barato al establecido por la ley. Según Crabbé (2000) ―en los países occidentales, la búsqueda de la flexibilidad y del mínimo costo salarial se traduce a veces en un aumento de la utilización de trabajadores a domicilio y en el recurso a talleres clandestinos‖ (p. 93)
El carácter informal de los trabajos clandestinos crece inmensurablemente año tras año y forma parte de los nuevos sistemas de producción, dando pie a que haya un ambiente laboral más precario y explotador, esta clase de trabajo podría señalarse fácilmente como ―tráfico de seres humanos‖.
Las condiciones de los trabajadores son sumamente precarias, la gente del proletariado obtiene salarios más bajos de lo que determina la ley, y están expuestos a diversos problemas:
- Inseguridad en el área de trabajo. - Grandes riesgos de perder el empleo.
- Inseguridad en el pago, ya que como algún sector no está en planilla, los pagos quedan determinados a voluntad del empleador capitalista. Además hay incertidumbre en el pago de utilidades, bonos de productividad, indemnizaciones por despidos, embarazo o accidentes.
- No forman parte de los sistemas que brinda el Estado: salud, transporte y educación.
En conclusión, el gran avance capitalista ha incrementado la precariedad en las condiciones de vida del proletariado, derrumbando sus derechos y negándoles un mejor nivel de vida.
2. La segmentación laboral
Atkinson (1987) en su texto titulado ―Flexibilidad o fragmentación‖, afirma lo siguiente respecto a la división del trabajo:
Un grupo de trabajadores núcleos, que son los trabajadores fijos dedicados a las tareas esenciales de la planificación y la producción, los cuales gozan de contratos permanentes; un segundo grupo de trabajadores periféricos los cuales son contratados a tiempo parcial y eventualmente, para realizar las tareas ordinarias y mecánicas. Por último un grupo de trabajadores exteriores los cuales no son empleados de la empresa, sino de las contratistas de éstas, las cuales ejercen actividades de las que la empresa ha decidido distanciarse. En general, estos trabajadores pueden realizar tareas especializadas u ordinarias según la necesidad del contratante. Los trabajadores subcontratados son en la mayoría de los casos considerados como trabajadores periféricos por la propia contratista. (p. 107)
Esta división laboral tiene vital importancia, ya que manifiesta con objetividad una clasificación del trabaja a la que nosotros estamos expuestos como simples trabajadores de una gran maquinaria capitalista. El proletariado ínfimamente forma parte del primer grupo, ya que, como hemos señalado anteriormente, está expuesto a una reducción de la jornada laboral y del sueldo, y más aún, a un despido arbitrario e injusto.
Por otra parte, Sennett argumenta su teoría sobre la flexión laboral en base a entrevistas que le concedieron distintos trabajadores de clase media que se vieron afectados por el fenómeno de la flexibilidad.
Así mismo, Bennet Harrison cree que la fuente de toda la ambición de dinamismo en el mercado es el capitalismo impaciente, y su deseo de un rendimiento rápido. El mercado cree que el rendimiento rápido se genera mejor si se instaura un rápido cambio institucional, desconociendo las terribles consecuencias que dejan en el trabajador.
La crisis del empleo seguirá desarrollándose, no sólo porque el capitalismo lo requiere, sino porque la economía mundial, cada vez más ambiciosa e irracional, seguirá presentando periodos de estancamiento que generarán más despidos, más desempleos y más precarización laboral.
La flexibilidad es una praxis y un discurso que invadido notablemente las condiciones laborales, y es una ―respuesta‖ que las grandes empresas capitalistas han dado a los cambios tecnológicos que se están viviendo y que se adhieren a la organización del mercado, desde una perspectiva nacional y global.
Para Harvey el capitalismo se ha convertido, entonces, en una doctrina hegemónica que desvirtúa otras propuestas de corte más social o comunitario que pudieran surgir de las ruinas que ha generado en Latinoamérica.
El nuevo régimen económico nos obliga aceptar que el dinamismo laboral, la destrucción de la naturaleza, la pobreza y el desempleo, son simples variables de la economía actual. Algo contradictorio (pero que viniendo del capitalismo todo se puede esperar) desde una perspectiva económica imperialista, ya que según palabras de Sotelo (2003):
Sin trabajo y sin valor no puede existir la sociedad capitalista, por lo menos la que se sustenta en sus cimientos constitutivos como la propiedad privada de los medios de producción, el ciclo del capital y la producción mercantil, la incontenible especulación inmobiliaria y financiera, la producción de plusvalía mediante los sistemas de explotación del trabajo basados en la plusvalía absoluta y relativa y en la superexplotación. (p. 11)
Por otro lado, el Perú no es ajeno al avance del capitalismo salvaje, eso lo refleja la flexibilidad laboral y las graves consecuencias que ha traído consigo.
En los años 90´s se experimentaron momentos cruciales y descarnados en el campo laboral; en el gobierno de Alberto Fujimori se abrió una política de flexibilización laboral,
que en primera instancia fue vista como necesaria para rescatar la economía nacional, pero que después resultó siendo una pesadilla para el proletariado peruano.
