Las familias beneficiadas por el apoyo de arrendamiento tuvieron que buscar una vivien- da, la mayoría de las veces lejos de su antiguo lugar de residencia. Este desplazamiento, aunque voluntario, tuvo implicaciones en diferentes esferas de la vida familiar:
p Identificación de nuevos centros de centros de enseñanza para los niños, porque la nue-
va residencia es distante del antiguo colegio o porque los colegios del sector fueron ocupados por familias damnificadas por el Fenómeno de la Niña. En este contexto, los costos que se derivan del transporte que deben tomar los niños y sus acompa- ñantes incrementa el gasto familiar en un porcentaje difícil de sostener cuando se ha incurrido en otros compromisos económicos causados por las inundaciones (recu- peración de enseres, alimentación y saneamiento, entre otros).
Por la casa que encontramos tuvimos que hacer pequeñas reubicaciones. Hubo un tiempo en que las clases se hicieron en la calle. Cuando resolvimos el tema del alquiler de vivienda, tuvimos que buscar nuevos colegios.
Hicimos semejante esfuerzo, aunque no nos habían dado lo del arriendo. Opinión de un participante del grupo focal de Apoyo de Arrendamiento en Turbo (Antioquia)
p Implementación de nuevas rutas de atención para los enfermos, tanto para los que se
primer caso, el desplazamiento de los enfermos a nuevos centros de atención médica debió ser asegurado por las mismas entidades prestadoras de salud (EPS). Las fami- lias beneficiarias del apoyo de arrendamiento debieron buscar los recursos y diseñar las estrategias para acompañar a este familiar que ahora estaba hospitalizado en otro punto del municipio, e incluso en otro municipio.
En el caso de los enfermos que recibían cuidado domiciliario, las familias beneficia- rias del apoyo de arrendamiento debieron considerar la enfermedad de uno de sus miembros para elegir el nuevo domicilio. La búsqueda de la casa debía cumplir con los requisitos de proximidad a los centros de atención médica, infraestructura para el cuidado del enfermo y que se ajustara al monto del apoyo. Todas estas condiciones no siempre eran fáciles de cumplir en una condición general de catástrofe en el municipio.
A los enfermos se los llevaron a Asofagama. El trasteo de toda esa gente fue en ambulancias. Había una pequeña carpa de atención y brigadas de salud. Frente al colegio de bachillerato ubicaron también unas carpas para atender a la gente enferma.
Alquilaron una casa y ahí empezó a funcionar el hospital. Opinión de un participante del grupo focal de Apoyo de Arrendamiento en Manatí (Atlántico) A nosotros nos tocó llevarnos a mi mamá para la casa. A ella le habían hecho una operación y
quedó ciega. Yo no me atrevía a decirle que nuestra casa estaba totalmente destruida, pero tampoco tenía cómo explicarle que nos tocaba cambiar de casa. Opinión de un participante del grupo focal de Apoyo de Arrendamiento en Manatí (Atlántico)
p Atención a las consecuencias psicológicas de la calamidad. El estrés, la ansiedad y la
depresión son los cuadros psicológicos que los damnificados refieren espontánea- mente en los relatos.
En marzo caí en una depresión. Fui adonde mis amigos, y uno ahí se decepciona de todo el mundo; en todas partes te cierran las puertas, todos los días para atrás. Hasta que un jueves, a las 5 de la tarde, caí. Recobré la conciencia como a las 11 de la noche: me estaba dando un preinfarto. Opinión de un participante del grupo focal de Apoyo de Arrendamiento en Quibdó (Chocó)
p Afrontamiento de las dificultades propias de la convivencia con otras personas dife-
de la heterogeneidad cultural, pero que pueden magnificarse por la presencia de los niños, sus juegos, sus ciclos de actividad y las relaciones con los pares y mayores.
Cuando uno está en arriendo, los niños no pueden vivir tranquilos. Los niños están cohibidos, y uno como adulto también está cohibido. Sé que es muy incómodo. Opinión de un participante del grupo focal de Apoyo de Arrendamiento en Quibdó (Chocó)
Los beneficiados por el programa de arrendamiento interiorizaron rápidamente la no- ción del apoyo como “derecho”. A la luz de esa concepción, las demoras del desembolso, sin importar la causa y el nivel de responsabilidad de los diferentes actores del programa, fueron tenidas como una vulneración a un derecho y por tanto generaron acciones de denuncia frente a los entes de control, así como de protesta contra la administración local y los operadores.
