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4.3 Antecedentes del caso ecuatoriano

4.3.1 Contexto económico y político

Para el año 2006, Ecuador estaba intentando superar una década de crisis política que lo había conducido por gobiernos presidenciales interrumpidos, movilizaciones civiles, levantamientos indígenas e intervenciones militares a través de los cuales se destituyeron o derrocaron presidentes. La inestabilidad política estuvo acompañada de una de las crisis económicas más profundas de las que tenga registro la historia ecuatoriana reciente. Factores internos y externos que tuvieron lugar a finales de los 90´s, como la caída del precio del petróleo (9,2 USD por barril) y las pérdidas en infraestructura vial y en sectores productivos como el agrícola y el turístico ocasionados por el fenómeno del Niño, afectaron una economía que ya estaba debilitada.

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La Constitución del año 98 autorizó a que el Banco Central del Ecuador pueda otorgar créditos para garantizar estabilidad y solvencia al sistema financiero. Esa polémica decisión, junto con la creación de una Agencia de Garantía de Depósitos, para asegurar, de manera ilimitada, los depósitos realizados en el sistema financiero ecuatoriano, comprometió los fondos públicos para proteger intereses privados de los Bancos. El sistema bancario, por su parte, sufría por los retiros de depósitos ocasionadas tanto por la desconfianza generalizada, como por la decisión del Congreso Nacional de cobrar el 1% a las transacciones bancarias en reemplazo del Impuesto a la Renta (Rojas, 2014).

Este escenario, configurado entre los dos primeros años de la presidencia de Jamil Mahuad (1998 – 1999), no evitó el quiebre de algunos de los bancos más importantes del país (Filanbanco, La Previsora, El Progreso, entre otros), lo que generó mayor nerviosismo ciudadano por proteger su dinero ante la falta de confianza en el sector. Las “corridas bancarias”, la fuerte inflación y las múltiples devaluaciones debilitaron al Sucre (la moneda nacional) frente al Dólar, al punto que el país recurrió a la dolarización como medida frente a la crisis16. Para finales del año 1999 la variación del PIB (producto interno bruto) ecuatoriano fue del -6,3% (Ver Figura 4.1), la pobreza llegaba al 63,5 % y la indigencia estuvo en el 31,3% (CEPAL, 2015). Este contexto debilitó al gobierno de Mahuad, quien fue derrocado en enero de 2000 (Dávalos, 2012), y generó una dolorosa ola migratoria a Estados Unidos, España e Italia.

16 Para mayor información sobre la situación económica y política del Ecuador de finales de los 90´s ver Correa (2012), Acosta (2001), Salgado (2000), Larrea (2004), así como el trabajo de de la Torre, García- Saltos, & Mascaró (2002).

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Figura 4.1 Variación del Producto Interno Bruto Real, Tasas de crecimiento anual 1990 - 2009

Fuente: Banco Central del Ecuador (2010)

Figura 4.2 Variación en el precio del petróleo ecuatoriano 1991-2009 (en USD)

Fuente: Banco Central del Ecuador (2010)

Durante los siguientes años la economía mostró señales de recuperación gracias al envío de remesas de los migrantes y al constante incremento en el precio del petróleo (Ver

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Figura 4.2), importante contribuyente del Producto Interno Bruto ecuatoriano17, y un contexto económico más esperanzador para Latinoamérica. Esta tendencia, en conjunto con decisiones económicas internas, entre ellas la reestructuración de la deuda externa y la implementación de nuevas políticas sociales, contribuyeron a la reducción de la pobreza y del desempleo (ver Tabla 4.2) (Banco Central del Ecuador, 2015; Flores-Macías, 2010).

Tabla 4.2 Principales indicadores económicos en Ecuador (2002 – 2012)

Fuente: Elaboración propia de datos obtenidos de CEPAL (2015) aDatos corresponden a la administración de Rafael Correa. bInformación del año 2013.

