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Construcción de la masculinidad y violencia intrafamiliar en el sector rural chileno : historia de vida de un himbre maltratado por su ex mujer

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Academic year: 2020

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(1)DEPARTAMENTO DE SOCIOLOGIA MAGISTER EN SOCIOLOGIA. CONSTRUCCIÓN DE LA MACULINIDAD Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR EN EL SECTOR RURAL CHILENO Historia de vida de un hombre maltratado por su ex mujer. Tesis para Optar al grado de Magister en Sociología. Autora: Carolina Vera Hernández Profesora Guía: Elaine Acosta Profesora Lectora: Diosnara Ortega. Santiago de Chile, enero de 2016. 1.

(2) DEDICATORIA. Al Hombre campesino, maltratado por su ex pareja, quien aceptó compartir su realidad con esta investigadora y sus futuros lectores.. 2.

(3) AGRADECIMIENTOS. A Sonia Hernández Wittwer y Alipio Vera Guerrero, mis padres, que supieron sostenerme en tiempos de profundo dolor.. A la Profesora Tutora, Elaine Acosta González, Directora del Magíster en Sociología de la Universidad Alberto Hurtado, por acceder a trabajar conmigo en el desarrollo del relevante problema social que fue investigado.. 3.

(4) TABLA DE CONTENIDOS. Resumen……………………………………………………………………… 6 Abstract………………………………………………………………………… 7 Introducción…………………………………………………………………... 8. Capítulo 1 Discusión Teórica Sobre la Violencia en la Pareja 1.1 Relevancia del Problema Sociológico Investigado…………………. .. 13 1.2 Pretensiones de la Investigación ……….…………………………….. 15 1.2.1 Pregunta de Investigación ………………………………………………15 1.3 Objetivos de la Investigación ……………………………………………. 15. 1.3.1 Objetivo General…………………………………………………………...14 1.3.2 Objetivos Específicos. ………………………………………………14. 1.4 Igualdad entre los Sexos……………………………………………………17 1.4.1 Antecedentes de la Igualdad de Género ……………………………….17 1.5 El Patriarcado ………………………………………………………………...19 1.5.1 Antecedentes del Patriarcado………….................................................19 1.6 Construcción Social de las Masculinidades …………………….............23 1.7 Masculinidades en el Sector Rural ……………………………………….26 1.8 Cambios en las Relaciones de Género en la ruralidad. ………………..29. 1.9 Violencia en la Pareja………………………………………………..............34 1.9.1 Conceptualización de la Violencia ………………………………………..34 1.9.2 Violencia Intrafamiliar………………....……………………………………38 1.9.3 Estadísticas de Violencia Intrafamiliar……………………………………43 4.

(5) 1.9.4 Los Hombres Maltratados………………………………………………….47 1.9.5 Las Mujeres Maltratadoras ………………………………………… ……49 Capítulo 2. Metodología de la Investigación 2.1 Paradigma…………………………………………………………………….52 2.2 Definición de la Estrategia Metodológica ………………………………...54 2.3 Alcance de la Investigación…………………………………………………55 2.4 Enfoque Metodológico y Técnicas de Investigación …………………….56 2.5 Descripción y Justificación de las Técnicas ………………………...........59 2.6 Definición de la Muestra/ Decisiones Muestrales ………………………61 2.7 Pautas de Instrumentos de Medición …………………………………….62 2.8 Justificación de la Muestra………………………………………………….64 2.9 Consideraciones Éticas……………………………………………………..65 Capítulo 3 Relato de la Historia de Vida ¿Golpes Femeninos a la Masculinidad?........................................................66 Conclusiones………………………………………………………………. ……83 Referencias Bibliográficas………………………………………………... …….88 Anexo nº 1 Artículos Principales de la Ley de Violencia Intrafamiliar……………………97 Anexo nº 2 Pautas de Entrevistas en Profundidad al Protagonista………………………98 Anexo nº3 Pautas de Entrevistas en Profundidad Semi- estructuradas……………….114. 5.

(6) Anexo nº4 Consentimiento Informado……………………………….……………………119. 6.

(7) RESUMEN. Los malos tratos que pueden darse al interior de una pareja son asociados, principalmente, a la mujer como la receptora de la violencia. Sin embargo, un hecho social relevante es el que también existen hombres violentados por sus mujeres, pero se trata de un tema del cual no se habla por el sistema patriarcal imperante en la sociedad machista y porque afecta concretamente a la masculinidad. Debido a que son pocos los varones que se atreven a denunciar el maltrato, se pensó en realizar una investigación cualitativa, utilizando el relato que dio forma a la Historia de Vida de un campesino heterosexual chileno quien padeció violencia intrafamiliar. De tal modo, se esperaba a conocer lo que siente un hombre que ve trastocada su masculinidad, lo más intrínseco de un hombre. Se realizó, entonces, una investigación basada en la teoría, pero, más aún en el contenido de las respuestas entregadas por el protagonista a la investigadora en 9 entrevistas en profundidad, realizadas durante el año 2013 en el lugar donde él trabaja y vive: un campo de la X Región de Los Lagos. De los relatos del campesino chileno maltratado se desprende que un factor principal en las crisis que tenía con su ex pareja era la falta de deseo sexual que él presentaba; lo que hacía que su ex mujer lo violentara sicológicamente, mesclando en ese mal trato también el sexual. Además, el consumo de alcohol fue en todo el relato de la historia de vida del hombre, un factor fundamental que lo alejaba de su ex mujer y que al separarse de ella se convirtió durante un período en un hecho cotidiano. Palabras clave: masculinidad, violencia intrafamiliar, historia de vida, ruralidad.. 7.

(8) ABSTRACT. The abuse that may occur within a couple are mainly associated to women as the receptor of the violence. However, a relevant social fact is there are men violated by their partners, but this is a topic which is not spoken for the prevailing patriarchal system in the male chauvinist society and because it specifically affects masculinity. Because there are a few men who dare to report abuse, it was thought to perform a qualitative research, using the story that shaped the life history of a heterosexual Chilean farmer who suffered domestic violence. Thus, it was expected to get to the heart of what a man feels when his masculinity is disrupted, the most intrinsic of a man. It was performed, then, an investigation based on theory, but even more on the content of the answers given by the protagonist to the investigator on nine depth interviews conducted in 2013 in the place where he works and lives: a field of the X Región of Los Lagos. From the stories of an abused Chilean farmer, follows that a major fact in the crises he had with his former partner was the lack of sexual desire from his part; which made his wife violated him psychologically, mixing it as well, with the sexual mistreatment. Furthermore, alcohol consumption was around the telling of the life history of the man, a fundamental factor that distanced him from his now ex-wife, and that it became an everyday occurrence, when they separated. Keywords: masculinity, domestic violence, life history, rurality. 8.