Se promulgaron dos decretos:
- Decreto legislativo 728 (relaciones individuales)
A través del Decreto Legislativo N° 728 se incorporaron nuevos mecanismos de contratación laboral, siendo la característica de ellos la facilidad y simpleza para la culminación de las relaciones laborales. Lo esencial en este decreto fue que la contratación laboral quedó sujeta a una contratación temporal en detrimento de la estabilidad del trabajador.
La eliminación de la estabilidad laboral y la creación de la figura del despido arbitrario a través del Decreto Legislativo 728, también perjudicó a los trabajadores privados.
El abogado laboralista Carlos Blancas califica esos años como ―una época muy nefasta para el derecho laboral‖, pues se eliminó una serie de ―derechos fundamentales de los trabajadores‖.
- Decreto ley 25593 (relaciones colectivas)
En este decreto se aprueba que la ley que regula las relaciones laborales de los trabajadores sujetos al régimen de la actividad privada. Además:
Se establecen, en particular, los fines y funciones de las organizaciones sindicales, sus obligaciones y sus impedimentos; las condiciones para constituir un sindicato y los requisitos que se deben cumplir para su registro ante la autoridad administrativa; reglas para la administración de un sindicato. Incluye disposiciones sobre el fuero sindical. Se establece el contenido de la negociación colectiva, el mecanismo de negociación, la representación de los trabajadores. Se dispone sobre el procedimiento de conciliación, la mediación, el laudo y la intervención de la autoridad del trabajo en caso de huelga (arbitraje obligatorio). Se establecen las condiciones para la declaración de huelga, se definen los servicios públicos esenciales y las condiciones de declaración de ilegalidad de una huelga. La disposición final quinta dice que "de conformidad con el artículo I del Título Preliminar del Código Civil, al regularse mediante el presente decreto ley íntegramente las materias sobre libertad sindical, negociación colectiva y huelga, quedan derogadas todas las disposiciones que se rijan sobre la materia.
En este ambiente de caos laboral, los primeros cesados de sus cargos fueron los dirigentes sindicales. El Estado colocó diversas trabas administrativas para el ejercicio sindical, esto conllevó a que los trabajadores renuncien a reclamar sus derechos mediante organizaciones sindicales por temor a las represalias del gobierno dictatorial fujimorista, dejando de lado el interés por una negociación colectiva.
Siendo estas dos normas las que cambiaron los dos aspectos esenciales de la legislación laboral (la primera promulgada el 08 de noviembre de 1991 y la segunda el 26 de junio de 1992), vemos que a mediados de 1992 el gobierno del ex presidente Fujimori ya había establecido un nuevo sistema de regulación laboral en el país.
No debemos olvidar que en esos tiempos el panorama laboral del Perú estaba formada por sindicatos sólidos, que buscaban un mejor trato hacia los trabajadores del país. Pero esto cambiaría debido a las trágicas medidas que tomó Fujimori al impulsar los ceses colectivos (empresas públicas y estatales); esto fue visto como un mecanismo legislativo de flexibilización, debilitando al movimiento sindical de nuestro país.
El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo presentó las siguientes estadísticas: 1987 720 huelgas 1990 613 huelgas
1988 814 huelgas 1991 315 huelgas 1989 667 huelgas 1992 219 huelgas
Fuente: Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo – Oficina de Estadística e Informática
Aquí podemos darnos cuenta el debilitamiento del movimiento sindical (desde los finales de los 80`s a inicios de los 90`s) representada por las huelgas laborales que buscaban una mejora para el proletariado.
Las organizaciones sindicales presentaban una sólida posición en el país, llegando propiciar hasta más de 800 huelgas a nivel nacional en el año 1988, pero es a partir de los noventas que hay una disminución considerable del movimiento sindical.
La huelga es un instrumento legal con el que cuentan los trabajadores que están en gran desventaja ante el sistema capitalista para alzar su voz de protesta, y que tiene como principal objetivo hacer valer los derechos de la masa trabajadora. Pero no hay que olvidar que ésta se desarrolla como última instancia, al no lograr un mutuo acuerdo entre los trabajadores y sus empleadores. La estadística presentada es un indicio de que el movimiento sindical había comenzado a debilitarse en el Perú, debido a las acciones que tomó el gobierno de ese entonces.
Si bien el argumento del fujimorismo para realizar toda esta política de flexibilización laboral fue la creación de más puestos de trabajo, lo cierto es que durante los diez años de fujimorismo las cifras de desempleo fueron las mismas. Se despidieron a 300 mil trabajadores públicos, y se demolió a los sindicatos. Fujimori creó la figura del despido arbitrario.
Este problema que presentamos en nuestra investigación debe llevarnos a la reflexión, pues hasta la fecha se mantienen las consecuencias del desempleo, de la explotación
laboral y del decaimiento de las organizaciones sindicales en el Perú, producidas por un gobierno nefasto y que aún causa heridas en la memoria de los peruanos.