Existe un Consentimiento Informado que lleva la firma del protagonista de la historia de vida, el cual permite tener un respaldo respecto a la decisión favorable del sujeto en estudio de ser partícipe de la investigación y en qué condiciones.
La investigadora basó sus conclusiones en estricto rigor a lo rescatado de la revisión bibliográfica de textos en papel y documentos encontrados en La Red de Internet, cuidando que la fuente de éstos sea confiable. Además, centró su análisis y conclusiones en un riguroso análisis de contenido cualitativo de las entrevistas en profundidad realizadas al protagonista, las cuales fueron operacionalizadas en una matriz para poder ordenarlas de acuerdo al tema que se quería identificar.
No ha sido considerado como parte del escrito de la Tesis la Observación Participante. Esto, debido a que ayudó a entender cómo es un día a día de José; sin embargo, se pudo recurrir a este método en muy pocas oportunidades por la inclemencia del tiempo
CAPÍTULO 3
RELATO DE LA HISTORIA DE VIDA
“¿Golpes femeninos a la masculinidad?”
FAMILIA, ESCUELA: INICIOS
“Yo nací en un sector de una comuna y fui criado en el campo desde chico. Era en Los Muermos, en el campo, campo, campo. De chico viví con mis viejos. Hay recuerdos buenos y malos. Los buenos que juimos hartos hermanos, 9 y una sola hermana. Uno falleció y también mi vieja; los otros andan por uno y por otro lado.
El trato era lo mismo no más, porque así como iban creciendo, iban teniendo su edad y se iban yendo los mayores y los menores se iban quedando. Siempre vivimos bien, dijéramos, un poco amontonados, pero bien. No se puede hacer nada más ahí.
Ella (la hermana) trabajaba dentro de la casa y fuera y uno trabajaba afuera. Llegaba de la Escuela, tenía que pasar a cambiarme y salir a trabajar, a ayudar a los viejos a encerrar ovejas, a cortar leña, a lechear las vacas y esas cosas.
(La Escuela) estaba a 10 kilómetros. Pasaba un bus dentro de máximo un kilómetro y ahí agarraba el bus y se iba a Los Muermos y en la tarde volvía. Hacía sus cosas uno, o sea, estudiaba en la noche no más. (Me iba) regular pero (me gustaba) si po´h si jugaba, estudiaba, sacaba buenas y malas notas; no era tan, dijera, complicado.
No, con niñas no, con niñas no jugaba…si uno era hombre, cómo iba a estar jugando con las mujeres, como nos molestaban después acaso uno estaba jugando con mujeres.
De niño era bueno, por lo menos lo que uno ve cómo era antes, era bueno. Ayudaba a mi vieja. En veces le ayudaba en labores de la casa; pero todos los días, pa´que ella no haga astillas en la mañana, yo, en las tardes le
llevaba una carguita de astillas pa´que al otro día ella se levante y haga juego (fuego). El único que le hacía astillas era yo… se ponía contenta. Machista sí, si era machista. Quería para él no más, tener él, los hijos casi ni le importábamos. Era regular (mi viejo), era mañoso con mi vieja y con mis hermanos y conmigo igual. Nos echaba pa´juera a la hora que quería; a mi vieja sabía que le pegaba. No, nunca (lo vi), mis hermanos contaban, los mayores, que estaban en la casa mientras yo estaba en la escuela; ellos sabían lo que pasaba dentro de la casa. Yo creo que palmotazos, más no era, eso, eso era lo que le hacía. Lo que veía era como que la trataba mal. La retaba; las cosas que él decía y ella no hacía nada, la retaba. Por ejemplo, si mandaba a encerrar los terneros y no lo hacía, llegaba enojado y la retaba. Que no serví para nada, algo así…con palabras, cómo lo puedo explicar, la retaba con palabras, con decirle que no servía p´las cosas o algo así, pero enojado.
Uno a veces quería salir pa´no estar en la casa, para no estar siempre ahí metido trabajándole. Después de que ya terminé mis estudios, queríamos salir a disfrutar un poco, a pasear y si llegaba más tarde de la hora que él decía ya nos retaba y nos echaba pa´juera, a todos los hermanos era así. A veces yo salía solo a pasear, a comer por ahí y nada más. Ya, le dijera, me juntaba con una amiga así…a los 17 o 16 años; en esa fecha empecé a salir pa´no estar en la casa, un poco aburrido igual.
Yo salí diferente a mi viejo porque mi vieja era diferente, era, esto, tranquila, callada así, nunca le decía algo a sus hijos, todo lo contrario, los quería y apoyaba a todos y mi viejo no, siempre nos decía una y otra cosa que no eran de padre a hijo. Si hubiese salido así como era el viejo, no, no. Y creo que salí diferente porque de chico me decían que él le pegaba a mi mamá o cosas así. Creo que nunca voy a ser así, ni con mi hija ni con mis nietos, eeee, yo creo que ahí va más la sangre de mi mamá que la de él.