(9) INTRODUCCIÓN. En los últimos años y, de la mano de investigaciones provenientes del feminismo, se han sucedido las exploraciones referidas a la masculinidad y diversos autores han llegado a concluir que no se trata de una sola en la vida de un varón. Al contrario, mientras se va desarrollando, cada hombre despliega diversos tipos de masculinidad, por lo que se debería hablar de éstas en plural. Kimmell y Messner (1992) Sin embargo, aunque existan diversas masculinidades hay una que mantiene hasta hoy su predominio: la masculinidad machista, arraigada en el sistema social del patriarcado existente tanto en el sector urbano como en el rural de maneras disímiles. En los campos, los hacendados hacían valer su dominio sobre las féminas y, en lo urbano, hasta el poderío económico sirve para la opresión. Sin embargo, con la masificación del control de la natalidad por parte de las mujeres y su ingreso al trabajo remunerado, ya se habla de una crisis en las relaciones de género que aún está siendo analizada por los expertos. Es en el patriarcado donde existe la supremacía del hombre por sobre la mujer; algo que se denota tanto dentro como fuera del hogar. Los hombres pueden y deben salir a trabajar. Hoy, las mujeres también trabajan y salen, pero, pero al regreso a casa deben hacerse cargo de todo lo doméstico. Avalado por este sistema de jerarquía de género es que se produce la violencia, principalmente, desde el varón a su pareja. De acuerdo a Olavarría (2005), según la concepción de masculinidad que se le otorga socialmente en el patriarcado, lo que el hombre debe hacer es salvaguardar su dominio para que su superioridad se mantenga y pueda ser reproducida. Esto puede llevarlo a ejercer, incluso, la violencia de género, para mantener el control de su poderío (p.153). Sin embargo, la escritora, profesora y activista feminista italiana, Silvia Federici, (2014) afirma que con la incorporación de la mujer al trabajo, éstas no han sido liberadas sino, más bien, engañadas, debido a que ahora tienen dos trabajos: uno en casa y otro fuera de ella. De tal modo, se estaría desarrollando un patriarcado en el cual los valores y las estructuras sociales no han sido cambiados. Por este hecho, las mujeres que trabajan fuera del hogar han debido lidiar con lo que significa que todo esté pensado para los. 9.

(10) hombres: no ha variado el salario, ni la flexibilidad de las horas laborales, ha sido muy poco considerado el tener lugares como guarderías para los niños. Tampoco se han planificado formas para que hombres y mujeres concilien producción y reproducción. Frente a los temas mencionados por Federici (2014), en Chile existen, al menos, dos de ellos, que han sido intervenidos en favor de lograr una igualdad de género. La Junta Nacional de Jardines Infantiles, por ejemplo, ha aumentado el número de éstos para que las madres puedan ir a trabajar dejando a sus hijos en lugares seguros. Además, según la Dirección del Trabajo, durante los años´90, la tasa de participación laboral femenina se elevó de un 30,9% a un 41,3% en 2009. Ese año fue dictada la Ley 20.348 que establece la igualdad de sueldos entre hombres y mujeres que realicen un mismo trabajo. Sin embargo, la misma ley autoriza a fijar salarios disímiles a través de 5 razones no excluyentes: que el varón sea más idóneo, tenga mayor capacidad o más calificación que la trabajadora, que se le haya entregado mayor responsabilidad o que sea más productivo. El tema es que si la mujer ve vulnerado su derecho salarial, debe presentar su reclamo a su propio empleador, por lo que no todas están dispuestas a hacerlo. (17) En 2014 fueron presentadas 20 denuncias por este tema. (www.latercera.com) y no es que las mujeres se estén empoderando para exigir derechos que la propia ley les entrega y les quita. Con respecto al patriarcado que se está formando en esta época, la feminista italiana Silvia Federici (2014), asegura: …que las mujeres tengan más autonomía ha creado tensiones y un aumento de violencia masculina. El hecho de que los hombres no tengan el poder económico y al mismo tiempo las mujeres reivindican una mayor autonomía ha creado formas de violencia masculina contra las mujeres que se pueden ver en todo el mundo. (s.p.) Existe un lado más desconocido de la violencia entre hombres y mujeres que comparten una relación: el de la violencia que experimenta el varón a manos de su pareja. El temor a ser ridiculizado por sus pares hombres, los mandatos sociales como el de hombre proveedor, el temor a perder el respeto de sus hijos o alejarse de ellos, lleva a que los varones que padecen violencia mantengan silencio, dando lugar a una realidad que no es conocida total y plenamente.. 10.

(11) La investigación sociológica que se desarrolla en las páginas siguientes, indagó en qué es lo que sucede con un hombre que durante toda una década experimentó violencia por parte de su pareja. Se trata de la historia de vida de un campesino chileno heterosexual de 41 años que supo de violencia física y psicológica; ésta última asociada a la sexual. La metodología utilizada fue la cualitativa debido a que se pretende dar cuenta de un caso específico de maltrato, con sus características particulares, entregando una mirada desde el propio protagonista de lo acontecido, sin esperar la extrapolación de esta realidad a todos los casos de varones maltratados por sus parejas o ex parejas. No se quiere, por ende, medir el maltrato, sino que dar a conocer una realidad que suele ser estudiada desde lo que sufren las mujeres a manos de sus hombres. De aquella realidad se conoce más dado que cada vez hay más mujeres dispuestas a denunciar. De lo anterior se desprende el que el paradigma escogido sea el interpretativo en el que, según Krause (1995), el investigador indaga “el proceso de interpretación que los actores sociales hacen de su ‘realidad’…el modo en el que le asignan significado a las cosas” (p. 9). Todo aquello que relató el protagonista a la investigadora, es presentado en una historia de vida. Lo que se ha hecho es definir categorías que nacieron de las entrevistas en profundidad al protagonista y que sirvieron para entender mejor lo ocurrido al campesino maltratado. De tal modo, es el propio protagonista quien cuenta su historia. La intervención de la Investigadora sólo estuvo presente en el orden que se le dio al relato de acuerdo a los temas en los cuales se pretendió profundizar. Según Norman K. Denzin, En Blanco (1990), las Historias de Vida “presentan las experiencias y definiciones mantenidas por una persona…tal como esa persona interpreta esas experiencias” (p. 77). Según Sarabia (1986) “se ocupan de cómo el individuo se las arregla en la sociedad en que vive” (p.77-93). En la Historia de Vida, explica Ruiz Olabuénaga (2012), los datos: …provienen de la vida cotidiana, del sentido común, de las explicaciones y reconstrucciones que el individuo efectúa para vivir y sobrevivir diariamente. (Ruiz Olabuénaga, 2012). De ahí la importancia de la utilización de la. 11.

(12) Historia de vida en la presente Tesis. Se quiere conocer las masculinidades de un varón maltratado por su ex mujer; para ello no basta la teoría; es necesario conocer el relato del protagonista paso a paso, según él dice que lo vivió. Además, no se trata de hablar sólo del abuso pues, para entenderlo, hay aspectos de la vida del campesino antes y después de los malos tratos que servirán para comprender su masculinidad actual. Para investigar esta realidad es necesario, también, dilucidar qué se entenderá como violencia en la pareja, dada la amplia gama de conceptos con los cuales es denominado este fenómeno social. De ahí el que una revisión a la bibliografía resultara imprescindible para saber qué clasificación sería la más adecuada a la línea investigativa y, analizar desde ese concepto y sus particularidades, la realidad que se pretende conocer. Violencia íntima, Violencia de Género, Violencia Intrafamiliar, Violencia Doméstica, son algunos conceptos para nombrar la problemática en cuestión. Durante los años en que fue víctima de violencia por parte de su pareja, el protagonista de la historia de vida que es analizada, vivía en la comuna rural de Los Muermos, ubicada en la X región de Los Lagos. Por ese tiempo, sus labores eran la siembra y cosecha de papas en un fundo aledaño al pueblo. La economía giraba en torno a la actividad agropecuaria. Al crecer, los hijos pasaban a ser parte de la fuerza de trabajo, dejando, muchas veces, sus estudios en las escuelas cercanas a sus casas. La realidad hoy es que los jóvenes abandonan los campos en busca de mejores oportunidades y las mujeres son cada vez más participativas de los programas sociales financiados, principalmente, por el Estado INDAP (2014). Por lo anterior, otro factor preponderante en el desarrollo de la presente investigación es la ruralidad. Las grandes distancias existentes entre quienes habitan en los campos hacen que la violencia permanezca más oculta aún; que haga más difícil denunciarla y que, por la misma lejanía, cueste más al afectado encontrar, incluso, un (a) confidente a quien relatar la realidad que se está experimentando. Se consideró, también, analizar la Igualdad de Género ya que es el campo en el cual se están viendo las principales transformaciones en la relación actual entre hombres y mujeres.. 12.

