Las consecuencias de la calamidad sobre las condiciones de subsistencia de las poblacio- nes damnificadas fueron graves y extensivas. La información provista por los Ministe- rios de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR) y de Educación Nacional (MEN) indi- caba la afectación de 52.735 predios, 2.065.517 hectáreas, la muerte de 30.380 animales y el desplazamiento de 1.301.892 personas.
En lo que concierne al sector económico, la calamidad repercutió en una disminución de la capacidad productiva, la pérdida de activos productivos y de empleos, la reducción de la capacidad de generar ingresos, ruptura de los procesos productivos, menor dinámica económica local, desconexión de los circuitos económicos locales, regionales y nacio- nales y un incremento en la pobreza. En otras palabras “Las condiciones de generación de ingresos de la población damnificada se encontraban totalmente paralizadas” (Docu- mento Análisis Información Convenios, 2012: 73).
Así mismo, el documento añadía que “las personas fueron afectadas en pérdidas de op- ciones de explotaciones agropecuarias, pérdida de autoabastecimiento, pérdida de micro y medianos emprendimientos. Afectación de la infraestructura civil y los amoblamien- tos urbanos de los municipios” (Ibíd).
En el marco del anterior diagnóstico, Colombia Humanitaria diseñó un programa que permitía vincular, en actividades de corto plazo, a las personas damnificadas por el Fe- nómeno de la Niña 2010 - 2011 a través de un mecanismo conocido como Empleo de Emergencia (artículo 170 del Plan Nacional de Desarrollo 2010 - 2014). Su diseño lo asumieron conjuntamente, por un lado, el Ministerio de la Protección Social (hoy Minis- terio de Trabajo) desde la Dirección General de Promoción del Trabajo, y por el otro, la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional, hoy Depar- tamento para la Prosperidad Social (DPS).
El objetivo principal del programa de Empleo de Emergencia (PEE) es amortiguar el impacto negativo sobre el flujo de ingresos de los hogares damnificados y afectados a través de tres elementos: a) empleabilidad, b) generación de ingresos y c) desarrollo de capacidades productivas, sociales y laborales.
Con esta intervención se buscó mitigar el impacto negativo sobre el empleo y la tran- sición de la formalidad a la informalidad laboral, aliviar las pérdidas económicas y/o productivas, y por último, rehabilitar y recuperar las condiciones físicas del entorno afectado por el Fenómeno de la Niña en 2010-2011.
La presente evaluación cualitativa del programa de Empleo de Emergencia, permitió identificar las siguientes falencias (y virtudes) del programa:
El diseño del programa no tiene en cuenta a las personas analfabetas. Muchos de los usuarios expresan que, a la hora de firmar contratos, obtener documentación para acce- der a subsidios y demás papeles administrativos, se presentaron dificultades en el enten- dimiento de los documentos, muchas veces porque la gente no sabía leer o por no en- tender el lenguaje técnico usado en estos documentos. De igual manera, estas personas resaltan que no hubo asistencia por parte de ningún funcionario para que esta situación se solucionará.
Capacitaciones para la vinculación laboral no fueron efectivas. A pesar de que no siem- pre se crearon empleos, es importante destacar la importancia que tuvo el Programa de Capacitaciones, que se realizó en conjunto con el Programa de Empleo de Emergencia. La comunidad recibió asistencia técnica y preparación en áreas como bisutería, sistemas informáticos, agricultura y otras actividades que le permitieron entrever otro panorama económico, distinto al que venían trabajando.
Endeudamiento de las personas no se pudo cubrir, ya que los contratos fueron previs- tos para 6 meses pero solo se cancelaron 2. Los beneficiarios se endeudaron pensando que su contrato por “empleo de emergencia” iría por 6 meses; muchos de ellos aún no han podido salir de deudas con vecinos y demás miembros de la comunidad. Igualmen- te, esta situación puede terminar en un resquebrajamiento de los vínculos sociales. Inconformidad frente a la suspensión de contratos sin justificación. Suspensión no jus- tificada, a los dos (2) de meses, de contratos pactados a seis (6) meses. Muchas personas se muestran inconformes.