Mi vieja era buena, era buena. Ella falleció de cáncer a los senos. No nos retaba, ni una cosa; daba consejos buenos: que siguiéramos estudiando en la Escuela, para que seamos alguien más. Con la Mamá estaban todos bien, por lo que veía estaban todos bien. No como el viejo que nos trataba mal… si uno estudiaba a él no le valía
nada; yo creo que él se crío así po´h, sin estudios. Nunca supe a qué curso llegó. Yo llegué hasta octavo…no quise estudiar más por las cosas que le dedicaba al viejo, ya no; mis notas no estaban buenas, no estudiaba como tenía que estudiar. No tenía mucho tiempo; en la pura noche estudiaba; en el día, a la hora que llegaba, tenía que ayudarle a trabajar a él. Él con todos tenía esto de que yo creo que a todos los echaba pa´juera, así como que si no le servía le decía que se vaya. Cuando uno empezaba a salir y no le hacía caso lo que él mandaba; tenía que estar al pie de la letra para que él esté conforme.
Trabajar en la tierra, trabajar. No sé, es una cuestión que el viejo nos enseñó de chicos, trabajar, trabajar, trabajar. Yo creo que eso fue bueno para mí porque al no ser tan cargante con que uno le ayude a él, iba a ser uno más quedado, a lo mejor más flojo y hoy día no iba a pillar pega en ningún otro lado. El viejo nos enseñó, estuvo bien, porque uno no es flojo pal campo. Sea la pega que sea yo creo que igual no más, aunque no sepa, se aprende. ¿Valores? ¿Cómo puede ser eso? Él no enseñaba na´mucho, en la Escuela aprendí todo eso, él nunca yo creo que enseñó esas cosas; en la Escuela yo creo que aprendí todo lo que era bueno y malo en ese momento. Mi vieja igual decía cuando se portaba mal o sacaba malas notas decía, dijera como dice el antiguo, ponerse las pilas pa´poder sacar las notas y no andar calentando el asiento, como dice el dicho, en la Escuela.
Tuve una sola profesora Jefe hasta Octavo Básico que nos enseñó lo bueno y lo malo, el estudio; pero los profesores eran los que más enseñaban lo bueno y lo malo. Lo bueno era que uno se sacaba buena nota en la Escuela y lo malo era que si uno llegaba con un 2 o un 3; uno pa´que iba a seguir en la Escuela, gastando plata en pasajes, reuniones y cosas.
Quería aprender todo lo que uno podía aprender, como leer, matemáticas, algo de religión; todas las cosas, porque si uno hubiese estado en primero o segundo no se habría sabido ni las tablas.
Tenía que ayudarle a mi viejo. Yo tomé la decisión de no seguir porque la cabeza en veces no daba más porque uno llegaba a la casa y tenía que salir a trabajar al tiro. Se pasaba a cambiar de ropa ‘y’ ir a la pega; después, cuando llegaba la noche tenía que estudiar y lo que alcanzaba a estudiar, estudiaba.
Creo, por mi parte, que la decisión que tomé fue la correcta. Con que hubiese tenido más estudios a lo mejor hubiese podido tener menos pega, porque así como están las pegas hoy día a lo mejor iba a pillar pega por un tiempo no más y después me habría quedado sin pega, porque hay tanta gente sin pega aunque tiene estudios. Yo creo que el que tiene estudios tiene menos pega que el que no tiene estudios. Así como se ve en la tele que hay tanta gente que tiene el cuarto y algunos no tienen trabajo y el que tiene trabajo anda barriendo por ahí, y, ¿qué gana en barrer o en trabajar en un negocio de cajero?, es un sueldo que yo creo que es más bajo que el de uno o el mismo que sea, pero ya tiene el 4º. ¿Qué sacó de estudiar y pagar y pagar?; pueden pasar 5 años trabajando y todavía no paga lo que estudió; en cambio así, con el estudio que tuve, no sé, uno no es tan preocupado de que tiene que estudiar o ser más, porque yo creo que teniendo sus cosas, dijera, pa´comer y estar bien, yo no quiero más con eso.
Desde que empecé a trabajar con el viejo nunca dejé de trabajar. Una vez tuve, cuando estábamos en Los Muermos arrendando, estuve sin trabajo; más o menos serían unos dos meses; pero salían peguitas así, apenas alcanzaba para comer.