(13) La pregunta sociológica que persigue responder la presente Tesis es: ¿Cómo experimenta su masculinidad un hombre campesino chileno y heterosexual después de haber sido violentado por su ex pareja? Para ello, es presentada en capítulos, cada uno de los cuales incorpora los temas que se han considerado necesarios de conocer y explicar para dar respuesta a la pregunta fundamental. Así, lo primero es explicar la Relevancia del Problema Sociológico Investigado; luego las Pretensiones de la Investigación para pasar a una mirada a la Igualdad de Género en relación a las Masculinidades. Una vez conocido este tema, se realiza una exhaustiva mirada al Patriarcado, la Construcción Social de la Masculinidad, lo que ocurre en el sector rural con respecto al tema y los cambios que se han producido en éste en la Igualdad de Género. Luego se trata la Violencia en la Pareja y la Violencia Intrafamiliar en específico; se entregan Estadísticas de la misma obtenidas del Sistema de Apoyo a los Fiscales. Lo siguiente es la Metodología de Investigación, el relato de la Historia de Vida que da origen a la Tesis; para dar una doble lectura del tema en cuestión y así entender las significaciones que están en las palabras del sujeto investigado y las Conclusiones de la Investigadora respecto a su trabajo. Se entregan las Referencias Bibliográficas. En otro Apartado se definen las Consideraciones Éticas, para luego anexar las preguntas de las nueve Entrevistas en Profundidad al varón investigado y las preguntas correspondientes a las Entrevistas en profundidad semi-estructuradas a los expertos en temas de violencia intrafamiliar. En el cuarto Anexo se encuentra el Consentimiento Informado del protagonista para ser parte de una investigación sociológica.. 13.

(14) CAPÍTULO 1. DISCUSIÓN TEÓRICA SOBRE LA VIOLENCIA EN LA PAREJA. 1.1 Relevancia del problema sociológico investigado. Todo hecho social amerita ser investigado porque da cuenta de una realidad que ocurre en nuestra sociedad y de la cual podemos o no tener antecedentes. Así ocurre con la violencia intrafamiliar. Son las mujeres quienes denuncian a sus hombres maltratadores, pero poco se sabe de cuando son los varones los maltratados. Aunque no se busque la extrapolación de los datos, el conocer la verdad de un hombre que padeció violencia por parte de su ex pareja, permite conocer algo más de esta aún oculta realidad que sí existe pero permanece invisible al tratarse de un hecho social que afecta a varones insertos dentro del patriarcado, según el cual son ellos quienes deberían dominar a sus mujeres pues se trata de un modelo machista de sociedad en el cual estamos insertos. El conocer en detalle cómo fue la experiencia como víctima vivida por el protagonista de esta Tesis, permitió ir conociendo el desarrollo de sus masculinidades hasta el momento actual; es decir, diez años después de una década de relación inserta en la violencia intrafamiliar. Como la mayoría de los estudios de Violencia Intrafamiliar refieren a lo que sucede con las mujeres maltratadas, se pretende que esta investigación contribuya a las escasas investigaciones que existen acerca del hombre maltratado. Además, según Trujano, Martínez y Camacho (2010) “lo que existe hoy con los hombres es lo mismo que ocurría antes con las mujeres: incredulidad ante las denuncias”. (s.p.) El que los hechos de violencia hayan ocurrido en el sector rural, abre, también, la posibilidad de estudiar un sector menos visibilizado socialmente: el campo.. 14.

(15) Tal como lo propusieron Rico y Dirven (2003), resultaría de gran relevancia dar una mirada desde la Sociología de Género al sector rural, para comprenderlo mejor. Esto, dicen, permitiría identificar: …las diferencias y desigualdades existentes entre los roles, valoraciones, acceso a los recursos productivos y participación en los procesos de adopción de decisiones de hombres y mujeres y sus implicancias para sus vidas y las de los hogares rurales lo cual facilita formular medidas de intervención más eficientes y equitativas… al mismo tiempo, la perspectiva de género provee de instrumentos para realizar propuestas de cambio institucional con fines más igualitarios y democráticos (p.1). Se intenta enriquecer, además, lo ya conocido respecto a la sociología del género que, según Alberdi: …se ocupa de uno de los aspectos más importantes, más significativos y que más nos interesan de nuestra sociedad: las relaciones entre los hombres y las mujeres (p.11). Además, el análisis de la Igualdad de Género puede abrir las puertas para conocer las transformaciones que se viven tanto en lo urbano y, principalmente en el sector rural, respecto de la realidad de la convivencia entre hombre y mujeres en el presente. En esta Tesis lo que se pretendió fue dar cabida y buscar explicaciones a un tema poco explorado en la sociología. Existen sendos trabajos respecto a las masculinidad/es (En Chile especialmente los trabajos del sociólogo José Olavarría) pero muy pocos respecto a la violencia intrafamiliar que padecen los varones del sector rural y que podría afectar su manera de sentirse hombres. La información fue levantada por completo de las nueve entrevistas en profundidad que el campesino maltratado concedió a la Investigadora Social. Al analizar, entonces, la experiencia de este hombre del mundo rural, quien experimentó violencia intrafamiliar por parte de su ex mujer se enriquecería el escaso conocimiento que se tiene de esta situación problemática en los sectores más apartados del territorio nacional.. 15.

(16) 1.2- PRETENSIONES DE LA INVESTIGACIÓN. 1.2.1 Pregunta de investigación. ¿Cómo experimenta su masculinidad un hombre campesino heterosexual después de haber sido violentado por su ex pareja?. 1.3 Objetivos de la investigación. 1.3.1 Objetivo General. Analizar la experiencia de la masculinidad de un hombre campesino de 41 años, después de haber sido víctima de violencia intrafamiliar por parte de su ex pareja.. 1.3.2 Objetivos Específicos. Objetivo Específico 1. 1. Identificar los factores que intervinieron en la construcción social de la masculinidad en el sector rural, previos a la experimentación de violencia intrafamiliar.. 16.

(17) Objetivo Específico 2. 1.3.3 Describir los tipos de violencia intrafamiliar que experimentó un hombre campesino heterosexual por parte de su ex mujer.. Objetivo Específico 3. 1.3.4 Identificar si existen transformaciones en la construcción social de la masculinidad de un varón campesino tras haber sido víctima de violencia intrafamiliar.. 17.

(18) 1.4 IGUALDAD ENTRE LOS SEXOS. 1.4.1 Antecedentes de la igualdad de género. Existen diversas formas de definir la violencia de género, lo cual no refiere únicamente a que sea la mujer la víctima de violencia. La gran mayoría de éstas concluyen-cada una a su manera- en que se trata del resultado del poder de la masculinidad patriarcal machista que aún está presente en la sociedad. Sin embargo, hay teorías que hablan de la diferenciación entre el sexo y el género. Butler En (Ortega, C. 2002) por ejemplo, va en defensa de que el género debería ser una variable fluida cambiante en contextos y tiempos diferentes. Para ella, el sexo ya es una construcción social. De tal modo, el feminismo habría cometido un error al considerar que las mujeres: …eran un grupo homogéneo con interés y características comunes ya que ello ayudó a la realización inconsciente de una regulación y elaboración de las relaciones de género, reforzando la división binaria en la que los humanos son divididos: hombre-mujer (s.p.). En diciembre de 1993, la Asamblea General de Naciones Unidas aclaró que la violencia contra las mujeres se entenderá como: …todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico; incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada” (Resolución Asamblea General, ONU, 1994, En López (2013) “La construcción de la masculinidad y su relación con la violencia de género” (p.63). Según Johnson (1995), en las diversas teorías sociológicas se incluyen la violencia familiar y la perspectiva feminista. Ésta considera que el inicio del maltrato está en la crisis que se da en la familia, generada por las presiones externas y las transformaciones que está viviendo la familia. Se considera que cuando se da, esta violencia no aumenta y que hombres y mujeres son violentos por igual e igualmente responsables del problema, aunque las mujeres lleven la peor parte de las consecuencias (p.64-65).. 18.