Sin embargo, a pesar de la leve recuperación económica, la población mantenía altos niveles de desconfianza en una clase política desprestigiada y sin credibilidad, lo que contribuyó en la inestabilidad política. Lucio Gutiérrez, quien, en el año 2000 lideró el derrocamiento de Jamil Mahuad, fue elegido presidente en el proceso electoral del 2003; sin embargo, dos años después, Gutiérrez también sería destituido por el Congreso Nacional bajo la figura de “abandono del cargo.” Su salida fue el resultado de fuertes y masivas movilizaciones civiles conocidas como el movimiento “forajido” (Seligson, Donoso, Moreno, Orces , & Schwarz-Blum , 2007).

El estudio Latin America Public Opinion Project de la Universidad de Vanderbilt, que incluye a 26 países de la región, en su edición del año 2006 determinó que, en

17 La exportación del petróleo corresponde al 48% del total de exportaciones (en volumen de divisas) en Ecuador y al 28% del total de ingresos (Flores-Macías, 2010)  

2002 2004 2006 2009a 2010a 2011a 2012a

PIB % (Tasa Variación Anual) 4,1 8,2 4,4 0,6 3,5 7,9 5,2

Inflación (%) 9,3 1,9 2,9 4,3 3,3 4,7 4,2

Desempleo % 9,2 9,7 8,1 8,5 7,6 6,0 4,9

Pobreza (% total área urbana) 49 47,5 39,9 40,2 37,1 32,4 33,5b

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Ecuador, los niveles de confianza en las instituciones estaban entre los más bajos de Latinoamérica, (un promedio de 39,8 en una escala de 100 puntos, mientras que el promedio en la región es de 50,9/100). De entre las instituciones evaluadas, aquellas de tipo político como el Gobierno, el Congreso y los Partidos, tenían los niveles de confianza más bajo del país (Ver Figura 4.4), y era también el más bajo de todos los países estudiados (Ver Figura 4.3). En el año 2006, por ejemplo, la confianza en el gobierno había descendido 10 puntos, comparado con el estudio del 2001 (Seligson, Donoso, Moreno, Orces , & Schwarz-Blum , 2007).

Figura 4.3 Percepción de la necesidad de los partidos para la democracia versus confianza en los partidos políticos

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Figura 4.4 Confianza en las instituciones Ecuador 2006

Fuente: Seligson et al, 2007 (pág. 72)

En un estudio cualitativo conducido por la ONG ecuatoriana, Corporación Participación Ciudadana, que explora sobre las percepciones de los ecuatorianos en torno a la democracia, se observó que las prácticas de corrupción y la demagogia política eran percibidas como las causantes de la crisis económica, política y social que atravesaba el país. A esto se le añade la sensación de frustración e impotencia como principales impedimentos para la participación o involucramiento ciudadano. La sociedad ecuatoriana se sentía insegura y atemorizada sin confianza en gobernantes ni en instituciones políticas (Larrea T. , 2007). Donoso, Montalvo & Orces (2010) añaden que los ecuatorianos miran con decepción a la política y se han alejado de los partidos

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políticos, lo cual, como afirman los autores, es muy peligroso para la buena salud de la democracia.

Un estudio de la Comisión Económica para la América Latina y el Caribe (CEPAL) sobre la situación social del Ecuador y los programas que han sido desarrollados entre el año 2000 y 2006, da cuenta de la falta de eficacia en la política social aplicada en el Ecuador. Sometidas al clientelismo político de los gobernantes de turno, carentes de objetivos y direccionamiento, las estrategias de intervención en temas sociales no pudieron tener los resultados propuestos en torno a los Objetivos de Milenio con los que el país se había comprometido18 (Naranjo, 2008).

Mainwaring y Scully (1995), al evaluar la institucionalización del sistema de partidos en Latinoamérica, afirman que Ecuador tiene un sistema de partidos poco institucionalizado. Tiene alta volatilidad, es decir un número importante de votantes fluctúan, en cada proceso electoral, entre un partido y otro; hay una débil vinculación con los ciudadanos; alta personalización de los políticos y frágil organización partidista. Una década después, el escenario no había cambiado de manera significativa; el promedio del índice de volatilidad electoral agregada en elecciones presidenciales desde 1978 hasta 2009 fue de 59,04 y en elecciones legislativas de 29,45 (Freidenberg, 2011), este indicador da cuenta del alto porcentaje de cambio del voto entre los ecuatorianos.

