1.9 Violencia en la Pareja
1.9.2 Violencia Intrafamiliar
En 1994, en Chile se establecieron, por primera vez, sanciones contra la violencia pero al interior de la familia (www.munitel.cl) y no exclusivamente para la violencia íntima. No fue sino hasta el 22 de septiembre de 2005 que fue promulgada la ley 20.066 que sanciona la Violencia Intrafamiliar (VIF) como un delito.
Para la Fiscalía Nacional, la violencia intrafamiliar es:
“…un fenómeno que cruza toda la sociedad chilena afectando la libertad de las personas, su dignidad como ser humano y su integridad física y sicológica. Estos delitos son todos aquellos ataques que ocurren entre miembros de una misma familia y pueden representar un riesgo permanente para la o las víctimas y, en algunos casos, sus manifestaciones de menor gravedad llegan a constituir delitos más violentos acabando incluso con la vida de las personas” (Fiscalía de Chile, 2013, Área de persecución. Violencia Intrafamiliar).
La violencia intrafamiliar es un tema que por cuya relevancia social se trabaja desde múltiples ámbitos. Existen diferentes expertos en el tema, quienes la analizan a diario desde sus puestos laborales.
Según el académico de la Universidad Alberto Hurtado, Jorge Larroucau (2014, entrevista a), la Ley 20.066 sí otorga una igualdad formal entre los sexos, debido a que “no distingue si el que denuncia o el que reclama es un hombre o una mujer”. Pero acota que “toda la discusión parlamentaria de esta ley y la práctica, claramente distingue; está pensada… para que la solicitante sea la mujer víctima de violencia y el destinatario de las medidas de protección sea el hombre”(Larroucau, Entrevista a, 20014). Recuerda que la ley significó un largo debate desde el derecho, pues existían límites no muy marcados para definir de quién serían los casos: si de los jueces de familia o del Ministerio Público.
Sin embargo, opina Larroucau (2014, Entrevista a) que la Ley 20.480 no debería existir debido a que: “el Código Penal ya califica el homicidio cuando la víctima es un pariente…podría haber matices en el caso de que los sujetos no fueran cónyuges, sino sólo convivientes, pero, uno podría pensar que con la ley penal general ya existe suficiente sanción para efectos de calificar el
homicidio y que la sanción sea más grave en el caso de que exista una relación de intimidad o un vínculo de cercanía.
Según la Jueza de Familia de Puerto Montt, Jacqueline Guerra (20013, Entrevista b), la periodicidad con que ven casos de hombres denunciantes de violencia íntima es poca.
La Ley establece que la violencia intrafamiliar es un maltrato que tenga un impacto físico o en la psiquis de la persona y, obviamente, ahí se ha entendido que tiene que haber una especie de situación de poder del agresor al agredido y eso no se da, en general, en las causas cuando los hombres son las víctimas. Aparecen efectivamente hombres denunciando donde se ventilan problemas que podrían llegar a ser constitutivos de violencia intrafamiliar pero, en general, lo que se está buscando es una ayuda más de salud o más social; como, por ejemplo, cuando existen problemas de adicciones por parte de la mujer y lo que se denuncia acá en el Tribunal es que el hombre se siente afectado sicológicamente por esa situación, más allá de denuncias por descalificaciones, insultos u otros tipos de agresión que puedan condecirse más con la definición de violencia intrafamiliar (Guerra, 2013, Entrevista b).
Como Jueza de Familia, Guerra dice que, a medida que ha ido avanzando en el ejercicio de su cargo, ha visto que los hombres sí están realizando más denuncias, lo que significaría que están perdiendo un poco la vergüenza que tenían antes con respecto al tema. Alude a la ayuda de Carabineros de Chile que orienta a las personas a traspasar al Tribunal sus conflictos como violencia; pero esto ha generado que:
…a veces muchos padres, afectados sicológicamente por problemas relacionales con sus ex cónyuges o ex parejas, en el fondo planteen como violencia intrafamiliar sus conflictos relativos a la relación irregular: el cuidado personal de sus hijos o los alimentos, materias que no son estrictamente de VIF. Entonces, hemos tenido un aumento de denuncias en este sentido, pero, en estricto rigor las denuncias que sí podrían ser consideradas violencia intrafamiliar son pocas; han aumentado, pero tampoco han llegado a ser un número significativo en relación a las demás causas (Guerra, 2013, Entrevista b).
El entender el comportamiento de las denuncias de hombres maltratados por sus parejas no sería un tema fácil de abordar a nivel judicial. El sicólogo Cesar Ojeda trabaja en el Tribunal de Familia de Puerto Montt como asesor;
es un consejero del Juez. Reconoce que las estadísticas de cuántos hombres comparecen a la justicia por este tema no son precisas, ya que no se hace distingo entre si el victimario de violencia intrafamiliar es o no la pareja o ex pareja de la víctima. Por ello, cada vez que le toca estar en las salas de admisibilidad y medidas cautelares- una vez cada tres semanas- se ocupa de llevar un registro diferenciado entre las causas según sexo. Desde su experiencia asegura que:
…desde hace aproximadamente dos o tres años, el nivel de denuncias realizadas por hombres ha aumentado significativamente. O sea, si antes tú tenías una denuncia cada tres, cuatro o cinco meses, hoy día tienes denuncias semanales y varias” (Ojeda, 2013, Entrevista c).