Desconocimiento de los formatos contractuales por parte de la población. Las perso- nas muestran desconocimiento de los contratos de trabajo, bien sea por analfabetismo o por desconocimiento de los términos jurídicos o contractuales; afirman que no se les explicó la forma en que se iban a desarrollar los términos. No se ofreció una capacitación o charla para que las personas manifestaran sus inquietudes acerca del contrato que es- taban firmando y de la actividad que iban a realizar.
Existencia de un marco normativo y administrativo para posibles eventualidades a futuro. La experiencia que dejó la ejecución es valorada por todos los agentes parti- cipantes, desde operadores a beneficiarios, pasando por entes gubernamentales; todos reconocen la labor realizada. Queda claro que, aunque hubo falencias, con la experiencia ganada en el futuro se podría ejecutar con mayor facilidad un programa en el caso de una emergencia de magnitudes similares.
Valoración de las capacidades para ejercer trabajos pesados. Todos los participantes fueron evaluados médicamente para la ejecución de oficios y labores que les asignó el programa de reactivación económica.
Supervisores eran miembros de la comunidad. Los encargados de vigilar el cumpli- miento de las labores y oficios derivados del programa de empleo de emergencia eran
personas locales. Esta situación generó un mayor compromiso y conexión con los tra- bajadores.
Sistema de pagos de salarios. Para el pago de salarios los operadores tuvieron que en- frentarse a situaciones como la baja tasa de bancarización y territorios sin oficinas ban- carias. En ese sentido, es importante destacar que, frente a este problema, se plantearon alternativas exitosas para realizar dichas transacciones; tal el caso del uso de las casas de apuestas y los puntos de pago Baloto, entre otras herramientas, que permitieron la total cobertura de los pagos.
Empoderamiento femenino. Empoderamiento de las mujeres en el programa de em- pleo de emergencia. Se les brindó la oportunidad de realizar oficios que anteriormente solían considerarse “trabajos de hombres”. El denominado “machismo” se disipa y las mujeres empiezan a generar ingresos.
Empresas prestadoras de salud no han dado de baja a quienes participaron del progra- ma. Según los beneficiarios del programa, las empresas prestadoras de salud aún no han dado de baja a las personas que participaron en “Empleo de Emergencia”; las personas se manifiestan inconformes porque han podido retornar al sistema de salud subsidiado. Bajo alcance del programa de empleo debido al temor de los ciudadanos por perder los subsidios que brinda el gobierno. El alcance del programa no fue el esperado y lo ante- rior se debió en parte a que no existieron incentivos para que las personas ingresaran a empleos formales. Los habitantes de las zonas manifiestan que no les llamó la atención el programa ya que, al participar en éste, se enfrentaban a la pérdida de subsidios como los de educación y alimentación entre otros.
Inexistencia de un marco jurídico para vinculación o empleo en situaciones de emer- gencia. La legislación laboral colombiana no contaba con mecanismos que permitieran actuar en situaciones de emergencia; por este motivo los programas de empleo se vieron frenados y solo pudieron ser puestos en marcha varios meses después de ocurrida la tragedia.
Alto número de migraciones. Las personas migraron a otras regiones al no encontrar oportunidades de empleo estables. Cuando estas personas vuelvan, no habrá oferta la- boral para ellas.
Dificultades en acceso a EPS. Los beneficiarios expresan que se presentaron distintos inconvenientes en la prestación de servicios de salud; entre las quejas que más frecuen- tes están: la dificultad de acudir a las instalaciones de las empresas prestadoras de salud (muchas veces ubicadas en poblaciones vecinas); la no prestación de servicio de salud por parte de las EPS, sin justificación alguna; el no pago de salud por parte de los em- pleadores.
El compromiso de la comunidad para hacer reparaciones menores. Uno de los impac- tos positivos del Programa de Empleo de Emergencia fue que las personas se apersona- ran de algunos de los problemas que generó la tragedia y trabajaron para la recuperación de los bienes que le sirven a la comunidad.
….Se hizo con el apoyo de la comunidad, los hombres aportaron la mano de obra y las mujeres hicimos ollas comunitarias
Encuentro Nacional de Gestores-OIM, marzo de 1013
Capacitaciones en la elaboración de oficios (Géneros). Las capacitaciones que brindó el programa fueron de gran ayuda para las mujeres; en este sentido, el papel de ama de casa se amplió y así las mujeres tuvieron mayor participación en la economía familiar. Las mujeres empezaron a desarrollar trabajos manuales que, hoy en día, aportan al ingreso familiar.