(19) Desde un punto de vista feminista es considerado que el maltrato se respalda también en los valores del patriarcado que son culturales y que según éstos es el hombre quien ejerce el dominio por sobre la mujer, para controlarlas. El argumento central de la hipótesis feminista es que la victimización de una mujer por su pareja varón no es un problema individual o familiar, ni es un comportamiento aislado o patológico, es una manifestación del sistema de dominación masculina de las mujeres que ha existido histórica y transculturalmente, donde los roles de género colocan a las mujeres en situación de desigualdad… Como consecuencia de tal afirmación, entonces, desde el feminismo los hombres que consolidan a una ideología patriarcal, serán maltratadores de sus mujeres y, por ende, no harán lo mismo los que quedan fuera de este patrón ideológico (p.67). Dice Fernández (2004) que este es un hecho social que amerita ser diferenciado de otros fenómenos de violencia. Asegura que los especialistas aún no acuerdan una sola manera de llamar a este hecho social. Para este autor, la descripción más aproximada es “violencia machista”, debido a que se trata de “actos motivados y permitidos por el machismo; por los valores machistas que persisten en la sociedad” (p.11).. 19.

(20) 1.5 EL PATRIACADO. 1.5.1 Antecedentes del patriarcado. Según afirma Lorente (2007) al entender la socialización como el desarrollo completo de una persona, lo que se permite es que ésta incorpore como propios los valores que predominan en la sociedad en la cual este ser humano se desarrolla y la asunción de conductas ya normalizada. Existen dos elementos clave por los que podrá haber un nuevo contexto social o se dará la adaptación a nuevos referentes que impedirán difícilmente que la esencia de ellos varíe: está por una parte la identidad de ser hombre, en tanto recurso a la violencia o mujer que la acepta por las normas existentes y por otro lado, el estatus que entrega. Ambos ayudan y sostienen la percepción de éxito dentro de ese contexto particular (p.75). Esa es la dinámica del sistema patriarcal que aún persiste en la sociedad. Desde una perspectiva sociológica, la Doctora Rosa Falcone (2012), reflexiona acerca de los fundamentos del patriarcado en la sociedad romana, cuya base era la familia. Cada una de éstas tenía un Pater Familias o padre de familia cuya bajo tutela estaban su esposa, hijos, esclavos y clientes; esto último en el caso de tener la importancia necesaria como para contar con ellos. A través del Derecho y hasta por considerarla sagrada, los hombres romanos tenían la llamada Patria Potestad. Es decir, contaban no solamente con el poder legal, sino, también, el que se desprendía de su poder económico para mantener a sus familias y eran, además, representantes frente a los órganos políticos. El Pater Familias era el dueño legal del hogar y de todos sus miembros. Él era el que trabajaba para sostener la casa y tomaba las armas en caso de ser necesario para defenderla, por lo tanto, era el centro sobre el que giraba toda la familia. (p.68-69). A su vez, los roles femeninos también estaban definidos de manera clara. Pese a que podían salir de compras o a visitar amigas, ver espectáculos o asistir a templos, mientras vivieran en casa del padre le debían obediencia hasta que contraían matrimonio y comenzaba su subordinación conyugal. Una vez casada, la esposa se ocupaba de la casa. Las que padecían pobreza debían desempeñar labores tales como lavar ropa, limpiar, preparar. 20.

(21) comidas; todo bajo la supervisión de las mujeres más acaudaladas. Cuando nacían los hijos, correspondía a la madre dedicarles el tiempo necesario en las primeras etapas de su educación (Falcone, 2012). Pasando de una familia patriarcal al patriarcado en sí, Lerner (1990) dirá que éste es una creación histórica de hombres y mujeres del antiguo Próximo Oriente fruto del dominio sexual del varón sobre el sujeto femenino y de la explotación realizada por unos hombres sobre otros. Desde sus inicios su organización hizo que la dependencia del padre de familia del rey o de la burocracia estatal se compensara con el dominio que éste ejercía sobre su propia familia. Esta familia patriarcal ha sido en extremo flexible y ha ido variando de acuerdo a la época y los lugares. Por ejemplo, el patriarcado oriental aceptaba la poligamia; en la antigüedad clásica y en su evolución europea se basa en la monogamia, pero existía el doble estándar sexual que menoscababa a la mujer. En los estados industriales modernos, como Estados Unidos, las relaciones de propiedad son más igualitarias dentro de la familia, lo que no significa que las relaciones de poder y sexuales cambien dentro del núcleo familiar. (s.p.) En búsqueda del origen del Patriarcado, la feminista Rosa Cobo (1995) analizó el pensamiento de Jean Jacques Rousseau. Según la autora, la familia es primordial para el ginebrino, llegando a considerarlo como “el creador del ideal moderno de familia patriarcal” (p.243). Escribirá Cobo (1995), basándose en Rousseau, que al surgir la familia como una organización social comienza, también, una manera diferente de vivir de los sexos. Cada familia vino a ser una pequeña sociedad tanto más unida cuanto que el afecto recíproco y la libertad eran sus únicos lazos; y fue entonces cuando se estableció la primera diferencia en la manera de vivir de los sexos (p.117). Esta diferenciación entre el modo de vivir de hombres y mujeres se expresa en la División Sexual del Trabajo (Cobo, 1995). Las mujeres se hacen más sedentarias, acostumbrándose a cuidar de la choza y de los hijos; a su vez, el hombre se dedicaba a la búsqueda del sustento común (Rousseau, 1973). La división del trabajo entre hombres y mujeres…junto institucionalización de la paternidad, confiere a la familia un carácter. a. la. 21.

(22) claramente patriarcal, al tiempo que sienta las bases de la asignación a las mujeres de un papel subordinado respecto de los varones (p.243). Cobo (1995) hace notar que en el pensamiento de Rousseau se pueden distinguir dos estados de naturaleza: el de pura naturaleza y el estado presocial. El primero de ellos refiere a la naturaleza de los individuos, quienes luego serán introducidos en la vida social. Así, este estado contendrá aquellos elementos que vendrán a articular el espacio público, cuyo protagonista es el hombre. El segundo estado de naturaleza, articula el espacio privado y está definido para la mujer. El hombre en lo público y la mujer en lo privado, serían los fundamentos de la sociedad civil: varones autónomos e iguales y mujeres atadas. Estos dos espacios, el de naturaleza y el pre-social, marca el que cada sexo tenga una específica naturaleza cultural y componen el modelo político rousseauniano. La sujeción de las mujeres se habría realizado sin que éstas la objetaran; de otro modo, Rousseau tendría que haber reconocido que hubo violencia y eso es algo que él no podría afirmar. Se van sucediendo los dos estados de naturaleza y, al mismo tiempo, se va estrechando la autonomía femenina al punto de no incluirla en la firma del pacto social (Cobo, 1995). En el pacto original de Rousseau (1973) lo que se entabla es una sociedad de amos y esclavos en el que el fuerte, motivado por sus intereses, gana la guerra y convence al débil a través del derecho; dicho convencimiento tendrá como equilibrio que el fuerte entregue subsistencia y protección al débil. Este pacto o contrato resulta anodino para el pensador; sin embargo, dirá Cobo (1995), se trataría del modelo del contrato sexual. Las mujeres no sólo serán vencidas, sino también convencidas para estipular su sumisión ante el hombre a cambio de subsistencia y protección. De este modo, el contrato sexual crea el derecho patriarcal que Rousseau no cuestionará trasladándolo al estado social, excusándose en que tiene un origen natural (Cobo, 1995). De mano de estudios provenientes principalmente de los movimientos feministas, en la década del ’80, las ciencias sociales, sistemática y acumulativamente dan inicio a las investigaciones sobre los varones. Según Valdés, (2001). “Sus cuerpos, subjetividades, comportamientos y aquello denominado ‘lo masculino’ es sometido a escrutinio científico; se comienza a deconstruir la masculinidad, a desnaturalizarla” (p.17). 22.