La Magistrada de familia, Jacqueline Guerra (2013, Entrevista b), explica que es difícil llevar estadísticas debido a que en el Tribunal de Puerto Montt trabajan cinco juezas que no tienen radicadas causas ni sala, por lo que hay días en que están en salas donde conocen de materias relacionadas a VIF y medidas de protección, pero otros días trabajan en causas contenciosas. Por ello, dice que:
…estamos todas conociendo un pool de todas las causas, entonces, no se puede llevar tampoco una estadística porque, a nivel de sistema nosotros identificamos los números de causas, pero no se ha sacado una estadística en el sentido de decir cuántos hombres son agredidos o cuántas las mujeres agredidas. (Guerra, 2013, Entrevista b)
Como un “flagelo de la sociedad” llama el General Weber (2014, Entrevista e) a la VIF y dice que, considerando, 1 habitante cada 1.000, el quinto lugar que tienen a nivel nacional no les favorece. Sin embargo, asegura que el tema en cuestión debe ser de importancia para diferentes organismos de la sociedad, como:
…políticas cada vez más decidoras de Estado. Todos tienen responsabilidades. El Ministerio de Educación…el Ministerio de Salud…hay que tomar consciencia de este tema. Hemos modificado algunos servicios, hemos sacado más gente a la calle, hemos cambiado nuestro paradigma, hemos utilizado mejor los sistemas de apoyo que tenemos (AUPOL, Georreferenciación del delito) y al utilizarlos mejor hemos aumentado considerablemente la dotación en las calles, la relación con la comunidad… nuestros recursos humanos están haciendo lo que tienen que hacer. Existe
una consciencia, que tiene que ser reflejo de que el civil nos tiene a nosotros. (Weber, 2014, Entrevista e).
Relata, además, que él realiza clases de Valores y Doctrinas a los futuros Carabineros y con ellos trata también el tema de la posibilidad de que sean ellos los agredidos. “Cuando uno dice ‘hay que denunciar’, se viene al tiro la sonrisa…’a, no po´h, yo soy hombre, no me va a ocurrir’…yo digo ‘ojo’, cuidado, porque detrás de una gran sonrisa puede haber una gran tristeza, un gran pesar”. Se trata, dice el General Weber, de un asunto transversal: Siempre es bueno dar esa señal de buen querer para evitar los daños. Lo que sí, tenemos muy pocos casos de hombres agredidos por mujeres, pero existen. Siempre uno puedo dar una señal, hacer ver que algo está ocurriendo y que eso afecta a las personas y hacer presente la prevención; la prevención que es lo más importante (Weber, 2014, Entrevista e).
Además Weber coincide en la idea de que el hombre:
…poco se atreve a denunciar por el mal llamado ridículo; el mal llamado decir que no tengo los pantalones bien puestos, ya, y dejo pasar una agresión, pero, cuando hay violencia se debe denunciar. Se debe alertar al hombre, pero hay una cifra negra que no se conoce, que no denuncia porque no se atreve…
En Chile, las mujeres que denuncian poseen una ventaja respecto a los varones. Según la Jueza de Familia Jacqueline Guerra, si en el Tribunal se considera necesario que los litigantes tengan un abogado la mujer cuenta con uno del Servicio Nacional de la Mujer, además de toda la red de apoyo que este organismo estatal ofrece a las mujeres maltratadas. Si, en cambio, el hombre es quien denuncia, se le asigna un abogado de turno que si así lo estima puede, incluso, cobrarle. (Guerra, 2013, Entrevista b).
La VIF, tanto en Chile como en el resto del mundo, ha visto acrecentado el interés y la preocupación que se le otorga; significando que gobiernos, poderes judiciales, sociales, sanitarios y psicológicos, entre otros, la hagan parte de la discusión pública, dejando de entenderla como un problema exclusivo del espacio privado (SERNAM, 2010). Claro que cuando se habla de Violencia Intrafamiliar, en la casi totalidad de los casos se hace referencia a la ejercida por los hombres contra las mujeres, porque el problema social identificado se relaciona con que son ellas las que se entiende son las más afectadas.
De hecho, cuando una mujer asesina a su pareja el delito es tipificado como parricidio. En cambio, la Ley 20.480 vigente desde diciembre de 2010 normaliza el asesinato de mujeres por sus parejas o ex parejas como Femicidio.
Según la Ley, el femicidio para el gobierno chileno, puede sintetizarse como “la muerte violenta de una mujer por el abuso de poder de género y que se produce en el seno de una relación de pareja actual o pasada” (Gobierno de Chile, 2010, Promulgación de Ley de Femicidio).
Revisando las opiniones a los expertos en el tema de violencia intrafamiliar en Chile, se puede apreciar que el sistema, en general, no tiene un andamiaje favorable. Cada una de las partes involucradas parece trabajar por su cuenta, sin considerar a los demás actores que intervienen en el problema de la VIF. De tal modo, los jueces ven causas de temas diferentes cada día, por lo que no se lleva un registro de los casos; lo mismo ocurre con los asesores de éstos y Carabineros no cuenta con la tecnología necesaria para llevar un catastro de mujeres y hombres maltrataos por sus parejas.