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EL CONTEXTO SOCIO-CULTURAL DE LA CIUDAD: CONFLICTO DE VALORESg

Los cambios producidos en los valores y en las prácticas sociales, durante dos décadas, son descritos a la luz de un fragmento de la vida de Jerónimo; en tal sentido, él y los demás personajes dan cuenta de un proceso que culmina con su muerte. La investigación sobre la vida de Jerónimo es una respuesta del narrador al interés del director de la revista de realizar un estudio sobre la excomunión en Colombia. Él considera que “los excomulgados revelan lo que la sociedad no acepta, lo que se constituye en un antivalor fundamental”. Al respecto señala la diferencia existente entre ese momento y las décadas anteriores, en cuanto a la forma de tratar la separación conyugal: “Hoy en día cantidad de amigos de todos nosotros se casan, se separan, se van a Panamá o a Estados Unidos y se casan allí de nuevo, por lo civil, porque aquí no pueden hacerlo; luego regresan y viven tranquilos, sin que nos inmutemos; y aun les permitimos ocupar puestos de enorme prestancia” (p. 13)

La novela logra un acercamiento a diferentes posiciones ideológicas en torno a la moral religiosa y a la ética que orientan el comportamiento de los hombres y de las mujeres de la ciudad; teniendo como temas centrales los debates en torno al matrimonio, la posibilidad de su disolución, la separación y el establecimiento de nuevas uniones.

Jerónimo, a pesar de considerarse cristiano y de haber sido educado en los preceptos de la religión católica, es descrito como un intelectual que tratando de ser consecuente con su forma de pensar, se permite la

duda y el cuestionamiento de los valores absolutos, y específicamente de los valores promulgados por la moral católica. Lucha por sus ideas y por alcanzar sus deseos, lo cual le genera conflictos con un sector de la sociedad tradicional y con representantes de la Iglesia. Estos conflictos se agudizan al ser objeto de excomunión cuando confronta con su vida, y especialmente con su relación amorosa, las normas en torno a la institución matrimonial. La excomunión, un acto inusual en la época, produce reacciones de rechazo por parte de la población y de sectores del clero colombiano menos radicales. Es un recurso del autor, para dar cuenta de la persistencia de un pensamiento conservador e intolerante en algunos sectores de la sociedad.

Mauricio es caracterizado como un alto ejecutivo de una empresa importante de la ciudad. Representa el pensamiento de un sector social tradicional con arraigadas creencias y prácticas religiosas, con una moral rígida, puritana y sin dudas frente a la norma, la cual es asumida por él como una imposición que debe acatar por el hecho de ser católico. En su vida sexual sus convicciones se expresan, entre otras cosas, en su inhibición para darle salida a la pasión, y en el alto sentido que tiene del deber conyugal, de la fidelidad y del pudor. Es un hombre de comunión diaria, intransigente y duro en cuestiones morales; él considera que todo placer es malo si se lo busca como tal, y sólo debe aceptarse como medio para la reproducción o la unión marital. Con este personaje la obra referencia la presencia, en el medio social de la ciudad, de sectores laicos que guían, con arraigadas creencias religiosas, su accionar en el mundo privado y aún en el público. Estos sectores respaldan y a su vez son respaldados por representantes del clero. Para los que comparten estos puntos de vista tradicionales, las concepciones de Jerónimo frente a la moral son una afrenta para la Iglesia; lo cuestionan y sancionan públicamente, para que sirva de escarmiento a los fieles. Estas posiciones, en una sociedad que se encuentra en proceso de transformación, conduce a pensar en la existencia de remanentes ideológicos conservadores, dogmáticos e intolerantes ante un pensamiento contrario a la moral y a las costumbres tradicionales.

