• No se han encontrado resultados

1.1. Referentes Investigativos

1.2.2. Construcción de identidades

Indagar por la identidad es una labor que desde los griegos se ha venido ejerciendo, el

preguntarse por el “Yo” ha traído consigo innumerables reflexiones, hallazgos y necesidades; sin embargo, muchas veces en la búsqueda de la identidad no logramos distinguir esa delgada línea que hay entre la identidad y la subjetividad, por lo que confundirlas, mezclarlas y relacionarlas puede llegar a convertirse en un acto involuntario, esta cuestión se evidenció en el apartado anterior en el que la explicación sobre la construcción de la subjetividad en relación a aspectos de género, nos llevó a tocar directamente aspectos propios de la construcción de identidades.

49

En ese trasegar teórico y con el fin de aportar elementos que clarifiquen la profundización teórica, encontramos a Gergen Kenneth (Kenneth, 1991), quien define la identidad como un proceso de construcción permanente en donde los sujetos edifican su identidad, sin embargo el autor afirma que la identidad ha sufrido un cambio con el paso de la historia, convirtiéndose en un objeto autónomo, dejando atrás la concepción del hombre como centro del saber, dueño de racionalidad y dueño de sus palabras “Si uno tiene una identidad, sólo se debe a que se lo permiten los rituales sociales en que participa; es capaz de ser persona porque esa persona es esencial para los juegos generales de la sociedad”. (Kenneth, 1991, pág. 57). En esta medida, tener identidad podría definirse precisamente como una forma de construcción autónoma de un sujeto.

Sin embargo, entendiendo que indagar sobre subjetividades e identidades, en nuestro caso, intenta resolver una pregunta centrada en el espacio escolar y las vivencias que en él se dan, los aspectos sobre la identidad se deben de tener en cuenta desde las diferentes partes que componen la escuela. Para Quintana (Quintana, Chacón Corso, & Rojas de Rojas, 2008), en el texto “Construcción de la identidad Profesional docente en estudiantes Universitarios”, la identidad es una construcción que se da en la interacción con los otros, luego entonces tener identidad es posible en la medida en que se establecen relaciones interpersonales que van definiendo y construyendo su “yo” factor distintivo del otro. Retomamos aquí lo planteado anteriormente frente a la subjetividad y la identidad desde el punto de vista de la alteridad, pero desde una alteridad que, desde el punto de vista de Foucault (Foucault, 1984), nace desde el cuidado de sí, pasa por el ejercicio de la libertad y llega inclusive a la contradicción con el poder.

Complementando la idea de la alteridad, Paul Ricouer (Ricouer, 2006), reconoce en el otro la construcción de la identidad “El sí se percibe a sí mismo como otro entre los otros. No

50

puedo estimarme a mí mismo sin estimar al otro como a mí mismo”, lo que hace de la identidad un constructo que se materializa en la interacción de los otros como parte de nosotros mismos.

No está de menos recordar que también desde la perspectiva del conocimiento poético, Octavio Paz en un fragmento del bellísimo poema “Piedra de sol” nos dice: “(…) para que pueda ser he de ser otro,/ salir de mí, buscarme entre los otros,/los otros que no son si yo no existo,/los otros que me dan plena existencia,/ no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,(…)”(En: https://ciudadseva.com/texto/piedra-de-sol/).

En el texto de Ilán Bizberg Individuo, Identidad y Sujeto (Bizberg, 1989), se entiende la identidad como una acción en donde es imposible hablar de una sola identidad pues los sujetos ejercen diferentes tipos de acciones sobre sí mismos y sobre el mundo para lo cual nos conviene remitirnos a la teoría de los tipos ideales del mundo primitivo, en donde no hay diferenciación entre las esferas subjetiva y objetiva. Sin embargo, en el mundo moderno el hombre se considera como un ser capaz de ejercer actuación sobre la naturaleza y darse a sí mismo instituciones sociales y políticas (Bizberg, 1989, pág. 502). El autor afirma que la identidad no es una acción que vaya en una sola dirección ni tampoco es algo que se construya adoptando el

comportamiento de los demás es un proceso en el que:

“La constitución del sí es un proceso de identificación que implica una acción sobre el mundo. Esta relación entre el yo y el mundo se establece porque la acción del yo sobre sí mismo constituye una historia (Mi historia), una historia a la vez objetiva y subjetiva, determinada por una acción sobre mí mismo y sobre el mundo. La acción del yo sobre sí mismo y sobre el mundo. Y por ser una acción sobre el mundo se excluye el que pueda ser explicada simplemente como la adopción del comportamiento de los demás, una