(23) En América Latina, los primeros estudios hacían referencia al Machismo y al Marianismo, expresiones de identidad y relación de género que interactúan entre ellas. Aunque estarían presentes desde la época histórica de la Conquista, algunas de sus características aún permanecerían en la región (Olavarría, 2005). Según Fuller (1995), el término Marianismo se relaciona con el culto a la Virgen María que entrega algunas creencias y prácticas manifestadas en la fortaleza espiritual de la mujer, su paciencia con el hombre y el respeto por la figura materna vista como sagrada. Tradicionalmente a la mujer se la asocia a lo doméstico y a la maternidad; ejerciendo influencia en el hogar y los hijos. Tiene un valor moral que supera al del hombre y media frente a lo sagrado. Su pureza sexual la hace responder por el honor de la familia. El varón, en cambio, es de la calle, del exterior, del desorden, que no le permiten mantener la integridad moral y la continencia sexual que son parte del espacio interno. Debe ser el protector de la honorabilidad de la familia sobre la cual tiene dominio. El machismo resalta la independencia, la dureza en el trato hacia las mujeres y la fuerza bruta para resolver conflictos y relacionarse con el débil o con el subordinado. La masculinidad, según Olavarría (2005): …incorporada a la construcción de las identidades tanto en hombres como mujeres que se expresa en sus subjetividades y prácticas, constituye la versión actual del sistema que posibilita el patriarcado (p.13) Entendiendo la primacía del patriarcado y el cómo somete al resto de las masculinidades, según Baker (2009): En general, los autores reconocen que hay una condición dual de la masculinidad: señalan que hay una masculinidad hegemónica que domina y violenta y otras masculinidades subalternas que son dominadas por esta masculinidad (p.67). 23.

(24) 1.6 Construcción social de la/s masculinidad/es. Según Connell (1994) En Baker (2007), el concepto de masculinidad refiere a las diferentes maneras en que la virilidad se define socialmente, mediante el contexto histórico, el cultural y a las distintas formas de poder entre las diversas versiones de virilidad (p.67). Las normas acera de la virilidad se construyen asociadas a otras jerarquías de poder y diferencias de ingresos que proporcionan mayor poder a algunos hombres…excluyen o dominan a otros (p.67) La masculinidad machista es una construcción social: una forma de masculinidad inserta en el patriarcado. Los hombres no nacen como tales, se hacen, variando de acuerdo a las diferentes culturas y al pasar del tiempo. Así, el significado de la Masculinidad no es constante toda la vida; se va modificando mientras se crece, madura y se enfrentan situaciones diversas. Por ello, según Kimmel y Messner, 1992) habría que hablar de masculinidades en plural (s.p.). De tal modo, Hardy y Jiménez (2000) asegurarán que la identidad masculina puede comenzar a construirse desde el embarazo de la madre. Esto, debido a que si los padres imaginan que el bebé será niño o niña tenderán a comportarse de manera diferente. Luego del parto la diferencia continúa, incluyéndose ahora la participación de todos quienes se relacionen con el recién nacido. Comienzan, así, a ser depositadas expectativas en el niño de acuerdo a sus características fisiológicas, constituidas por sus órganos genitales. La asignación sexual y posterior comportamiento de los padres influencian la fase de inicio del establecimiento de la identidad masculina. El niño recibe variados mensajes que le van transmitiendo lo que se entiende por masculino en su familia (Fernández, 2004). De acuerdo al análisis de Abarca (2000), si primero el niño es dependiente de su madre para subsistir, éste va tomando conciencia, de manera gradual, de que sus genitales se diferencian a los de su progenitora y debe desprenderse del vínculo con ella para formar un sentido masculino del self. Mientras, el padre le transmite una visión de lo masculino que el niño suele ver como ideal. El cómo se ajuste a este ideal puede influenciar la confianza que tenga en su masculinidad. Sin embargo, la construcción de la identidad masculina es establecida además por su grupo de pares hombres.. 24.

(25) Tanto el padre como los pares le van enseñando un desprecio hacia cualquier tipo de “afeminamiento”. Dice Obregón (2000) que durante la adolescencia- el paso de ser niño a transformarse en adulto- comienza la búsqueda de conductas correspondientes a cómo funciona ahora el cuerpo. Es una etapa de experimentación con el sexo, las drogas, la música y la curiosidad por la aventura. Se trata de un proceso en el cual también se va formando la identidad, durante el cual los adolescentes interactúan con sus padres, la familia, la escuela, sus pares y la religión (Obregón, 2000). Para otros autores, la identidad se manifiesta también en áreas como la amistad, las relaciones heterosexuales y los roles sexuales (Maurial, 1993). En la adolescencia el grupo de pares se convierte en evaluador de la masculinidad, conformándose como clave para la construcción de la identidad de hombre (Fernández, 2004). Existen tres caminos a través de los cuales el adolescente será admitido entre sus pares: la demostración de la valentía, la ausencia del miedo en sus actos y la realización de actos sexuales por competir (Rice, 2000). Dentro del mismo contexto sociocultural existen diferentes maneras de significar lo que es “ser hombre”. Sin embargo, prevalece una como hegemónica (Fernández, 2004), que como se ha visto en las páginas precedentes corresponde a una patriarcal. Según Marqués (1992), adherir con orgullo al colectivo masculino resulta más significativo aún que el aprendizaje de pautas masculinas: Ser varón es ser importante…porque las mujeres no lo son…ser varón es ser importante de modo que quien es varón es importante por ese sólo hecho…ser varón obliga a ser importante, de modo que quien es varón sólo si consigue ser importante llega a ser propia o plenamente varón. (Marqués, 1992). Asegura Marqués (1992) que en el transcurso de la socialización, el hombre ve impulsadas todas las posibilidades para ser un sujeto pleno y exitoso; a la par, lo afectivo y sus intereses por lo íntimo y lo doméstico son reprimidos. El sujeto internalizará su calidad de supremacía mediante procesos tales como la importancia del padre en la familia, el orgullo maternal de haber procreado un sucesor para su pareja, el trato preferencial frente a las mujeres, el refuerzo sexual ante lo que realiza positivamente, la percepción que entregan los medios comunicacionales de que los roles superiores son desempeñados. 25.