Me sentí mal porque yo tenía que tratar de trabajar para que trate de tener la comida, lo más importante eran la comida y el arriendo porque no tenía nada uno, no hallaba qué hacer para que tenga plata. Ella (su mujer) no trabajaba, pero después cuando estaban faltando las cosas para la casa y pa´comer, empezó a trabajar de a poquito. Trabajaba en las casas: barría y cosas así. Me quedé dos meses sin pagar el arriendo, hasta que encontré una peguita más buena y ahí le iba pagando, dijera, en cuotas.
Creo que era bueno en el momento de antes, pero ahora es compartido porque la mujer y el hombre igual, si la mujer le ayuda al hombre entre dos es mejor, pero, antiguamente, era el hombre el que tenía que llevarle la comida y tratar de tenerla bien a la mujer. Yo pienso que el hombre está sobre la mujer, porque es más machista, quiere mandar en todo. Antes era más, pero ahora yo creo que está igual no más, ahora ambos son los que mandan.
INDEPENDENCIA Y SEXUALIDAD
Uno va viendo su edad y por no estar en la casa uno quiere salir a trabajar para que tenga su platita y los viejos no lo sigan manteniendo
siempre. Y, a los 15 años, empecé a trabajar pa´que tenga mi plata y sobreviva. En las puras papas trabajaba yo, estuve como 12 años trabajando en las papas y después trabajé en la agricultura de empleado.
Cuando ya tenía mi platita empecé a arrendar y tener mis cositas; para que tenga su vida propia uno.
(Yo) Era común; a veces salía a tomarme unos traguitos nada más, pero siempre bien; no perdiendo el juicio; después me iba a mi casa y nada más. Bueno, en veces, nos juntamos con los cabros que trabajamos, salíamos a las fiestas así, tomábamos unos traguitos, bailábamos. De ahí nos volvíamos a la casa, total era pa´que nos divirtamos el fin de semana, porque los días de semana había que trabajar. Hablo de entre los15 y los 23 años. A los 23 me junté con la pareja antigua.
No, con la droga pana; salíamos a tomar un trago y después nos íbamos pa´la casa. Pasábamos a comprar algo más y comidita y de ahí pa´la casa porque el domingo ya tenía que descansar y el lunes a la pega nuevamente. Me acuerdo cuando empecé a ganar mi plata; mi viejo jue y me dijo que lo ayudara a podar los pinos y de ahí empecé a trabajar por fuera y después, a los 16 años, por ahí, empecé a trabajar en las papas, así a recoger o sacar papas con picota o gualato.
En veces ayudaba a comprar las cositas en la casa; podía ser un quintal de harina o medio quintal pa´ayudarle a los viejos y el resto era pa´disfrutarlo. Tanto no se ganaba y de ahí, después de los 18 o 20 años pa´arriba, empezaba a trabajar más porque uno quería vivir solo, por su cuenta. Yo a los 18 creo que ya estuve viviendo solo.
De a poquito uno empieza, no sé…el trago cuenta. Cuando uno toma un traguito, cuando uno era joven, puta uno se ponía más contento y empezaba a bailar con las mujeres. Porque uno era campesino, era tímido de hablar con las mujeres, era más cerrado y de ahí no tuve miedo de decir las cosas frente a una mujer.
No se po´h, si acaso a uno le gustaba una mujer le decía, no en cambio en el campo. Puta si a uno le gustaba una mujer cuando era más joven tenía que quedarse callado no más, no tenía como decirle las cosas.
Mi primera polola fue a los 17 años. Nos conocimos y anduvimos un tiempo corto, un momento. (Con ella tuvo su primera relación sexual) Bueno, fue bonito; aunque ella era mayor que uno, igual fue bonito. Sentí felicidad, felicidad, amor igual, pero eso se perdió, no se pudo hacer nada más.
De más que algo cambió. Cambió porque era más cerrado pa´ hablar cosas, en cambio después de eso ya era más despierto; decía lo que uno podía decir…lo decía sin vergüenza y sin nada. Cuando nos juntábamos con los amigos, como que uno se cerraba de hablar de esas cosas, pero después que pasó eso ya no; era más abierto para decir sus cosas de las mujeres, por lo menos cómo son y cosas así.
Pololas sí tuve, pero eran de pasada sí, no eran de tiempo, de estar viviendo. Parejas tuve dos con la que tengo ahora.
Los amigos eran buenos amigos porque nos cuidábamos unos a otros. Si salíamos dos, tres, nos volvíamos juntos. Salíamos, disfrutábamos y después cada uno a su casa cuando terminábamos el show. Cada uno a su casa. TIEMPOS VIOLENTOS
La mujer de antes; esa fue una vida más fea.