Cumplimos seis meses de arriendo, y nos dijeron que teníamos derecho a un apoyo de vivienda, que siempre nos iban a dar el apoyo del arrendamiento. Eso lo logramos con una cantidad de firmas; nos tocó ir a la Contraloría, a la Procuraduría, a la Defensoría del Pueblo… Y con camisa de fuerza nos dieron los apoyos hasta el año pasado en marzo. Opinión de un participante del grupo focal de Apoyo de Arrendamiento en Turbo (Antioquia)
Las versiones de los operadores y las administraciones locales frente a las reclamaciones y protestas que hacen los beneficiarios convergen en los mismos ejes:
1. En algunos casos, la reclamación o la protesta es legítima, porque en la condición de damnificado la demora agudiza la percepción de vulnerabilidad. Sin embargo, estas acciones populares demuestran que las comunidades desconocen formas pacíficas de participación y de expresión de sus necesidades.
Hace dos años se les entregó un apoyo por una inundación, y ahora en Bello, por ejemplo, se les entregó nuevamente. Cada entrega fue de tres meses y medio de arrendamiento. Opinión del operador del Programa de Apoyo de Arrendamiento (Antioquia)
2. En otros casos, las reclamaciones muestran el efecto negativo de los beneficios. Hay familias que conocen los ciclos de inundación de los territorios en los que viven, y han verificado que después de cada inundación recibirán ayudas humanitarias. Ya
saben que las administraciones locales desarrollarán alguna ayuda paliativa que los beneficiará, hasta la próxima inundación, frente a las denuncias ante los entes de control.
Al igual que en los demás programas de alojamiento temporal, la palabra “hasta”, para definir los montos de dinero disponible para el proyecto o para delimitar el tiempo de vigencia, no es un criterio claro para los beneficiarios. La definición del monto del apoyo de arrendamiento mensual es de “hasta” $200.000. En algunos municipios, el costo de los arrendamientos más baratos podría estar entre $70.000 y $90.000. La cifra presentada por el programa de arrendamiento fue percibida como una oportunidad de inflación de costos por parte de los arrendadores: podían subir el precio del arrendamiento “hasta” el monto máximo del apoyo. Una vez finalizada la vigencia del contrato de arrendamiento, se encontró que los precios se mantuvie- ron en el alza.
(…) si bien el tope eran 200 mil pesos mensuales, tú puedes encontrar en Antioquia arriendos de 50 mil pesos mensuales, de 60, de 70. Ahí el presupuesto nos dio para hacerlo. La vaina es que algunos arrendadores nos pidieron 150 mil pesos o los 200 mil, y tocó pagarlos. Opinión del operador del programa de Apoyo de Arrendamiento (Antioquia)
En otros casos, los arrendadores entendieron que el apoyo de arrendamiento de $200.000 se daría hasta por 3,5 meses. En este orden de ideas, una vez que terminó el plazo de tiempo estipulado por el programa de arrendamiento, los arrendadores incrementaron el costo del arriendo en un 50% o un 70%, llevándolo a $300.000 y $350.000. Si los arrendatarios querían mantener el lugar de vivienda, debían pagar el costo adicional, de lo contrario tenían que abandonar el lugar.
Dadas las condiciones de emergencia que enmarcaron el diseño e implementación del Programa de Apoyo de Arrendamiento, todos estos eventos que hubo que afrontar dejan un enorme aprendizaje sobre las características de la región, de las comunidades y de los equipos de trabajo en las administraciones locales.
Ha sido una experiencia enriquecedora, hemos aprendido mucho de las particularidades sociales de las distintas comunidades del departamento. Ha sido también un trabajo mancomunado en el que todos hemos estado involucrados para poderlo sacar adelante. Nosotros mismos hemos
asumido el costo administrativo del programa, pues no hay como pagar profesionales que se dediquen al proyecto. Opinión de un funcionario de la Personería Municipal de Quibdó (Chocó)
El mayor beneficio en las comunidades no fue solo la atención a los damnificados con el apoyo de arrendamiento. El mayor logro fue la consolidación de un tejido humano capaz de darse apoyo en lo social y en lo económico. Es decir, la calidad del programa es precursor del éxito de otros de los que puedan participar los beneficiarios y que estén orientados a la Reactivación económica.
Lo que aparece en lo psicosocial, aparece en lo económico. Como va surgiendo el interés social de asociarse como grupo, también aparecen los intereses de hacer algo productivo. Todo eso va quedando ahí, como unido. Opinión de un funcionario de Apoye en Medellín (Antioquia)