(26) por hombres y la idea sobrenatural de que Dios o Alá son espíritus, pero masculinos (Marqués, 1992). Un estudio, mediante entrevistas realizado a varones heterosexuales de Santiago de Chile, permite conocer como éstos van construyendo sus identidades masculinas. Según los relatos, algunos de los atributos son: …ser varón da un signo de distinción…el hombre debe ser recto, responsable, está obligado a comportarse correctamente…es una persona autónoma…trata de igual a igual a los otros varones y se distingue de las mujeres que deben depender de él y estar bajo su protección…debe ser fuerte, racional…emocionalmente controlado…debe ser fuerte físicamente…no debe demostrar signos de debilidad, ni dolor…deben iniciarse sexualmente con una mujer para reconocerse a sí mismos como varones adultos…deben trabajar…los hombres adultos son/deben ser padres… Se entiende que la idea de los varones sobre sí es la de dominadores de las mujeres. Esto corresponde a un concepto fundamental del patriarcado que existe aún en algunos sectores chilenos. “La sociedad patriarcal construye a varones y mujeres a partir de la identificación de su sexo… y evita que unos y otros sean conscientes de sus similitudes” (Marqués, 1992). Según Olavarría (2000) los hombres están marcados por el ejercicio del trabajo; trabajar les otorga dignidad, ser responsables y capaces. Todos signos que van a caracterizan la hombría en la fase adulta. Un mandato que viene a complementar la masculinidad patriarcal es el de ser padres; esto da sentido a su vida de varones en la adultez. No se trata de simplemente engendrarlos; es también participar del orden natural preconcebido. (p.13, 14). La paternidad, según Olavarría, entrega un nuevo sentido a la masculinidad dominante: se convierte en jefe de hogar adquiriendo toda la autoridad sobre el grupo familiar. Ya no pueden estar presente la emocionalidad, debe existir fortaleza, no presentar temor. Ahora está obligado a proveer a su familia nuclear por lo que debe salir fuera de los límites de su casa (p.13, 14). Así, la masculinidad hegemónica se va consolidando al igual que lo hiciera en tiempos de los romanos o en análisis que Cobo hace de Rousseau. Pasan los años, los siglos, una sociedad se impone a otra, pero, el patriarcado sigue marcando su supremacía como modelo.. 26.

(27) 1.7 Masculinidades en el sector rural. Según explican en el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP, 2014), dependiente del Ministerio de Agricultura, hace 4 décadas, cuando nació el Protagonista de la historia de Vida de esta Tesis y comenzó su crianza en el campo, en Los Muermos tanto la cultura como la economía estaban ligadas a la actividad agropecuaria. En las explotaciones de menor tamaño, las familiares, trabajaban todos los integrantes de éstas. El jefe del hogar y sus hijos varones lo hacían en las siembras, cosechas y el ganado. Las mujeres, en cambio, estaban relegadas a las labores domésticas como el lavado, el cuidado de los menores y la crianza de aves. Esto incluía a madres e hijas. Se trataba de familias numerosas que tenían en promedio 10 hijos. Así era, precisamente, la familia de José aunque con una salvedad: la madre y la única hija también desarrollaban labores en el predio como el encierro de ganado, por ejemplo. Los Muermos ha visto transformaciones que han sido comunes en las zonas rurales chilenas. 40 años atrás, el caballo era el principal medio de transporte junto con las carretas tiradas con bueyes. Había, además, hasta 1987, un ferrocarril que permitía la socialización de las familias muerminas y el traslado de insumos y productos agrícolas. Hoy, existe un considerable desarrollo vial que ya no impide, como lo hacían antes los caminos de tierra, el desarrollo de la actividad económica productiva hoy basada, principalmente, en la producción de leche, ganado y papas. La facilidad para la comercialización de los productos ha permitido que los agricultores tengan mayores ingresos y puedan invertir en maquinaria avanzada para el desarrollo de sus labores. (INDAP, 2014) La demografía del lugar ha ido cambiando de manera significativa. En los campos quedan hoy personas mayores de 50 años; los jóvenes se van a las ciudades y las mujeres participan en organizaciones sociales, programas de fomento productivo y desarrollo personal, muchos de los cuales son financiados por el Estado. (INDAP, 2014). Para el siglo pasado: La literatura y los estudios históricos y sociales han destacado como distintivos de los hacendados chilenos, su carácter despótico y el paternalismo que ejercían tanto con su mujer y los hijos, como dentro de. 27.

(28) aquella otra gran familia, constituida por su dominio hacendal. (Valdés, Rebolledo y Wilson, 1995). Debido a los cambios sociales, en el mundo rural no existe solamente una respuesta acerca de qué se mantiene y qué ha cambiado en la masculinidad del sector. Así lo plantea Valdés (2000) y explica que aún se puede decir que los símbolos del pasado buscan un lugar en los tiempos actuales. Dirá que quizás existen diferentes modelos luchando, lo que lleva a preguntarse acerca de las ideas que dominaban en el pasado y cuál es su significación actual. Estas señas contradictorias nos sitúan frente a una paradoja: formas de vida rurales que cambian- contribuyendo a la transformación gradual en las representaciones y las prácticas sociales de hombres y mujeres- que, sin embargo, conviven con representaciones simbólicas que tienden a reproducir los patrones tradicionales de sociedad, familia y masculinidad, fundados en la sociedad rural de antaño (p.29). Según Valdés (2000) dentro de la hacienda, la coexistencia de la dominación, la servidumbre y el paternalismo aparecen como mecanismos de integración. Esto hacía posible que entre los patrones y su personal de vigilancia se moldeara un tipo de masculinidad dominante que estaba asociado a las funciones de mando, jerarquía, poder y prestigio todo basado en la lealtad. Explica también que en el sector rural, también arraigado en la sociedad patriarcal, fueron los límites entre campo y ciudad los que moldearon la vida de hombres y mujeres. Mientras los primeros se relacionaban directamente con el hacendado, las segundas lo hacían mediando la intervención masculina. En el campo se establecieron al menos tres modelos de masculinidades: el “patronal” (formado por la capa superior); el “subordinado” (la mayoría de los habitantes de la hacienda) y el “libre” (correspondiente a los peones quienes no estaban ligados de manera estable a la hacienda). Lo que fortalecía al dominio del patrón eran las formas especiales en que poderío, servidumbre y paternalismo se daban en las relaciones sociales. La lealtad entre patrones y capataces se establecía a través del poder de mando y el prestigio. Parte de los atributos del hacendado eran la virilidad, la gallardía, la fuerza y hasta el manejo del caballo. Se le suma el empoderamiento que tanto él como quienes le seguían en el poder de mando tenían sobre el cuerpo de las mujeres inquilinas (p.32, 33, 34).. 28.

(29) Según Valdés, (et. al) durante el siglo XX, las generaciones de los “subordinados” o inquilinos vivían siempre dentro de la misma hacienda, lo que llevaba a establecer un modelo de vida familiar que era heredado a hijas e hijos, de acuerdo al puesto de trabajo que desempeñaban sus padres y madres. Estas autoras, explican que durante aquellos años los “subordinados” o inquilinos son vistos como el lado negativo de la masculinidad pues se trataba de varones dóciles, sin iniciativa propia y la total dependencia del patrón. Se les consideraba incapaces de proteger a sus mujeres, que eran cedidas al hacendado cada vez que éste así lo demandaba. Aquellos que tenían un mejor lugar en la división social del trabajo, conseguían ampliar – especialmente gracias al talaje de animalesla posibilidad de un cierto ahorro y, con esto, conseguir movilidad social. Tanto esto último, como los matrimonios con mujeres de familias dueñas de propiedades menores les permitió prosperar en los campos. De este posicionamiento como mero objeto sexual de las mujeres, ellas destacan del pasado lo difícil que era sacar adelante a sus familias; para los cual debían trabajar en la tierra, cuidar de los animales, desarrollar oficios como el tejido, la producción textil y alfarera (p.68). Valdés, (et. al) no dejan pasar por alto en sus escritos el que en las haciendas existía una realidad oculta en los espacios privados dentro de las clases populares: la violencia ejercida contra las mujeres, que no se relacionaba con si estuvieran casadas o convivieran. Se trataba de algo común, vinculado en la mayoría de los casos al alcoholismo.. 29.