51

aceptación pasiva del mundo, mero reflejo” (Bizberg, 1989, págs. 503-504) Observamos como la identidad y la subjetividad son cuestiones que de alguna manera se construyen conjuntamente desde opciones personales que se ponen en juego dentro de una colectividad y ayudan a entender la manera en que se van definiendo formas de pensar, de sentir y de expresar opciones de género. También es de resaltar la manera en que la presente

investigación le da un papel protagónico en el texto a las voces movilizadas en el trabajo de campo, importancia que radica en la manera en que se da un potencial de sentido a lo dicho por los estudiantes, pues por simple u obvio que parezca lo que se dice, el análisis demuestra cómo, en los discursos de los estudiantes se encuentran presentes valiosos elementos para la reflexión sobre la identidad, la subjetividad y la opción de género.

Si bien, centrarse en las voces de historias de vida, podría pensarse que es una apuesta por la memoria y una mirada volcada hacia el pasado, pero esta es una mirada incompleta sobre la memoria misma y sobre la manera en que una propuesta de investigación como la presente, busca las huellas de la identidad en un grupo de estudiantes. Un ejemplo de lo que estamos afirmando, puede encontrarse en el trabajo del equipo de investigación de cultura política de la UPN, donde Martha C Herrera y Vladimir Olaya en el texto “Tejiendo la memoria”, (Herrra & Olaya, 2005), al reunir un grupo de voces de jóvenes estudiantes, evidencian que las historias de vida, si bien son un tejido de memoria, están llenas de visiones de futuro:

“Las visiones de futuro están íntimamente ligadas con las opciones que deja ver el medio en el que se vive, con las características sociales en las que se mueven los sujetos y el entorno cultural de cada uno de los individuos. En ese sentido, es necesario reconocer cómo una parte de los jóvenes evidenció que desde los

52

medios existen aprendizajes que hablan de la forma de leer y de actuar en la vida que también tiene incidencia en sus visiones sobre el futuro”. (Herrra & Olaya, 2005, pág. 73).

Encontramos que la proyección de futuro, es una cuestión que se puede ver en la manera en que se van definiendo o al menos expresando las opciones por una determinada identidad de género, pues la expresión y el diálogo vividos dentro de la experiencia investigativa, permite que un nivel de empoderamiento de los estudiantes que da cabida a que ellos vayan encontrando curso para su propuesta y su reflexión. Esta conexión entre la reflexión sobre experiencias de vida va más allá de un juego de tiempos y ubicaciones, pues surca a configuración de conjuntos enteros de sujetos que están en procesos complejos en torno a la construcción de una identidad de género.

En la escuela puede verse reflejada la sociedad, sus muros no detienen lo que el afuera trae, a ella llega una población en la que las tensiones del mundo social marcan sus huellas permanentemente. Se abre la puerta y de manera simple podría decirse que llegan los niños y las niñas, pero además de abrir la puerta, podemos abrir una pregunta: ¿llegaron los niños y las niñas? Preferimos partir de poner interrogantes a lo que pasa en la escuela, por eso en este apartado se planteará un recorrido por aquello que de conflictivo puede encontrarse en torno a la construcción de género.

Otro punto de referencia son los postulados de Sandra Acker (Acker, 1994), aclarando que sus escritos corresponden a la década del 80 y muy probablemente para esta época no se hagan tan manifiestas las situaciones descritas por ella, sin embargo, si así es, existirá un motivo de reflexión y de análisis. La autora plantea el problema de la exclusión de las mujeres, ubicando

53

las causas de en dos categorías. La primera habla sobre las aspiraciones laborales, el auto concepto profesional u ocupacional y otras vías educativas consideradas como una segunda oportunidad en los varones de la clase trabajadora (Acker, 1994); la segunda categoría muestra la exclusividad que tienen los hombres en algunos campos como lo son la marina, el ejército, la iglesia, vicepresidencias y directores de firmas, todos estos cargos otorgados en las élites sociales. Tristemente, en un reciente estudio realizado por investigadores del Departamento de Economía, Comercio Internacional y Política Social de U. Tadeo indica, tomando como base las estadísticas del DANE, que:

“las mujeres asalariadas son más educadas que los hombres. Sin embargo, aunque perciben menos ingresos mensuales, el pago por horas es mejor remunerado, debido a que trabajan menos horas a la semana, razón por la que buscan empleos flexibles que se ajusten a las demandas de las actividades no remuneradas que deben hacer durante el día, entre ellas los cuidados a personas y las tareas

domésticas, dedicación que en proporción es casi tres veces más alta que la de los hombres”. (Universidad Jorge Tadeo Lozano, 2018)

Documento similar