Peritaje médico
2. Consecuencias físicas y asociadas al trauma de la violencia sexualizada durante la guerra
Para comenzar, es importante mirar hacia la propia procedencia de la organi- zación medica mondiale. Alemania tiene una terrible historia de guerra, geno- cidio y culpa. La violencia sexual y la violencia basada en el género se come- tieron contra mujeres y niñas a gran escala. A pesar de que la segunda guerra mundial terminó hace más de 60 años, todavía vemos a mujeres que sufren las consecuencias a largo plazo de la violencia sexualizada durante la guerra. Aún hoy, la traumatización de esa guerra tiene efectos sobre las siguientes genera- ciones -hombres y mujeres- a través del trauma trans-generacional.
La violencia contra las mujeres y las violaciones durante y al finalizar la segun- da guerra mundial se convirtieron en tabú en el periodo de posguerra. Muchas mujeres nunca hablaron de ello por miedo a la estigmatización, por vergüenza y porque se les dijo que no lo hicieran. Algunas de ellas están hablando ahora, cuando son ancianas y van a morir pronto. Esto sucede, en parte, porque en la sociedad hay mayor conciencia pública sobre este tema, pero también porque los recuerdos perturbadores y los síntomas del trauma se activan (involuntaria- mente) con el proceso de envejecimiento y con la sensación de desvalimiento que causa la necesidad de atención por parte de personas cuidadoras, las cua- les en ocasiones pueden provocar una re-traumatization.
Por ejemplo, resultados de nuevas investigaciones muestran que, de 27 mu- jeres muy ancianas que sobrevivieron a violaciones masivas al final de la se- gunda guerra mundial -hace más de 65 años-, el 19% presentaba síntomas que indicaban un posible Síndrome de Estrés Post-Traumático (PTSD, en sus siglas en inglés), y el 30% respondía a los criterios de un PTSD parcial (Kuwert et al.). El PTSD incluye problemas psicológicos y físicos que están causados por síntomas del trauma cronificados. Esto significa que, hasta casi el 50% de las sobrevivientes todavía sufre una cantidad significativa de síntomas del trauma, tales como: pesadillas recurrentes sobre los acontecimientos, alteraciones del sueño, aislamiento social, emociones reprimidas, dolores corporales, aumento de la irritabilidad, ataques de ira y expectativas de futuro negativas. Se trata de una muestra de los posibles efectos a largo plazo sobre la salud asociados al trauma de la violación de guerra, en un país donde el sistema de salud es de una calidad considerablemente alta.
Otras investigaciones y la propia experiencia de trabajo de medica mondiale
demuestran que, en un entorno seguro y con un buen apoyo social para las sobrevivientes, con frecuencia se puede prevenir la cronificación de los sínto- mas del trauma. Sin embargo, la mayoría de las mujeres en Alemania -como en otros países en el mundo- no ha recibido ese apoyo debido a que su sufri- miento no ha sido reconocido por la sociedad.
En lo que se refiere a los efectos físicos a largo plazo, es importante mencionar que las consecuencias físicas de la violencia sexualizada no se pueden descri- bir como un síndrome claramente definido. En cambio, existe una variedad de posibles consecuencias físicas (que pueden servir de marco en la evaluación de las personas sobrevivientes)61. Es necesario enfatizar que demostrar los efec-
tos físicos y psicológicos graves y con frecuencia a largo plazo de la violación de guerra no es una tarea fácil, así como tampoco lo es evitar generalizar las consecuencias y evitar re-victimizar a las sobrevivientes al caracterizarlas como médica o psicológicamente “no normales”. Las formas de violencia difieren mucho, al igual que difieren las reacciones físicas y psicológicas y los mecanis- mos de transformación de las sobrevivientes.
Las mujeres y niñas que han enfrentado la violencia sexualizada pueden sufrir una variedad de lesiones físicas graves, tanto genitales como no genitales. Mu- chas mujeres no sobreviven a las violaciones debido a la propia brutalidad de los actos, o mueren más tarde a causa de graves consecuencias físicas, como infecciones por VIH. Otras mujeres se suicidan como resultado de una total desesperación o de depresiones posteriores a los hechos de violencia (durante la guerra en Kosovo, esto sucedió incluso con grupos de mujeres).
Inmediatamente después de producida la violencia, el personal médico proba- blemente encuentre en las mujeres contusiones y desgarros en los genitales, en la vejiga o en el recto, y otras heridas, como resultado del enfrentamiento o de ser golpeadas, sufrir un colapso, etc. Las violaciones extremamente violentas, las violaciones masivas o la introducción de objetos en la vagina pueden cau- sar fístulas traumáticas, lo cual provoca incontinencia y dolor severo, y a largo plazo con frecuencia infertilidad. Asimismo, muchas mujeres tienen que hacer frente a embarazos no deseados tras la violación, y algunas de ellas asumen grandes riesgos al abortar en condiciones no seguras.
Las heridas y la discapacidad funcional de los órganos genitales pueden tam- bién derivar en alteraciones reproductivas, tales como varios tipos de com- plicaciones durante el embarazo y el parto, frecuentes abortos espontáneos y también infertilidad. También son muy probables las alteraciones y disfuncio- nes sexuales y los dolores durante el acto sexual. Asimismo, las mujeres sopor- tan interrupciones en la menstruación o menstruaciones dolorosas.
Experiencias traumáticas de diferente tipo pueden provocar numerosas altera- ciones funcionales en los sistemas hormonal y vegetativo. El agotamiento físico y psicológico de las mujeres y sus continuos altos niveles de estrés las hacen
61 Ver listado en medica mondiale (ed.) (2005), Violence against women in war. Handbook for professionals working with traumatised women, Mabuse-Verlag, Alemania.
más vulnerables para contraer enfermedades infecciosas, tales como enferme- dades pélvicas inflamatorias, infecciones del tracto urinario y dolor pélvico. El personal médico de medica mondiale ha observado también un mayor ries- go de aparición de carcinoma pre-canceroso y/o cervical en las mujeres que han sido violadas, debido a la mala higiene de los perpetradores, la transmi- sión del Virus del Papiloma Humano (VPH), el alto nivel de estrés y la debili- dad del sistema inmunológico.
Muchas mujeres sufren elevados niveles de dolor crónico constante, tales como dolores de cabeza, dolores de espalda y dolores generalizados. El aumento de la tensión y de la vigilancia que sigue al trauma lleva a una rigidez muscular semi-permanente lo que, a su vez, causa dolorosos calambres musculares. Como consecuencia de la traumatización, las mujeres sufren también de pre- sión sanguínea alta y de un aumento en la frecuencia del ritmo cardiaco, lo que a largo plazo puede causar problemas circulatorios.
Especialmente, cuando las mujeres y las niñas no han tenido acceso a una asistencia médica de urgencia, éstas pueden sufrir una variedad de graves problemas físicos y enfermedades. Por ello, facilitar el acceso a una adecuada atención sanitaria es clave en zonas de guerra, de cara a evitar serios proble- mas de salud a largo plazo.
A continuación, se analizará la relevancia de las pruebas e informes médicos al abordar en los tribunales la violencia sexualizada en contextos de guerra.