(30) 1.8 Cambios en las relaciones de género en la ruralidad. De acuerdo a Valdés (2000), en el sector rural la mujer ha comenzado a salir de su casa. Las relaciones de género cambian en los campos, pero subsisten con la nostalgia por algunos patrones tradicionales como los modelos de sociedad y familia perdidos. La reforma agraria provoca un desplazamiento de las fronteras antes férreamente existentes entre el campo y la ciudad. Los cambios legales en cuanto a la propiedad de la tierra, cambios en los derechos laborales y nuevas políticas públicas que dieron otro aire a la vida de las mujeres motivaron que la población campesina tendiera a igualarse en derechos y acceso a servicios con los habitantes de los sectores urbanos. La hacienda, el inquilinaje y el patrón serán reemplazados por otras maneras de institucionalidad y nuevas figuras, entre las que cuentan funcionarios públicos, agrónomos, matronas, promotoras de centros de madres, sumados a una mayor relevancia de la escuela y los maestros y profesoras. Entonces, se da la paradoja del reforzamiento de un hombre proveedor que tiene ahora acceso a su propia tierra, pero, a su vez, la mujer sigue siendo responsable de la casa, aunque de una nueva manera: asiste a los centros de madres, puede controlar la natalidad y estudia más años. Esto último se verá reforzado luego con la llegada del neo-liberalismo, la migración entre campo y ciudad y la incorporación de la mujer al trabajo asalariado. Cambian las relaciones de género, con una mujer que sociabiliza más por su trabajo y sus nuevos vínculos con instituciones públicas y servicios municipales (Valdés, 2000). Según el Informe Sobre Desarrollo Humano en Chile Rural (2008), del Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD), en la actualidad las mujeres campesinas son cada vez más partícipes en el mercado laboral, lo cual ha significado que se vaya acortando la brecha que existía con los hombres. Así, se ven alterados los roles de género que antes mantenían a las mujeres fuera del trabajo externo al hogar. A la par, se ha transformado la demografía. De acuerdo a información obtenida por el Informe en los censos, si en 1992, un 22% de los hogares campesinos estaban conformados por seis o más hijos, para 2002 la cifra había disminuido a un 13%. La actual pareja de José trabaja en la casa cosiendo a pedido para sus conocidos. También se ocupan juntos de la huerta; pero el que ella no salga. 30.

(31) del campo no es una imposición de José. Él asegura que no tendría inconvenientes en que su mujer fuera a trabajar al pueblo, ya que si hay más dinero, ambos tendrían un mejor pasar. En un estudio de 2012 titulado “Familias Rurales y sus Procesos de Transformación: estudio de casos en un escenario de ruralidad en tensión”, fueron analizadas las transformaciones, lo que se mantiene y las tensiones aún existentes en la ruralidad chilena (Castro, 2012). LA RURALIDAD CHILENA ACTUAL Categorías relevadas. Valoración cambios. Elementos que Tensiones se mantienen presentes. Estructura y Entre la pareja funcionamiento existe más interno de la valoración familia: conjunta de la comunicacióntoma de poder decisiones. Hay un poder más flexible, compartido entre la pareja.. La decisión final es del hombre; se tiende a mantener prácticas como el valor de la estructura familiar patriarcal.. Las nuevas generaciones tienden a ser más flexibles, pero mantienen el sistema de poder del patriarcado.. Estructura y Rol de la mujer: funcionamiento incorporación al del trabajo y de la trabajo rural, economía fuera de la casa familiar. (temporada o servicios). Esto le permite manejar su propio dinero. Aumentan los años de escolaridad.. Mujer: primacía en el cuidado de los hijos. Gestiona y administra el hogar. Es mal mirada aquella que se mantiene sola, “sin hombre”.. Mujer: más trabajo, pero menores remuneraciones. Educación formal y tradicional de género. Capacitación centrada en roles tradicionales.. Hombre: Sigue siendo el responsable de la familia. Aún existe machismo; ejerce el poder. Hombre: nuevas generaciones asumen roles tradicionales, pero con exigencias sociales más similares para. Rol del hombre: el trabajo en el campo de la mujer lo ha aliviado; se. 31.

(32) comparte el tradicional. gasto familiar.. hombres mujeres. trabajo en campo estudios superiores.. y El el v/s. Fuente: Elaboración según Castro (20012) (Resumen del cuadro original). Al referirse a las transformaciones en la ruralidad, Héctor Bravo, Jefe de Gabinete de la Subdirección Nacional del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP, 2014), explica que existen dos rubros principales de trabajo. El primero de ellos está, por lo general, a cargo de los hombres de cada familia, constituyendo el mayor ingreso. Se trata de la ganadería mayor, la producción de cereales y los cultivos anuales. En el segundo rubro, trabajado por mujeres, están el cultivo de hortalizas, huertas caseras con venta de excedentes. Dentro de esta área productiva secundaria, la mayor escala la constituyen los invernaderos también de hortalizas pero, además, de flores; la apicultura y la artesanía (2014, Entrevista d). Para Bravo (2014, Entrevista d) un dato significativo es que cuando se realiza la Reforma Agraria en Chile, ninguna mujer resultó beneficiaria. Hoy en el Instituto desarrollan políticas públicas para ambos sexos, pero explica que éstas tienen una mirada de género que discrimina positivamente a las mujeres, con lo que se ha conseguido: …el tema del empoderamiento, de la autoestima, que es muy fuerte en las mujeres en lo rural...mujeres que pedían permiso para ir a capacitación al principio, después sólo avisaban… (2014, Entrevista d). A inicios de los años ´90, afirma, la participación femenina en INDAP era cercana al 12%, en la actualidad esa cifra aumentó a un 40%. Esta última estadística, aclara, podría ser entendida como inequitativa, ya que los hombres se quedan con el 60% restante. La equidad, dice: …va por cuántas mujeres que se autodefinen como productoras pueden acceder a los instrumentos de INDAP y nosotros estimamos que el 33% de los productores en el campo son mujeres (2014, Entrevista d).. 32.

(33) En cuanto a la reacción de los varones por el trabajo fuera de casa de sus esposas o convivientes, el funcionario de INDAP recuerda que hace varios años ya, en un taller con mujeres en Olmué, ellas relataban que gran parte de las participantes se había separado. Entonces, alguien acotó que el programa no servía porque estaba ‘rompiendo’ a la familia. Fueron las mismas mujeres quienes aclararon que la realidad era una de violencia intrafamiliar por décadas y que ahora ellas, al tener una fuente de ingresos, podían decidir abandonar a sus agresores. Sin embargo, recuerda también que en 1998, en un taller llamado ¿Cómo manejar el conflicto?, en la región del Bío-Bío, una de las participantes bromeó con que ella golpeaba a su pareja. Más tarde confesó que era verdad; que lo maltrataba físicamente. (2014, Entrevista d). Otro asunto complejo que se da como consecuencia de las labores fuera de casa de las mujeres es el cuidado de los hijos. De acuerdo a lo expresado por Héctor Bravo, existen diversas estrategias, de las cuales las primeras fueron buscar cómo obtener más tiempo libre para dedicárselo al emprendimiento. Comenzaron por comprar el pan en vez de amasar ellas mismas su harina y cuando tenían mayor poder adquisitivo compraban lavadoras. (INDAP, 2014 Entrevista d). Con las nuevas rutinas de autoproducción, se produjo un efecto que, en parte, hacía retroceder lo avanzado: en muchos casos son las hijas mayores quienes asumen como cuidadoras de sus hermanos. Nosotros de alguna manera queríamos emprendimiento, generación de autonomía, pero también había un tema de subordinación o, por lo menos, posponer algún tipo de proyecto en las expectativas de las hijas mayores en términos de que ellas colaboraban con el cuidado de los menores. Es un efecto real negativo. No dejaban de estudiar, ‘se las arreglaban’; lo hacían porque entendían que eso generaba mayores ingresos y mejoraba la calidad de vida de la familia (Bravo, 2014, Entrevista d). Pero lo ocurrido no se trata sólo de un retroceso, es también el mantener una diferenciación entre mujeres y hombres que ha existido siempre. Basándose en Levis- Strauss, Sonia Montecino (1997) explica que todas las culturas diferencian entre la sociedad humana y el mundo natural. La Cultura-asociada a los hombres- trascendería a la naturaleza. Es natural que la mujer por su vínculo con la naturaleza deba estar bajo control; mientras el hombre crea artificialmente, la creatividad de la mujer está naturalmente. 33.

