El Tipo Activo-Práctico
3. Estas consideraciones pueden provocar la pregunta de si la matanza de anima les está o no justificada Un problema de este tipo no puede tratarse correctamen-
te de forma abreviada o entre paréntesis puesto que trata varios puntos importan- tes. Personalmente sólo puedo decir que la renuncia total a la comida animal es muy difícil de practicar, especialmente en climas nórdicos. Por otra parte, la orien-
tación general podría ser hacia una reducción general de la comida animal y
sacrificar a los animales de forma que se les inflija el menor dolor posible. De todos modos, lo más importante es que la forma global de tratar a los animales debería ser más considerada y humana, de forma que se les pudieran compensar sus sacrificios ante la humanidad mediante una atención cariñosa y cuidadosa.
posible que entonces aparezca un torrente turbulento lleno de temores, deseos, codicia y ataduras, todo ello entremezcla- do con sentimientos de culpa, envidia y resentimiento.
La base del correcto uso individual del dinero se encuentra en la renuncia a la idea misma de posesión como un derecho personal. La posesión legal de propiedades es algo que tiene sus justificaciones psicológicas o prácticas, dado el nivel medio de desarrollo moral de la humanidad. El deseo de poseer es un un impulso primordial que hay que tener en cuenta; no podemos matarlo o reprimirlo violenta- mente. Pero desde una perspectiva superior, la propiedad asume un aspecto y un significado muy diferentes. Ya no es un derecho personal sino una responsabilidad.
Desde el punto de vista espiritual, una persona puede considerarse a sí misma como servidora, supervisora o administradora de unos bienes materiales que, de un modo u otro, podría tener el derecho de poseer. Para esa persona, estos bienes son un auténtico “test” al que se somete; una res- ponsabilidad espiritual, moral y social que, de hecho, es ardua de soportar con dignidad.
Es bueno observar que, aunque el camino por excelen-
cia del tipo activo-práctico es la “sacralización” de todas sus
diversas funciones y de su trabajo, esto es algo que debería ser practicado por todos los tipos, ya que todos nosotros fun- cionamos a través de un cuerpo y somos activos en el mundo exterior. Así, la forma correcta de desarrollar las diversas acti- vidades nos concierne a cada uno de nosotros.
Aquéllos que carezcan de las cualidades del tipo acti- vo y que, consecuentemente, tengan que desarrollarlas, deben prestar especial atención a este hecho. Para los que
son excesivamente introvertidos, ésta es una forma imprescin- dible de aprendizaje, una forma de completar sus personali- dades. La “sacralización” de su actividad les ayudará en gran manera a apreciar el trabajo práctico, para llevarlo a cabo gustosamente y de buena gana (algo muy difícil para este tipo de persona), viéndolo con una nueva luz y apreciándolo de otra forma a través del valor y significado transpersonal que empieza a impregnarlo.
Evidentemente, para obtener estos resultados se nece- sita amor y buena voluntad. Tal como dijo Verlaine:
“La vie humble, aux travaux ennuyeux et faciles, Est une oeuvre de choix qui vaut beaucoup d’amour” Es algo que vale la pena, porque una actitud generosa de amor y comprensión transfigura la vida diaria y transforma la rutina fastidiosa y monótona de los pequeños actos diarios en algo lleno de alegre resplandor.
Con la ayuda de esta consagración, que esencialmente está al alcance de todos nosotros, podría cambiarse el carácter entero de nuestra civilización y, a partir de un modo de vida materialista y “mundano”, puede evolucionar en un modo sagrado, tal como ocurrió en varias civilizaciones antiguas en pleno apogeo. Ahora esto puede ocurrir en un punto más alto de la espiral y con un campo de aplicación mucho más amplio, ya que puede incluir todo el progreso técnico que constituye la característica principal de nuestra época.
Aunque esta forma de vida esté al alcance de todos, tal y como ya hemos dicho, todavía hay una diferencia funda- mental al respecto entre los diversos tipos, puesto que sus motivos para actuar son siempre distintos. En otros tipos, el estímulo para actuar, para trabajar y para encontrar la expre-
sión en el mundo exterior no es primaria y espontánea; este estímulo está en posesión -o, mejor dicho- posee al tipo acti- vo-práctico. Así, en el tipo voluntarioso, el estímulo que le impulsa a actuar es la ambición; en el tipo amoroso es el amor a su familia, a la propiedad o al país; en el tipo idealista es la devoción ante algún ideal, etc. Este hecho debería entenderse de forma correcta con el fin de conocer verdade- ramente a los otros y de evitar el error de considerar a todos los que trabajan de forma activa y continuada como si perte- necieran sólo al tipo activo. Lo que constituye la base funda- mental de esta clasificación cualitativa es la fuerza de las
motivaciones profundas que indican la naturaleza esencial o
“idea fundamental” del individuo y no las manifestaciones externas de estos motivos, que pueden estar determinadas y condicionadas por factores muy diversos. El mismo tipo de actividad pude ser inducido por muchos motivos, mientras que el mismo motivo puede crear canales completamente diferentes para su expresión.