Freidenberg (2006) realizó un estudio para determinar el nivel de polarización y convergencia ideológica entre los partidos políticos con mayor trayectoria en Ecuador. El estudio incluyó el criterio de políticos y dirigentes de partidos en tres diferentes periodos. Ante la pregunta sobre en qué sitio del espectro ideológico se encuentra su partido, siendo 1 extrema izquierda y 10 extrema derecha, se observan cambios en los criterios a través

18 Naranjo habla de 21 programas sociales, entre ellos el Bono de Desarrollo Humano, Programas de Desarrollo Infantil (FODI- PNN, ORI), INNFA, PANN 2000, PAE, Programa Aliméntate Ecuador, Programa Ampliado de Inmunizaciones, Programa de Salud Sexual y Reproductiva, entre otros. Estos programas estaban asociados al combate a la pobreza, salud, educación, cuidado infantil, vivienda y servicios básicos, que corresponden a los Objetivos del Milenio .

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del tiempo que llevan a mayor distancia entre los partidos de los extremos, es decir, mayor polarización (Ver tabla 4.3).

Tabla 4.3 Identificación media de los partidos realizada por sus miembros en una escala donde 1 es igual a izquierda y 10 es igual a derecha.

Nota: MUPP=Pachakutik / PRE=Partido Roldosista Ecuatoriano / DP=Democracia Popular / PSC=Partido Social Cristiano / SP=Sociedad Patriótica / PRIAN=Partido Renovador Institucional Acción Nacional.

Fuente: Freidenberg (2006, pág. 257)

Un análisis sobre las preferencias ideológicas de los individuos concluye que los ecuatorianos cambiaron muy poco su preferencia ideológica, es decir, el promedio en 2001 (en una escala del 1 al 10) fue de 5.46, en 2004 fue de 5,35 y en el año 2006 fue 5,48 (Seligson, Donoso, Moreno, Orces , & Schwarz-Blum , 2007). La tendencia en Latinoamérica, sin embargo, se desplazó de 6,17, que era el promedio en 2004, a 5,71 en 2006 (Seligson, 2008).

En Ecuador, la consulta popular de 1994 aprobó que movimientos políticos puedan participar en procesos electorales de manera independiente, es decir sin necesitar de un partido político que los auspicie. Esta decisión enmarcó la crisis en los partidos políticos y posicionó a los movimientos como una alternativa más representativa, aunque no necesariamente se identificaron con alguna ideología en particular (Freidenberg, 2011). Con la crisis del sistema de partidos, Ecuador registró un crecimiento importante en la

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participación política de movimientos, esto fomentó un sistema de partidos de tipo centrífugo; es decir, con una muy dispersa cantidad de partidos y movimientos políticos cuya falta de institucionalidad genera un entorno mayormente proclive a la participación de candidatos anti sistema (Flores-Macías, 2010).

En las elecciones del 2002, los dos candidatos que lideraron el proceso provenían de organizaciones políticas anti sistema; es decir, fuera de los partidos tradicionales. Para el año 2006 el Tribunal Supremo Electoral tenía en sus registros a 11 partidos y 27 movimientos. De los 13 binomios presidenciales que participaron19, 3 pertenecían a partidos tradicionales y lograron en conjunto sólo el 12% de los votos, los otros 10 eran movimientos y partidos no tradicionales (TSE, 2007). Las instituciones políticas ecuatorianas sufrían de una gran desconfianza popular, razón por la cual estaban desacreditadas.

La crisis económica, la inestabilidad política y la débil institucionalidad del sistema de partidos fueron las características del Ecuador previo a las elecciones del 2006. La profunda decepción del sistema político, judicial y de la política económica era el denominador común en una población que clamaba en las calles “que se vayan todos” (Conaghan, Ecuador: La presidencia plebiscitaria de Correa, 2008). Estas movilizaciones de la sociedad civil dieron lugar al “movimiento forajido”, mencionado anteriormente, que canalizó la decepción popular y condujo a la destitución de Lucio Gutiérrez. Fue sucedido por su Vicepresidente, Alfredo Palacio, quien se convirtió en el octavo presidente en menos de una década.