Yo la conocí en Los Muermos igual; eee, andaba, esto, paseando en una parte de una familia mía. Ella estaba ahí, así que así nos conocimos. Tenía 23 años cuando la conocí, ella creo que era mayor 10 años. De ahí empezamos a andar. Nos juntamos muy pronto. Dentro de la semana ya estábamos juntos, viviendo. Ella quedó esperando, esperando guagua, por lo que decía ella, pero yo nunca le creí. Se fue a Llanquihue a su casa, eh, eh, de un día para otro dijo que había perdido la guagua.
Uno siente que le están mintiendo. Si estaba esperando guagua tendría que tener antojos o algo así la mujer, pero ella no tenía nada; era gordita, pero no gorda, gorda como por tener una guagua.
Yo llamé pa´ allá pa´ Llanquihue y contestó su hermano, me dijo: ‘te están mintiendo’.
Dice que la velaron en la noche y al otro día la sepultaron y yo jui pa´allá a ver. Le dije voy a ir al cementerio; vamos donde sepultaron la guagua. Me llevó a una parte de un mayor, a una tumba de un mayor y ese que puede haber estado sepultado una persona porque se veía a tierra que estaba un
tiempo sepultado, y la parte de una guagua es chiquitita, no es como la de una persona mayor.
Yo creo que ella quería tener una guagua o era para que…creo que era para que yo esté con ella, para que me tenga al lado de ella. Así que después seguimos estando juntos hasta que nació mi hija que tengo, lo bueno que tuve con esa pareja, porque después de ahí ya empezaron más mentiras. Empezó a decir mal de su propia hija, empezó a inventar enfermedad, que estaba enferma del corazón, que tenía un soplo en el corazón, que la iban a llevar a Santiago pa´que la operen. Yo nunca le creía nada casi, pero después las otras personas decían: ‘no, si esa mujer está mal’.
Un día una amiga de Los Muermos me acompañó a Puerto Montt al Hospital. Juimos a pedir información, porque ella se fue dos días antes, pero no a Santiago, se jue a su casa a Llanquihue. Fuimos a Informaciones y preguntamos si acaso había pasado la persona, con el nombre, y nunca pasó esa persona en el Hospital. Esto era para que me tenga al lado, ojalá yo nunca me vaya de su vida. ¿Motivo? Puede ser que un poco de motivo porque en veces trabajaba, todos los meses no era así, en veces trabajaba, me pagaban los fines de semana o cada 15 días. Me pagaban, me tomaba mis traguitos con mis amigos y me iba a mi casa. Eso era lo único, pero ella era muy celosa y quería que esté con ella no más, no quería que tuviera amigos; lo único que quería era que le trabaje, que le lleve la plata y esté en la casa.
Yo le daba plata, compraba las cosas. Yo pagaba el arriendo y lo que sobraba lo guardaba donde yo lo sabía no más; si ella pillaba la plata me la sacaba- un poco- a escondidas.
Una vez tenía un cheque, mi patrón me dio un cheque para un mes, dentro del mes no se podía cambiar y yo lo tenía escondido y ella me lo pilló porque no lo pillé nunca ese cheque. Después me dijeron que ese cheque lo habían cambiado en Llanquihue, en un negocio; así que yo dije que jue ella no más. Yo le pregunté, dijo no, que la vecina estuvo acá; ella tiene que habérselo llevado. Pero, cómo la vecina iba a pillar el cheque donde yo lo tenía escondido. Ella tenía todo el tiempo para buscar el cheque y lo sacó, compró cosas; tendría que haber comprado cosas pa´allá donde su mamá en Llanquihue, porque pa´allá no llevó nada, pa´la casa..
Cuando estaba en el campo sí, me golpeó con un palo, me hundió una cotilla. Anduve como una semana con dolor. Después volvió a hacerlo con la
pelea que tenía que yo era, como lo dijera, que yo era un sin nada para ella, era un vago; cualquier cosa; que no servía pa´na´, e,e,e, yo, al final no quería estar con ella, alojar juntos porque era pa´pura pelea no más. No tenía donde meterme, me metí al baño. De ahí pescó el hacha, quería echar la puerta abajo. Se cabrió y se fue a acostar. Salí y tuve que alojar en un galpón…escapé porque dije a lo mejor me iba a dar la rabia igual y capaz que yo le hubiera hecho algo a ella…No, nunca (la golpee).
Ahí fui a Carabineros yo, fui a denunciar, pero Carabineros dijo que me iba a citar, pero nunca me citó a mí.
Lo que pasó el día cuando ella me pegó en las costillas, sentí una impotencia, no hallaba la hora de irme inmediatamente, porque si era que si ella me seguía pegando yo capaz que le aforre igual. Nunca la golpee. Cuando me aforró con el palo de leña, me acuerdo que igual fue por una