Olga, perteneciente a la clase alta y formada en su familia y en la institución escolar a la luz de rígidos cánones morales, representa el cambio que experimenta la mujer en las décadas de los sesenta y setenta: "Creí: acepté de niña la autoridad de Mamá y Papá. Iba a misa. Había una serie de mandamientos que cumplir y los cumplía. Mi creencia era la aceptación de un sinnúmero de prohibiciones. Mi creencia era la aceptación racional de que la vida y sus pulsiones eran malas. Ya desde entonces, sin embargo, encuentro indicios de mi futura incredulidad" (p 173). Consecuente con sus sentimientos y deseos, confronta los modelos establecidos, en un proceso doloroso debido a la culpa que le genera el hecho de asumir sus nuevas posiciones. Ella requiere de un largo período de discernimiento y lucha con sus convicciones, para reconciliarse consigo misma, el cual es

favorecido por el ingreso a la universidad pública y por el contacto con el pensamiento de Jerónimo, que le muestran otras perspectivas. Se aparta del pensamiento de la Iglesia Católica por considerar que en él existe “mucha prohibición y poca bendición”, lo que no le impide respetar las creencias religiosas de Jerónimo. Eventos traumáticos como la muerte de su hijo y la respuesta de Mauricio ante su relación con Jerónimo, crearon condiciones que le permitieron tomar decisiones acordes con sus deseos, aun en contra de los cánones establecidos.

En los años en los que transcurre la juventud de Olga, pocas mujeres ingresan a la universidad, pues su mayor meta es contraer matrimonio con un hombre solvente económicamente. Ella sigue la pauta cultural, pero se permite ser infiel a Mauricio, enamorándose de un hombre que no corresponde ni con su posición social ni con el pensamiento tradicional de su familia. El ingreso a la universidad le permite conocer otras concepciones sobre el mundo; algunas, como las influenciadas por el marxismo, cuestionan la religión, la forma injusta como está estructurada la sociedad, y formulan un pensamiento político revolucionario con ideas completamente antagónicas a toda la formación recibida en su medio social. En el discurso que pronuncia el día de su grado como Trabajadora Social, menciona las luchas estudiantiles del 68 en París, que promulgaron la transformación de las relaciones sociales y la libertad del ser humano.59

Por la forma en la cual está concebida la novela, no pretende ubicar las diferentes posiciones ideológicas de la época; sin embargo, constata la presencia del conflicto ideológico y moral en algunos sectores sociales de la ciudad. Un ejemplo de ello es la alusión a una crónica de “un matutino capitalino”, en agosto de 1964, a raíz de una conferencia dictada por Jerónimo, la cual provocó controversia y sacudió la “conservadora y provinciana moral de la ciudad de Medellín, normalmente tranquila e inmutable” (p.66). Otro ejemplo es una pastoral del señor Arzobispo de la ciudad, en la que se previene a los fieles sobre la posición de Jerónimo y se justifica la excomunión de que fue objeto: "había comenzado a dar escándalo por su actitud hacia el matrimonio -vive en abierto concubinato con la legítima esposa de uno de nuestros más preclaros hijos y desafía nuestra autoridad al proclamar, en escritos públicos, la posibilidad que tiene el cristiano de vivir una vida marital con quien no es su esposa - el caso del Profesor Robledo va adquiriendo dimensiones tales que exigen enérgica toma de posición nuestra" (p. 151). El Arzobispo sustenta su decisión como una "necesaria defensa de la integridad de la fe y las costumbres" (p.149). Los representantes de la Iglesia se asumen como garantes de las buenas costumbres, y en

59 En su discurso de grado de Trabajo Social, da cuenta del pensamiento del momento en torno al cambio social y al compromiso

tal sentido el concubinato es duramente sancionado como una forma de preservar la indisolubilidad del matrimonio.

Por el estilo de la obra y por el tratamiento del tema central, las referencias a espacios y vida cotidiana de la ciudad son muy escasas. Sin embargo, lugares académicos y culturales como la universidad y la Biblioteca Pública son mencionados en razón del trabajo de Jerónimo; igualmente, se hace alguna alusión a los combates callejeros de los estudiantes como forma de protesta, y a la existencia de movimientos políticos contrarios al régimen establecido. El autor también hace comentarios sobre el choque producido por la presencia de ideas antagónicas, como las que provienen del marxismo radical, que confrontan a los sectores más conservadores de la Iglesia Católica, y hace un señalamiento sobre la falta de tolerancia para convivir en el respeto, a pesar de la radicalidad en las concepciones.