(34) realizada a través de parir a sus hijos. Sin embargo, su papel como reproductora es la que la mantiene en el ámbito doméstico (s.p.) Hoy, los expertos sugieren que se ponga atención en “la necesidad de concebir el sujeto-mujer y al sujeto-hombre desde la multiplicidad de identidades que los constituyen, sin reducirlos a un solo plano” (Montecino, 1997).. 34.

(35) 1.9 VIOLENCIA EN LA PAREJA. 1.9.1 Conceptualización de la violencia. Cuando se habla de violencia al interior de la pareja, son utilizados conceptos disímiles acordes a quién la está tomando como objeto de estudio. De ahí el que existan variadas maneras de nombrar a la misma problemática social. De tal modo, queda claro que aún no existe un acuerdo entre los estudiosos del tema para definirlo conceptualmente y, así, entender todos qué significancia se le da a aquello de lo cual se está hablando. Así, por ejemplo, según Larraín (2004), la violencia íntima refiere de manera exclusiva a la que se produce al interior de la pareja y no se trata sólo de que las víctimas sean mayoritariamente mujeres (p.15). También existen los hombres sometidos a malos tratos por parte de éstas. Sin embargo, este tipo de violencia no constituye un cuerpo jurídico en sí, lo que equivale a entender que no existe una ley específica para sancionarla. Según Larraín (p.18), se pueden identificar diferentes tipos de violencia prevalentes al interior de la pareja: Violencia sicológica “Cualquier acto u omisión que daña la autoestima, la identidad o el desarrollo del individuo. Incluye, entre otros, la humillación, la amenaza de pérdida de custodia de los hijos, el aislamiento forzado de la familia o amigos, la amenaza de daño físico a la persona o a alguien que ésta ama, los gritos, denigraciones repetidas, la inducción del miedo a través de palabras o gestos intimidatorios, el control sobre el comportamiento y la destrucción de bienes” Violencia física “Refiere al uso intencional de la fuerza con el potencial de causar la muerte, lesiones o daños”.. 35.

(36) Violencia sexual “cualquier acto en que, en una relación de poder, la persona utiliza la fuerza, la coerción o la intimidación para forzar a otra a realizar el acto sexual en contra de su voluntad…” Para Larraín (2004), en la relación de pareja la intimidad es relevante, pero ante situaciones conflictivas, puede aumentar los niveles de violencia y destrucción ya que se posee mayor información para producir daño o ataque al otro. Esto último es lo que distingue a la violencia íntima de cualquier otro tipo de violencia: la relación entre el agresor y su víctima es anterior al maltrato y suele mantenerse tras episodios violentos. Es una relación dentro de un marco de amor y temor, de rechazo y dependencia. Frecuentemente se descalifica a las víctimas por mantenerse dentro del círculo violento, sin considerar que entre ésta y el o la causante de los daños ha existido una relación afectiva. Lo que espera el o la agredida es que sea la violencia la que llegue a su fin y no la relación sentimental. Otro término que suele ser mencionado es el de violencia doméstica. Según la define el Grupo de Trabajo de la Asociación Americana de Psicología se trata de: “…un patrón de conductas abusivas que incluye un amplio rango de maltrato físico, sexual y sicológico, usado por una persona en una relación íntima contra otra, para ganar poder o para mantener el abuso de poder, control y autoridad sobre esa persona” (Walker, 1999 En López (2013) “La construcción de la masculinidad y su relación con la violencia de género”. (5 Comunitaria. Revista Internacional del Trabajo Social y Ciencias Sociales). (p. 63). La utilización del término violencia doméstica “no específica quien recibe o ejerce la violencia ni de qué tipo es ésta” (Rodríguez et al. 2009). De tal modo, el recurrir a definiciones que utilicen términos como doméstico o familiar. Según Ferrer y Bosch (2003), En López: “…induce a pensar en actos privados y personales, en algo que ocurre en la intimidad del hogar, cuando en realidad, se trata de un grave problema social que puede cometerse tanto dentro como fuera del domicilio” (p.62). Si se considera la violencia ejercida solamente contra la mujer, los expertos utilizan preferentemente el término violencia de género, el cual es:. 36.

(37) …todo acto de violencia basado en el género, que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o privada (Asamblea General de Naciones Unidas, 1993). De tal modo, la violencia de género va más allá que la que ocurre al interior de una pareja. Se incluyen también, según Barroso: ...todas las acciones sociales, culturales e individuales que atentan contra el bienestar, la salud y los derechos de las mujeres y que se desarrollan contra éstas por el mero hecho de ser mujeres. Las manifestaciones más graves de este fenómeno son las restricción de derechos civiles fundamentales, las prácticas culturales física y psicológicamente dañinas para las mujeres (como la ablación del clítoris), la desigualdad en el acceso a los recursos sociales, la discriminación laboral, la violencia contra las mujeres en los conflictos bélicos, las agresiones sexuales, así como el uso de la mujer como objeto sexual (p.64). Pierre Bordieu (1999) dio origen a un término ampliamente utilizado al hablar de violencia. En sus propias palabras: …es esa violencia que arranca sumisiones que ni siquiera se perciben como tales, apoyándose en unas expectativas colectivas, en unas creencias socialmente inculcadas (Bordieu, 1999, En Fernández, 2005). Existe, además, lo que los expertos llaman violencia económica. Ésta se produce cuando a la mujer se le quita el dinero que gana y se le impide gastarlo en beneficio suyo o de su familia; o se le niega el dinero para controlar su independencia (www.profamilia.org.co). En Chile, se utiliza el nombre de violencia intrafamiliar y está tipificada por ley. Según el cuerpo legal, ambos sexos son susceptibles de padecerla, sin embargo, en la práctica, la protección que brindan las políticas públicas ante el fenómeno está enfocada a las mujeres como víctimas. De acuerdo a las definiciones anteriores, queda claro que, al no existir un término único para denominar a la violencia en la pareja, se debe adherir a uno de los ya existentes con todo el cuidado de caer en una errada utilización; esto, debido a que cada uno incluye factores diferentes o carece de otros para bien comprender el fenómeno social en estudio.. 37.

(38) De todos los tipos de violencia de los cuales se hablan, lo que está claro es que son, mayoritariamente las mujeres quienes las padecen. Unos más exactos que otros, por ejemplo, la violencia de género es la que contiene la más exhaustiva de las definiciones; mientras que la violencia doméstica no especifica si se trata de hechos ocurridos sólo al interior del hogar. Para efectos del análisis de la historia de vida que da origen a la presente investigación, será utilizado el concepto de violencia intrafamiliar, debido a que éste está tipificado, permite revisar cifras estadísticas y es el único al cual se hace referencia en Chile.. 38.

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